
El director de Más de uno se ha detenido en la visita del presidente del Gobierno y el líder de la oposición al Cercle de Economía Catalán, marcadas por la invitación del PP a Junts para que apoye una moción de censura contra Sánchez.
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A
¿Qué tal? ¿Cómo están? Bienvenidos a una nueva mañana de radio. Estamos ya miércoles 3 de junio del año 2026. Esto es la Radio, esto es Más de uno. Y les cuento una historia que es muy corta, ya lo verán. Es una versión apócrifa del cuento de Caperucita. Cuando la pequeña niña estaba ya lista para ir donde su abuela con su caperuza y su canesú, le dijo la madre espera un momento, Caperucita. Dime, madre. Vamos a hacer una cosa. Vamos a dejar la mitad de los huevos en esta cesta, pero la otra mitad la vamos a poner en esta otra, no vaya a ser que te asalte el sinvergüenza este del lobo y arrample con toda la comida. ¿Tú me estás entendiendo, Caperucita? Claro, madre, en estos cuentos hay que ser precavida. Esto es, niña, dijo la madre, como el lobo solo puede agarrar una cesta con esa bocaza que tiene el bandido repartiéndolos te salvo los huevos para que puedas dar de cenar a la abuelita. La abuelita, con la excusa de que estaba fastidiada, no hace ni el huevo. La jodida abuelita, le dijo la madre a Caperucito. Así fue como nació, en versión tan falsa como la que da el ChatGPT, la expresión popular no pongas todos los huevos en la misma cesta, que viene a significar en jerga financiera diversificar riesgos. Y en jerga del círculo de economía catalán, el zarcla, viene a significar que invitas lo mismo a Feijóo que a Pedro Sánchez y les haces saber en la alta estima que los tienes, no vaya a ser que el uno llegue de verdad al gobierno o el otro, contra pronóstico, se perpetúe donde está, que es en el Gobierno. Es tradición del empresariado y de los ejecutivos de grandes compañías, es tradición ponerle una vela a Dios y otra al diablo, a sabiendas de que, como diría Fernando Ó ni Dios es siempre virtuoso ni el Diablo es del todo malo. Cada año, por estas fechas, los más finos analistas diseccionan el trato que el CERCLA ha dispensado, primero a Feijóo, que fue ayer, y después a Pedro Sánchez, que va hoy, en el afán de detectar si los empresarios catalanes ven irreversible ya el ascenso de Feijóo a la Moncloa. Y se van arrimando, se van arrimando o sospechan que aún hay Sánchez para rato y no dejan, por tanto, de seguir arrimado al actual presidente. Y a su vez, es tradición que tanto quien gobierna como quien aspira a hacerlo acudan agradecidos y casi casi emocionados, que diría Lina Morgan, al Foro Económico Catalán a agradar a los allí presentes por si tienen a bien echar una mano a sus proyectos políticos respectivos. Hasta ahora, bien lo sabe el Partido Popular, el favor cayó siempre del lado de Pedro Sánchez, a quien las patronales catalanas celebran por haber pacificado el solar calcinado que dejó el procés, por haber indultado a Junqueras hace ya unos cuantos años, por haber amnistiado a Carlas Puigdemont y por haber diseñado un modelo de financiación autonómica al gusto de las reivindicaciones catalanas. Es verdad que a costa de no negociarlo primero con el resto de los gobiernos autonómicos, que este es el pecado original del modelo de financiación del señor Junqueras que ha hecho suyo Salvador Illa. Los demás gobiernos dicen, oiga, haberlo hablado con todos y no sólo con uno, que ahora nos lo quieren imponer. Bueno, a Salvador Illa, por cierto, también lo celebra el Círculo de Economía y también le pone deberes, porque ambas cosas siempre van juntas. Al Círculo de Economía tú vas a que te hagan la pelota, pero también a que te pongan deberes. Seas el presidente, seas el aspirante, seas el presidente del Gobierno de Cataluña. El Círculo celebra Salvadorilla con mayor esperanza incluso con la que algunos empresarios prominentes celebraron en su día al gobierno independentista que de todo hubo en el empresariado catalán. Y lo celebran algunos de sus interlocutores con la misma convicción a Salvador Illa, con la misma convicción con la que luego hacen saber a Feijóo que es hora de que cambie el signo político del gobierno de España. ¿Se puede ir a la vez con Illa, apóstol de San Pedro Sánchez, al que ha elevado la condición de referente moral? ¿Se puede ir a la vez con Illa y con Feijóo, líder del antisanchismo que considera al presidente el jefe de una banda criminal corrupta? Sí, sí, sí se puede. Sí se puede. No es cuestión de ideología, es cuestión de huevos. Se ha de repartir los huevos en las cestas. No fue Cervantes quien inventó lo de las cestas y los huevos. Pero sí fue Cervantes quien hizo decir a Sancho que mientras se gana algo no se pierde nada. Así que Hoy Sánchez predicará en el Círculo de Economía y si no hay sorpresa, predicará que Cataluña va como un cohete gracias a que él sigue en el Palacio de la Moncloa y que por eso tiene que seguir. Tiene que seguir por los siglos de los siglos y con ayuda de Esquerra y de Carles Puigdemont. Las elecciones, ya se sabe, lo viene diciendo el presidente. Las elecciones son un engorro porque paralizan el país, porque generan incertidumbre sobre quién saldrá después investido. Manda huevos. Que diría. Esto era de Federico Trillo. Manda huevos. Feijoli antecedió ayer al presidente en la prédica, en su caso, para hacer saber a quienes ahí estaban que él va a llegar a la Moncloa con ayuda o sin ella. Con ayuda o sin ella. Sutil forma de sugerir la conveniencia de que le ayuden quienes aspiran a ser luego reconocidos. Y también dijo ayer el señor Feijóo que él no está buscando atajos aunque su partido lleve una semana mareando con lo de la moción de censura instrumental para poner urnas.
B
No busco atajos porque lo que conviene atajar es la situación del país. Y no vengo a pedir favores ni tampoco a regalarlos. A lo que vengo es a garantizar que devolveré la decencia a mi país. Con ayuda o sin ella.
A
Con mi ayuda o sin ella. Tú eliges. Observan los analistas hoy en la prensa que Feijóo estuvo ayer firme en el ademán, como si por una vez no buscara la aprobación del legendario empresariado catalán ni se sintiera obligado a proponer, qué te digo yo, un modelo de financiación alternativo al de Sánchez, Illa Yunqueras y María Jesús Montero, o promesas de rebajas fiscales también recibidas siempre en este foro. Un Feijóo, digamos, que agradece los consejos que recibe. Muchos consejos, es verdad, porque todo el mundo parece saber más que él de estrategia y de política. Pero que se declara emancipado. Ni tutelas ni tutías. Esto era de Manuel Fraga. Hoy estoy con las citas. Y un Feijóo, en fin, que ha elegido ya bandera para la campaña electoral que está en marcha y que va a durar un año. Un año de campaña electoral. La bandera es la regeneración de las instituciones. Mira como Sánchez en 2018. Y la higiene frente a un gobierno en decadencia y al que ve Feijóo y sobre todo quiere ver herido de muerte por la corrupción. Ayer presumió el líder del Partido Popular de que en los gobiernos del PP, gobiernos autonómicos y en los tres mil y pico ayuntamientos donde gobierna no se ve un solo caso parecido a estos que afectan al gobierno central. Es verdad que se saltó las diputaciones, en concreto una cuyo gobierno tuvo dentro la versión local almeriense, en concreto la diputación, la versión local del caso Mascarillas. Pero bueno, entonces uno tiene también estos olvidos. No rehuyó, dijo Feijóo, dijo no rehuyo el elefante en la habitación y dijo todo el mundo qué será la moción de censura. Pues quizá, ¿Cómo iba a eludir el asunto si fue él mismo quien la mañana anterior había dado alas a la posibilidad de entenderse con los Puigdemones para promover esta versión de la moción de censura que se llama instrumental, que es aquella de no elegimos un presidente, elegimos a un señor que le da al botón y disuelven las Cortes para convocar elecciones? Bueno, dijo Feijóo que es una broma pesada que Puigdemont le rete a visitarle en Waterloo para negociar el descabalgamiento de Pedro Sánchez. Señor Feijóo, ¿Qué le parece la propuesta de viajar a Waterloo?
B
Venga, oye, vamos a hablar de cosas
A
serias, Vamos, por favor. Vamos a hablar de cosas serias y no de esto que dice Turull, que vaya yo a Waterloo a ver qué es lo de la emoción. Vamos a hablar de cosas serias. Cuidado, las bromas las carga el diablo y Sánchez nunca necesitó ir a Waterloo para que el prófugo le hiciera presidente, sólo necesitó amnistiarle. Feijóo tiene prometido derogar la ley de amnistía, aunque de esto hace tiempo que el PP ya no habla. Del peligroso populismo independentista que encarna Junk Cataluña también hace tiempo que ya no habla, ahora toca guante de seda Y del catalán en la escuela. Aquí Feijóo en este programa lo llamó el apartheid, aún habla menos porque oye, uno va escarmentando, es verdad, de decir todo el tiempo lo primero que piensa, digamos, volviendo a las cestas ya los huevos, que a quienes le reprochan que haga camino pisando huevos, o sea, demasiado espacio, a quienes le urgen al grito de échale huevos, Alberto les responde que cuando tenga que ponerlos los pondrá encima de la mesa, o en palabras de Sancho Panza, que Bien sabe a estas alturas que no hay camino tan llano que no tenga algún barranco y que no se toman truchas a bragas enjutas. Está buena. No se toman truchas a bragas enjutas. ¿Que significa? Que quien quiere peces, tarde o temprano tiene que mojarse el culo.
Esta mañana, Carlos Alsina utiliza el humor y la ironía para analizar cómo los grandes empresarios y políticos españoles, particularmente en Cataluña, juegan a “no poner todos los huevos en la misma cesta”, repartiendo apoyos entre el Partido Popular y el PSOE en torno al influyente Círculo de Economía catalán (el “Cercla”). Mediante anécdotas y referencias políticas, Alsina expone las estrategias de precaución, ambigüedad y conveniencia de la élite política y empresarial ante la posibilidad de un cambio de rumbo en el gobierno central.
Apertura humorística: Alsina reinventa el cuento de Caperucita para ilustrar la táctica de “diversificar riesgos” y no apostar todo a un solo ganador político.
“Vamos a dejar la mitad de los huevos en esta cesta, pero la otra mitad la vamos a poner en esta otra, no vaya a ser que te asalte el sinvergüenza este del lobo y arrample con toda la comida.”
Relación política:
“Es tradición del empresariado y de los ejecutivos de grandes compañías ponerle una vela a Dios y otra al diablo.”
“No es cuestión de ideología, es cuestión de huevos. Se han de repartir los huevos en las cestas.”
Recepción y deberes asignados a los políticos:
“Al Círculo de Economía tú vas a que te hagan la pelota, pero también a que te pongan deberes. Seas el presidente, seas el aspirante.”
Juego doble de Illa y Feijóo:
"¿Se puede ir a la vez con Illa... y con Feijóo...? Sí, sí, sí se puede. No es cuestión de ideología, es cuestión de huevos."
“Mientras se gana algo no se pierde nada.” — Referencia a Sancho Panza
"Manda huevos." — Cita de Federico Trillo
Feijóo se muestra firme, presumiendo de decencia y sin buscar favores, aunque claramente insinúa la importancia del apoyo empresarial:
“No busco atajos porque lo que conviene atajar es la situación del país. Y no vengo a pedir favores ni tampoco a regalarlos. A lo que vengo es a garantizar que devolveré la decencia a mi país. Con ayuda o sin ella.” — Feijóo, [05:53]
Citas humorístico-políticas:
“Muchos consejos, es verdad, porque todo el mundo parece saber más que él de estrategia y de política. Pero que se declara emancipado. Ni tutelas ni tutías. Esto era de Manuel Fraga.”
“Vamos a hablar de cosas serias y no de esto que dice Turull, que vaya yo a Waterloo a ver qué es lo de la moción.”
"Cuidado, las bromas las carga el diablo y Sánchez nunca necesitó ir a Waterloo para que el prófugo le hiciera presidente, sólo necesitó amnistiarle."
“No se toman truchas a bragas enjutas. ¿Qué significa? Que quien quiere peces, tarde o temprano tiene que mojarse el culo.”
El monólogo de Alsina ofrece, con brillantez y mordacidad, una radiografía de las estrategias y equilibrios de poder propios de la política y los negocios en España, con especial atención al momento actual en Cataluña. Recurre a la metáfora de los huevos para hablar de diversificación, riesgos, hipocresía y pragmatismo, sin perder el humor ni las referencias literarias y populares que enriquecen el comentario político.