
La periodista de Más de uno ha realizado un repaso de los protagonistas del terrible accidente en Adamuz, desde aquellos cuya vida acabó demasiado rápido a los vecinos de Adamuz que salieron en socorro de los heridos.
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Primer comentario de la mañana con Marta García ayer. Buenos días, Marta.
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Buenos días, Carlos. Alta velocidad. Suena distinto Alta velocidad cuando el destino es la muerte. Morir deprisa solía significar otra cosa. Morían deprisa las estrellas del rock. Pero cuando la alta velocidad descarrila, cuando el azar decide cuántos de los 500 pasajeros que viajaban en esos dos trenes de Adamud sobreviven y cuáles no, morir deprisa es otra cosa. Todos han muerto demasiado rápido. Demasiado rápido. El hermano, el primo y los padres de la niña pequeña que encontraron caminando sola entre las vías. No se separaba de su peluche, No se atrevía a articular palabra. Unos habían ido a Madrid a ver el Rey León, otros volvían del partido en el Bernabéu, otros acababan de hacer unas oposiciones. No conocemos todavía bien sus historias, pero sí que acabaron demasiado rápido. Y ahora el tiempo está roto, suspendido en la angustia para los familiares que aún no encuentran a los suyos. Sabemos más de los supervivientes que de los muertos porque ellos pueden contarlo. Como Lola, una joven onubense que iba en el Alvia a Huelva, que sobrevivió porque un ratito antes del accidente se cambió de vagón. Su billete era para el coche 3, pero se fue al 5 con unas amigas a hablar de cómo les había ido el examen. Está empezando a asimilar lo que ha pasado. Eso sí que llevará tiempo. Y luego están los héroes, los vecinos de Adamuz. El párroco que salió de casa corriendo cuando se enteró de que algo grave había ocurrido en el pueblo. No imaginaba cuánto. Activó con una llamada al grupo de Cáritas y enseguida reunieron estufas, leche, mantas en un refugio de la parroquia, o Antonio, el del bar, que no cobraba ningún café a todo el que llegaba, fuera rescatador o rescatado. Y la limpiadora, que se puso a rescatar cuerpos como podía y luego, al contarlo, le temblaba la voz. Y los que acercaron sus coches para trasladar heridos, los que donaron sangre, los que llevaron las mantas, los que preparaban caldo. Ellos sí que reaccionaron deprisa, a toda velocidad.
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Moraleja, Marta.
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Un accidente y todo cambia de repente.
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Son las 7 y 20 minutos. Son las 6 y 20 minutos en las Islas Canarias. Está escuchando usted Onda Cero.
Host: Carlos Alsina (Onda Cero)
Featured Speaker: Marta García Aller
Episode Date: January 20, 2026
Episode Focus: Marta García Aller muestra su apoyo a las familias que buscan a sus desaparecidos: "Ahora el tiempo está roto, suspendido en la angustia"
In this emotionally charged commentary, Marta García Aller reflects on the recent high-speed train tragedy near Adamuz. She uses vivid language to explore the shock and anguish felt by the families of victims and survivors, honoring the everyday heroes who responded to the catastrophe. The main theme centers on the sudden break in the normal flow of life caused by an unforeseen accident and the community response to such tragedy.
On the redefinition of “high speed”:
“Morir deprisa solía significar otra cosa. Morían deprisa las estrellas del rock...”
—Marta García Aller (00:07)
On the time suspended in anguish:
“Ahora el tiempo está roto, suspendido en la angustia para los familiares que aún no encuentran a los suyos.”
—Marta García Aller (00:57)
On survivors and fate:
“Su billete era para el coche 3, pero se fue al 5 con unas amigas a hablar de cómo les había ido el examen. Está empezando a asimilar lo que ha pasado. Eso sí que llevará tiempo.”
—Marta García Aller (01:12-01:18)
On community action:
“Ellos sí que reaccionaron deprisa, a toda velocidad.”
—Marta García Aller (01:36)
On the lesson of sudden tragedy:
“Un accidente y todo cambia de repente.”
—Marta García Aller (01:44)
Marta García Aller speaks in a compassionate, poignant, and reflective tone—providing both detailed accounts and emotional resonance. She merges journalistic observation with empathetic storytelling, focusing on human faces behind the headlines and the rapid, decisive kindness shown by a rural community in the aftermath.