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¿Qué tal? ¿Cómo están? Bienvenidos a una nueva mañana de radio. Estamos estrenando el viernes 27 de marzo. Esto es Más de Uno, es Onda Cero. Déjenme que les cuente una historia que es muy corta, ya verán. 16 de julio de 1950. Un niño de 9 años pasa de la felicidad a la decepción en solo 19 minutos. Lo hace escuchando un receptor de radio enorme y cuadrado con una antena en forma de V, en el salón de su casa. Primero la felicidad abrazada a sus padres al escuchar la narración del gol de la selección brasileña. Y después la decepción cuando el partido termina. Termina contra pronóstico, con la victoria de Uruguay. Maracaná. Hundido en el silencio el salón de esa casa, aunque siga sonando la radio. Hundido también en el silencio, el niño desconsolado que llora y que aprende que nada hay seguro hasta que suena por última vez el silbato. 20 años después Estadio DE JALISCO El niño que ahora roza los 30 años se prepara para vengar el duelo familiar de aquella noche pasada, o sea, el honor herido de todo Brasil. Es el 17 de junio de 1970. De nuevo Uruguay enfrente. Y lo cuenta así Pelé en su autobiografía. Pelé empezamos mal, tropezando, equivocando los pases. Se nos puso el marcador en contra, pero a medida que pasaban los minutos, pasábamos el balón con más calma, adelante y atrás, abriendo espacios. Hicimos pases impecables, disparos audaces. Nos anticipamos al adversario, ofrecimos un espectáculo magnífico y ganamos el partido 3-1. Aquel grupo de jugadores fue bautizado como el Equipo Bonito. Como dijo el entrenador británico, parecía que tuviéramos alas en los pies. El equipo bonito. El 6 de junio del año 2018, Pedro Sánchez, que es más de baloncesto que de fútbol y que en aquel tiempo aún no sabía cuántas etnias hay en Irán, nombró a sus primeros 17 ministros. Tenía mayoría de mujeres, tenía una fiscal muy de izquierdas, dos jueces con muchos amigos de derechas, una tecnócrata europea llamada Nadia, tenía a Borrell, tenía a Marxell Batet, a un escritor televisivo e incluso un astronauta. Y quizá porque la semana siguiente empezaba el Mundial en Rusia y Brasil había hecho un vídeo promocional reivindicándose como el del Yogo Bonito. Quizá por eso, o quizá porque el marketing del nuevo equipo de la Moncloa era muy bien recibido en la prensa, porque era todo muy novedoso, aquel primer gabinete de Sánchez fue conocido como el Gobierno bonito. Incomodó a comentaristas muy de derechas que otros comentaristas también de derechas pero menos escocidos por el cambio, hicieran elogios del criterio que había elegido el presidente. Se decía en las crónicas de aquellos dí oye, ha hecho un gabinete con ministros que tienen ocupaciones profesionales diversas, sensibilidades políticas matizadas, algunos independientes, luego dejaron de ser LOC y mucho perfil moderado. Bueno, hasta tenía el gobierno a Marlaska, que tanto había gustado como vocal del Consejo del Poder Judicial al PP que lo había propuesto. Del Gobierno bonito se dijo que era equilibrado, era moderado y era abierto. Abierto a entenderse tanto a su izquierda como a su derecha, decidido a ser el Gobierno de todos los españoles. Qué cosas tan bonitas se dicen cuando debuta un presidente. Diablos, qué cosas tan bonitas se dice. Es verdad que aquello fue seis años antes de los muros. Hoy se leen en la prensa sobre Carlos Cuerpo ascendido a la vicepresidencia primera por sus propios méritos, los mismos adjetivos que sonaron entonces recién llegado Sánchez al poder para para describir aquel nuevo Gobierno. Se dice del nuevo vicepresidente que es moderado, es dialogante, sosegado, nada crispado y nada belicoso. Nada de muros, podríamos decir. Y se dice, admitámoslo, todo esto para subrayar el contraste con su predecesora. Como si Pedro Sánchez, de entre todos los ministros de su gobierno, hubiera escogido para suceder a María Jesús Montero a aquel que menos se parece a María Jesús Montero. Por su tono hasta hoy bien poco mitinero el de Carlos Cuerpo, por su filiación ideológica, porque no milita en el PSOE, por su forma de expresarse, porque a él se le entiende todo y por su condición de técnico, que es una forma de decir que ejerce de ministro de Economía, quien se formó como economista y siempre se dedicó a la economía y no una médica con plaza en el Hospital Virgen del Rocío, que consecuencia de los cargos para los que fue sirviendo de la mano de su partido, acabó gestionando la Hacienda pública española. Se diría que Pedro Sánchez ha hecho vicepresidente primero a la antítesis de María Jesús Montero, Carlos Antítesis Cuerpo, de segundo apellido, Caballero Cuadrado, es el segundo de Montero. Carlos Cuerpo es, como muchos saben, uno de los economistas y servidores públicos más brillantes de nuestro país. Y estoy convencido de que será un fantástico vicepresidente primero de Economía. De Economía, porque el nuevo vicepresidente primero lo es primero, sí, pero de Economía, que significa que en rigor mantiene las mismas competencias que ya tenía pero con más rango, como ocurrió con su mentor, anadia Calviño, cuando caducó Carmen Calvo. Y como Calviño, estará por encima a partir de ahora de Yolanda Díaz y de su registro horario. Aunque a la hora de la verdad, y como es sabido, estas disputas entre vicepresidentes las acaba resolviendo o decantando siempre Pedro Sánchez y según Yolanda Díaz siempre lo hace a favor de ella, perdón, a favor del lado correcto de la historia. ¿Cuál es el lado correcto de la historia del registro horario? Lo sabremos en los próximos días. La vicepresidencia política, que como tal cargo no existe, pero que es el más pesado en realidad de los cargos, pues la seguirá ejerciendo Félix Bolaños, que es el ministro de la Presidencia y de las Relaciones con las Cortes y de Justicia y que fue quien recibió de los grupos parlamentarios hace ya algunas semanas las propuestas que se les pidieron sobre medidas contra la crisis, incluida la subida, perdón, la bajada del IVA de los carburantes que había pedido el Partido Popular y que el Gobierno ha hecho suya en el decreto que ayer fue convalidado. El Ministerio de Hacienda, que parecía abocado a ser hermanado con el de Economía, finalmente se mantiene autónomo. Se supone que esta es una buena noticia también para Carlos Cuerpo porque se libra del marrón de ser el encargado de no presentar en las Cortes los presupuestos que nunca terminan de llegar a las Cortes. A partir de ahora la terrible tarea de justificar cada semana lo injustificable que es el gran incumplimiento recae en Arcadi España García, el valenciano que siendo consejero de Chimopuch tantas veces se dolió de que el gobierno de Rajoy no actualizara el modelo de financiación autonómica. Ocho años después de empezar a gobernar Sánchez sigue sin estar actualizado. Aquel gobierno bonito del año 2018 se estrenó con unos presupuestos heredados los de Rajoy con el PNV, con el compromiso además de no tocarlo, que era la condición que le puso el PNV a Sánchez para no me toque los presupuestos que los hemos pactado con Rajoy. El gobierno de casi ocho años después, este Gobierno que se arrastra en el intento de supervivencia lo hace con unos presupuestos prorrogados ya tres veces triprorrogados. De aquel Gobierno, bonito por cierto, sólo sobreviven Luis Planas y los dos ministros jueces eternamente peleados, que son Margarita Robles y Fernando Grande Marlaska, de los que muchos menos comentaristas que entonces, mucho menos, mucha menor cantidad de comentaristas que entonces, quizá apenas alguno, ensalza hoy el talante conciliador y su aptitud para entenderse con el PP o su condición de moderados, en contraste con lo que se decía cuando llegaron al Gobierno y toman posesión de sus nuevas carteras los ministros Cuerpo y España. Han hecho falta dos hombres para cargar con las tareas que hasta ayer desempeñaba una mujer, la mujer con más poder del país, según diagnóstico de ella misma, María Jesús Montero, regresada a su tierra a rescatar andaluces como si fuera la Open Arms de la política autonómica. Alabada sea y que no dejen los náufragos de reconocérselo.
