
Maíllo defiende que el nuevo líder de la izquierda española sea elegido mediante primarias: "Que los de abajo se sientan protagonistas"
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A
Sigue el presidente del Gobierno hablando. Lo habíamos dejado el análisis de los asuntos de actualidad en la izquierda, a la izquierda de la izquierda. Ayer contamos aquí que cuatro marcas políticas que forman parte de lo que hoy es Sumar, que son Izquierda Unida, Más Madrid en Común y el propio movimiento Sumar, han anunciado para el día 21 un acto en el que van a revalidar su deseo, su intención de presentarse juntos a las elecciones generales bajo una misma marca. Lo que pasa es que la marca todavía no se sabe exactamente cuál va a ser. Ayer se ha hablado de esto, de alianza de las izquierdas y tampoco se sabe cuál será el candidato o candidata que encabece esa marca política, ni mucho menos quienes integrarán las listas. Pero bueno, que la voluntad de comparecer estas cuatro marcas, que no son todas las que hace cuatro años integraron su mar, como sabéis, porque ya no está Podemos fundamentalmente, pero la intención de estas cuatro marcas de presentarse juntas de nuevo sí está confirmada. Luego si queréis hablamos de Rufiani y todo lo demás. Pero toma el teléfono Antonio Mahíllo, que es el coordinador general de Izquierda Unida y que sabe más o sabrá más de las intenciones que tienen que cualquiera de nosotros. Doy por hecho. Señor Maíllo, buenos días.
B
Buenos días, don Carlos. Encantado de estar contigo.
A
Buenos días. ¿Por qué no quieren decirnos todavía cómo se va a llamar, cuál va a ser la nueva marca política? ¿Lo tendrán ya decidido?
B
No, no lo tenemos decidido porque queremos hacer la casa por los cimientos. Y los cimientos son los cimientos, son las organizaciones políticas que muestran una voluntad y dan un mensaje de esperanza a mucha gente que la está esperando de que nos vamos a presentar en el próximo ciclo electoral juntos porque el momento histórico lo exige, porque tenemos esa responsabilidad y porque estamos convencidos de que somos ahora mismo cuatro organizaciones, pero aspiramos a que sean más y en ese proceso hacer por fin las cosas bien. Entiéndame lo que quiero decir. Quizá lo que tenemos que hacer precisamente no empezar la casa por el tejado, sino expresar una voluntad, que es lo que políticamente justifica que vayamos unidos, cuál es nuestra propuesta política y el modelo de país que queremos para España Y por último, quién va a encabezarlo. Entonces yo creo que es una buena noticia que llevamos, además esto no es producto de improvisación, lo llevamos desde el verano y acelerando en septiembre con esta voluntad de haber hecho este acto en enero febrero y creo que es una buena noticia porque aquí empieza ya un carril que es irreversible, un proyecto que da certidumbre a mucha gente y que tiene que tener sus pasos, creo que bien hechos, con método, con participación democrática y con implicación de mucha gente que ahora no está y queremos que esté.
A
Ha dicho usted, Antonio, hacer las cosas bien. Yo antes les comentaba a los oyentes a las 8 de la mañana que yo echo de menos que la izquierda, no sólo el Partido Socialista, que es el partido fundamental ahora mismo en la coalición de gobierno, pero que la izquierda en España, antes de ponerse a ver cómo se llama la nueva marca o quién la encabece tal, haga un análisis un poco, digamos, solvente de cómo hemos llegado hasta esta situación. Es decir, si la izquierda en España, de la que usted forma parte y es una voz muy significada, si la izquierda en España tiene alguna responsabilidad en la derechización de la sociedad española que están reflejando todas las encuestas y de la que a veces se habla como si fuera un fenómeno natural que nos ha venido encima, pero la izquierda en España tiene alguna responsabilidad en que la sociedad cada vez esté más en la derecha y menos en la izquierda.
B
Coincido con usted en la necesidad de hacer ese análisis porque es lo que hemos hecho antes de lanzar esta propuesta del 21 de febrero. Efectivamente, creo que se producen muchos fenómenos, entre otras cosas, esto es un fenómeno mundial, un fenómeno exclusivamente español, aunque sí tiene unas connotaciones españolas. Y en segundo lugar también tiene una punto de autocrítica en tanto en cuanto nosotros hemos tenido oportunidades históricas en las que no hemos sabido responder como debíamos a los retos que tenía la sociedad. Pero yo no me azotaría tanto en el sentido de que aquí hay elementos que nos trascienden a nuestro país, pero indudablemente la izquierda tenemos una responsabilidad a la hora de no haber sabido satisfacer determinadas demandas materiales que han provocado que gente se haya escorado a territorios o a espacios políticos que no son los que defienden sus intereses pero lo perciben como tal.
A
Y puede haber ocurrido, me pregunto, ¿Puede haber ocurrido que en una parte de la sociedad se haya acabado produciendo una identificación entre la izquierda y los movimientos nacionalistas o independentistas? Esta idea de que todo ya es lo mismo porque es un mismo conglomerado o constelación de partidos que es la que sostiene al gobierno y que por tanto hay poca diferencia entre una izquierda andaluza por eje y una izquierda berchale como puede ser Bildu o como Esquerra Republicana en Cataluña. La idea de que existe una comunión permanente entre la izquierda y los movimientos independentistas o nacionalistas, que si de algo hacen gala es de dar prevalencia a las diferencias entre los ciudadanos de unos territorios y otros en lugar de a la igualdad, digo yo.
B
Nosotros no lo percibimos así por una razón. Usted sabe que Izquierda Unida, un proyecto federal que nada tiene que ver con proyectos independentistas que no compartimos en absoluto, pero hay una evidencia que hay una alianza que sostiene a un gobierno con una pluralidad de organizaciones que existen, que tienen arraigo en sus territorios y que mire usted, desde la izquierda nuestra lo hacemos muy positivo, que bendita sea la hora en la que gente que tiene aspiración estratégica de independizarse está dedicada a la cogobernanza de nuestro país, bienvenido sea. Yo prefiero a Gabriel Rufián, digamos, agitando el árbol de la izquierda y favoreciendo un sentido común que vaya un proyecto unitario que en un proceso de secesión, se lo digo con toda sinceridad, bueno, pues fue un triunfo a lo mejor de la izquierda española. Por eso no hago una lectura de que poco menos que la izquierda independentista son las que están siendo dueñas de nuestro país. Mire usted, si usted, si analizamos la política sobre la realidad de las cosas, que es lo que es relevante en términos políticos, qué es lo que tú haces, no lo que tú dices, pues lo que están haciendo es contribuyendo al gobierno del Estado. Y a mí me parece que es una buena noticia. Yo prefiero tenerlo así que no buscando la independencia, ¿Qué quiere que le diga?
A
Sí, sí, pero estando yo de acuerdo en esto con usted, claro, ¿Hasta qué punto no le puede perjudicar a una marca como Izquierda Unida ser percibida que haya dejado de percibirse la diferencia que existe entre una izquierda federal y una izquierda independentista? Que algunas diferencias haya dicho que con.
B
El argumento que hay, si usted se da cuenta, quienes hemos ganado en ese argumento es la anteposición de los debates de derechos sociales, de derechos la ciudadanía, de mejora materiales de las condiciones de vida como el eje fundamental de la política. Y a mí me parece que eso es un triunfo de que nos consideramos de izquierda y consideramos que este país debe seguir siendo unido en un proceso colectivo y común. Mire, yo estoy muy contento con ese debate y no me siento en modo alguno me siento con una hegemonía en el que el debate sea territorial sobre un debate social.
A
¿Pero usted cree que alguien que aspira a la independencia de su territorio puede ser el líder de todas las izquierdas españolas?
B
Es que yo no contemplo ahora mismo ni ese debate ni lo veo que sea el que haya que hacer en estos momentos. Yo lo que sí le digo es que Gabriel Rufián tiene una influencia social que hay que reconocérsela. Eso es verdad, Pero evidentemente yo creo que una persona que sí tiene una visión estratégica que independizarse del país al que quiere dirigir, a mí me parece que el triunfo sería que al final optara por participar de un proyecto que consolida el mantenimiento del Estado en los términos que hay, con una profunda reforma estructural, que es la que hay que hacer y que es la que todo el mundo sabe, incluso los independentistas, que si España tiene grandes reformas profundas en clave descentralizadora, el independentismo baja tanto en Cataluña como ha bajado en el País Vasco. Eso lo sabe hasta el último independentista más despistado. Y nosotros, desde luego, como una fuerza federal como Izquierda Unida, que se anteponga un debate social en el eje de la izquierda me parece una magnífica noticia. Y que una persona como Gabriel Rufián dedique su energía a intentar establecer en el sentido común un proyecto unitario de la izquierda me parece una buena noticia que no es incompatible con la que nosotros hacemos y de la que yo me siento bastante satisfecho en lo que supone un esfuerzo colectivo por estar a la altura del momento histórico que es muy grave. Es decir, ¿Nosotros que decimos? Mire, nosotros no asumimos que en España tenga que gobernar la extrema derecha. Eso no tiene por qué venir, como usted decía al principio de la entrevista, como un fenómeno casi de designación divina. Esto dependerá de cómo nos organicemos, cómo afrontemos el debate, cómo seamos capaces de movilizar a la gente y de persuadir a uno y disuadir a otros de un apoyo a una ola autoritaria que puede ser terrible para las consecuencias de futuro de nuestro país. Y en eso vamos a embarcarnos y en eso estoy muy contento de que haya mucha gente que se una a ese carro.
A
¿Y por qué no se puede seguir llamando Sumar la nueva propuesta política?
B
Yo creo que por una cuestión de pedagogía política, usted sabe que uno de los partidos que forman esta coalición, esta propuesta, se llama Movimiento Sumar. Es como si llamáramos el nombre Izquierda Unida. Mire usted, Izquierda Unida, una parte de esto, si queremos representar al todo, tendrá que ser con un nombre en el que se sienta todo el mundo identificado. Y yo creo que evitar que una parte de las organizaciones sea la que determine el nombre del todo, pues creo que por pedagogía política y clarificación es importante. Imagínese que quisiéramos llamarnos Izquierda Unida Alternativa. Eso suena a Izquierda Unida, que es una de las partes. Pero ahí está más Madrid, están los Comunes, está Movimiento Sumar, que estaría convencido yo de que no verían con buenos ojos que tuviera el nombre general, el de una parte de los que formamos esta coalición.
A
¿La palabra Frente a usted le parece que quedaría bien en una nueva marca política? Frente, Se habla mucho de Frente amplio.
B
Como diría Juan Ramón Jiménez, hay que darle la importancia a los objetivos. Hay que darle importancia a los objetivos. Un Frente Democrático, pues está muy bien. Un Polo Democrático, me gusta mucho. En fin, no sé yo de todas formas. No se. ¿Cree usted que los que estamos en las responsabilidades más altas de nuestras organizaciones nos centramos en estas claves? Aquí hay una gente experta que sabe muy bien traducir en lenguaje de marketing cuál es el nombre que mejor puede sentirse representado. Mucha gente. Yo estoy más pensando en cómo reconectar con gente que está esperándonos, que sin duda alguna la reconexión y la reactivación de un proyecto y la actualización de un proyecto político va a hacer que mucha gente se movilice y que además se movilice decidiendo. Decidiendo el programa, decidiendo las listas, decidiendo las personas candidatas a las presidencias. Yo creo que reactivar y reconectar con cientos de miles de personas son los que pueden dar la fortaleza de esto. Se habla mucho del fulanismo, de Rusia, de Maello, de Yolanda, pero a mí me parece que lo más importante es que por abajo, desde el taxista que me ha traído aquí hasta la mujer de la pescadería que me pregunta cómo va la política, sean también partícipes y se sientan protagonistas de este proceso. A mí me parece que la clave está en hablar mucho por abajo y menos por las alturas, como señores o señoros que vamos designando cuál es el futuro de la izquierda alternativa, porque eso no llega a ningún lado. Los cimientos de una casa son fuertes si las bases se sustentan sobre bases sólidas, no sobre aire y sobre elementos muy coyunturales y muy pasajeros como podemos ser los dirigentes de estas organizaciones que hoy estamos aquí y mañana volvemos a nuestro trabajo.
A
¿Ha dicho usted el nombre de Yolanda? Ha dicho usted que no Yolanda. ¿He leído crónicas en estos últimos días que unas decían Maillo descarta a Yolanda Díaz, entiende que no puede seguir siendo ella la líder de la nueva marca? Otras que Maillo no descarta que siga Yolanda Díaz. Así que se lo pregunto a usted, ¿Descarta o no descarta o cómo está eso?
B
Claro que no. ¿Quién soy yo, como diría el Papa Francisco, ¿Quién soy yo para juzgar nada y quién soy yo para descartar a nadie? Cuando defendemos de Izquierda Unida que aquí los vetos no existen. Nosotros lo que defendemos una organización que por cierto Vamos a cumplir 40 años el 29 de abril, una organización que tiene método, que es verdad que nunca hemos estado de moda, pero nunca pasamos de moda, eso se lo puedo asegurar porque ahí seguimos resistiendo, pues queremos método, método democrático y decimos oye, la persona que vaya a ser elegida queremos que sea mediante primarias para que sea un proceso de reforzamiento popular hacia la figura que consideremos que se detente y creo que ese reforzamiento y ese método me parece que es el más adecuado. Por tanto yo no descarto a nadie. Yo creo que Yolanda Díaz tuvo un gran papel político en julio del 23 para garantizar una extensa alianza que permitió que siguiera el gobierno progresista que tenemos actualmente. Y yo creo también que en la actualización de este proyecto político tendrá que haber un debate donde hay gente que considera que debe encabezarlo y nosotros lo que consideramos que quien lo encabece sea por primaria y con participación popular, que lo gana Yolanda porque decide presentarse nosotros detrás de ella sin ningún problema, como si lo gana otra persona, pues nosotros asumimos democráticamente el resultado, pero de hecho con una especie de reforzamiento político y democrático que me parece crucial que la gente se sienta copartícipe de un proyecto político alternativa a la izquierda que tiene que ser desde abajo y muy hablando desde las militancias, desde la gente normal que está preocupada por el futuro de nuestro país.
A
Ya terminó, Antonio ¿Fue un error prescindir de Irene Montero? Me ha hablado usted de que Gabriel Rufián, aunque esté en otras posiciones, es innegable que tiene una influencia, tiene un tirón entre una parte de la izquierda. Irene Montero entiendo que también, sobre todo lo tuvo en su momento. ¿Fue un error prescindir de Irene Montero en la confección de las listas de sumar de las últimas elecciones generales que fue al final el motivo de que la cosa acabara como acabó con Podemos fuera?
B
Mire, yo no estuve en ese momento, entonces es muy fácil hablar desde. ¿Yo estaba en mi instituto dando clase la ESO y bachillerato, o sea que estaba más tranquilo que ahora y desde fuera yo vi que no había necesidad de hacerlo, pero supongo que una gente tendría sus razones o no? Pero yo no soy partidario de vetar a nadie. No soy nunca partidario de vetar a nadie. Yo creo que cada uno tiene un carrile diferente de adhesiones en los proyectos políticos y yo no habría vetado a nadie, se lo ha garantizado, porque no veo a nadie en mi vida. A mí me han vetado mucho, se lo digo, pero yo no veo a nadie. Y en segundo lugar, a lo mejor después las actuaciones que ha tenido derivadas posteriores no han sido las más acertadas, pero yo no habría vetado, por supuesto a nadie porque cada uno representa un carril y una cultura o lo representaba en ese momento, en 2023 y es verdad que después las reacciones de deriva de mucha hostilidad hacia nuestro espacio político sí que me parece un error porque no fortalecen lo que tiene que ser un espacio en el que todos tenemos que estar muy unidos y unidas.
A
Maíllo, gracias por haber hablado con nosotros esta mañana y que tenga buen día.
B
Muchas gracias, Sina. Un abrazo.
Host: Carlos Alsina (A)
Guest: Antonio Maíllo, Coordinador General de Izquierda Unida (B)
Date: February 11, 2026
In this episode of "Más de uno," Carlos Alsina engages in a thorough conversation with Antonio Maíllo, the general coordinator of Izquierda Unida. The main theme revolves around the challenges and future of the Spanish left, particularly in the context of the upcoming reconfiguration of progressive forces (Sumar coalition and others). Maíllo advocates for deeper democratic participation, especially for the selection of the next leader, and reflects on the strategic, ideological, and social issues facing the Spanish left today.
El episodio discurre en un tono reflexivo, autocrítico y didáctico, con Maíllo mostrando voluntad de diálogo, apertura democrática y autocrítica constructiva popular. El enfoque se mantiene en la importancia de la participación colectiva, la transparencia en los procesos políticos y el pluralismo dentro de la izquierda.
This summary highlights the fundamental issues discussed in the episode, capturing both strategic and human aspects relevant to the future of the Spanish left, and should be both useful and engaging for anyone seeking to understand its current crossroads.