Transcript
A (0:00)
Marta García ayer. Buenos días.
B (0:02)
Buenos días, Alsina. Visto lo visto, llamar extrema derecha a la extrema derecha no disuade mucho de que se les vote. Y evitar llamar extrema izquierda a la extrema izquierda tampoco ayuda a evitar que se les deje de votar. Los extremos ya no son lo que eran. Mucho más disuasorio que llamar a Vox extrema derecha es lo que le ha llamado Juan García Gallardo, el exvicepresidente de Castilla y León. Dice Gallardo en la entrevista de Juan Malamente en El Mundo que a este paso Vox quedará como el plan de pensiones de Abascal. Llamar a Vox plan de pensiones de Abascal es mucho más duro que llamarlo ultraderecha. Porque hay mucha gente tan enfadada con el sistema que esto de ser ultra le motiva. Más difícil es encontrar gente deseando pagarle la jubilación al tipo de 50 años que lleva en política desde el 99. Gallardo además deja caer en la entrevista que Abascal canaliza sobresueldos a través de su mujer. Lo acusa además de ser una marioneta de su núcleo duro. Y esto sí que debe de escocer en bambú. Desvelar que el líder cesarista no es tan césar como aparenta. Que Abascal no manda tanto, que es una marioneta de Kiko Méndez Monasterio y Gabriel Ariza y que son sus intereses económicos los que hay detrás de ellos los que mandan de verdad. Gallardo no había hablado desde que se fue. Le echaron de Vox ha esperado después de las elecciones y ahora va a saco. Y no está solo. Empieza a haber más cargos de Vox fuera que dentro. También Espinosa de los Monteros habló ayer. No parece casualidad, sino un ataque coordinado. Espinosa, Ortega, Smith y una decena de cargos purgados publicaron anoche un manifiesto que pide un congreso extraordinario. Uno que dé la palabra a las bases y debata sobre el liderazgo de Vox. El líder, claro, ha dicho que no.
A (1:29)
Moraleja, Marta,
B (1:31)
en vez de llamar a Vox ultra y radical, llamémosle plan de pensiones de Avalanche. Pascal,
A (1:36)
las 7.21 hora menos en Canarias, que son 2.0.
