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Tenemos tres historias para empezar. El viernes, negociando, pero sin prisa, Benjamín Netanyahu se afloja la presión de otros gobiernos y anuncia un diálogo con el gobierno del Líbano, pero para la próxima semana. Este es el gobierno del país que está bombardeando Netanyahu, pero con el argumento, alegando Netanyahu, que es el santuario de Hezbollah, que es el argumento de siempre. Trump dice que sigue en marcha la negociación con Irán sin que se tenga noticia de avance alguno. Y por cierto, el domingo estará Trump muy pendiente de las elecciones en Hungría, porque su discípulo europeo más amado, que es Viktor Orban, ahora lo contaba Colas, está en riesgo de perder el gobierno y ha hecho trumbi campaña por Viktor Orban. La señora Hispano, madre e hija, se reafirman en que el chalet de Cádiz se compró para que lo disfrutara Ábalos, y en que por encargo de Aldama, Carmen, la madre, llevó en dos ocasiones bolsas con billetes a Ferraz, 45.000 en cada entrega, con un destinatario indefinido, porque ella se las entregaba al señor que estaba ahí cuando se abría el ascensor. Y la Orión, la nave que se va acercando ya a la Tierra, próxima madrugada, entrará en la atmósfera a 40.000 kilómetros por hora y caerá en algún punto del Pacífico, más o menos cerca de California, donde quedará flotando para que lleguen los barcos de la Armada a recoger a los astronautas. Bueno, sobre las negociaciones de paz en Oriente Próximo, o futuras negociaciones, porque las negociaciones como tal o como tales, de momento, para todo lo que han servido, negociaciones directas no parece que haya habido, para lo que han servido es para alcanzar este acuerdo, esta tregua entre Estados Unidos e Irán, respetada por Israel también en territorio iraní, y no respetada en el Líbano. Esta es la circunstancia, era ayer la circunstancia más relevante, y así lo contamos aquí, el hecho de que Netanyahu estuviera dinamitando el acuerdo, el alto el fuego, bombardeando como nunca el sur del Líbano. Y eso es lo que explica que ayer, fruto de la presión del gobierno de los Estados Unidos, probablemente el primer ministro de Israel anunciara el inicio de una conversación, de unas negociaciones, se quiere llamar así, con el gobierno del Líbano Israel, el primer ministro Netanyahu. El gobierno de Israel no dice que esté en guerra con el Líbano, pero es el Líbano lo que está bombardeando. Dice que está en guerra con Hezbolá y por eso la negociación. Por lo que ha contado Israel, la negociación consiste en ver a qué se compromete el gobierno libanés en el desmantelamiento por enésima vez de Hezbollah a cambio de que cesen los bombardeos del ejército israelí. Que el primer ministro Israel se ha visto empujado a esta negociación parece que es una sospecha bastante sólida. Y por ahí van, en efecto, los análisis de la mayoría de los diarios internacionales en esta jornada. Trump, de hecho, según algunas crónicas, al menos se vio convencido para iniciar los ataques el día 28 a Irán sin que formara parte de Estados Unidos de los ataques al Líbano. ¿Convencido por Netanyahu? Por Netanyahu. Por el convencimiento que le transmitió, la convicción que le transmitió Netanyahu a Trump de que la cosa iba a ser que se le cantar, o sea, que el régimen iraní se iba a desmoronar en cuanto se quitaran de en medio a Khamenei, que en efecto se lo quitaron de en medio a otros cuantos de la cúpula del régimen teocrático y en cuanto, fruto de algunos bombardeos de infraestructuras sensibles, se acabó el régimen iraní. Bueno, han pasado ya casi dos meses y eso, como sabemos, no se ha producido. Luego está lo del estrecho de Ormuz, que ahí Jamenei II se supone que es el que lidera ahora el régimen iraní, pero es una suposición también. Está insistiendo, desde luego lo está haciendo el régimen iraní para que Estados Unidos acepte que los buques que crucen el estrecho paguen un peaje. Es lo que el gobierno iraní llama una nueva forma de gestionar la navegación en el estrecho de Ormuz. Y Trump parece que está dispuesto a aceptarlo, a pesar de que cuando hasta que él no empezó a bombardear el territorio iraní en el estrecho, se podía pasar con los buques de mercancías y con los petroleros sin que hubiera que pasar por la ventanilla correspondiente. Quien sigue dispuesto, por cierto, a contentar a Donald Trump es Marrute, faltaría más, el secretario general de la OTAN, que les está diciendo a los socios de la Alianza que lo que quiere el presidente de los Estados Unidos es que se impliquen un poco más y que se impliquen también en garantizar el tránsito por el estrecho de Ormuz. Los aliados han recibido el mensaje y están esperando a ver qué pasa con esta negociación que en realidad y como tal, ya les digo que aún no ha empezado. Interesante para este domingo, no sólo para la Unión Europea, también para Rusia y también para Donald Trump en Estados Unidos. ¿El qué? Las elecciones en Hungría. Hay unas elecciones generales en Hungría, como en España, se elige Parlamento y luego el Parlamento inviste un presidente que allí es primer ministro, Viktor Orbán, que hasta ahora ha sido el todopoderoso primer ministro del gobierno húngaro. Según las encuestas, está por detrás del líder del partido de la oposición que podría ganarle las elecciones legislativas y lo que es más importante, podría ganarle la investidura y por tanto podría haber cambio en el signo del gobierno de esta nación que se destaca dentro del conjunto de las naciones europeas por ir por libre y por tener criterios. Dicen de Sánchez algunos en España que va en contra de la mayoría del consenso europeo. Pues fíjate, Orban, al que ha habido que avisarle ya unas cuantas veces de por dónde van las cosas. Y Viktor Orban no sólo es discípulo de Donald Trump y gran admirador de Donald Trump, es que Trump se implica personalmente en las campañas de Viktor Orban. Cuando se firmó el acuerdo de alto el fuego o de proceso de paz en Paragaza en Egipto, acuérdese que de quien mejor habló Viktor Orbán, perdón, Donald Trump, en aquella puesta en escena en la que estaban todos los jefes de gobierno detrás de él y Donald Trump, que es un hombre de espectáculo, iba diciendo alguna cosa de cada uno de ellos, incluido el nuestro, Pedro Sánchez, tan sonriente en aquel momento de Víctor Orbán habló maravillas y dijo dijo Donald Trump que confiaba en que tuviera un éxito electoral todavía mayor en estas elecciones que se van a celebrar este domingo. Iban estado haciendo campaña y mitineando con Viktor Orbán esta misma semana en Hungría. De manera que el domingo veremos qué es lo que los húngaros quieren para su nuevo Parlamento. Ayer, en el juicio del caso Mascarillas, que se llama así porque el grueso de la investigación y de lo que se ventila en este juicio es el primer caso de corrupción que se atribuye a Coldo Ábalos y Aldama, que es el de las mascarillas, soluciones de gestión y todo aquello. Pero los testimonios del día de ayer hicieron que el foco quedara puesto en otro asunto que está vinculado a este y es colateral a este, si se quiere, que es la financiación o presunta financiación irregular del Partido Socialista. ¿Por qué? Porque ayer declararon las Pano, la madre y la hija, Carmen Pano, que es la señora que ayer, reiteró, lo había dicho ante el juez. Primero lo dijo en una conversación con un medio de comunicación, después lo dijo ante el juez y ahora ya lo ha dicho en la vista oral. ¿Qué es lo que dice ella? Pues que en dos ocasiones ella trabajaba o colaboraba con Víctor de Aldama, que además había sido novio de su hija, y en una de esas, pues Víctor de Aldama le oye, ¿Te puedes acercar a Ferraz a la sede del Partido Socialista para llevar este dinero? Que es que yo ahora no puedo, yo ahora no puedo, yo ahora no puedo. Llévalo tú, encárgate tú. Y entonces ella se va con el conductor, una vez se va en taxi y otra vez se va con el conductor Álvaro, y llega Ferrat, dice que le franquean el paso, ella dice quién es, se sube al ascensor y en cuanto se abra el ascensor hay allí un propio que ya no sabe quién era, que le recoge la bolsa con 45.000 euros en cada ocasión para el Partido Socialista. ¿Qué problema supone este testimonio? El Partido Socialista viene diciendo que todo el dinero que desde el Partido Socialista se le paga a Coldo, a Ábalos o a quien fuera, era todo dinero para reembolsarles gastos previos, gastos de representación o tickets que habían pasado y que por tanto es todo legítimo, ilícito, ilegal, porque el origen de todo el dinero que se mueve en el Partido Socialista está en la cuenta bancaria del Partido Socialista, que se nutre de las subvenciones y de las cuotas de los afiliados, y que por tanto el origen del dinero que se movía en Ferraz, aunque fuera en efectivo, el origen siempre era un origen limpio, un origen aclarado, establecido y demostrable. Claro, estos 45.000 euros en dos ocasiones que la señora Pano lleva a Ferraz es una entrada de dinero en la sede de Ferraz, no sé si en las cuentas, pero sí en la sede de Ferraz, que no aparece en ningún sitio, y cuyo origen desde luego no tiene nada que ver con la cuenta bancaria del PSOE. Y por eso hay una sospecha de financiación irregular, que vamos a ver hasta dónde llega, porque en realidad la investigación sobre el dinero en efectivo en el PSOE, los sobres y todo aquello es otra investigación judicial distinta a esta que ya ha desembocado en el juicio. Pero bueno, está por ver hasta dónde llega el asunto. Lo que sí ocurrió ayer es que se habló más de nuevo del dinero en efectivo que circulaba por Ferraz, o de entrada o de salida, que de las mascarillas como tal y de soluciones de gestión que ya se queda para la próxima para la próxima semana. En el Senado estuvo julio Martínez y como se esperaba, adelantamos aquí el responsable de análisis relevante y empleador de Rodríguez Zapatero, que lo que hizo fue explicar que como él está imputado, pues tiene derecho a no responder a ninguna pregunta de los senadores. Y eso fue al final lo que hizo. Y esta madrugada, esta próxima madrugada, se acaba el viaje de los cuatro astronautas de la Orión, el proyecto, la operación Artemisa 2, que han estado allí orbitando una vez la Luna y que ya se vienen de regreso para la Tierra. Y ahora falta uno de los pasajes o de los momentos más complicados siempre, o de mayor riesgo siempre para una misión espacial, que es el regreso. El regreso, porque hay que entrar en la atmósfera con la dificultad eso supone y el riesgo que naturalmente tiene entrar en la atmósfera. Y luego lo que pasa es que la nave queda, se abren los paracaídas y la nave cae en el Pacífico, en una zona que está más o menos en lo que se puede está calculada, está fijada, está definida por la NASA, se sabe dónde va a caer no sólo la nave, sino otros escombros, como dijo ayer el responsable de la NASA, procedentes también de la misión, y por eso se ha establecido una zona de seguridad para que por ahí no se naveguen o y se ha instado a todo el mundo a que no se acerque para evitar riesgos innecesarios. Y una vez que la nave cae, como lo habrán visto ustedes ya en tantos documentales, una vez que la nave cae en el mar, pues van para allá los barcos de la Armada para poder rescatar a los astronautas, que si todo va bien, pues luego podrán contar ya en la Tierra muchas de las cosas que han contado desde el espacio y seguramente alguna más, celebrando el éxito de la misión Artemisa 2 y esperando ya la siguiente, que será Artemisa 3.
