Transcript
A (0:04)
El primer comentario de la mañana, con la firma de Marta García. Ayer, la primera de la mañana. Marta. Buenos días.
B (0:08)
Buenos días, Alsina. En las últimas horas han pasado en la guerra de Irán dos cosas que Trump no vio venir. Y su incapacidad para anticipar las consecuencias de sus actos son especialmente inquietantes, considerando cuáles son sus actos. La primera señal de que las cosas no están saliendo como quería el presidente de Estados Unidos es que los iraníes han elegido al hijo de Laigatolá, Ali Khamenei, como nuevo líder supremo de Irán. Es exactamente lo que Trump no quería que pasara. Y fue muy especial, específico al respecto. Sería inaceptable, dijo. Y seguramente los ayatolás le han elegido precisamente por ello, por su experiencia como líder. Desde luego, no. Porque el hijo del difunto líder supremo no tiene mucha. Es un desafío a Trump y una señal de que la guerra podría escalar. Y la otra señal de que la segunda semana de guerra ya se le han ido las consecuencias de las manos, es la debacle bursátil y el alza del precio del petróleo y por tanto de todo lo demás que depende de ello. Desde el precio del transporte al de los tomates, que para llegar al súper también necesitan gasolina, y hasta de las hipotecas. Todo va a subir. El barril del petróleo supera ya los 100 dólares y anticipa una crisis energética de una dimensión todavía incalculable. Aunque también te digo, los señores de esta guerra ya podrían haber calculado mejor que desestabilizar Irán podría desestabilizar la economía mundial, que tanto depende del petróleo, que depende tanto del estrecho de Ormuz, que tanto depende de Irán. Estados Unidos intentaba ayer calmar los mercados al comprometerse a no atacar la infraestructura energética de Irán. Pero Israel sí lo ha hecho, e Irán a su vez, ha contraatacado el Golfo yendo a por los petroestados Arabia Saudí, Emiratos, Qatar, Bahrein y Kuwait. El caos en la economía mundial es el objetivo iraní. Y la Guardia Revolucionaria no lo oculta. Ayer un portavoz iraní dejaba claro el desafí si pueden tolerar un precio del petróleo superior a los 200 dólares por barril, continúen este juego.
A (1:47)
Moraleja, Marta, no es un juego.
B (1:49)
Es la guerra tan imprevisible que aterra.
A (1:53)
Llegamos así. A las ocho y veinte. A las siete. Siete, siete. Cuidado. Siete y veinte minutos. Las seis y veinte minutos en las Islas Canarias. Está escuchando usted Onda Cero.
