
El director de Más de uno ha respondido a la declaración victimista del exministro de Transportes que ha lamentado haberse sometido a un juicio mediático con una sentencia prefijada en el que se ha expuesto su vida privada.
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¿Qué tal, cómo están? Bienvenidos a una nueva mañana de radio. Estamos ya martes 5 de mayo del año 26. Esto es más de uno, es la radio sonda cero. Les cuento una historia que es muy corta. Con 27 años ya cumplidos, William no era de los estudiantes más jóvenes de su promoción. Estaba terminando la carrera de Diseño Industrial, son cinco años de formación, aunque entre sus planes inmediatos no estaba crear su propia industria. En realidad su plan era obtener el grado presentando su trabajo de fin de estudios, un proyecto diegético según definición propia, para el prototipo de validación de productos en escenarios futuros. No importa, el caso es que una cosa llegó a la otra y William acabó empleando todo lo que había aprendido para su proyecto de fin de curso. Lo acabó empleando para hacer un vídeo de dos minutos que parodia las telenovelas de siempre, pero cambiando los seres humanos que sufren de desamor, de traiciones, de desengaños, por frutas con apariencia humana que sufren y hacen sufrir por lo mismo, por desamor, desengaños, traiciones, etc. Las frutinovelas de las que hablamos la semana pasada o la anterior en este programa, son historias en las que la pobrecilla naranja, por ejemplo, es la esposa engañada, la limona es una amante enredante, amante del maromo, el hombre bien dotado es banana negra, tiene a todas las mujeres frutas en el bote y ejerce de villano. El brócoli, que es el consejero asistente que se mete allí donde le llaman, o sea, las frutinovelas. Bueno, pues este producto de moda, barato y aglutinador de tópicos con apariencia de broma pesada, lo puso en circulación este estudiante, William Andrés Rico Vélez, y ha conseguido dos cosas. Ha conseguido disparar el consumo de micronovelas en las redes sociales, para sorpresa de los gurúes de la producción audiovisual que dicen madre mía, ¿Qué está pasando? Y ha conseguido disparar otro debate. Es el debate sobre los mensajes machistas, misóginos o racistas que anidan en esta caricatura de bananas, manzanitas y sandías. Diez millones de espectadores tuvo su primer vídeo en una sola noche. Y como contó el propio William, como era un producto anónimo inicialmente, porque no sabía quién lo había hecho, como era anónimo, pues él se dejó llevar porque sintió que podía contar ahí, meter lo que le diera la gana. Infidelidades, amnesias, venganzas, secretos destapados en cascada, un producto adictivo porque en dos minutos pasan mil cosas. Slop, lo llaman los modernos a esto, lo he aprendido en este programa también. Slop o Brain Rot, o sea, contenido que se consume con gran gozo pero te va pudriendo el cerebro. Lo que hace muchos años se llamaba televisión basura, ¿Se acuerda? Pero en este formato comprimido de las redes, formato trepidante, bueno, para sus partidarios es un divertimento sin mayor trascendencia. Es el recreo que te puedes permitir entre noticia nefasta, desgracia y tantas tragedias que contamos también en los medios y en las redes sociales. Para gusto se hicieron las frutas. Bueno, ahora que Antonio Maíllo ha prometido a los andaluces que si él gobierna volverá a ver telenovelas diarias en Canal Sur, es la añoranza de Arrayán y de Bandolero, la serie de animación, puede optar Mahillo, si alguna gobierna bien, por la versión barata de las telenovelas, que sería producir frutinovelas con sabor andaluz, sin machismo y sin racismo, se entiende, o puede prometer que emitirá en bucle la declaración completa de José Luis Ábalos en el Tribunal Supremo, que es otra opción de telenovela de actualidad. Es verdad, José Luis Ábalos andaluz no es, es valenciano, pero protagoniza la telenovela más tradicional por rancia y por casposa que se ha emitido en España en décadas. No sé, Ábalos, qué fruta sería en una frutinovela, si la banana negra, la banana amarilla o qué tipo de banana. Pero como dijo ayer el propio Ábalos, es carne de meme. Lo dijo él y lo dijo toda
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esta intimidad tan reventada. Ya soy un personaje, soy carne de meme.
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Carne de meme. Carne de meme. Pues sí, o sea, en efecto, lo es, lo viene siendo carne de meme. No sólo por Jessica, empleada en Ineco, no sólo porque engañara a su esposa o porque utilizara sus viajes a provincias para quedar con mujeres a las que pagaba Coldo. Coldo siempre atento a las necesidades de su jefe y compadre. También por esta teoría suya según la cual un ministro no puede divorciarse porque sería un escándalo. Ávaro os contó ayer que tampoco sufrió cuando Jessica le hizo ghosting, Contó que lo suyo no había sido solo sexo, o sea, que él tuvo una relación sentimental con Jessica, se entiende que también con sexo, pero bueno, lo importante era el amor. Ahí limón, limón, que esa era la esencia, pero que siempre fue una relación condenada a extinguirse porque él era ministro del Gobierno de España y ella pues era la relación extramarital, extramatrimonial, o sea que no era la legítima. ¿Y cómo iba a divorciarse Ábalos para convivir con Jessica si había elecciones generales ese año? Y no unas elecciones sino dos. Hubo la segunda no estaba planeada porque la segunda elección general del año 19 fue consecuencia, acuérdese, de que Pedro Sánchez, en su particular frutinovela con Pablo Iglesias, rompiera la relación alegando que no eran compatibles, aunque luego acabaran montando un gobierno juntos a la vuelta de las urnas. Entonces, volviendo a Ávalos, en la España progresista de 2019, sostiene José Luis Ábalos que un ministro en modo divorcio habría sido un escándalo con nefastas consecuencias electorales. ¿Perdón por la pregunta, pero este señor de qué siglo ha salido?
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Soy carne de memes.
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Sí que lo es, pero por méritos propios, exministro por méritos propios. Es verdad, esto lo comentamos ayer, que ante la opinión pública Ábalos ya está condenado porque le pasa a la opinión pública lo que le pasó a Pedro Sánchez, que Ábalos era un desconocido en sus actividades personales hasta que dejó de serlo y una vez conocido, pues ya fue desahuciado. Es que fue su partido político el primero en condenarle. No lo olvide el señor Ábalos, como dice Pilar Velasco en su columna del Nacional Cat. Es que fue el Gobierno el que le hizo Gostin a José Luis Ábalos, fue Sánchez el que le hizo Gostin. Y si hoy está como está ante la sociedad a la que una vez gobernó el ministro de Transportes, no es por haberse enamorado de Jessica, es porque a Jessica le pagaba el piso un socio de Víctor de Aldama, ese comisionista que se paseaba por el ministerio como si fuera miembro del séquito del ministro. Y porque cuesta creer que a un hombre tan curtido como Ábalos y tan experimentado en la denuncia de corrupciones ajenas, un hombre como este estuviera tan fuera de juego sobre las andanzas de Aldama y la provechosa relación que con él mantenía el inefable Coldo García Izaguirre. Este escudero ejemplar que hizo méritos para convertirse en su sombra, siempre se afanaba
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por estar muy encima y como tiene ese tamaño te aborda más el espacio. Pero tenemos pocas cosas en común, quizá lo único la lealtad. Es cierto que durante un tiempo visualmente
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parecía mi sombra, como es grande además te ocupa el espacio en la frutinovela de Ábalos, Coldo sería un brócoli gigante que lo asiste ahí con agrado y que le provee de sombra, la sombra por la que ha acabado a la sombra. Su relación empezó, contó ayer José Luis Ábalos, porque él necesitaba a alguien que estuviera 24 horas a su disposición. 24 horas día y noche, lo mismo conduciendo que vigilando o que haciendo militancia Y claro, como explicó Ábalos, oye, los empleados de Ferraz tienen una jornada laboral que se ajusta a la ley. Nadie en Ferraz trabaja 24 horas. No, claro, ni en ningún sitio. ¿Pero Ábalos necesitaba eso, necesitaba un empleado full time, dices? Igual deberían haberle juzgado antes que por cualquier otra cosa, por explotación laboral. ¿Dónde está Yolanda Díaz, la ministra de Trabajo cuando se la necesita? Luego ya fueron intimando, ya fue intimando con este empleado tan servil que trabajaba 24 horas, no debía tener vida privada que atender ni nada e intimaron tanto que Coldo se fue haciendo cargo de sus gastos y de sus gustos y cuando le hicieron ministro pues chico, podía nombrar a Deto a cinco personas para su núcleo duro y pues premio a Coldo para que siga solucionándome todos los asuntos, también los asuntos privados, pero con salario pagado por todos los españoles. Es que lo merecía Coldo por leal y por darle sombra. Declara Ávalos en su defensa que él no gestionó nunca nada, él era un ministro. ¿Ministro que hace? Pues impulsa, lidera. Ministro no gestiona. ¿Qué idea tiene usted de un gobernante? Un gobernante en la doctrina de Ábalos es alguien que hace declaraciones, elige estrategias, coloca asesores a dedo, pero no se mete en el día a día del ministerio. Y eso que Ábalos echaba horas extra en El Viso, en su domicilio que es propiedad de Patrimonio Nacional, la casa que tenía asignada ahí en El Viso, en Valvina Valverde, imprimiendo papeles como si no hubiera un mañana. Cultura de papel, dijo el ministro. Por eso no paraba de pedir folios y folios y más folios que como explicó ayer, no era una forma de llamar a los billetes, era una forma de llamar a los folios.
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Si fuera dinero no pediría dame cajas de dinero. Yo tenía escoltas y chóferes que me traían esas cajas de folios. No es difícil averiguar si eran folios o no. Lo que pasa es que, claro, si a uno le quieren imputar organización de un criminal, pues se tiene que comportar como un criminal.
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Él tenía escoltas y choferes. En plural. Que le traigan folios. Perdón por la pregunta, pero los escoltas están para hacer recados al ministro. Para eso no estaba coldo, el asistente 24 horas. Cuando uno tiene una idea tan elástica de los privilegios del poder, todo le resulta normal. Que me traigan folios. Lo que Ábalos está diciendo es que la UCO se inventa lo del lenguaje cifrado para poder justificar la sospecha de dinero ilícito en efectivo. Y que la UCO, en su afán por imputarle lo que sea, se inventa también que ha cobrado millones de euros en comisiones cuando a él sólo le han podido encontrar, subrayemos el solo, 94.000 euros de procedencia injustificada.
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Se me atribuye que 94.800 euros son de origen desconocido. Esa es toda la prueba contra mí. Fondos destinados a Carlos, ingresos en cuentas compartidas con Carolina, fondo. Fondos destinados a Jessica, fondos destinados a Andrea. Y están todos sacados de los whatsapps de Coldo. 94.000. Sacado de los whatsapps de Coldo porque no ha habido forma de encontrarme nada más. Y se pueden empeñar. No van a encontrar. Como quiera. Vamos a ir avanzando de hablar con rigor del informe de la UCO. ¿Sí estuvo aquí la UCO y habló con rigor? No, no. Ah, Y yo no hablo con rigor. Los señores de la UCO. Bueno, bien.
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Polemizó o lo intentó con el fiscal anticorrupción. Y ahí es donde salió el Ábalo. Es más político, claro. El que busca el debate para alentar la tesis de que él es víctima de una cacería, el chivo expiatorio de la malvada Unidad Central Operativa que quiere hacer caer al Gobierno de España, lleva años sosteniendo esto de la cacería sin que ni la UCO ni la Fiscalía haya imputado nunca de nada a Pedro Sánchez. Y cuando ya había sido Pedro Sánchez quien lo había defenestrado a él e intentado borrarle de la historia oficial del sanchismo. Este Ábalos del que usted me habla tiene razón. El exministro en que este ha sido un caso muy mediático y que han salido a la luz episodios de su vida privada, no por privada, sino por los gastos que le generaba y el origen del dinero con el que pagaba esos gastos. La corrupción, afortunadamente, sigue despertando un gran interés en la opinión pública, por lo que abunda la corrupción, por lo que asquea la corrupción y por lo que, como dijo el Ábalos de 2018, debilita la confianza en las instituciones. Si estas no actúan con rigor, destapan la corrupción, la castigan y la zanjan. Es natural que ahora que el acusado es él, le salga Ábalos decir todo lo que antes de él dijeron otros procesados por corrupción a los que ni siquiera les habían encontrado 94.000 euros sin justificar. Y algunos de los cuales, por cierto, los trajes de Camps, por ejemplo, salieron absueltos de aquellos procedimientos. Digo, nadie mejor que Ábalos, con su experiencia y su actuación ante casos ajenos, para entender por qué un caso de corrupción política siempre es muy mediático. El Gobierno no ha caído, él sí. Incluso si el tribunal lo absolviera, él políticamente está difunto. Es verdad. Este gobierno suyo, por cierto, que tanto enredó cuando el juicio en el Tribunal Supremo al fiscal general que tanto empeño puso en desacreditar a los magistrados, entona ahora el canto del respeto total y evita decirle al tribunal, menos mal, quién es culpable y quién es inocente. Es su gobierno, exministro, es su partido del PSOE, son las personas que lo trataron en sus días de gloria y con quienes compartió consejos de ministros, ejecutivas federales, viajes, mítines y fiestas de cumpleaños, quienes mucho antes de que empezara este juicio ya emitieron veredicto, por supuesto condenatorio.
Podcast: Más de Uno
Host: Carlos Alsina (OndaCero)
Date: May 5, 2026
Carlos Alsina arranca la mañana con su característico monólogo, mezclando información y humor mordaz. El tema central es el fenómeno viral de las "frutinovelas" – vídeos satíricos que parodian el drama de las telenovelas usando frutas antropomorfizadas – y cómo esto sirve como espejo (y escapismo) para la actualidad española. A partir de ahí, enlaza con el caso mediático de José Luis Ábalos, examinado desde la óptica de la cultura del meme, el morbo sociopolítico, y la corrupción en la vida pública.
Timestamps: 00:10 – 04:18
Alsina narra la historia de William Andrés Rico Vélez, un estudiante de diseño industrial que revolucionó las redes con “frutinovelas”: microvídeos de dos minutos en los que frutas como la naranja, la banana y el brócoli viven dramas clásicos de telenovelas: desamor, traiciones, venganza, etc.
Ejemplo del fenómeno viral:
“Las frutinovelas… son historias en las que la pobrecilla naranja, por ejemplo, es la esposa engañada, la limona es una amante enredante… el hombre bien dotado es banana negra...” – Carlos Alsina [01:14]
Estas micronovelas dispararon debates: por un lado, suponen “televisión basura” en formato digital; por otro, han desatado polémicas sobre la reproducción de estereotipos machistas y racistas.
Alsina introduce términos como “slop” o “brain rot”:
“Slop, lo llaman los modernos a esto… contenido que se consume con gran gozo, pero te va pudriendo el cerebro...” – Carlos Alsina [02:23]
Reflexión satírica sobre cómo las frutinovelas sirven de escape ante la avalancha de malas noticias y tragedias reales.
Timestamps: 04:18 – 06:03
Aprovechando el paralelismo frutal, Alsina pone en la mira a José Luis Ábalos, exministro, y sus recientes tribulaciones legales y mediáticas.
Ironiza con la promesa del político Antonio Maíllo de resucitar las telenovelas en Canal Sur, sugiriendo que podría apostar por “frutinovelas con sabor andaluz… sin machismo y sin racismo”.
Analogías repletas de humor con personajes actuales:
“No sé, Ábalos, qué fruta sería en una frutinovela… pero como dijo ayer el propio Ábalos, es carne de meme.” – Carlos Alsina [05:21]
Timestamps: 06:03 – 11:37
Reflexión humorística y ácida sobre la caída en desgracia de Ábalos y su continua exposición mediática.
Notable, la propia autoconsciencia de Ábalos:
“Esta intimidad tan reventada. Ya soy un personaje, soy carne de meme.” – Ábalos (vía fragmento de entrevista) [04:18] “Carne de meme. Pues sí, o sea, en efecto, lo viene siendo carne de meme.” – Alsina [04:25]
Recapitulación de los escándalos: relaciones sentimentales, manejo de fondos, uso de recursos públicos, acompañantes “asistentes” como el ya célebre Coldo.
Crítica al razonamiento de Ábalos sobre la imposibilidad de divorciarse siendo ministro:
“¿Perdón por la pregunta, pero este señor de qué siglo ha salido?” – Carlos Alsina [05:58]
Irónicamente describe a Coldo, su fiel ayudante, como un “brócoli gigante” en la frutinovela de la política.
Timestamps: 07:38 – 11:37
Parodia del aprovechamiento del poder: uso de escoltas y choferes para recados personales, la sospecha sobre si las “cajas de folios” eran realmente eso o dinero, y la elástica percepción del privilegio público.
Notable quote:
“Perdón por la pregunta, pero los escoltas están para hacer recados al ministro. Para eso no estaba Coldo, el asistente 24 horas…” – Alsina [10:12]
Alsina subraya la falta de autocrítica sistémica de los políticos: ahora que Ábalos es acusado, recurre a los mismos argumentos de supuesta “cacería política” que antes despreciaba cuando otros eran protagonistas.
Sobre la corrupción y el escepticismo popular:
“La corrupción, afortunadamente, sigue despertando un gran interés en la opinión pública, por lo que abunda la corrupción, por lo que asquea la corrupción…” – Alsina [11:25]
Timestamps: 11:37 – end
Aunque Ábalos pudiera salir absuelto judicialmente, su condena política y mediática está sellada; la memoria pública y mediática es implacable.
Recuerda la hipocresía del gobierno y el partido en el trato a los caídos en desgracia y cómo, antes incluso del juicio, se había dictado ya un veredicto implacable.
Sobre el fenómeno viral:
“Diez millones de espectadores tuvo su primer vídeo en una sola noche.” – Alsina [01:51]
Sobre autoironía política:
“Ya soy un personaje, soy carne de meme.” – Ábalos [04:18]
Sobre la sátira del poder:
“Que me traigan folios. Lo que Ábalos está diciendo es que la UCO se inventa lo del lenguaje cifrado para poder justificar la sospecha de dinero ilícito en efectivo.” – Alsina [10:12]
Sobre la banalidad del mal político:
“Un gobernante en la doctrina de Ábalos es alguien que hace declaraciones, elige estrategias, coloca asesores a dedo, pero no se mete en el día a día del ministerio.” – Alsina [08:45]
En este monólogo, Alsina demuestra su talento para convertir la actualidad política en narrativa pop y humorística, enhebrando hábilmente la sátira viral –las “frutinovelas”– con la tragicomedia política reciente. El episodio invita a cuestionar la trivialización de la vida pública en la era del meme y el espectáculo continuo, dejando en claro que, en la España contemporánea, la mayor telenovela es la propia política.