
Es un caso abierto, una Dalia negra, con su mitomania y sus sabuesos aficionados probando suerte. Pero, si vas a Gante, veras completo el Poliptico. O casi.
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Ahora en más de uno. La BETA CULTURETA de CARLOS ZOOMER Me puse a contarte la semana pasada la historia del Políptico de Gante, la gran obra monumental de la pintura católica, una pintura por paneles y que durante seis siglos ha sido acosada, quemada, cortada y por supuesto robada varias veces también por Napoleón y por Hitler. Y me lié y me lié, y me quedé sin tiempo para contarte el mejor latrocinio de todos. Fue una noche de 1934, cuando fue robado uno de los paneles del Políptico, el de los Jueces Justos. Y no tardó en llegar una carta de rescate al obispo de la catedral de San Bavón, hogar de la obra, un millón de francos para recuperarla. Y se empezó a negociar. A la tercera carta, los ladrones ofrecieron una prueba de el resguardo de una taquilla en la estación de tren de Bruselas. Y allí dentro estaba el reverso del panel robado, auténtico y en buen estado. La cosa iba en serio y se empezó a negociar la entrega del anverso con tintes hitchcockianos, o así lo califica la tasadora Ana Trigo en su libro Ladrones de arte. El compinche designado para cobrar el rescate debía presentarse llevando la mitad de una página de periódico. El sacerdote designado para pagarle un rescate debía presentarse llevando la mitad restante de la misma página del mismo periódico. Sin embargo, llegado el día, el obispo de San Babón añadió una idea de su metió en el sobre solo la cuarta parte del dinero para ver si colaba o quién sabe por qué, y no coló. Y los ladrones se enfadaron y desaparecieron del mapa. Quizá uno de ellos fuera Arsène Joudetier, 57 años, corredor de bolsa y sacristán, laico y muy enfermo. De repente, en su lecho de muerte, le susurra su abogado solo yo sé dónde está el Políptico. Le dio tiempo también de conducirle hasta una carpeta de su armario. Allí el letrado encontró copias de todas las cartas de rescate del Políptico y una nunca enviada que decí está en un lugar donde ni yo ni nadie puede llevárselo sin que lo vean los investigadores. Entenderán que ese lugar tiene que ser la propia catedral y que la obra en realidad nunca salió de allí. Dieron al corredor de bolsa como autor oficial del robo. Pero nada de todo eso pudo nunca aprobarse. Ni el panel encontrarse, pese a ser buscado hasta 6 veces con rayos x por todos los muros y rincones de Zambabón y en más lugares de la zona y del país. Sigue siendo un caso abierto, una dalia negra. Pero si vas a Gante tranquilo, verás completo el políptico. Bueno, o casi, porque se hizo una estupenda copia del panel faltante. No notarás que es una réplica. Llegó incluso a sospecharse que fuera el original. Ese sí que habría sido un buen escondite.
Host: Carlos Alsina
Date: December 18, 2025
In this episode of “La veta cultureta,” Carlos Alsina dives deep into the convoluted and mysterious history of the world’s most stolen painting: the Ghent Altarpiece (El Políptico de Gante). Picking up where he left off in the previous installment, Alsina narrates the gripping saga of the painting’s most dramatic theft—the 1934 disappearance of its famous panel, “Los Jueces Justos”—mixing history with humor and intrigue.
“La entrega del anverso con tintes hitchcockianos.” [01:10]
“Solo yo sé dónde está el Políptico.” [01:45]
“Está en un lugar donde ni yo ni nadie puede llevárselo sin que lo vean los investigadores.” [02:00]
“Durante seis siglos ha sido acosada, quemada, cortada y por supuesto robada varias veces también por Napoleón y por Hitler.”
Carlos Alsina, 00:10
Emphasizing the painting’s remarkable resilience and troubled history.
“La cosa iba en serio y se empezó a negociar la entrega del anverso con tintes hitchcockianos, o así lo califica la tasadora Ana Trigo en su libro Ladrones de arte.”
Carlos Alsina, 01:10
Comparing the intrigue to Hitchcock’s suspenseful narratives.
“Solo yo sé dónde está el Políptico.”
Presunto ladrón Arsène Joudetier (citado por Alsina), 01:45
A haunting, mysterious confession from the suspect’s deathbed.
“Está en un lugar donde ni yo ni nadie puede llevárselo sin que lo vean los investigadores.”
Carta inédita de Joudetier, 02:00
Hinting the altarpiece’s panel remains hidden in plain sight.
“Sigue siendo un caso abierto, una dalia negra.”
Carlos Alsina, 02:23
Comparing the unresolved case to the notorious Black Dahlia mystery.
Carlos Alsina mixes informative storytelling with playful wit, maintaining a tone that is both captivating and lightly humorous. He draws the listener into the labyrinthine events, providing historical detail without losing narrative momentum, exemplifying the unique “cultureta” blend of deep knowledge and accessible entertainment.
This episode is a rich, engaging retelling of one of art history’s greatest mysteries, filled with intrigue, colorful characters, and enduring questions. Even if you have never heard about the Ghent Altarpiece or its many misfortunes, Alsina’s vivid narration ensures you’re hooked from start to finish.