Rubén Amón (89:11)
tal? ¿Cómo están? Bienvenidos a una nueva mañana de radio. Estamos estrenando el 27 de febrero, que es viernes. Esto es Más de uno. Es Onda Cero. Y les cuento, si me dejan, una historia que es muy corta. El joven terminó de frotar con la manga de su camisa la botella. Y como le habían contado, se le apareció el genio. ¿Eres el famoso genio de la botella? Preguntó. ¿A ti qué te parece? Respondió zumbón el recién aparecido. ¿Que le procede? Pide un deseo. El joven no tuvo que pensarlo mucho, porque sabía bien lo que anhelaba. Le dijo mi deseo es que regrese mi maestro. Aunque regrese. ¿De donde? Inquirió el genio, que para ser un genio, la verdad que no estaba muy al tanto de nada. Y que regrese del lugar al que marchó, aclaró el joven, que era tan joven como parco en palabras. ¿Y adónde marchó? Preguntó el genio, más por curiosidad que porque le sirviera de algo saberlo. ¿A dónde marchó tu maestro? Y le dijo el joven. A la isla de Nuray. ¿La isla de Nuray? ¿Eso dónde está? En Abu Dhabi. Retomó entonces el genio la tarea que tenía y le joven, formula tu deseo de forma clara. Y dijo el deseo que mi maestro regrese a pasar aquí los últimos años de su vida. El genio, un poco confundido, le ¿Deseas que regrese? Soy el genio de la botella. Aprovecha. ¿Aprovecha para qué? Para pedirme algo que sólo yo pueda conseguirte. Soy el genio de la botella. Es que mi deseo es que regrese. Ya he entendido, pero si tu deseo es que regrese tu maestro, perdóname, pero eso pídeselo a él. Procedo a leer ahora la página 321 del libro de Juan Carlos de Borbón, Reconciliación. La prensa inventó el término Rey emérito o el emérito a secas, para evitar confusiones entre mi hijo y yo. No me gusta esta designación, no es prestigiosa. La Casa del Rey debería inventar un título distinto, algo equivalente a Rey padre. En atención a este escritor, evitaré decir en adelante el emérito y en su lugar diré el rey padre. El rey padre podrá sentirse hoy reconfortado al leer la prensa, al menos los diarios más de su agrado, y comprobar que por segundo día consecutivo se ocupan de su persona, si ayer lo era, se ocupaban, para concluir que los papeles reservados del F. Avalan la verdad que Don Juan Carlos siempre defendió, que es que él tuvo en su mano elegir, y lo que eligió fue abortar el golpe de Estado. Hoy se ocupan de su persona para hacerse eco del deseo expresado ayer en público por el líder del primer partido de este país, apelando además a la reconciliación, mira el título del libro, para que regrese a España Don Juan Carlos a vivir aquí la última etapa de su vida. ¿Vivir dónde? Por cierto, que igual esta es la vivir la última etapa de su vida en España. Pero en concreto ¿Donde? ¿En la Zarzuela? ¿Con despacho, con agenda oficial, con participación en los actos institucionales? Las preguntas. Pero podrá sentirse reconfortado, digo rey padre, al comprobar cómo el esfuerzo que viene haciendo desde agosto de 2020 para ser visto como víctima y reo del extrañamiento al que lo tiene, según él, sometido su hijo, obligado este además por el Gobierno, que todo esto es lo que sostiene el preso doliente en Abu Dhabi, cómo ese esfuerzo ha hecho fortuna en algunos ámbitos políticos y al rebufo de los papeles del F. ¿Quien lo habría dicho que sería el rebufo de esto, hoy rinde en efecto fruto? Página 371 del libro de Juan Carlos de Borbón, Reconciliación, leo no sé si el sacrificio personal de mi salida de España ha sido apreciado en su justo valor. Llevo España muy dentro de mí, aunque todavía hoy mis breves visitas a España estén sujetas a la aprobación de la Casa del Rey, porque no habiendo sido yo nunca dueño de mi destino, sigo sometido a los mejores intereses de la Corona. El libro de don Juan Carlos, en lo que se refiere a esto de Abu Dhabi, cae siempre en este doble discurso el hombre que se describe a sí mismo como mártir sacrificado, que en aras de ayudar a su hijo y fortalecer la Corona pone voluntariamente tierra de por medio y el paria injustamente castigado, al que no se le permite volver a hacer su vida en España cuando conviene. La decisión de alejarse fue suya y así le debe ser reconocido un servicio a la Corona cuando conviene. Las decisiones que le afectan las toman otros y así debe ser denunciado. Flaco servicio a la Corona marginado se titula el capítulo 4 de ese libro, en el que incluye el rey de antes, este encomiable alarde de lealtad a la Institución y a su hijo, el Rey hijo, que hoy es quien encarna la Institución, este encomiable alarde de lealtad cuando revela, Rey padre, que la carta que se hizo pasar ante la opinión pública como suya, en realidad era una imposición drástica del hijo, que se había redactado en Madrid y que se le obligó a firmarla en Abu Dhabi sin derecho a tocar una coma. Es aquella carta en la que se decía que Rey padre prefería seguir viviendo en Abu Dhabi por razones personales y que si en un futuro trasladara su residencia a España, su vida y lugar de residencia serían por completo privadas. Y ahí, escribe el autor del libro, me sometí a las exigencias mientras mi ostracismo se prolongaba, o sea, dejar al hijo por insensible y por despótico, además de dejarle por tramposo, que fabrica cartas en Madrid para que luego las firmen otros, en concreto él en Abu Dhabi. Pura lealtad, como se ve, del Rey caído, a quien tuvo que asumir seis años antes y por decisión de un padre a la deriva, la tarea de levantar del suelo la Corona de España y restaurar el aprecio social que la Jefatura del Estado en los años anteriores había dilapidado. Si hoy la Corona disfruta en España de índices y apoyo muy superiores al resto de las instituciones, no es por lo que don Juan Carlos hizo el F, que lo hizo bien y así le fue reconocido cuando tocaba, sino por el trabajo de reconstrucción al que desde 2014 y especialmente desde 2020, se han entregado los reyes de ahora, o sea, rey hijo y reina nuera. El trabajo de reconstrucción que rey padre, a base de mensajes a personas afines para que sean difundidos, WhatsApp va, a WhatsApp viene, versiones interesadas, insidias, libros de memorias, duelos y quebrantos, tantas veces ha torpedeado. Es natural que un hombre de 88 años que fue crucial en el tránsito de su país de una dictadura casposa a una modernidad democrática y europea, es natural que desee terminar sus días en casa. Nada tiene de extraño que un dirigente político o varios lo deseen también, incluso que alerten de la anomalía que a su juicio supondría que don Juan Carlos muriera fuera de España. Si hoy se permite la broma, en España lo anómalo es que un Borbón muera dentro. Pero desear que el rey padre vuelva, exponerlo como si fuera una decisión no suya, sino del Estado, supone hacer recaer su sobre el rey de verdad, que es el que hay ahora el peso de la responsabilidad de que su padre siga fuera. Quienes piden que don Juan Carlos vuelva a quien en realidad se lo están pidiendo, quienes dicen que sería deseable que regresara, a quien en realidad se lo están diciendo. El problema de que el rey padre esté en Abu Dhabi es un problema exactamente para quiénes el regreso a España consistiría solo en eso, pues vuelve y ya está, o en volver a vivir en la Zarzuela, disfrutar de un acto de desagravio, volver a tener un estatus, volver a despachar con gente, volver a tener sitio en los actos institucionales. El problema es que esté en la isla de Nurai o el problema es reabrir la cuestión de si se viene o se queda. Ayer sucedieron dos cosas que son inusuales. La primera, que un dirigente político que lidera el primer partido de España, no es poca cosa, comunicó previamente a La Zarzuela que iba a exponer en un tuit su deseo de que don Juan Carlos regresara. Aprovechando el calor este de la desclasificación de los papeles del F. Se lo comunicó a la zarzuela. ¿Qué iba a hacer la Zarzuela sino darse por enterada? Gracias por informarnos y diga usted lo que vea oportuno. Sólo faltaba. Aquí cada uno dice lo que quiere. Y lo segundo que ocurrió inusual es que la Casa del Rey quiso que se supiera que don Juan Carlos ni está desterrado, ni está exiliado, ni está nada, o sea que puede regresar cuando él quiera. La Casa del Rey no dijo que su aclaración fuera una respuesta a una réplica al tuit del señor Núñez Feijóo, pero de no haber habido tuit del señor Núñez Feijóo, la Casa del Rey, parece obvio, ayer no habría dicho ni media palabra. El Gobierno dijo a mí que me registren, no es mi competencia. Pero Feijóo sostiene que el Gobierno tiene que tomar postura sobre esta cuestión. ¿A favor o en contra del regreso de don Juan Carlos? El Gobierno tiene que tomar postura. Y la Zarzuela tiene que tomar postura también. Don Juan Carlos sabrá lo que hace. ¿Supone para alguien un problema encontrarle lógica a la vida pública española? Se ha vuelto cada vez más difícil, hay que admitirlo, tras el notable esfuerzo que hizo el PP a comienzos de esta semana para no caer en el juego del Gobierno dando aire a los papeles del F. Que, como explicó a sus votantes, era una ocurrencia, cortina de humo con la que Sánchez pretendía colgarse la medalla de haber parado él el golpe tras un esfuerzo tan notable por impedir que la sociedad dejara de hablar de los asuntos que de verdad el Dao, los trenes Marlaska, la debilidad extrema del Gobierno corrupto e ineficiente. Ayer fue el PP quien dio relevancia máxima a los papeles del F, hasta el punto de basarse en ellos para pedir el regreso de don Juan Carlos, consiguiendo así, como hoy se ve en la prensa, que se hablara más de Abu Dhabi que del doble naufragio parlamentario que ayer encajó el Gobierno, abandonado por Junts, sin escudo social y sin prohibición de desahucios. Reivindicar a rey padre como demócrata convencido que eligió Constitución frente a insurrección armada. Hombre, tenía ayer todo el sentido al rebufo de estos documentos revelados. Pero esos documentos sólo habrán despejado dudas a quienes las hubieran tenido, que no es el caso de Feijóo, creo, y de otros muchos dirigentes políticos. Ya sabían que el Rey no era uno de los golpistas. Ya sabían que el motivo de que hoy esté en Abu Dhabi no guarda relación alguna con 1981. Si lo tiene escrito don Juan Carlos en su muy comentado libro, muy comentado y muy poco leído. Si lo tiene escrito, si reproduce ahí la carta, el comunicado que le entregó a su hijo cuando se fue de España que dice Majestad Querido Felipe, te comunico mi decisión de trasladarme fuera de España guiado por el convencimiento de que así presto el mejor servicio a los españoles, facilitándote el sosiego que tu alta responsabilidad requiere o traducido que me voy porque sé que aquí molesto. Esto sucedió 40 años después del golpe de Estado que el Rey abortó. El rey padre no se fue de España por nada relativo al F. Se fue por la Fundación Lucum y por la Fundación Zagacta, que no fueron errores o traspiés, fueron tapaderas para ocultar dinero en Suiza y eludir el pago de impuestos en España y que salpicaron al rey Felipe por haber sido designado sin él saberlo como beneficiario de una fortuna oculta que tenía el padre. Juan Carlos no es víctima de su hijo, es víctima de sí mismo y sólo la agilidad, la convicción y la determinación del hijo evitó que él también se viera arrastrado por la deriva suiza del padre. Arrastrado él y arrastrada con él la Corona de España. Si el rey padre quiere volver, pues que vuelva. Que vuelva, pero que no