
Tiene su gracia que alguien tan poco sospechoso de moderno como el Papa de Roma, que todavía se expresa en latín, haya advertido algo que los tecnólogos más punteros pasaban por alto, embelesados por el parpadeo hipnótico de la pantallita, y es qu...
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No nos hagamos
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daño. Con Jorge Freire, nuestra sección de autoayuda. Buenos días, Jorge. Buenos días, don Carlos. Con Fonbella recuperas los minerales que pierdes durante el día y que tu cuerpo no genera de forma natural. Es la única reconocida, apúntalo, por expertos de la nutrición. Hoy nos cuidamos con Fonbella y con Jorge. ¿Y con qué consejo, Freire? Pues
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aquí va. Miremos las nubes. Tiene su gracia que alguien tan poco sospechoso de moderno como el Papa de Roma, que todavía se expresa en latín, haya advertido algo que los tecnólogos más punteros pasaban por alto. Y es que el peligro de la inteligencia artificial no consiste en que las máquinas terminen pensando como las personas, sino en que las personas acabemos viniéndonos a maquinar como computadoras. Yo no sé tú, Carlos, pero yo todavía no he visto un robot que se haya vuelto humano. Pero sí, en cambio, unos cuantos humanos que hablan como el contestador automático de una aseguradora. Sobra decir que nadie niega que la IA será capaz de clasificar millones de documentos en un tiempo récord. Al menos en el tiempo en que el archivero tarda en localizar la grapadora. Pero. Pero hay cosas que por definición le están vedadas. La IA no puede, que sepamos, quedarse mirando la obra con las manos a la espalda mientras la excavadora abre una zanja, ni palpar el melón en el supermercado. La IA no puede aburrirse en una junta de vecinos y tampoco ausentarse mentalmente de ella mientras asiente con la cabeza. La IA no acumula en el armario de la cocina una bolsa destinada a contener otras bolsas, ni promete que esta vez sí va a ordenar el trastero. Pero después del verano. Por fortuna, nadie nos obliga a parecernos a ella. Al menos por ahora. Así que dejémosla tranquila mientras nos ordena las facturita. A cambio, reservémonos el derecho de tocarnos un poco las narices. Porque la civilización no empezó cuando alguien inventó una herramienta, sino cuando alguien se quedó mirando las nubes sin una razón aparente.
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Conclusión,
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Jorge. Sería una lástima, Carlos, que después de haber enseñado a las máquinas a imitarnos, acabáramos nosotros imitando a una hoja de cálculo.
Host: Carlos Alsina
Guest: Jorge Freire
Date: May 28, 2026
This episode’s main focus is a thoughtful and humorous reflection on human nature versus the rise of artificial intelligence. Jorge Freire, in his regular “self-help” segment, urges listeners to embrace uniquely human habits and resist the temptation to behave more like machines as AI becomes more prominent in our lives.
Witty, contemplative, and gently satirical—Freire uses humor and relatable examples to drive home the value of retaining our “cloud-watching” humanity in an age increasingly shaped by technology.