Transcript
Narrador/Locutor (0:05)
¿Qué tal, ¿Cómo están? Bienvenidos a una nueva mañana de radio. Estamos en el 7 de abril del 26. Esto es más de uno, esto es la radio sonda cero. Y les cuento una historia que es muy corta. Años después de que Fernando Colomo filmara para La vida alegre la famosa escena del zapato.
Actor/Personaje de la escena (0:24)
Mi zapato. Que he perdido un zapato. Pero qué cosa más rara, ¿No? Es que me hacen daño, ¿Sabes? Y entonces me los quito en los coches, pero ahora no encuen y muy
Narrador/Locutor (0:33)
lejos no ha podido ir. Esta es la escena en la que Antonio Resine se deshace del zapato, va en el coche creyendo que el zapato se lo ha olvidado allí su amante, cuando en realidad el zapato es de la jefa de Verónica Forque, que va en el asiento atrás y que se quita los zapatos cuando va en coche. Luego no hay manera de. Años después de filmar la escena, contó Colomo que en realidad emulaba un episodio real que le había contado Ana García Obregón, famosa o famosísima por vivir todo tipo de aventuras, algunas de ellas incluso reales, y que igual ésta le había pasado a ella misma. Estaba basada en hechos reales. Treinta años después de La vida alegre y ocho años antes de que Pedro Almodóvar promocionara su última película, Amarga Navidad, proclamando a los cuatro vientos que la historia es su propia historia, que Sbaraglia es el mismo, que la crisis del cineasta atascado, reiterativo, sin gracia, es su propia crisis. Antes de todo eso, un autor de historias increíbles, menos reputado que Ana García Obregón y que Pedro Almodóvar, pero a estas alturas igual de conocido, declamó ante el público atento del Palacio de las Cortes un poema dramático sobre las tentaciones humanas, sobre los pecados, los vicios y sobre la sanción que la indecencia merece. Fue un discurso muy aplaudido por sus seguidores, que sólo mucho después se supo que en realidad era un discurso inspirado en su propia naturaleza y en sus propios instintos, como ocurre con las películas que apetece volver a ver cuando ya se conoce el desenlace, para poder detectar la cantidad de pistas que te habían pasado inadvertidas y que estaban ahí. Pues con el relato oral este que hizo en el año 2018 este contador de historias de nombre Jose, ocurre que sólo al escucharlo de nuevo uno cae en la cuenta de que apretándole ya el zapato, en realidad estaba desvelándonos el futuro estaba adelantándonos los hechos. Estaba hablando todo el tiempo de sí mismo.
Político/Orador (2:34)
Crearon con su particular uso del poder un verdadero círculo perfecto de corrupción, encubriéndola con tretas y artimañas. Para ello no han dudado en acusar de prevaricación a los jueces, incluso estos días. Si comprendieran la gravedad de la situación, yo no estaría aquí.
