
El director de Más de uno ha afirmado que los indicios en la investigación del caso Plus Ultra justifican la sospecha de que José Luis Rodríguez Zapatero estuviera enterado y fuera partícipe de todos los negocios de su amigo Julio Martínez.
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¿Qué tal? ¿Cómo están? Bienvenidos a una nueva mañana de radio. Estamos a miércoles, es 27 de mayo, esto es la radio es más de uno, es Onda Cero. Y les cuento una historia que es muy corta. Bromas se han hecho siempre. Bromas se han hecho siempre. Un director que tuvo la brújula y que no soy yo, le encargó a un redactor recién llegado, la tarde que salió la noticia de que habían detenido a un hombre llamado Francisco Quevedo, que buscara una reacción de Luis de Góngora. Y para sorpresa del veterano periodista, un rato después regresó el redactor con la declaración grabada de un señor llamado Luis de Góngora que a ver lo que diría sobre la detención del tal Quevedo, al que ni él ni nadie conocía. Es que había guías telefónicas en aquella época todavía te ibas a la G y te salían los Góngora en los talleres de reparación hace decenas de años. La broma que se hacía al novato era pedirle que trajera una llave fija, que en realidad no existe. Las llaves fijas, Pues está la 1011, la 1213, la 1415. Pero se le pedía que trajera la 1314 y el novato regresaba o justificándose por no haberla encontrado o habiendo caído en la cuenta de que le estaban vacilando hacerle la 1013.14 quedó como expresión popular de tomarle a uno el pelo. Rey de la 1314 es el embaucador consumado.
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El rey de la 1314 no sabe lo que es cotizar. Él es el centro del mundo y ya después lo demás quedará.
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Ayer nos preguntamos aquí cuál sería la definición más precisa de este julio Martínez Martínez, al que los dueños de PlusUltra tenían por lacayo de Zapatero los clientes de Análisis Relevante por su manager y a quien la UDEF tiene por testaferro del expresidente y representante operativo cuya actuación trasciende el ámbito empresarial porque ejerce al más alto nivel y en asuntos de Estado la influencia que según la UDEF en realidad no es de Martínez, sino de José Luis Rodríguez Zapatero.
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Dirá que no fue él, que fue su doppelganger,
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el doppengalger. Gracia Rosalía. Doppelganger. Esto me lo sugirió ayer Jesús García, que es un fin observador de las cosas que pasan y que además tiene muy buen oído para el alemán. Gracias, Jesús. El doppelganger, este sería Jesús, no julio Martínez. Martínez, el doble. El doppelganger es eso, el doble, ¿No? El que no siendo familia es clavadito, clavadito al original, el que acaba siendo indistinguible de su matriz. Si hablando con julio Martínez llegabas a Zapatero, si era julio quien transmitía los recados de Z, si era julio quien podía abrir en Venezuela las puertas de un régimen cuyo hombre de confianza en España era Zapatero, si era julio quien anotaba en su agenda que había que resolver lo de Edmundo González y lo de los del CNI en tareas de mediación que Zapatero se atribuye a sí mismo, pues es natural que todo el que trataba con julio tuviera a julio por el intérprete que encarnaba a Zapatero, el muñeco a través del que hablaba y actuaba Zapatero, o sea, su doble o su doppelganger. El solapamiento tan preciso entre los ámbitos de influencia de julio Martínez influencia en el Gobierno de España, en empresas españolas, en el Gobierno de Venezuela, en empresas venezolanas. El solapamiento tan preciso de los ámbitos de influencia de julio Martínez con los ámbitos de influencia conocidos y reconocidos por Zapatero es el elemento que debilita. ¿Debilita o quiebra? Ya veremos qué piensa el juez, La tesis alimentada por el expresidente y por una parte del coro sanchista, según la cual julio Martínez hacía vida y negocios por su cuenta, vida, negocios, mediaciones políticas, en el nombre del Padre y de las hijas y del Espíritu Santo, sin que Zapatero, ajeno a sus andanzas, siquiera se lo oliera. Aunque fueran amigos, aunque corrieran juntos cada semana, aunque hubieran montado entre los dos análisis relevante, aunque tuvieran los mismos contactos en Venezuela, aunque se interesaran por las mismas personas, por ejemplo, Edmundo, por los mismos asuntos los detenidos del CNI. Es posible que julio Martínez engañara a los de PlusUltra y les hiciera la 1013-14 haciéndoles creer que él era el hombre correcto para conseguir del gobierno su rescate, Zapatero mediante. El problema es que el rescate, en efecto, fue conseguido. Es posible que julio Martínez anotara al tuntún, ¿Verdad? En su agenda. Dijo voy a poner cosas aquí en la jeta. Entonces puso a Eudoro, las iniciales E G. Las siglas CNI. El problema es que el tal Eudoro estuvo presente en la residencia del embajador en Caracas cuando se hizo firmar a E G. Sea Edmundo González, su renuncia a dar la batalla por la presidencia de la República venezolana, venirse a España y que los dos del CNI fueron puestos en libertad por el régimen del que Rodríguez Zapatero es aliado, que es quien proclamó que eran del CNI porque en España siempre se negó esa circunstancia. Es posible también que alguien que ha presidido el gobierno de España 7 años y dirigido una organización como el PSOE a lo largo de 12 pueda permanecer en Bavia. Últimamente no paramos de ver gente que hasta en Bavia, años y años y años, mientras uno de sus amigos mete mano en los mismos ámbitos de influencia en los que él se ha especializado. Es posible. Pero habrá de admitir el expresidente y esta parte del coro sanchista empeñada en quitarle hierro a todo, que la sospecha de que estuviera no sólo enterado de todo, sino detrás de todo lo que hacía julio Martínez es legítima, está bastante justificada y que si eso, si eso es lo que sucedió, que estaba detrás de todo y puso todo su empeño para que no pudiera probarse que estaba detrás de todo. El trabajo de la policía es encontrar precisamente la fisura en la tapadera que al final permite desmontarla. Sin pruebas no hay condena posible. Pero aún no se ha llegado a esa fase. Estamos en la fase de ver si el presidente, el expresidente, en su comparecencia ya retrasada en el juzgado, en la Audiencia Nacional, neutraliza las sospechas, convence al juez y es desimputado o sigue como está ahora fruto de los indicios razonables de que quien influía y traficaba era él a través de su duplicado.
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Bueno, es que claro, no referirse a él como icono sería para él una narrativa reduccionista. Es una vela, nadie se fía. Es una vela, una de mucho cuidado.
A
Eminentissimum cardinalem prevost Leonem decimum quartum. Mientras la onda expansiva del caso Zapatero crece y lo inunda todo, mientras el PSOE se atrinchera y evita suspenderle de militancia, mientras Paje eleva el tono para exigir que se convoca ya elecciones generales, el presidente Sánchez se nos hace papista y se pone hoy bajo la advocación de León XIV, parapetado en el crucifijo y cubriéndose con el solideo. Presidente, desde hace una semana no se ha pronunciado. No ha pronunciado una palabra en una semana sobre el ex presidente Zapatero. Todo mi apoyo al presidente Zapatero. Y tampoco sobre el hundimiento de su partido en las elecciones andaluzas. Quién sabe si hoy se animará el presidente Sánchez a decirle al Papa todo lo que no ha querido decirle a la opinión pública aprovechando el secreto de confesión. Confieso, Santidad, que esta legislatura es un barco a la deriva y que no paro de dejar náufragos por el camino. Ni poniéndole velas a la Virgen logró salvar la cara a María Jesús Montero, única beneficiada, socialista, se entiende, de la imputación de Zapatero. Porque gracias a la imputación el mundo entero ha olvidado a María Jesús Montero. A ella y su pésimo resultado electoral. Se evaporó la mujer más poderosa de la democracia española así, de un día para otro, con la solvencia de un juguete roto y con la comodidad de quien sigue teniendo escaño en el Congreso, que tenerlo lo tiene. Es un trabajo de parlamentaria en las Cortes. Lo que pasa es que hacerlo no lo hace por las Cortes. Nadie vio a María Jesús Montero la semana pasada ni está previsto tampoco que sea vista en esta semana. Es una situación laboral interesante porque es como diputada en dejación de funciones, digamos diputada autonómica a la espera de electa, pero a la espera de que se constituya el Parlamento andaluz y complace en el Hospital Virgen del Rocío, a la que no regresará nunca, pero que tampoco termina nunca de soltar. Y Sánchez sin pedirle al Papa siquiera un responso por su última criatura enviada a las catacumbas. El Gobierno se enroca en la defensa de la legalidad con que fue rescatada Plus Ultra. Se ha especializado el Gobierno en defender cada martes lo legales que son las cosas que hace. Bien sabe el Gobierno que ese no es el debate. Ya que rescatas, claro, cumples con la ley. Pues se agradece. Qué remedio. El asunto no es ese. Bueno, vamos a ver si aparece el certificado este que todavía la UDEF no ha encontrado tan legal como rescatar plusultra habría sido no rescatarla. El debate es si fue rescatada por su condición estratégica o lo fue porque venía apadrinada por el nuevo mejor amigo del sanchismo, que es el expresidente rehabilitado y converso, o sea, Zapatero. Ese es el asunto. Tanto ha sostenido el Gobierno que todo fue escrupulosamente neutral que queda sin explicar por qué la UDEF se le ha quejado al juez del material muy deficiente que le ha entregado la SEPI. Gobierno enrocado y temeroso de que le exploten nuevas minas. Socios parlamentarios amagando con saltar del barco un minuto antes de que revienten las cuadernas. La oposición de derechas confiada en que Sánchez caiga como fruta madura. Este es el estado natural de la oposición de derecha, es confiarse. Y la oposición socialista, que también existe, apretando a ver si en una de estas Sánchez flaquea y acaba llamando a los españoles a las urnas. Estuvo García Paje anoche en La Brújula que al Zapatero que yo conocí nunca me lo hubiera imaginado en esta posición. Es imposible que tenga enfermedad de dinero, pero debe ser como un virus, un bicho que si te pica tienes esa desgracia, te cambia la vida, no sé. Y dijo que las elecciones generales tienen que llegar y tienen que llegar antes de las elecciones municipales y autonómicas porque si no va a ser el PSOE entero el que va a correr la misma suerte. Que no lo dijo así, pero que. María Jesús Montero en Andalucía. García Paje en La Brújula anoche, en plena operación de auto salvamento.
Podcast: Más de uno
Host: Carlos Alsina (Onda Cero)
Date: 27 de mayo de 2026
En este monólogo, Carlos Alsina explora con ironía, humor y mordacidad las derivaciones del caso judicial y político en torno a Julio Martínez Martínez —presunto testaferro y "doble" de José Luis Rodríguez Zapatero— y su papel en el caso Plus Ultra y la mediación con Venezuela. Alsina aprovecha la figura del doppelgänger para reflexionar sobre responsabilidades políticas, el papel del expresidente Zapatero, la situación del Gobierno de Sánchez y la descomposición interna del PSOE, rematando con el análisis de su efecto en figuras como María Jesús Montero y la presión creciente por convocar elecciones.
Sobre la “1013-14” y la tomadura de pelo:
“Hacerle la 1013.14 quedó como expresión popular de tomarle a uno el pelo. Rey de la 1314 es el embaucador consumado.” (A, [00:46])
Sobre el doppelgänger de Zapatero:
“El doppelganger es eso, el doble, ¿No? El que no siendo familia es clavadito, clavadito al original, el que acaba siendo indistinguible de su matriz.” (A, [02:31])
Sobre la responsabilidad de Zapatero:
“La sospecha de que estuviera no sólo enterado de todo, sino detrás de todo lo que hacía Julio Martínez es legítima, está bastante justificada.” (A, [06:22])
Sobre la estrategia del Gobierno y el caso Plus Ultra:
“El Gobierno se enroca en la defensa de la legalidad con que fue rescatada Plus Ultra. Se ha especializado el Gobierno en defender cada martes lo legales que son las cosas que hace. Bien sabe el Gobierno que ese no es el debate.” (A, [09:35])
Sobre María Jesús Montero:
“Se evaporó la mujer más poderosa de la democracia española así, de un día para otro, con la solvencia de un juguete roto...” (A, [10:14])
Sobre la presión a Sánchez:
“dijo que las elecciones generales tienen que llegar...porque si no va a ser el PSOE entero el que va a correr la misma suerte.” (A, [11:44])
El monólogo expone las complejidades y ambigüedades del poder político en España, usando el recurso del doble —el doppelgänger— para explorar sospechas, responsabilidades y estrategias de supervivencia política. Alsina recorre la actualidad con sarcasmo y agudeza, dejando en el aire la duda sobre quién mueve los hilos, la dificultad de probarlo judicialmente y el coste de la opacidad en el contexto del desgaste del Gobierno y la crisis socialista.