
La periodista de Más de uno ha afirmado que esa ausencia, en la que está implícito un reconocimiento, es toda la materia que necesitamos para entender el universo político
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El primer comentario del día con la firma de Marta García ayer. Marta, buenos días.
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Buenos días, Carlos. Con la falta de autocrítica pasa como con los agujeros negros. Aparici me contó que los agujeros negros no indican un vacío como el que podemos imaginar. En un agujero no es que falte la materia, es que está en su forma más densa. Así que los agujeros negros son más como una montaña que como un agujero. Pues con la falta de autocrítica pasa eso. No es una ausencia, es la forma más densa de materia política que podíamos encontrar ayer en el Congreso de los Diputados. El presidente del Gobierno y el líder de la oposición convirtieron ayer el hemiciclo en un cruce de acusaciones de a ver quién gestiona peor Un accidente. Un agujero negro de responsabilidades y cuentas pendientes en las que nadie se hace responsable de nada. Una montaña de reproches huecos. Y en el agujero negro de la falta de autocrítica cabe lo mismo a damuz que la Dana Angrois y el Yak-42. Tomamos la ausencia de explicaciones y autocrítica como un vacío cuando en realidad ahí está toda la materia que necesitamos para entender el universo político actual. Vale también para los hundimientos electorales y el ascenso de Vox. Lo más parecido a asumir responsabilidades del accidente de Adamuz que hizo ayer el presidente Sánchez en el Congreso fue prometer las medidas para que no se vuelva a repetir. Es de suponer que si esas medidas dependen del Gobierno se podrían haber tomado antes aunque se cumplieran los protocolos y los protocolos están obsoletos. La responsabilidad será del responsable de los protocolos sin que haya terminado la investigación. Presume de que se cumplieron los estándares de seguridad al tiempo que promete elevarlos. Como cuando el ministro Puente dice que no había carencias en la inversión en mantenimiento de las vías pero que mejor vamos a gastarnos unos pocos 100 de millones más. Sánchez ayer vino a decirnos que se hizo todo correctamente pero que a lo mejor a partir de ahora las cosas se van a hacer de otra manera. El agujero negro de la autocrítica, bien mirado, es de lo más revelador.
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Moraleja.
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Marta La falta de autocrítica. Un agujero negro en la política.
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Son las siete y veinte, una hora menos en Canarias y esto es Onda Cero.
Podcast: Más de uno
Host: OndaCero (Carlos Alsina)
Episode: Marta García Aller señala la "falta de autocrítica" de los políticos: "Un agujero negro"
Date: February 12, 2026
This episode features a sharp, reflective commentary by Marta García Aller on the pervasive lack of self-criticism among Spanish politicians. Drawing a vivid analogy with black holes, Marta dissects the session in the Congreso de los Diputados, where both government and opposition leaders engaged in mutual accusations instead of accepting responsibility—especially regarding recent political incidents and crises. The discussion emphasizes how this avoidance of self-reflection is not a void but, in fact, a dense mass at the core of political culture.
Marta opens with a compelling analogy: comparing the politicians’ lack of self-criticism to a black hole, not as emptiness, but as “la forma más densa de materia política” (the densest form of political matter).
She explains that, just as black holes are not empty but densely packed with matter, the "absence" of accountability in politics is actually a heavy presence, shaping political dynamics.
Addressing recent crises such as Adamuz, the Dana Angrois, and Yak-42, Marta notes that these “fit perfectly” within this black hole—political catastrophes that go unanswered and unexamined, fueling public frustration.
She observes that people misinterpret the absence of explanations as a vacuum, when in fact, all the matter (i.e., crucial truths for understanding politics) accumulates there, dense and unaddressed.
On Prime Minister Sánchez's response to the Adamuz accident: Marta notes his answer was to promise future measures to prevent recurrence, which is implicitly an admission that current measures are inadequate—though not acknowledged as such.
She critiques officials like Minister Puente, who denies underinvestment but simultaneously announces hundreds of millions more for maintenance—subtly conceding the fault they refuse to admit.
According to Marta, this rhetoric—claiming protocols were followed while promising to improve them—reveals the black hole of accountability rather than remedying it.
Marta’s commentary is incisive and metaphorical, blending wit with sobering political critique. She maintains a conversational but sharp tone, moving fluidly from analogy to concrete example, and closing with a resonant, almost poetic pronouncement.
Marta García Aller offers a striking meditation on how Spanish political leaders’ refusal to self-critique is not a void but a dense, obstructive force—likened to a black hole—that stifles genuine progress and accountability. With illustrative examples and a memorable metaphorical framework, her reflection reveals not just a cultural malaise but a crucial lens for understanding Spain’s political climate.