
Mi historia favorita sobre ‘La guerra de las galaxias’ no tiene efectos especiales. Es una simple decisión de despacho. O de taller.
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Ahora en más de uno. La beta cultureta de Carlos Zoomer, mi historia favorita sobre La guerra de las galaxias, no tiene efectos especiales, es una simple decisión de despacho la que toma George Lucas en el verano del 77, cuando prepara la secuela de la primera película. En ella, Lucas lo ha hecho todo, ha ejercido de guionista, director y productor, sacando adelante casi él solo una película en la que nadie creía y con problemas serios de sobrecoste. Lucas terminará triunfando a lo grande, ya lo sabes, pero también terminará en el hospital con un amago de infarto tamaño Estrella de la muerte. Por eso, preparando El imperio contraataca, el creador todopoderoso toma la mejor decisión de toda su vida, y yo creo que de su delegar. Lukács delega la dirección e incluso buena parte del guión. El imperio la dirige Irving Keshner y la escriben o coescriben Lee Bracket y Lawrence Casta. El resultado fue la mejor película de toda la trilogía y puede que con diferencia. Y adivina cuánto delegó Lucas para las películas nuevas, para los episodios uno, dos y tres, posiblemente los peores de toda la saga. Delegó nada. Conste que todo esto no es un desdoro hacia él, sino un elogio de la delegación, noción un poco reñida con nuestro concepto tradicional de la autoría. Y me puse a pensar en otros ejes de artistas delegando y me acordé de Pedro Pablo Rubens, pintor barroco y flamenco por antonomasia, favorito de Felipe IV y a cuyo taller de trabajo dedicó el Museo del Prado una exposición reciente. Porque no era lo mismo un cuadro de Rubens que un cuadro del taller de Rubens, donde llegaron a trabajar simultáneamente 25 artistas o aprendices, como una cadena de montaje, a veces algo especializado, con un experto en manos o en ropa, o uno más hábil pintando paisajes, todo para sacar adelante una demanda de cuadros más vasta y diversa, como una marca de coches con diferentes modelos y calidades que ofrecer. Por eso no se vendía por el mismo precio un cuadro de Rubens que un cuadro de un aprendiz retocado o terminado por Rubens, que un cuadro solamente supervisado por Rubens, aunque todos llevaron su firma. Lo resume bien Alejandro Vergara, comisario de aquella exposición. Rubens diseñaba las obras y las supervisabas, pero muchas no las ejecutaba. Y esto compromete toda nuestra noción sobre la autoría en el arte, porque un Rubens sin un solo brochazo de Rubens es un Rubens es menos Rubens, es muy poco Rubens. Así que cuando veo la persecución entre asteroides del imperio contraataca, estoy viendo en realidad la mano de mucha gente. Probablemente también cuando vas al Prado y te paras delante de la inmensa adoración de los reyes magos, una maravilla, una auténtica perturbación en la fuerza.
Host: Onda Cero
Date: March 20, 2026
Section: La veta cultureta de Carlos Zoomer
In this episode’s "La veta cultureta," Carlos Zoomer examines the art and necessity of delegation within creative fields, using humorous and insightful examples from both cinema and painting. The main theme revolves around how delegation shapes the success—or failure—of great works, challenging the myth of solitary genius and reshaping our understanding of authorship.
Carlos recounts his favorite story about Star Wars, not involving space battles, but a pivotal decision George Lucas made before The Empire Strikes Back.
Lucas, exhausted after single-handedly steering the first film ("guionista, director y productor"), ends up in the hospital with a near heart-attack from the strain.
For the sequel, Lucas decides to delegate: direction to Irving Kershner, and much of the script to Leigh Brackett and Lawrence Kasdan.
The result? "La mejor película de toda la trilogía y puede que con diferencia" (The best film of the whole trilogy, and by far).
Contrast with Lucas’s total control over prequels ("episodios uno, dos y tres… posiblemente los peores de toda la saga"), where he delegated "nada."
Memorable Quote (00:58):
"El creador todopoderoso toma la mejor decisión de toda su vida, y yo creo que de su delegar."
(The all-powerful creator makes the best decision of his life, and I believe it was to delegate.) — Carlos Zoomer
Carlos frames this not as a slight against Lucas, but as a celebration of the power of delegation, "noción un poco reñida con nuestro concepto tradicional de la autoría" (a notion at odds with our traditional concept of authorship).
"Rubens diseñaba las obras y las supervisabas, pero muchas no las ejecutaba."
(Rubens designed the works and supervised them, but many he did not execute.)
"Un Rubens sin un solo brochazo de Rubens es un Rubens es menos Rubens, es muy poco Rubens." (A Rubens without a single brushstroke by Rubens—is it less Rubens, is it barely Rubens?)
"Así que cuando veo la persecución entre asteroides del Imperio contraataca, estoy viendo en realidad la mano de mucha gente. Probablemente también cuando vas al Prado y te paras delante de la inmensa Adoración de los Reyes Magos, una maravilla, una auténtica perturbación en la fuerza."
(So when I see the asteroid chase in The Empire Strikes Back, I’m really seeing the handiwork of many people. Probably the same when you stand before the immense Adoration of the Magi in the Prado—a marvel, a real disturbance in the Force.)
On Delegation as Creative Strength (01:20):
"Conste que todo esto no es un desdoro hacia él, sino un elogio de la delegación…"
(This is no reproach against him, but a praise of delegation…) — Carlos Zoomer
On Authorship and Collaboration (05:52):
"Esto compromete toda nuestra noción sobre la autoría en el arte…"
(This undermines our entire notion of authorship in art…)
Humorous Cultural Reference (06:59):
"Una auténtica perturbación en la fuerza."
(A real disturbance in the Force.)
Carlos Zoomer masterfully weaves humor and cultural reflection to challenge the myth of the solitary genius in both art and film. Using the examples of George Lucas and Rubens, he illustrates how great works often owe their success to true collaboration and delegation—inviting listeners to reconsider what makes something “authentic” or “masterful.”