
En plena alerta en gran parte de España ante las fuertes lluvias que han provocado inundaciones, la periodista de Más de uno señala los ataques que sufren los meteorólogos y agencias como Aemet.
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B
El primer comentario de la mañana lleva la firma de Marta García. Ayer, la primera de la mañana. Buenos días, Marta.
A
Buenos días, Carlos. Hablar del tiempo solía ser inofensivo. Un tema para cambiar de tema, un lugar de encuentro. Pues ya no. Ahora hablar del tiempo es hablar de inundaciones, de carreteras cortadas, vientos fuertes y mal a mar. De fenómenos climáticos cada vez más extremos. La última borrasca, Leonardo ha dejado calles que parecen ríos y ríos que parecen mares. Hay miles de desalojados en Andalucía y una desaparecida. Qué impresionantes las imágenes del agua saliendo a borbotones de las paredes en la Sierra de Cádiz porque la tierra ya no puede absorber más. En las calles de Grazalema el agua les llegaba hasta las rodillas. Los vecinos dejaron de achicar con cubos y cepillos cuando vieron que no servía de nada porque el agua no entraba en las casas, brotaba de ellas. Lo hablaba ayer en Antena 3 con Roberto Brasero, que se pasó el día avisando del temporal y dando consejos de Protección Civil para ponerse a salvo. Algo ha cambiado desde la tragedia de la Dana en Valencia en octubre del 24. Tanto autoridades como población tomamos los avisos mucho más en serio. Nos va la vida en ello. Y dar el tiempo ya no es solo ponerse frente a un mapa, repartir nubes y soles. Es informar de fenómenos climáticos cada vez más peligrosos. A veces son lluvias, a veces sequías e incendios. Nos estamos tropicalizando. Hay 14 ríos andaluces en rojo. Un riesgo extremo que se extiende a 10 embalses y 6 comunidades en alerta naranja. ¿Y sabes qué les está pasando a los que nos informan del tiempo? ¿De cómo ponernos a salvo y qué precauciones debemos tener? Pues cada vez reciben más amenazas y mensajes de odio por ello. Me lo contaban Brasero y el meteorólogo Martín Barreiro esta semana en pausa. Explicar el cambio climático es suficiente para recibir amenazas de muerte en redes. El 25 de los mensajes de redes de son hostiles. Y hay otro tanto de desinformación. Hasta dar el tiempo es difícil en estos tiempos.
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Moraleja, Marta.
A
Cuidado con el temporal y con los que niegan el calentamiento global.
B
Llegamos a las 7 y 20 minutos. Llegamos a las 6 y 20 minutos. Para aquellos de ustedes que nos están escuchando en las Islas Canarias, esta es la sintonía de la cadena Onda Cero.
Episode: Marta García Aller alerta sobre los negacionistas del cambio climático: "Hasta dar el tiempo es difícil en estos tiempos"
Host: Carlos Alsina (OndaCero)
Contributor: Marta García Aller
Date: February 5, 2026
This episode centers on how climate change has dramatically altered the conversation about the weather in Spain. Marta García Aller highlights the growing intensity and frequency of extreme weather events, the societal response to these changes, the new challenges faced by meteorologists, and a worrying rise in hostility and misinformation directed at those who communicate climate science.
“Hasta dar el tiempo es difícil en estos tiempos.”
— Marta García Aller [01:39]
(Captures the episode’s core message: that even routine weather reporting has become fraught.)
“Nos va la vida en ello.”
— Marta García Aller [00:39]
(Emphasizes the seriousness with which both public and authorities now view these warnings.)
“Cuidado con el temporal y con los que niegan el calentamiento global.”
— Marta García Aller [01:42]
(Direct warning combining both climate threats and social challenges.)
The tone is urgent, informed, and empathetic. Marta García Aller’s language is direct and evocative, blending concrete details with a broader warning about the societal context in which climate change information is now received.
This episode highlights the profound cultural and practical transformations brought by climate change in Spain—from flooded homes to online hostility—suggesting that extreme weather and dangerous denialism are now intertwined aspects of daily life. The weather is no longer just small talk; it’s a matter of survival.