
Jorge Freire acaba de ser padre, de un pequeño Carlos, por ello, durante su baja de paternidad, va a desfilar una serie de colaboradores en un casting para robarle el puesto. Va directo al núcleo de la convivencia democrática que debería debatirse ...
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A
Vamos a vivir un momento muy conmovedor, yo creo. Sí, porque vamos a dar la bienvenida a la audiencia de este programa a un nuevo oyente que se ha incorporado y que ya es oyente sin saberlo él.
B
Qué bonito. Sin saberlo él apunta como cuando apuntas a alguien al Real Madrid.
A
Han puesto un transistor al lado. Al lado. Y entonces él está escuchando el programa, pero no es consciente aún de que es un oyente. Porque no es consciente en realidad de nada. Solo es consciente de que ayer vino a este mundo.
B
No te entiende nada.
A
Nada en absoluto.
B
Pues háblale con cariño.
A
Se llama Carlos.
B
Y es que a flautar un poco la voz para que le llegue el mensaje. A los bebés hay que flautarles un poco la voz para que llegue bien el mensaje. Sí, por eso cuando les hablamos Ay, mi cuchi cuchi.
A
Yo pensé que era porque somos tontos.
B
Pues no, no es así. Igual que a los perros también, si le pones a esa voz, ellos les llegan más.
A
¿Tú crees?
B
Claro que creo.
A
Bueno, pues entonces a Carlos le damos la bienvenida. ¿Se llama Carlos? Carlos Freire.
B
Carlos también se llama.
A
Es el hermano de Leonor Freire. Así que bienvenido, Carlos Freire. Lo que pasa es que es hijo del Dr. Freire. Entonces esto tiene una consecuencia, que es que el Dr. Freire está de baja maternal durante unas semanas.
B
Bastante.
A
Y teníamos varias opciones. Una, suspender la emisión del programa durante 10 minutos todos los jueves hasta que regres el Dr. Freire. Dos, conectar con Onda Melodía durante 10 minutos hasta que regrese el Dr. Freire. Mis favoritas. Tres, que es la que ha salido adelante en contra de mi criterio, pedir a los demás colaboradores del programa que hagan una suplencia.
B
Ostras.
A
Nunca se había hecho. Esto es una novedad absoluta en la radio española. Es los otros colaboradores del programa, de manera generosa, voluntaria y sobre todo desinteresada, significa que esto no lo cobran, van a hacer la suplencia de Jorge Freire hasta que el Dr. Freire se pueda reincorporar a su consultorio.
B
Y la sección sigue llamándose nudos georgianos. ¿Con Jorge Freire?
A
Con Jorge Freire. Lo que pasa es que cada semana hará de Jorge Freire un colaborador distinto del programa. Y si alguno nos gusta especialmente, pues ya se queda para siempre. Y ya no hace falta que vuelva Jorge Freire porque seguirá llamándose Jorge Freire.
B
Pues está muy mal que por una baja paterna te quiten lo que estabas haciendo.
A
Bueno, ya, pero eso es bueno. Vamos a dar la bienvenida, por tanto, en su nueva condición de suplente del doctor Freire, o sea, como de doctor Freire fake a Sergio del Molino. Hombre, buenos días.
C
¿Qué tal?
A
Muy buenos días. ¿Qué te cuentas?
C
Pues un poco raro. Yo nunca había hecho de suplente. Me habían suplido a mí, pero yo nunca había suplido a otros.
B
Titular. Claro, ya empiezas a saber lo que sentimos.
C
Oye, pues no se, está mal porque. ¿Porque sabes que? Bueno, que tú llegas un poco de visitante y ya está. Y luego la responsabilidad es de otros. Está muy bien.
A
Bueno, pero ahora tienes que suplir a Freire del todo. Tienes que dar respuesta a un dilema moral de verdad que nos ha hecho llegar un oyente.
B
¿Puede seguir llegando mensajes Freire?
A
Además hay muchísimos pendientes.
C
Que no les atienda Freire. Luego igual reclaman.
A
No, pero es que en este momento tú eres Freire.
C
Pero yo sí que he de avisar y lo avisé cuando me pedisteis esta suplencia. Yo no tengo las citas filosóficas de Freire.
B
Yo no soy una calco al que suples, porque entonces sería muy extraño.
C
Tú, tú a tu tengo que hacerlo deliberadamente peor para que él brille y se note su ausencia.
B
A veces lo piden al revés.
A
Al revés. Lo tienes que hacer Mejor que el Dr. Freire. Mejor que el Dr. Freire.
B
Mucho mejor.
A
Sí, exactamente. Bueno, mejor para que luego la audiencia demande que te quedes tú en lugar del Dr. Freire. Y así el Dr. Freire podrá librar eternamente.
B
Vamos a quedar, ha dicho.
A
Dilema moral que nos ha hecho llegar un oyente de nombre Santiago.
D
Estimados amigos, acudo a ustedes como último recurso porque la situación que sufrimos en mi edificio es tan peliaguda que sabe Dios en qué puede desembocar. La culpa la tiene un vecino responsable último de un enfrentamiento que amenaza con romper violentamente y para siempre nuestra convivencia. Este individuo, vecino del primer piso, ha decidido mantener expuestos los adornos navideños una vez pasadas las fiestas. Hay un árbol con bolas, luces y guirnaldas en el rellano. Tiene un felpudo con un Papá Noel sonriente y su puerta es un pastiche de coronas de muérdago, espumillones y campanitas. Por si fuera poco, ha modificado el timbre para que suene como un villancico. Como el edificio es pequeño y no tiene ascensor, todos los vecinos nos vemos obligados a pasar diariamente por delante de su puerta. Algunos estos adornos extemporáneos le resultan indiferentes, como muchos hacen un comentario jocoso, pero para la mayoría, entre los que yo me incluyo, esta actitud nos parece intolerable. A mí personalmente, este espectáculo trasnochado me enerva, me irrita, me amarga el día me provoca úlceras. Le hemos pedido a este vecino de buena manera que retire los adornos y el dichoso arbolito, pero es que él se niega a quitarlos. Está atrincherado en la Navidad y asegura que es su derecho mantener los abalorios si quiere, hasta el próximo mes de diciembre. Esta situación no está contemplando en los estatutos de esta nuestra comunidad. Así que me temo que o transigimos, lo cual provocaría sin duda que yo acabara completamente desquiciado, o forzamos al vecino nostálgico de una u otra manera a que ponga fin a tamaño disparate. ¿Qué me recomiendan? ¿Es reprobable moralmente que me tome la justicia por la mano o la culpa es de él que no me ha dejado otra salida con furia reprimida?
A
Santiago, la verdad es que te toca un caso muy peliagudo. Peliagudo por el talante que muestra este oyente nuestro que está furioso y por
C
la naturaleza del dilema, que es un dilema que es en buena medida irresoluble y hay que tomar partido, hay que decidirse por una opción. Y yo le voy a dar la solución que yo creo que es la correcta desde un punto de vista democrático. Porque yo creo que este dilema va directo al núcleo de la convivencia democrática. Es una cuestión cívica, no es una cuestión doméstica, ni de convivencia entre vecinos, ni una cuestión privada. Es algo que debería debatirse en el Parlamento, este tipo de cosas.
A
Por fin alguien demócrata en esta sección.
B
Antes no había tolerancia ninguna. ¿Sí o sí? Sí, sí, muy bien, muy bien, Sergio, claro.
C
Entonces yo voy a sugerir qué es lo que tiene que hacer un demócrata. Y un demócrata lo que tiene que hacer es fastidiarse, básicamente, como buen demócrata. Como buen demócrata. La democracia y la convivencia consiste en tolerar lo intolerable. No solo que nos toleren a nosotros, que no sabemos lo que nos van a tolerar, sino tolerar también al otro. Y como me imagino que en esa comunidad de vecinos no reside Rubén Amón, que sería un elemento conflictivo de primer orden y que provocaría una conflagración muy seria, pues lo que tienen que hacer los vecinos es, si ya se lo han dicho educadamente, ya le han manifestado su parecer con libertad y con educación, tampoco hay que confrontarle, hay que oye, nos molesta un poquito esto, nos parece que no sería adecuado, que ya son otras fechas, que habría que poner otra decoración, se acerca la Semana Santa, habría que buscar otras cosas. Bueno, se lo dices y si el otro no cede, pues tienes que tragarte su Navidad, tienes que tragarte su presencia. Es así. La democracia exige que los demás, con lo que son y como quieren ser, su presencia la tenemos que aceptar.
B
Sergio, la democracia habría que hacer una votación, porque el felpudo, por ejemplo, está en zona común.
C
El felpudo está en zona común relativamente, pero igual a él le molesta que des la bienvenida a la República independiente de tu casa, porque él es monárquico y se lo traga todos los días.
B
Referéndum por ese tema.
C
No, es que estas cuestiones no son refrendo, porque eso tiene que ver con la presencia pública que tú tienes, no con la ocupación del espacio público o la invasión de un espacio que pertenece a todos, sino con el hecho de que tú tienes una presencia en la esfera pública. Y esa presencia quiere decir que tú tienes barba, que tienes un aspecto, que tienes una forma de expresarte y de manifestarte en el mundo. Y eso cualquier demócrata tiene que aceptarlo, por mucho que le escueza, por mucho que le incomode, por mucho que le violente. Eso es la democracia, nada más. Y eso es lo que está haciendo este vecino, expresar su navideñismo extremo y radical. Pues lo expresa y ya está. No tenemos más que aguantarle y tolerarle. Y ahí es donde se forja la democracia, ahí es donde se forja la verdad, la tolerancia, no en que nos tolere a nosotros, sino en tolerarle a él.
A
Si convences al vecino de que retire la decoración navideña, y como dice Sergio, utilizas el argumento de es que ya no son fechas, porque fíjate que estamos ya en Carnaval, por ejemplo, corres el riesgo de que él sustituya la decoración navideña por disfraces, por ejemplo, en las ventanas. Y luego ya viene la Semana Santa. Zonas comunes te las puede llenar de imágenes de pasos de Semana Santa, puedes
C
empezar una espiral de violentas decoraciones, que eso puede, Dios sabe cómo acaba.
A
Luego viene el verano y te la llena de sombrillas.
B
Zona común, que es el suelo. Aquí siempre tenemos los vecinos la posibilidad de ganar. En la zona puerta ya no, porque es propiedad privada.
C
Pero estás opinando ya sobre los felpudos y ahora los felpudos son una expresión de la personalidad de primer orden. De primer orden, cuidado.
A
Y tú un poco lo que recomiendas a Santiago es que el felpudo sea él y que
C
se resigne a convivir, porque vivimos en sociedad. Y si no, pues que se retire a una ermita. A una ermita muy apartada, donde pueda él manejar el entorno y controlar la decoración y dejar al margen cualquier tipo de alusión navideña. Mientras no sea así, tiene que convivir.
A
Imagínate que se retira una ermita y hay un belén ahí que alguien puso una vez y nunca se quitó.
C
Entonces ya si la ermita ya es suya, pues puede arremeter con el belén, incluso puede quemarlo sin hacer daño a nadie.
B
Ostras, qué tajante, Sergio.
A
Yo creo que muy bien. A mí me ha gustado mucho la respuesta que ha dado Sergio.
C
Ha dicho tengo que mejorarla con citas filosóficas, para la próxima me lo preparo, como decía Confucio.
A
Efectivamente, Pero tú sabes que Jorge Freire, el doctor Freire, al que enviamos un saludo desde aquí, se inventa las citas.
C
Lo sabemos perfectamente.
A
Eso lo sabe cualquier lector de Freire.
C
Lo comentamos con otro filósofo en una charla que coincidimos en un sarau y dijimos, digo, es que se aprovecha de que no podemos contrastar en tiempo real, la suelta tan rápidamente.
B
Así es verdad.
A
Bueno, Sergio del Molino, muy bien.
B
Le ponemos empieza ser.
A
Sí, muy bien, muy bien, muy bien. Y sobre todo gracias por esta suplencia perfectamente desinteresada.
C
Ah, no, no, no, esto luego pasó la factura.
A
No, a él sí, al doctor. Se la pasas al doctor. Eso, muy bien. Un abrazo, Sergio.
C
Un abrazo. Hasta mañana.
A
Paramos un momentito y a la vuelta Alberto Aparici nos cuenta cosas de la ci.
Host: Carlos Alsina (OndaCero)
Guest: Sergio del Molino (suplente de Jorge Freire)
Date: February 19, 2026
In this episode of Más de uno, Carlos Alsina welcomes Sergio del Molino as a substitute for Jorge Freire in the segment “nudos georgianos.” The discussion revolves around a moral dilemma sent by a listener: What should be done about a neighbor who refuses to remove his Christmas decorations long after the festive season has ended? Drawing on humor, philosophy, and a spirit of democratic convivence, the hosts and guests debate the limits of tolerance, personal expression, and coexistence in a shared space.
“Le hemos pedido a este vecino de buena manera que retire los adornos y el dichoso arbolito, pero es que él se niega a quitarlos. Está atrincherado en la Navidad y asegura que es su derecho mantener los abalorios si quiere, hasta el próximo mes de diciembre.”
– Santiago, the listener [06:29]
“La democracia y la convivencia consiste en tolerar lo intolerable. No solo que nos toleren a nosotros… sino tolerar también al otro.”
– Sergio del Molino [07:33]
“...tienes una forma de expresarte y de manifestarte en el mundo. Y eso cualquier demócrata tiene que aceptarlo, por mucho que le escueza, por mucho que le incomode, por mucho que le violente. Eso es la democracia, nada más.”
– Sergio del Molino [09:06]
“...si no, pues que se retire a una ermita muy apartada, donde pueda él manejar el entorno”
– Sergio del Molino [10:48]
“Tú sabes que Jorge Freire, el doctor Freire, al que enviamos un saludo desde aquí, se inventa las citas.”
– Carlos Alsina [11:31]
| Segment | Timestamp | |---------------------------------------------------|----------------| | Warm welcome and explanation of guest substitute | 00:01–03:45 | | Presenting listener dilemma (Santiago) | 04:19–06:29 | | Sergio's democratic philosophy and advice | 07:15–09:49 | | Debate about decorations, private/public limits | 09:49–10:42 | | Final advice and hermitage joke | 10:42–11:17 | | Meta commentary about philosophy quotes | 11:23–12:08 |
The episode is marked by a playful and sharp conversational style. The hosts mix humor with more weighty philosophical reflection, using deadpan jokes, exaggerations, and familiar references to Spanish communal life. Sergio del Molino’s intervention blends rational ethical argument with irony and self-awareness about the nature of cultural debates.
Más de uno uses a humorous, philosophical lens to explore everyday coexistence dilemmas, ultimately advocating for the necessity of tolerance in democratic societies. According to Sergio del Molino, enduring small irritations for the sake of peaceful communal life is a vital, if sometimes uncomfortable, part of democracy.