
Después de su glamurosa y 'esmoquinada' visita a los premios Mariano de Cavia, Jorge Freire a vuelto a Más de uno para resolver la profunda preocupación de Ignacio, un oyente que pese ha logrado triunfar en la vida no consigue desprenderse del rol q...
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Jorge
Bueno, voy a correr un tupido velo. Dr. Freire, en su favor sobre su smoking y la entrega de premios de los caviar. Da igual. Uno tiene derecho a cambiar de opinión incluso en el mismo día.
Dr. Freire
Bueno, Emerson decía que los que no cambian de opinión son mentes estrechas. Lo decía tal cual. La misma opinión es el duende de las mentes estrechas. Con lo cual, bueno, pues viva el cambio de opinión.
Jorge
Y los que cambian constantemente de opinión son mentes manga ancha.
Dr. Freire
Bueno, me tuvieron que vestir. Por cierto, en la tienda. En la tienda en que se alquila, les pedí por favor el fajín, los entorchados, los gemelos entorchados. No llevaba, pero llevaba gemelos.
Jorge
El fajín tiene un clip. Ya, que es más fácil que nada ponérselo.
Carlos
Ya.
Dr. Freire
Bueno, pero la altura idónea es complicado, porque tiene que ser además una medida justo a la mitad de las costillas.
Jorge
Bueno, entonces vamos al dilema moral de.
Dr. Freire
Bueno, tenemos muchos. Hoy tenemos uno, pero sólo podemos responder uno. No tenemos uno especialmente acuciante, porque siempre son los más acuciantes y los más espinosos los que tienen lugar en la familia. Hay aquello que Freud llamaba la psicopatología de la vida familiar que suscita dilemas.
Jorge
Ignacio es el oyente que ha enviado este Ignacio.
Dr. Freire
Aunque al pobre lo conocen por otro mote más infamante.
Jorge
Ahí lo cuenta él.
Dr. Freire
Lo cuenta, lo cuenta.
Jorge
Bueno, pues vamos a escuchar este dilema moral al que nos hemos limitado a ponerle voz.
Ignacio
Querido Jorge, tengo 53 años, 4 hijos y soy el CEO de una empresa con más de 300 empleados. Pero todo eso desaparece en cuanto cruzo el felpudo de la casa de mi madre. Allí no soy don Ignacio, no. Allí soy, fui y seguiré siendo el resto. Soy el menor de cinco hermanos. Cuando nací, mi hermana mayor, que siempre fue muy estudiosa, ya era la cerebro. La segunda era la princesa y el tercero el artista, aunque no pasó de tocar la flauta dulce. Y la cuarta, la santa, porque un verano quiso hacerse misionera después de ver un documental. Y luego estaba yo. Como heredaba toda la ropa y los juguetes, un día mi padre a este niño le han tocado los restos. Y me quedé del mote. Cuando voy a comer los domingos, mi madre, que tiene 95 años, grita desde la ya está aquí. El resto, mis hermanos ya jubilados y con artrosis, me mandan ir a tirar la basura o a bajar al trastero a por las sillas plegables. Y yo obedezco. Esto es lo más grave. No solo me llaman el restos, me comporto como tal. ¿De qué me sirve decidir inversiones millonarias en mi empresa si en casa de mi madre sigo operando las gambas de Tokiski, fregando los cacharros, yendo al coche a por una chaqueta que no es la mía y sentándome en la esquina mala de la mesa junto a la pata coja? Ahí está mi dilema. ¿Debo plantarme y dejar de ser el restos o debo aceptar que por muchos balances auditados que acumule en la mesa familiar, seguiré siendo para siempre el niño sobrante, el de los pijamas heredados, el último vagón del convoy, el chisgarabís de la familia? Con afecto, Ignacio. El resto,
Jorge
Bueno, se le ve afectado realmente por la situación que está atravesando, que además lleva toda la vida atravesando esta situación.
Dr. Freire
Efectivamente. Ha descubierto una condición, que es la condición humana y que las familias son así. Las familias nos adjudican roles y esos roles no te los quitas jamás.
Jorge
Nunca.
Dr. Freire
No, nunca. Así que Ignacio haría bien en hacerse a la idea.
Jorge
Es un poco de resignación.
Dr. Freire
Por supuesto. Yo soy un gran defensor de la designación, como buen estoico que soy. Heidegger hablaba de la condición de arrojado. Decía que cuando nosotros nacemos, nacemos en una urdimbre de condiciones que son previos a nosotros, como si fuera una red, un entrelazamiento. Entonces tú naces de una familia que no eliges, en la que hay una serie, por supuesto de roles, pero también de principios, de códigos lingüísticos, de códigos amorosos, etc. Y eso te precede. Con lo cual tú te incrustas ahí más o menos donde puedes, y te cae muchas veces representar un personaje que
Carlos
no tiene sentido rebelarse ante tu destino.
Dr. Freire
En absoluto. Es Ud. El resto lo amortajarán siendo el resto.
Carlos
Yo estoy muy de acuerdo con todo.
Dr. Freire
Efectivamente.
Carlos
El resto juega un papel que a lo mejor él no se da cuenta, pero es un papel fundamental en esa familia.
Jorge
Yo no estoy nada de acuerdo.
Dr. Freire
En la tauromaquia hay toros sobreros. Los toros obreros son tan importantes como los toros titulares, porque el sobrero es importante. Imagínate que salen malos, pues tienes que tener un sobrero ahí.
Carlos
Si él no se sienta en esa pata coja, se tiene que sentar otro, alguien que no está acostumbrado porque no lo ha hecho nunca y eso provoca un desequilibrio familiar.
Jorge
No lo han hecho nunca porque le han tenido a él ahí todo el tiempo, ninguneado. Bueno, ¿Cómo que bueno? Pues él tendrá derecho a reivindicarse, a hacerse valer, sobre todo siendo un consejo delgado de una empresa. ¿Cuánto se ha dicho?
Dr. Freire
300 de puertas para afuera. Uno que sea lo que quiera él en la oficina será muy respetado.
Jorge
Él tiene unos galones y tiene que defender esos galones también en casa y también en la familia.
Dr. Freire
Pero que te equivocas, no valen nada. Papel mojado son esos galones cuando llega.
Jorge
Papel mojado. Porque nunca se ha plantado, porque nunca ha dicho hasta aquí hemos llegado.
Carlos
Posiblemente tampoco le harían caso a estas alturas de la vida.
Jorge
Yo creo que como poco debería intentarlo. Debería creer en sí mismo.
Carlos
Cuando tu hermana con artrosis te diga baja por favor al traster a por la silla plegable. Tú No, baja tú.
Dr. Freire
300 empleados.
Carlos
Es que yo tengo una épdita de no sé cuánto.
Dr. Freire
El otro día me reuní con un auditor alemán y le canté las cuarenta.
Jorge
La hermana seguro que tiene tres hijos de quince años que pueden bajar perfectamente a donde sea por él. Lo que tiene que hacer es dejar de resignarse precisamente. Y quererse un poco más a sí
Dr. Freire
mismo, quererse mucho, como decía el.
Jorge
Querer un poco menos a sus hermanos también.
Dr. Freire
Bueno, el amor, por cierto, es un arma de doble filo. Estuve leyendo una novela, sobre todo para el pobre.
Jorge
¿Cómo se llama? Erestos.
Dr. Freire
Podrías llamarlo por su nombre de pila. Perdona, Ignacio. Hay una novela estupenda que es.
Jorge
Cámbiate el apodo. Tienes que ser Arrestos.
Dr. Freire
Ten un poco de arrestos.
Jorge
Es verdad.
Dr. Freire
Una novela magnífica. Se llama El final del bosque. El final del bosque de María Fasce. Y habla precisamente de cómo muchas veces las familias nos condicionan y hasta nos determinan. Hablan de una mujer que es, en fin, trasunto de la autora. Es una escritora argentina que pasa una temporada en Madrid, entonces vuelve a Argentina, se va en concreto a un bosque cerca de Buenos Aires, el bosque de Peralta Ramos, a pasar una temporada con sus dos hermanos. Y se da cuenta de que cuando vuelve a ese bosque, que además es un bosque de la infancia, el bosque misterioso de los niños, etc. Cuando va a esa casa, esa casa rural, vuelve a representar el rol que siempre le había caído durante todos sus años infantiles. Pero no sólo eso, ella es la rara, un poco la diferente pero luego su hermana mayor es la cuidadora, la que cuidó de los padres, la que cuidó de la casa, la que ahora cuida del otro hermano. Y el hermano, el único varón, es Andrés, el pobrecito. Entonces siempre le llaman ahí Andresito, el pobrecito, que era muy frágil de pequeño, que no jugaba al fútbol, que le llamaban el mantecas o el Mantequilla, algo así, porque era muy vulnerable, era muy frágil, era muy no sé qué. Y ahora que tiene 50 años, si peina cana, sigue siendo el pobrecito.
Jorge
El pobrecito es un jeta.
Dr. Freire
Me está cogiendo por la descripción que hago. Y entonces sucede una cosa que no puedo desvelar, porque sería hacer un spoiler, sería destriparlo, pero de repente, bueno, lo voy a decir, Hay un atropello de un vecino, hay una situación muy sangrienta. Entonces esos roles se vuelven todavía más deterministas, por así decirlo, más pétreos. Cada uno se ve encerrado en ese rol. La que cuidaba tiene que cuidar incluso para encubrir al sospechoso de asesinato.
Carlos
Efectivamente.
Dr. Freire
Y entonces te das cuenta de hasta qué punto ese bosque, que sería la maraña de la familia, es tan espeso que es muy difícil salir de él. Con lo cual, al final de la novela, el final del bosque supone que la protagonista trata de emanciparse de esa condena. Y no digo si lo consigue o no, porque probablemente, pero por lo menos
Jorge
lo intenta, qué es lo que tiene que hacer arrestos nuestro oyente, Pero no
Dr. Freire
que hay más arrestos. Pobre hombre, de todas formas. De todas formas, pobre hombre.
Jorge
Vosotros queréis que siga siendo un pobre hombre, ¿No?
Dr. Freire
Somos Carlos. Sujetos relacionados. Cada uno representa un papel.
Carlos
Debería sentirse orgulloso del papel tan importante que cumple en esa familia. Parece que es un papel menor y no es un papel muy relevante.
Jorge
Hace lo que nadie quiere hacer, pero
Carlos
eso es un papel importante porque lo hagan otros.
Dr. Freire
Hay una cosa que yo reivindico siempre, y es que en la oficina, por importante que sea uno, aunque sea el c. Aunque sea el consejero delegado, no sé qué, en el fondo es sustituible, pero en la familia no. Hay una frase maravillosa, cuyo autor soy yo, que escribí en uno de mis libros, que decía una frase maravillosa, cuyo
Jorge
autor soy yo,
Dr. Freire
lo escribí en Hazte quién eres, y decía Nadie se arrepiente en su lecho de muerte de no haber hecho más obras extra en la oficina. Y es verdad, me quedó muy bien. Porque en la oficina no eres insustituible, pero tu casa sí. Aunque seas el chisgarabí que se sienta en la esquina donde pasa la corriente. Pero eres insustituible por qué eres el resto. Nadie va a querer hacer ese papel. Dadneso Ros.
Jorge
¿Pero por qué nadie va a querer hacerlo? Porque es un papel humillante, ingrato, desagradecido.
Carlos
De hecho debería dar las gracias de que alguien le ponga un poco en su lugar. Porque a lo mejor donde vive un
Ignacio
poco
Carlos
por encima de la realidad es en la empresa que se crea un pequeño.
Jorge
Si la empresa la ha puesto en pie él, con su esfuerzo y con su talento.
Carlos
Muy espejos.
Dr. Freire
Vanidad de vanidad.
Jorge
A mí lo que me está dando la impresión es de que vosotros dos, en vuestras familias respectivas tenéis una de esas posiciones hegemónicas.
Dr. Freire
Yo no lo voy a contar porque os lo tomaríais. No es mi caso. La verdad es que no es mi caso.
Jorge
Un poquito de desdeñar a los demás.
Dr. Freire
En absoluto.
Jorge
De que nunca os ha tocado la pata de la mesa.
Dr. Freire
Te equivocas de punta a cabo.
Carlos
¿Tú crees que hablamos como hermanos mayores?
Jorge
No como hermanos, ni mayores ni pequeños. Como privilegiados.
Dr. Freire
En absoluto.
Jorge
Privilegiados. Que lleváis arrastrando el privilegio desde que erais pequeñitos y no queréis renunciar a él.
Dr. Freire
No me tires de la.
Jorge
Yo estoy por la igualdad. Por la igualdad de oportunidades. ¿Arrestos o cómo se llama? Ignacio.
Dr. Freire
Se llamaba Ignacio. Don Ignacio.
Jorge
Don Ignacio. Arrestos. ¿Que era el apellido?
Dr. Freire
No, era el mote. Que te lo has colgado el restos.
Jorge
Don Ignacio, plántese que además ya tiene usted una edad. Tiene 56. 54.
Dr. Freire
Yo me identifico mucho con él. Lo voy a decir. Me abro de capa. Sí, me abro de capa. Yo soy hijo de padres mayores. Hijo menor. Y yo he colgado también. He cargado con un mote desde que soy pequeño.
Jorge
Estamos ante una autojustificación.
Dr. Freire
Sí, sí, era un mote. No hace falta que lo diga, pero tiene un mote. Yo tenía la costumbre cuando era pequeño de saltar mucho saltar en los sofás. Entonces me colocaron un mote.
Jorge
Pues ya está.
Dr. Freire
Falta decir cuál era, ¿No?
Carlos
Saltarín.
Jorge
Saltarín. Saltimbanqui.
Dr. Freire
No, El mono, me llamaban el mono. El mono. Y además me identifico mucho. Nietzsche decía aquello de que los monos son demasiado buenos como para que el hombre descienda de ellos. Es verdad. El mono en muchas culturas tiene una función rigurosa.
Carlos
Tienes una frase para cualquier cosa.
Dr. Freire
Bueno, en fin, años de cultura. Y el caso es que los monos en muchas culturas, incluso frases propias, son figuras intermedias entre dioses y hombres, saltando de frase de rama en rama. Y el caso es que siempre me ha caído eso del mono y me he identificado mucho con eso. Y al final, oye, no lo eliges, es el rol que a ti te toca. Y eso diferencia a la familia de cualquier otro espacio humano.
Jorge
Pero lo que no me parece bien, Dr. Freire, es que usted esté justificando su resignación proyectándola en nuestro oyente a restos, a rastros.
Dr. Freire
Ya, eso es cierto. El restos es cierto. Sí, he dejado que me condicione mi mirada.
Carlos
No te vengas abajo, Freire.
Jorge
Se ha visto usted tan identificado en él que ha pues tú te resignas como yo.
Dr. Freire
Sí, mira qué intento que mis particularidades no me condicionen nunca, ni ideológicamente ni tal. Pues al final es verdad.
Jorge
Bueno, hoy por una vez y sin que sirva de precedente, querido arrastras, arrastras.
Dr. Freire
Me parece fatal que vituperes, que vejes y que escarnezcas a nuestros oyentes.
Jorge
No me acuerdo del apodo.
Carlos
Don Ignacio del Restos.
Jorge
Por una vez y sin que se iba de precedente, Ignacio, oyente de este programa, no hagas caso al Dr. Fey, hazme caso a mí. Ya tienes una edad para empezar a reivindicarte un poco a ti mismo.
Dr. Freire
Se va a dar de bruces contra un muro, un muro absolutamente férreo, que es el muro de la familia. Se va a dar de bruces. Ese consejo es un caramelo envenenado.
Jorge
Te habrás dado de bruces tú. Sí llevo 41 años después de saltar en todas partes.
Dr. Freire
Efectivamente. Y no te lo quitas jamás. No te lo quitas jamás.
Jorge
Bueno, hasta la semana que viene.
Dr. Freire
Aquí estaré.
Jorge
Adiós, Jorge. Pero no se haya enfadado tampoco, Hombre, que no es eso. Simplemente le he llevado la contraria.
Dr. Freire
Hombre, poco enfadado.
Jorge
No siempre se acierta con los consejos.
Dr. Freire
Por el salseo, como dicen ahora.
Jorge
Un minuto. Ahora mismo continuamos.
Podcast: Más de uno
Host: OndaCero
Episode Date: July 9, 2026
En este episodio de "Más de uno," Carlos Alsina y sus colaboradores Jorge y el Dr. Freire exploran con humor y profundidad el eterno dilema familiar de ser "el hermano pequeño," a raíz de una carta enviada por un oyente, Ignacio. A pesar de sus éxitos profesionales, Ignacio cuenta cómo sigue siendo "el restos" de su familia, relegado en los encuentros familiares a tareas meniales y a un rol que arrastra desde la infancia. El trío debate sobre los roles impuestos en las familias, la dificultad real de cambiarlos y la tensión entre resignación y reivindicación personal.
El episodio utiliza la anécdota de Ignacio para ahondar en la fuerza de los roles familiares, el debate entre resignación y reivindicación personal, y el inevitable peso del papel histórico que ocupamos dentro del clan. A través de referencias filosóficas, literatura contemporánea y vivencias personales, los colaboradores muestran que en la familia los títulos profesionales valen menos que los viejos motes y roles heredados, pero también dejan abierta una rendija a la posibilidad, aunque remota, de emanciparse de esa "maraña" con un poco de "arrestos."