Paco Paniagua (138:06)
encantado de escuchar. Siempre ha estado él siempre ha estado encantado de haberse conocido. Una de las cosas que antes comentaba, yo creo que lo hablaba con Herrera también a las 8, cuando hemos emitido conjuntamente Copeyón de Acero, uno de los talentos que tenía Fernando era que él te pedía siempre opinión antes de darte la suya, que esto es algo que ya no se estila, antes de decirte cómo lo ve él siempre te preguntaba cómo lo ves tú, Incluso fingía. Anoche lo hablábamos con Rafa también en La Brújula, cuando yo hacía Brújula, el comentario de cierre lo hacía Fernando One. Me llamaba todas las tardes sin tener ninguna obligación y ninguna necesidad, pero él me llamaba para comentar la actualidad de la tarde y que yo le señalase un poco cuál es el asunto que yo pensaba que debía ser objeto de comentario para ver por dónde iba a ir yo y de ahí él era. En realidad era todo un fingimiento. Él sabía perfectamente qué tema tenía que elegir y qué tenía que decir, pero tenía ese hermoso detalle de fingir que el director del programa para él era una fuente de sabiduría, cuando era justamente al revés. Claro, se trataba de que en la conversación mía con él yo aprendiera algunas cosas y tuviera igual algunas ideas más precisas sobre cómo había ido la tarde. Y eso yo creo que está también en retirada, ¿No? Darte tu opinión antes de escuchar la tuya. Bueno, que os agradezco mucho a Pilar y a Javier, como sabéis, que hayáis estado en el programa y en la antena de Onda Cero esta mañana. ¿Y qué os voy a decir? Un abrazo, un abrazo muy grande. Un abrazo enorme para ti y para esa casa. Gracias, Ferraín y gracias Pilar. Tengo el teléfono que ando con De Pumpido, que es el presidente del Tribunal Constitucional, porque Pilar es gallega, como saben los oyentes. Pero otra de las características de Fernando Ónega es que yo creo que era el hermano mayor de la cofradía de los gallegos afincados en Madrid, que son un colectivo también, un colectivo muy poderoso, muy poderoso y muy unido entre ellos. Era muy difícil escuchar a Fernando Ónega criticar duramente a un gallego en Madrid. Esa es al menos mi impresión. Cándido CONDEPUMPIDO Presidente del Tribunal Constitucional Buenos días, Señor Condepumpido, ¿Me escucha? Buenos días. Sí, sí, bueno, sé que está en Portugal y con obligación. Buenos días, le escucho perfectamente. Pues dígame usted, Cándido, estamos recordando a Fernando Ónega, la relación que mantuvo usted con Fernando. ¿Quién era Fernando Ónega a juicio del presidente del Tribunal con Constitucional de España? Bueno, Fernando yo creo que fue el periodista más influyente de la Transición. Él hizo aquel famoso discurso sobre puedo prometer y prometo que permitió a Adolfo Suárez ganar las primeras elecciones y esas elecciones democráticas nació la Constitución. Por lo tanto, efectivamente, es algo que yo como presidente del Tribunal, que está encargado de guardar, guardar y hacer guardar la Constitución, pues tengo que estarle siempre agradecido. Entonces era un juez recién llegado y tuve que encargarme precisamente de actuar como presidente de la Junta Electoral en las primeras elecciones democráticas, aquellas elecciones. Yo entonces no le conocía, pero sí le conocí bien en la época en que fui Fiscal General del Estado, él como periodista gallego seguía siendo un hombre muy influyente, sobre todo en las tertulias, en los escritos que hacía y él creo que colaboró mucho en la labor que entonces estábamos tratando de hacer de acabar con el terrorismo. Pero bueno, entre nuestra filiación común gallega y la admiración que yo siempre he sentido por él, pues la verdad es que creo que ha sido una gran pérdida y ser un gran periodista es muy interesante. La relación siempre lo es, la relación entre la prensa, sobre todo quienes hacen comentario político, que era el caso de Fernando, es el padre también del comentario político en la radio, desde luego. La relación entre el comentarista que cada día expone su opinión y las personas que muy a menudo son aludidas porque desempeñan cargos públicos por ese comentarista y a la vez poder mantener, incluso desde las posiciones a veces discrepantes y desde la crítica, poder mantener una excelente relación personal y una fructífera relación personal, como creo que era el caso. Sí, incluso ahora, la última vez que le he visto, que creo que fue en la entrega de los premios de los premios de Princesa de Asturias en Oviedo, a la que él acudía siempre, pues siempre hablábamos, hablábamos y comíamos con cierta frecuencia, siempre últimamente hablábamos. A ver, él me decía, la última vez que le vi, efectivamente que estaba mal de salud y tuvimos que aplazar una comida que teníamos prevista, pero en la época efectivamente de la mía como Fiscal General de Estado fue muy larga la relación que tenía con él por su común, nuestro común origen gallego y por qué era un periodista muy influyente, pues realmente uno desde un puesto público tiene siempre que asumir tanto los apoyos como las críticas y por tanto la relación con un buen periodista, con Fernando, siempre era muy útil para cualquier persona que tuviera responsabilidades públicas. Señor Conde Pompido, gracias por haber hablado con nosotros esta mañana y que tenga buen día. Pues muchísimas, muchísimas gracias a ustedes. Cuando quiera. Gracias y buenos días. Está el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en este momento pronunciando su declaración sobre la guerra en Irán. Vamos a ver, Saddam Hussein llevar la democracia y garantizar la seguridad global, pero que en realidad, visto en perspectiva, produjo el efecto contrario, desencadenó la mayor oleada de inseguridad que ha sufrido nuestro continente desde la caída del muro de Berlín. La guerra de Irak generó un aumento drástico del terrorismo yihadista, una grave crisis migratoria en el Mediterráneo oriental y un incremento generalizado de los precios de la energía y por tanto también de la cesta de la compra del coste de la vida. Ese fue el regalo del trío de las Azores a los europeos de un mundo más inseguro y una vida peor. Es verdad que aún es pronto para saber si llegó al presidente diciendo que la posición de gobierno de España se resume en cuatro palabras que no a la guerra. No a la guerra. Y ahora está recordando, como vemos el trío de las Azores, la foto de las Azores. La guerra de Irak está tratando el presidente bastantes años después, la guerra de Irak es del año 2003, creo que tampoco va a salir de ella 23 años después, tratando, digamos, de abanderar el no a la guerra o de rentabilizar el no a la guerra del año año 2003 en el año 2026 y en un contexto internacional que es verdad que es bastante distinto. Vamos a ver si hace alguna alusión a lo de ayer de Donald Trump amagando con romper la relación comercial con España. Soluciones a los problemas no para empeorar la vida de la gente. Y es absolutamente inaceptable que aquellos dirigentes que son incapaces de cumplir con ese cometido usen el humo de la guerra para ocultar su fracaso y llenar de paso los bolsillos de unos pocos, los de siempre, los únicos que ganan cuando el mundo deja de construir hospitales para construir misiles. Ante esta coyuntura, el gobierno de Coalición progresista va a hacer lo mismo que ha hecho en otros conflictos y en crisis internacionales. En primer lugar, estamos asistiendo a los españoles y españolas que se encuentran en Oriente Medio y vamos a ayudarles a regresar a nuestro país si ese, por supuesto, es su deseo. El servicio exterior y el ejército están trabajando día y noche para articular dispositivos de evacuación. Es evidente que las operaciones son muy delicadas porque el espacio aéreo de la región no es seguro y porque su red aeroportuaria está gravemente afectada por los ataques, pero nuestros compatriotas pueden tener la certeza de que vamos a protegerles y de que vamos a traerles de vuelta a casa. En segundo lugar, el Gobierno de España está estudiando escenarios y posibles medidas para ayudar a los hogares, a los trabajadores, a las empresas, a los autónomos y que puedan mitigar con ello los impactos económicos de este conflicto, si es que fuera necesario, gracias al dinamismo de nuestra economía y gracias también a la responsabilidad de la política fiscal del Gobierno. España cuenta en estos momentos con los los recursos necesarios para hacer frente también de nuevo a esta crisis. Tenemos la capacidad, también la voluntad política, y lo haremos de la mano de los agentes sociales, como lo hicimos durante la pandemia, la crisis energética o recientemente la crisis arancelaria. En tercer lugar, vamos a colaborar, como hemos hecho siempre, con todos los países de la región que abogan por la paz y por el cumplimiento de la legalidad internacional, que son son dos caras de la misma moneda, apoyándoles con los recursos diplomáticos, también materiales, que se requieran. Vamos a trabajar con nuestros aliados europeos en una respuesta coordinada y que pueda ser definitivamente eficaz. Y vamos a seguir trabajando para lograr una paz justa y duradera en Ucrania y en Palestina, dos lugares que merecen no ser olvidados. Y por último, el Gobierno va a seguir exigiendo un cese de las hostilidades y una resolución diplomática de esta guerra. Y quiero además explicitarlo porque. Sí, la palabra adecuada es exigir. Porque España es un miembro pleno de la Unión Europea, de la OTAN y de la comunidad internacional y porque esta crisis también nos afecta a nosotros, a los europeos y por consecuencia a los españoles. Y por eso tenemos que exigir todo el la resolución a Estados Unidos, a Irán, a Israel, para que paren antes de que sea demasiado tarde. Lo he dicho en muchas ocasiones y lo repito ahora, no se puede responder a una ilegalidad con otra, porque así es como empiezan los grandes desastres de la humanidad. Recordemos como antes del inicio de la primera gran guerra mundial en el siglo XX, en agosto de 1914, alguien le preguntó al entonces canciller de Alemania cómo había empezado la Primera Guerra Mundial y él respondió encogiéndose de hombros y diciendo ojalá lo supiera, ojalá lo supiera. Muy a menudo las grandes guerras estallan por una concatenación de respuestas que se van de las manos por culpa de errores de cálculo, fallos técnicos, acontecimientos imprevistos. Por tanto, debemos aprender de la historia y no podemos jugar a la ruleta rusa con el destino de millones de personas. Las potencias involucradas en este conflicto deben cesar inmediatamente las hostilidades y apostar por el diálogo y la diplomacia. Y los demás debemos actuar con coherencia, defendiendo ahora los mismos valores que defendemos cuando hablamos de Ucrania, de Gaza, de Venezuela o de Groenlandia. Porque la pregunta no es si estamos o no a favor de los ayatolás. Nadie lo está, desde luego no lo está el pueblo español y por supuesto tampoco el Gobierno de España. La pregunta en cambio es si estamos o no del lado de la legalidad internacional y por tanto de la paz. La ciudadanía española siempre repudió la dictadura de Saddam Hussein en Irak, pero no por ello apoyó la guerra de Irak, porque era ilegal, porque era injusto y porque no supuso una resolución real a casi ninguno de los problemas que pretendió resolver. Del mismo modo nosotros repudiamos al régimen de Irán que reprime, que mata vilmente a sus ciudadanos, particularmente a las mujeres, pero al mismo tiempo rechazamos este conflicto y pedimos una solución diplomática y política. Algunos nos van a acusar de ser ingenuos por hacerlo, pero lo ingenuo es pensar que la solución es la violencia. Ingenuo es creer que las democracias se extiende el presidente, como vemos en lo que es un mismo argumento desde el comienzo, que es la evocación de la guerra de Irak del año 2003, el no a la guerra, la legalidad internacional y la oposición que entiende él es la mayoritaria de la opinión pública española. No ha habido, que yo sepa hasta ese momento, ninguna alusión a lo de Trump de ayer amenazando con romper la relación comercial, que igual es lo más inmediato y lo que más las consecuencias podría tener, porque nosotros tenemos una confianza absoluta en la fortaleza económica, institucional y también diría moral de nuestro país y porque en momentos como este nos sentimos más orgullosos que nunca de ser españoles. Somos conscientes de las dificultades, pero también sabemos que el futuro no está escrito, que la espiral de violencia que muchos ya dan por sentada es absolutamente evitable y que la humanidad aún puede dejar atrás este integrismo de los ayatolás y también la miseria de la guerra. Algunos dirán que estamos solos en esta esperanza, pero tampoco es verdad. El Gobierno de España está con quienes tiene que estar. Está con los valores que nuestros padres y abuelos fijaron en nuestra Constitución, España está con los principios fundacionales de la Unión Europea, está con la Carta de Naciones Unidas, está con el derecho internacional y por tanto está con la paz y la existencia pacífica entre países y su convivencia. Estamos además con muchos otros gobiernos que piensan como nosotros y también con billones de de ciudadanos y ciudadanas que en toda Europa, en Norteamérica y en Oriente Medio lo que piden al mañana no es más guerra o más incertidumbre, sino más paz y más prosperidad. Porque lo primero sólo beneficia a unos pocos y lo segundo nos beneficia a todos. Muchas gracias. Bueno, pues el presidente que se hace portavoz de los ciudadanos de este país, de los españoles, y asume que su posición es la de todos los ciudadanos de nuestro sector español, pues no ha habido ninguna referencia concreta más allá de la fortaleza institucional de España y nuestra capacidad para responder sabiendo que hay algunos riesgos por la posición que hemos asumido. Más allá de eso, no ha habido más novedad. Pero bueno, siempre son interesantes estos apuntes históricos que le ponen al presidente en los discursos, incluido este de le hubiera entregado un Goya al final del discurso. Un golpe Goya por