
El periodista de Onda Cero ha señalado como los gobernantes de los países miembros de la alianza militar fingirán cordialidad durante su encuentro en Ankara pese a que el presidente de EEUU es el hombre más detestado en Europa.
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A
¿Qué tal? ¿Cómo están? Bienvenidos a una nueva mañana de radio. Ya estamos en el 7 de julio del año 2026. Esto es más de Uno. Esto es la Radio San Fermín. Por supuesto. Déjenme que les cuente una historia que es muy corta, ya verán. En el más alto de la clase, el más rubio, el más hablador, el más arrogante. Era el que se creía más gracioso, el que hacía las bromas, el que ponía los motes, las bromas hirientes, los motes crueles. Motes que le reían los integrantes de su séquito con la esperanza vana de librarse ellos así del escarnio. Pero se equivocaban, porque el mote, el desdén, la humillación de ellos mismos, también tenían que acabar riéndosela. Era el chulo de la clase, el abusón en el recreo, el que ponía el balón y amenazaba con llevárselo. El que respondía a balonazos cuando alguien destacaba por encima de él y de su apellido. Era el sobrao que presumía de tener bebiendo los vientos por él a todas las chicas. El que chorreaba comentarios machistas sobre el aspecto físico de todas ellas, las que le ponían y las otras, las marimachos, las bolleras, las mosquitas muertas. Era el matón que acosaba. Era el que las metía mano. Era el niño de papá que se creía más listo que nadie y se creía con derecho a todo, porque era el más echado palante, el que dictaba cada día las normas, el que se pasaba por el Arco del Triunfo. Las normas que ya habían hicieron una quedada 30 años después de dejar el colegio. A todos les había ido más o menos bien en sus carreras profesionales, pero a él más que a los demás. Él presidía el mayor conglomerado del poder del país. Fue el último en confirmar su asistencia. Al llegar les agradecedme que haya venido, que soy un hombre muy ocupado. Y también les menos mal que estoy yo, porque si no esto sería una convención de losers. Hizo las bromas hirientes de costumbre. Se metió con cada uno de ellos, seres limitados e incapaces. Celebró que cada una de ellas siguiera enamorada perdidamente de él. Voy a tener que pedir órdenes de alejamiento. La chica que menos hablaba en el colegio, ahora ya mujer emancipada, fue la primera en soltarse. Y le eres un gañán lo eras entonces y no vas a cambiar nunca. Y él cambiar, con lo bien que me ha ido. Luego se fueron sumando los demás. Eres un arrogante, eres un zafio, un machista, un petulante. Eres un abusón, un matón. Eres un camorrista, un acosador. Es un peligro público. Él encajó la letanía sin despeinarse porque el poco pelo que le quedaba lo llevaba cardao y bañado en laca. La mujer que había hablado primero fue también quien pronunció las últimas palabras. Le a ver, lo que intentamos decirte es que eres un imbécil. Y él entonces cogió el balón, que era suyo, en efecto, y se fue para casa a buscar un espejo de cuerpo entero, o sea, un público más receptivo a su lenguaje de patio de colegio, su mundo maniqueo y sus soflamas. Donald Trump llega hoy a Ankara habiendo metido a medio mundo en una crisis de precios de la energía por su decisión de bombardear Teherán el último día del mes de febrero, sin más plan conocido que seguir bombardeando hasta que el régimen iraní cayera y la oposición se hiciera con el poder. Por supuesto, no es eso lo que sucedió. El régimen, descabezado y todo, le aguantó el pulso, estranguló Ormuz y forzó al líder que se cree el más audaz y el más resuelto del mundo, a transigir con un acuerdo de paz que en esencia dice que todo vuelva a estar como antes de los bombardeos, pero con 300 mil millones de dólares de inversión para reconstruir Irán y sin sanciones económicas que incomoden a los nuevos ayatollahs dictatoriales tan semejantes a los que había antes. Donald Trump llega hoy a la cumbre anual de la OTAN habiendo acreditado su capacidad para actuar primero y planificar después, su talento para dilapidar miles de millones de dólares de los estadounidenses en una guerra tan caprichosa como inútil, su impericia como estratega militar, su adicción a la palabrería y las bravatas, su fervor patológico por el autoelogio y su sangrante frivolidad que en efecto lo convierte en un peligro público. Donald Trump llega hoy, en fin, a Turquía habiendo irritado a Emmanuel Macron, a la esposa de Macron, a Starmer, el británico, y al partido de Starmer, a Scholz, el ex primer ministro alemán, y a Merck, que es el primer ministro de ahora a Donald Tusk, el polaco al que ya irritó cuando era presidente fijo de la Unión Europea, a Giorgia Meloni, la italiana con la que no deja pasar ocasión de exhibir su machismo más zafio y naturalmente a Pedro Sánchez, a quien Trump retrata como un jeta y un aprovechado que quiere que Estados Unidos proteja militarmente a España pero sin apoquinar lo que le toca de inversión en defensa. Y eso que Sánchez lleva años aumentando el gasto en defensa por la puerta de atrás, o sea, sin presupuestos y sin debate en el Parlamento por la vía del decreto y con la complicidad de la mansa sumar de Yolanda Díaz. Por irritar Donald Trump ha irritado incluso a la UEFA exhibiéndose como amigo de Infantino y capaz de reescribir las normas del fútbol aprovechando que tiene en casa un Mundial, o sea que quitando a Viktor Orban, el húngaro por quien hizo campaña y a quien tumbaron las urnas, y quitando a Mark Infantino Rute, que es el holandés que gestiona la OTAN como delegado de Trump en Bruselas, cabe concluir que el actual presidente de los Estados Unidos es el hombre más detestado hoy por los gobernantes europeos que a su vez forman parte de la OTAN. Y a la vez cabe prever que todos ellos fingirán hoy cordialidad y saludarán al abusón que viene de Washington. Lo harán con la cara de oveja de quien le disculpa por ser quien es y porque no conviene provocar más a la bestia. En lenguaje diplomático se dice el pragmatismo gobierna las relaciones entre países, más aún cuando Pichi, el chulo que castiga, es quien más viruta afloja para que la OTAN siga siendo la OTAN. De modo que habrá toda la tensión que quiera Trump y que busque Trump en esta cumbre y todo el bienquedismo que quieran exhibir los gobernantes europeos, incluido Sánchez, que cuando está en España predica contra Trump y los trumpistas sin mencionar su nombre, pero cuando le tiene delante se nos arruga y le ríe las gracias, como se vio. Momento de gran bochorno en Sharmel Sheikh, Egipto, hace sólo ocho meses No está previsto que nadie le diga a Donald Trump abiertamente lo que todos o casi todos piensan de él, de sus políticas, de su incapacidad para abordar problemas complejos y de la forma en que los trata a todos ellos y sobre todo a ellas. Pragmatismo en la política de altos vuelos significa a menudo dejarse humillar por el abusón del patio del colegio. José Félix Tezanos, delegado de Sánchez para el uso y abuso del cisne, no se ha animado aún a preguntar a los españoles qué piensan de él, o sea, de la forma en la que actúa el CIS. Pero sí ha preguntado por lo que él llama el sistema judicial para saber si a los encuestados les parece que en las causas que afectan a partidos políticos los jueces son imparciales Y la respuesta abrumadora es que no lo son. Tan abrumadora como que la justicia no te trata igual, dicen los encuestados, si eres político, que si eres un ciudadano corriente. Adivina a quién creen los ciudadanos que tratan mejor los jueces, a los políticos o a los ciudadanos corrientes. Paré hay encuestas del año 90 que ya decían entonces que a la mayoría de los españoles les parecía que los jueces no eran imparciales. Año 90, estamos en el 2026, igual no es tan nuevo. Cierro paréntesis. La coincidencia de esta pregunta del cisne con las dos encuestas sobre el mismo asunto que ayer publicaron El País y La Vanguardia Los jueces son vistos como parciales. Llevó al ministro Óscar López, especialista en emitir sentencias saltándose la presunción de inocencia y lo que haga falta, a recomendar autocrítica a los jueces.
B
Deberían preocuparse por esa imagen que tiene la sociedad sobre la justicia. En el mundo de la justicia tiene que haber esa autocrítica, tiene que haber esa ambición de mejora. Tienen que ser constantes, conscientes de que la inmensa mayoría de la sociedad piensa eso.
A
Razón tiene el ministro en que algunos jueces deberían darle una vuelta a la impresión que causan sus decisiones, singularmente uno que se llama Juan Carlos Peinado, que le retiró el pasaporte a Begoña Gómez. Ahora tenía que decidir si se lo devolvía un rato para que pueda ir a Turquía a la cumbre de la OTAN. Pero el juez Peinado se ha ido de vacaciones y el suplente, que se apellida Viejo, ha dictaminado que a Turquía no puede ir Begoña, no vaya a ser que se fugue aprovechando la cumbre de la OTAN y que luego Erdogan no nos la quiera devolver a Londres. Sin embargo, si le permiten ir porque si se fuga navegando por el Támesis. Pues oye, los jueces de allí seguro que le echan el guante y nos la mandan de regreso a España. A Turquía no, pero al Reino Unido sí. Tiene razón el ministro, digo. Pero el ministro también podía aplicarse el cuento. El cuento de la autocrítica Porque según el CIS, el gobierno central al que pertenece Óscar López merece bastante menos confianza a los españoles encuestados que los jueces. Es interesante también esta parte del CIS. Dice que así como los tribunales obtienen una nota media de 4,7 sobre 10, el gobierno saca un 3,8. Que así como los gobiernos autonómicos, casi todos del PP, obtienen un 4,7 de media, el gobierno no llega al 4. Y que así como los medios de comunicación son puntuados con un 4, con 3, los partidos políticos, el del ministro, por ejemplo, no pasan de un 2,9. Los partidos políticos y el gobierno central son las instituciones que menos confianza merecen a los españoles. El ministro que los jueces se lo tienen que hacer mirar. Consejos vendo que para mí no tengo.
Podcast: Más de uno
Host: Carlos Alsina (OndaCero)
Fecha: 7 de julio de 2026
En este monólogo, Carlos Alsina entrelaza una alegoría escolar sobre el “abusón de la clase” con las últimas noticias internacionales y nacionales, centrándose especialmente en la figura de Donald Trump, la política de defensa europea y la percepción pública sobre la justicia en España. A través del humor y una mirada crítica, Alsina examina el comportamiento de los poderosos (en el colegio y en la actualidad política), las consecuencias de sus acciones y la actitud del resto frente a ellos, concluyendo con una comparación entre la confianza en las distintas instituciones del Estado.
Memorable quote:
“A ver, lo que intentamos decirte es que eres un imbécil.”
— Compañera de clase (narrado por Alsina) [03:39]
Memorable quote:
“Donald Trump llega hoy a la cumbre anual de la OTAN habiendo acreditado su capacidad para actuar primero y planificar después, su talento para dilapidar miles de millones... su impericia como estratega militar, su adicción a la palabrería y las bravatas... que en efecto lo convierte en un peligro público.”
— Carlos Alsina [05:10]
Memorable quote:
“Pragmatismo en la política de altos vuelos significa a menudo dejarse humillar por el abusón del patio del colegio.”
— Carlos Alsina [08:02]
Memorable quotes:
“Deberían preocuparse por esa imagen que tiene la sociedad sobre la justicia. En el mundo de la justicia tiene que haber esa autocrítica, tiene que haber esa ambición de mejora.”
— Ministro Óscar López [08:32]
“Consejos vendo que para mí no tengo.”
— Carlos Alsina [09:30]