
La periodista de Más de uno ha hecho un balance, ni negativo ni positivo, sobre la última reunión del presidente de Estados Unidos con los representantes de los gobiernos de Groenlandia y Dinamarca.
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El primer comentario de la mañana con la firma de Marta García ayer. Buenos días, Marta.
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Buenos días, Carlos. La reunión de 50 minutos entre Dinamarca y Estados Unidos para ver si a Trump le dejan comprar Groenlandia no ha ido bien. Es lo malo de empeñarse en volver al siglo XIX cuando comprar trocitos del mapa con gente dentro era habitual, solo que con armas del siglo XXI. Pero tampoco ha ido del todo mal la reunión. Al menos nadie ha invadido nada nuevo. Todavía. Donald Trump sigue empeñado en anexionarse Groenlandia por las buenas o por las malas. Dinamarca le ha dicho todo lo diplomáticamente que puede, que no está en venta. Pero cuando el hombre que maneja el ejército más poderoso del mundo actúa como un alunicero, esto no tranquiliza demasiado. El gobierno danés, de momento, ha anunciado un esfuerzo de la presencia militar en Groenlandia. Circulan memes sobre esto que muestran un gran desembarco de fichas de lego para rodear la isla. Antes los rusos tenían que esforzarse en desestabilizar Occidente. Desde que ha vuelto Trump, ya se encarga él solito. ¿Y qué puede hacer Europa? Algo ha cambiado estos días en la repentina incursión militar estadounidense en Venezuela. La amenaza de Trump de hacerse con Groenlandia de una manera o de otra ya no se ve como una ocurrencia ni una fanfarronería. Es una amenaza directa a la seguridad nacional de un país de la Unión Europea y de la OTAN de 6 millones de habitantes que obviamente poco puede hacer él solo para defenderse, pero que tampoco puede tolerar que Estados Unidos le amenace con anexionarse una parte de su territorio ignorando a sus habitantes. Y Dinamarca no está sola. Está en la Unión Europea. ¿Reaccionará Europa? La duda está en si a Trump le disuade más hacerle la pelota o plantarle cara. Y lo de hacerle la pelota no está funcionando. Algunos analistas dicen que la Unión Europea lo que debería ofrecerle a Groenlandia es ingresar en la Unión. En la Unión Europea para arroparla más. Otros abogan por romper relaciones con Estados Unidos e imponerle sanciones comerciales y hasta replantearnos sus bases militares. El precio de confrontar a Trump puede ser muy alto. El precio de no hacerlo también.
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Moraleja, Marta.
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Con Trump, el conquistador, el riesgo cada vez es mayor.
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7.20. Una hora menos en Canarias. Esto es Onda Cero.
Podcast: Más de Uno (Onda Cero)
Date: January 15, 2026
Host: Carlos Alsina
Commentary: Marta García Aller
This episode of "Más de Uno" is centered on Marta García Aller's commentary regarding the tense geopolitical situation surrounding Donald Trump's renewed claim to annex Greenland from Denmark. The discussion reflects on the European response to Trump's aggressiveness, the stakes of confrontation versus appeasement, and the broader implications for the European Union and NATO.
Historical irony:
"Es lo malo de empeñarse en volver al siglo XIX cuando comprar trocitos del mapa con gente dentro era habitual, solo que con armas del siglo XXI."
– Marta García Aller (00:13)
On Denmark’s predicament:
"Cuando el hombre que maneja el ejército más poderoso del mundo actúa como un alunicero, esto no tranquiliza demasiado."
– Marta García Aller (00:27)
Social media humor:
"Circulan memes sobre esto que muestran un gran desembarco de fichas de lego para rodear la isla."
– Marta García Aller (00:40)
Europe's challenge:
"¿Reaccionará Europa? La duda está en si a Trump le disuade más hacerle la pelota o plantarle cara. Y lo de hacerle la pelota no está funcionando."
– Marta García Aller (01:10)
The core dilemma:
"El precio de confrontar a Trump puede ser muy alto. El precio de no hacerlo también."
– Marta García Aller (01:46)
Marta García Aller's language blends gravity with irony and wry humor, using vivid metaphors and everyday references (such as Lego armies) to engage listeners while underscoring the seriousness of the geopolitical risk.
This episode frames Trump’s provocative stance on Greenland as a test for European unity and resolve, posing urgent questions about how the EU should respond to threats from its most powerful ally. The tone is both earnest and sharply humorous, capturing the surreal nature of the international standoff and the real dangers beneath.