
El presentador de Más de uno ha criticado las conspiraciones de la izquierda respecto al origen de la investigación contra José Luis Rodríguez Zapatero que han llegado a señalar a Donald Trump.
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¿Qué tal? ¿Cómo están? Bienvenidos a una nueva mañana de radio. Ya estamos a viernes 22. Esto es más de uno, esto es Onda Cero. Os cuento una historia si me dejan. Es muy corta. Al terminar de ver JFK, gran película, le pregunté a la persona que la había visto conmigo ¿Qué te ha parecido? Me dijo Wow. Por fin lo entendido. ¿El qué? Pues. Pues cómo se pusieron de acuerdo la CIA, el FBI, el servicio secreto, la industria militar, la ultraderecha texana, la Unión Soviética, Fidel Castro, los anticastristas y el Partido Republicano para deshacerse de Kennedy y sentar a Johnson en la Casa Blanca. Y el presidente del Tribunal Supremo encubriéndolo todo. A ver, Oliver Stone no quiso dejarse un solo fleco conspirativo fuera de la película y al final le salió una ensalada tan completa como disparatada. Había tanta gente y tan diversa en la conjura. Es imposible que esa conjura prosperara. Admitamos que la conspiranoia no es Patrimonio en 2026 de la Extrema derecha. Igual que hay terraplanistas, antivacunas, gente convencida de que todos los pájaros son drones y de que a Kennedy lo mató Hoover, una parte de la izquierda española está doctorada en teorías conspirativas y manos negras sobre causas judiciales. Tan fecundas las teorías que son capaces de reunir al juez Calama, el fiscal Luzón, Manos Limpias, la oposición venezolana, Víctor de Aldama, Ábalos, el hijo de Ábalos, la derecha política, la fachosfera, los felipistas, Cayetana, la UDEF y Donald Trump. En la conjura contra nuestro pana Zapatero. Hay diputados españoles en 2026 que no titubean al señalar a Donald Trump como culpable de la caída en desgracia de Zapatero con el único fin de crearle una crisis a Pedro Sánchez, que es la némesis europea de Donald Trump, y a la que el presidente de los Estados Unidos, a la némesis, estaría decidido a extirpar de la Moncloa como si fuera Nicolás Maduro. En Miraflores, el reputado estudioso de autos judiciales, Enrique Santiago, líder del Partido Comunista, bueno, líder, Secretario general del Partido Comunista del carisma, Secretario general del Partido Comunista de España, que en sus años anteriores fue Secretario de Estado, nada menos, viceministro en los tiempos de gloria de Ione Belarra. Ayer el señor Santiago explicó a los espectadores de la televisión oficial que a él esto de que no se sepa quién ha grabado esas conversaciones de los de PlusUltra. Le parece raro, raro, raro.
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No es muy normal que los Estados Unidos pongan a disposición una agencia de seguridad grabaciones que no sabemos dónde se han obtenido, si se han obtenido con autorización judicial en nuestro país, si se han obtenido en terceros países con o sin autorización judicial. Y no nos parece ni medianamente normal que estas agencias de los Estados Unidos se preocupen tanto de Zapatero y no del lobby que hacen otros expresident el Gobierno.
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Alude este estudioso del caso Z, el señor Santiago, a las grabaciones, dice él que recoge el auto del juez Calama, pero ocurre que en el auto, que son 90 páginas, no aparece la palabra grabación en ningún momento porque no se basa en ninguna grabación, son mensajes que no grabaciones, o sea, son correos electrónicos y son whatsapps, e incurre el diputado también en el viejo truco este de decir no conocemos, es que no conocemos cómo se hicieron, es que no conocemos si tenían autorización, como si eso supusiera un agujero negro en la causa judicial, por decirlo de manera breve. Que Enrique Santiago no sepa algo no significa que ese algo no exista. Tampoco es delito la ignorancia. No saber quién ha aportado a la UDEF un material solo supone reconocer que el que está opinando sobre ese material en realidad habla sobre lo que no sabe, habla del caso y naturalmente siembra sospechas de que pueda haber irregularidades en la investigación. El mensaje conspirativo parece es Estados Unidos, es el Estados Unidos de Trump quien le ha puesto la proa a Zapatero para hacerle la puñeta a Pedro Sánchez, en coalición con la Fiscalía Anticorrupción de España, la policía española, un juez que también le debe de tener muchas ganas y un tal julio Martínez Martínez, de quien esta izquierda tan combativa no dice nada, pero que es quien ya fue detenido, cuyo despacho ya fue registrado, su domicilio también fue registrado y del que fue obtenida información sobre su relación y sus reuniones con Rodríguez Zapatero. Todo de manera legal, Santiago nos proteja. Y todo investigado, como si este Martínez mereciera verdad el mismo trato que cualquier otro investigado por delitos financieros, por muy compadre o colega o pagador que fuera del consultor Rodríguez Zapatero. Es en el mail de Martínez, por ejemplo, donde la UDEF localiza el listado de clientes de Análisis Relevante que Zapatero le envía los clientes que el presidente dijo desconocer en este programa porque no era él quien se ocupaba de eso. Él sólo era un consultor. Es en ese correo electrónico donde está el listado que Zapatero le envía al resto de socios de Análisis Relevante. Bueno, Zapatero no era socio, solo era el consultor. Consultor. El consultor. Porque no consta que Análisis Relevante le pidiera consulta a nadie más que a él. El consultor. A ver, el problema para Rodríguez Zapatero no es Donald Trump. El problema es este enjambre de sociedades por el que se va abriendo camino la UDEF y que tienen una actividad muy cortita pero una capacidad encomiable para pagar a precio de oro informes random y contratos de cartón piedra. Este es el caso de Inteligencia Prospectiva, este otro nombre que se va popularizando, Inteligencia Prospectiva. Que era una sociedad, una empresa sin personal, sin recursos, sin sede, sin actividad comercial conocida, que esto es lo más relevante, que a falta de ingresos, porque apenas tenía ingresos, lo que iba haciendo era ampliaciones de capital, o sea, iban poniendo dinero los socios venezolanos de esa sociedad para poder pagar, que eso sí lo hacían puntualmente a las hijas de Rodríguez Zapatero y a Análisis Relevante. Extraña empresa esta que apenas tiene ingresos pero suelta medio millón de euros a una agencia de publicidad y creación de contenido para marcas. ¿Cuál era la marca de Inteligencia Prospectiva para la que había que crear contenido? Pues se ignora de momento. Pero cobrar, cobrar. El problema no es tanto que cobrara, sino que al no saberse qué servicio prestaron, la sospecha es que el servicio de verdad por el que pagaban los venezolanos era la influencia de su padre, ZP, su padre, nuestro pana, en la administración del Estado. Un cierto desnortamiento sí se percibe en las proclamas a favor del expresidente en estas últimas horas. Probablemente, probablemente. Y si pudiera, el abogado de Rodríguez Zapatero le pediría a este grupo de apóstoles lo mismo que le ha pedido al expresidente, que es que se quede callado. Que se quede callado hasta que el día 10, si no se retrasa, responda a las preguntas del juez y del fiscal anticorrupción en el juzgado. Y hasta entonces mejor no decir nada. Mejor estudiarse lo que hay y ver cómo se responde a las sospechas que hay en el auto. Parecería que más que en shock. A la izquierda, a la izquierda de la izquierda por las izquierdas. Lo que le hubiera ocurrido es que se le ha juntado la imputación de Zapatero con el fiasco de las elecciones andaluzas, con la autopromoción de Gabriel Rufián como candidato y que llevara toda la semana la izquierda de la izquierda de la izquierda por las izquierdas, no en estado de shock sino sonada, están defendiendo a Zapatero diciendo cosas como que otros expresidentes también son lobbistas y nadie les imputa nada. Pero vamos a ver, si Zapatero ha dicho que él no es lobista, que él es consultor, que él niega conocer de nada a plusultra. Repetid conmigo, apóstoles de las izquierdas a las izquierdas. Que no es lobista, es consultor. Declara Pablo Iglesia que a él no le cabe en la cabeza que Zapatero haya sido tan tonto, tan torpe, tan imbécil como para influir en favor de Plus Ultra. Se entiende que dejando rastro que pudiera inculparle con amigos como Pablo en red es que uno no necesita enemigos porque no da por hecha la integridad de Zapatero, da por hecha la astucia de Zapatero. No puede haber sido tan torpe. Como defensa del amigo y mentor es una defensa manifiestamente mejorable. Además es curioso porque tras el secuestro de Maduro en Caracas la tesis más extendida era que Zapatero susurraba en el oído de Marco Rubio y ejercía de arquitecto de la transición venezolana. Que era Zapatero quien, consultado por los estadounidenses siempre la consultoría habría hecho ver que el tapón en Venezuela era Nicolás Maduro y que sacándolo de allí y coronando a sus amigos, los hermanos Rodríguez, amigos ya no de Maduro sino de Zapatero, del sí Jorge, se abriría camino el casamiento del régimen chavista con el emperador trumpista y así éste obtendría la tutela sobre el petróleo venezolano. Estados Unidos se fiaba del amigo del alma de Delcy y de Jorge, que era el expresidente del gobierno de España y contaba con él para impulsar la amnistía y para aligerar las cárceles venezolanas de presos políticos. Esta era la tesis más extendida. Ahora, de pronto es Estados Unidos quien decide acabar con su gurú en Venezuela porque está hasta las cejas de que Sánchez le toque a Donald Trump los aranceles. Yo no sé la coherencia argumental. Yo creo que se resiente o afinan un poco el guión conspirativo o se traen a Oliver Stone a Madrid ahora que Pedro Almodóvar busca un alma gemela con quien ponerse a escribir una película potente.
Podcast: Más de uno
Host: Carlos Alsina (Onda Cero)
Fecha: 22 de mayo de 2026
En este monólogo, Carlos Alsina explora, con su característico humor e ironía, la actual proliferación de teorías conspirativas alrededor de la figura de José Luis Rodríguez Zapatero, el expresidente español. Tras una introducción cinéfila sobre la película JFK, Alsina denuncia la tendencia de múltiples sectores ideológicos –no solo de la derecha– a formar teorías de la conspiración que involucran a todo tipo de actores políticos y judiciales. El episodio juega con el paralelismo entre la paranoia conspiranoica en torno al asesinato de Kennedy y las tramas que rodean al “caso Z”, sugiriendo que ciertos relatos políticos actuales en España resultan inverosímiles y contradictorios. Señala además la actitud defendida por parte de la izquierda respecto a la imputación de Zapatero y critica el argumento defensivo de algunos de sus aliados.