
El director de Más de uno ha señalado el cambio de opinión del partido en el Gobierno que trata de anticiparse a que se haga noticia de quién es la misteriosa P de las agendas de la fontanera, reventándola y quitándole importancia
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¿Qué tal? ¿Cómo están? Bienvenidos a una nueva mañana de radio. Estamos a jueves, es 11 de junio del año 26. Esto es más de uno, esto es la radio Onda Cero. Y les cuento una historia, si me dejan, es muy corta. Soñé que me despertaba. Soñé que me despertaba, que es el sueño más antiguo de todos. Así comienza uno de los diez relatos y medio que resumen la historia del mundo para Julian Barnes, este escritor reconocido ayer con el premio Princesa de Asturias de las Letras. Soñé que me despertaba, abrí el periódico y habían encontrado la cura del cáncer. Nadie tenía que empastarse las muelas. El mundo se deshacía de las armas nucleares y el seleccionador nacional de fútbol elegía la plantilla de mi equipo para representar en bloque a Inglaterra en la Copa del Mundo. Y supe por ello que estaba en el séptimo cielo. Escribe Julian Bars, que es aficionado al fútbol, es del Leicester, y en el Mundial que hoy comienza en México tendrá que aguardar hasta el miércoles de la semana que viene, creo que es el miércoles cuando debutará su selección, que es la selección inglesa. La española debuta el lunes. Bueno, tiene este autor, Julian Barnes, un libro que seguro que conoce el presidente Sánchez, lector infatigable, porque se llama el libro Mis cambios de opinión. Mis cambios de opinión, que en realidad es una divertida reflexión sobre cómo el, Julian Barnes, nunca ha cambiado de ideología, pero ha visto cómo iban mutando los partidos políticos y sus líderes. Dice él no habiendo cambiado yo nunca de opinión, ya he votado a seis partidos distintos. Cuenta en ese libro que a un historiador que aspiraba a una plaza en Oxford le dijo un catedrático he oído que uno de sus defectos es que tiene usted opiniones muy firmes. Y dijo el no se lo niego, pero quédese tranquilo porque las defiendo con una convicción muy débil. Yo, escribe Barnes, me tengo por un progresista de convicciones moderadas que defiendo con convicción también muy moderada. Y si tuviera que escribir, mi programa político incluiría la emisión obligada en abierto de los acontecimientos deportivos, la prohibición del anonimato en las redes sociales, el restablecimiento de los estudios de humanidades, la obligación de que alguno de los palacios reales se convierta en museo del tráfico de esclavos, un referéndum sobre la monarquía que espero que ganen los monárquicos, que ningún exalumno de Eton pueda ser primer ministro nunca, el reingreso de mi país en la Unión Europea y la plena separación de la Iglesia y el Estado con una educación sólo pública y plenamente laica. En octubre, en el Teatro Campoamor, en presencia naturalmente de la Princesa de Asturias y de los Reyes de España, que son sus padres y que ya deben ir teniendo una posición menos protagonista, creo yo, en este acto tienen que autorrelegarse un poco los Reyes en favor de la princesa Leonor. En el Teatro Campoamora en octubre, Digo, no expondrá Julian Barnes su programa de gobierno como hace en este libro, pero sí podrá atrapar el interés de todos los presentes en el discurso que haga, en el que es probable que hable de la memoria, que hable del paso del tiempo, que hable de las despedidas Y naturalmente, estando en Asturias, pues digo yo que algo dirá de La Regenta. Bueno, cambios de opinión, cambios de opinión. A menudo los cambios de opinión responden en realidad a lo que en gestión de crisis se llama control de daños. Control de daños. Han pasado seis días desde que trascendió que la célebre periodista y escritora sin obra conocida Leire Díez Castro, a la que tanta gente se empeña en llamar Díaz Diez, eso también la ministra portavoz, que le pasa lo mismo que nos pasa a todos. ¿Por qué el apellido Díez sale Díaz? Bueno, digo, Leire Díaz. Hace seis días trascendió que en sus libretas aparece estas anotaciones cuatro veces a p s. Pero hasta ayer no se animó al Gobierno de España, fuentes gubernamentales, a hacer saber que, en efecto, detrás de tan enigmática alusión p s se esconde la misma persona a la que Leire a veces llama Pedro o a veces llama presidente, es decir, el presidente Pedro Sánchez. No consta como de enjundiosa ha sido la indagación interna que ha realizado el Palacio de la Moncloa, siempre perspicaz, siempre al cabo de la calle para llegar a esta conclusión. Pero se agradece que mientras la escritora de libretas guarda silencio y ni confirma ni desmiente, sea el Gobierno quien ponga fin a esta falsa incertidumbre. Pues claro que P es Sánchez, como dijo ayer Rufián, claro que. Pero añaden las fuentes gubernativas que eso en absoluto significa que P estuviera enterado de nada y mucho menos que llegara a reunirse con la militante cualquiera, militante sin más o esa persona de la que usted me habla, o sea, la fontanera. Entonces, control de daños. Antes de que se haga noticia quién es la misteriosa P o el misterioso P, antes de que la propia Leire confirme que es Pedro Sánchez. Pues reventemos la noticia quitándole toda importancia a la cosa. Pedro Sánchez nunca supo de las maniobras de esta señora a la que su cercanísimo colaborador Juan Maserrano había colocado de directiva en Correos, a la que su exgerente Moreno Pavón colocó luego en la Empresa Nacional del Uranio y a la que su escudero Santos Tardán había recibido más de 20 veces en Ferraz. ¿Quién será esta Leire? Posible es, en efecto, que el presidente estuviera en Bavia también en esto. Posible es. Pero habrá de admitir que la acumulación de gente a su alrededor metida en manejos extraños, raros, sospechosos y con una mano extraordinaria para conseguir reuniones con altos cargos, La acumulación de gente hace que la ignorancia total alegada por el presidente sea lo más parecido a un fenómeno. El milagro de P. Leire se movía entre altos cargos de la administración socialista con tanta mano como el mismísimo Coldo. Y qué facilidad para ser recibida lo mismo por la directora general de la Guardia Civil que por directivos de empresas controladas por la SEPI, que por el secretario de Organización del Partido del Gobierno, que por el número 2 de la Fiscalía General del Estado, que esta es otra. Cinco días después de trascender las anotaciones de Leire sobre su privilegiada relación con FGE.com, o sea, fiscal o Fiscalía General del Estado, ayer informó la Fiscalía al juez de que en efecto, hubo no una, sino dos reuniones de Leire y su colega el abogado Teigelo con el señor Villafañe, que era la mano derecha de Álvaro García Ortiz. Control de daños. La Fiscalía confirma las dos citas, pero añade que de ahí no salió nada, Ni una decisión de la Fiscalía, ni un movimiento, nada. Leire y su socio, el abogado Teigelo, tan cercano a Cerdán también, no aportaron indicios sólidos de nada. Fueron allí a informar de lo que tenían, con idea de que se pudiera presentar una denuncia ante la Fiscalía, pero como al final se vio que no era aquí paz y después gloria. Esta es la versión que ha dado la Fiscalía General del Estado. Dices aquí paz y después gloria. No del todo, claro, porque el número 2 de la Fiscalía General del Estado, aún no viendo relevancia alguna en estas dos reuniones, informó de ellas a Álvaro García Ortiz. Se supone que a posteriori informó Álvaro García Ortiz, pero no informó a la Fiscalía Anticorrupción. Tal como lo cuenta ahora la Fiscalía General. No tendría mayor misterio que la mano derecha del Fiscal General, es el número dos de la institución, abriera su despacho a un abogado que quería denunciar algo, pero en privado, en lugar de ir a presentar una denuncia, lo que quería era informar a la Fiscalía General de lo que él tenía. Debe de ser norma esto, que todo abogado que lo pida sea atendido por las más altas instancias de la Fiscalía sin que quede constancia de ello en ningún sitio. La versión oficial dice no hay. Que Leir estuviera en esto no cambia nada. ¿Por qué? Porque la cita la había pedido Teigel o el abogado, no ella, que no control de daños. Hubo reuniones con Leire, pero no porque fuera Leire la militante protegida por Ferraz y apadrinada por personas de la máxima confianza del presidente sin que ni el partido ni el presidente se sientan concernidos por nada de el milagro de p. Y más control de daños. A seis días de que declare Rodríguez Zapatero en la Audiencia Nacional, más que por las joyas de la caja fuerte, por el listado de clientes de análisis relevante y por su papel en el rescate de plusultra, papel que el presidente Zapatero niega. Su abogado está buscando la forma no de desmentir que julio Martínez fuera su doppelganger, o sea su doble, o no sólo desmentir eso, sino que busca también la nulidad de las conversaciones extraídas del móvil de Rodolfo Reyes. ¿Quién era Rodolfo Reyes? El principal accionista o dueño de PlusUltra. El abogado de ZP que está especializado en Derecho procesal, como ya contamos aquí hace dos semanas. Lo que pide es información sobre cómo se hizo el volcado de ese teléfono móvil en Estados Unidos, con qué garantías qué cadena de custodia tuvo ese material, porque lo que está buscando el abogado, y es su trabajo, es una fisura para poder cuestionar la veracidad de esas conversaciones y poder alegar indefensión de su cliente. Zapatero afirmará su inocencia, afirmará su desconocimiento de unas conversaciones privadas que se refieren a él como nuestro pana Zapatero y que se refieren a julio Martínez como el lacayo de ZP, sin que el presidente alcance a entender el motivo de que dijeran estas cosas los de PlusUltra en sus conversaciones. Porque Zapatero, como Sánchez, tampoco tenía por qué estar al tanto de lo que hacían sus compadres, ni siquiera cuando uno de ellos, julio Martínez, le pagaba como consultor y salía a correr con él cada semana y tenía trato con Plus Ultra, porque lo sabía el presidente Zapatero y había palabrado con Plus Ultra y hay un documento que así lo establece, un 1 de comisión si la empresa finalmente era rescatada. Tampoco sabía nada nuestro pana Zapatero. Estaba por uvas.
Podcast: Más de uno
Host: Carlos Alsina
Fecha: 11 de junio de 2026
Duración relevante resumida: Desde 00:42
Carlos Alsina aborda con su habitual ironía y agudeza la actualidad política nacional, enfocándose en el reciente caso de Leire Díez Castro, sus conexiones con altos cargos del gobierno y el fenómeno del “milagro de P.” (en referencia a Pedro Sánchez). Reflexiona también sobre cómo los cambios de opinión y las estrategias de “control de daños” moldean el discurso público y político en España.
Alsina traslada la idea de “cambios de opinión” y la gestión de crisis al contexto español actual.
Da pie al análisis del “control de daños” tras la aparición de anotaciones misteriosas (“P. S.”) en las libretas de Leire Díez Castro, y la posterior confirmación de que se referían a Pedro Sánchez.
Comenta el retraso y el modo en que el Gobierno decide confirmar que “P” es el presidente, restando importancia al hecho y desvinculando a Sánchez de las supuestas maniobras.
Cita memorable [07:55]:
Se explica cómo Leire Díez, sin obra literaria reconocida pero con muchos contactos, consigue reuniones con altos cargos: directores generales, empresas públicas y hasta la Fiscalía General del Estado.
Se detalla un episodio en el que la Fiscalía confirma dos encuentros de Leire Díez y su abogado (Teigelo) con el número dos de la Fiscalía, aunque según la versión oficial, “no salió nada” relevante de esas reuniones.
Alsina ironiza sobre la facilidad de acceso de Leire Díez y la versatilidad de su red de contactos en la administración socialista.
Cita [12:10]:
Alsina conecta el caso con la inminente declaración de José Luis Rodríguez Zapatero por el caso PlusUltra.
Se habla de la estrategia de defensa de Zapatero, el análisis de la cadena de custodia de conversaciones privadas extraídas de móviles, y el papel de sus colaboradores cercanos.
Alsina recoge el patrón de “no sabía nada” que ha seguido también Zapatero, ironizando sobre la habilidad de los expresidentes para mantenerse ajenos a las actividades de sus allegados, incluso aquellos que los acompañan regularmente:
Cita [18:25]:
| Tiempo | Tema | |------------|------------------------------------------------------| | 00:42 | Introducción y referencia literaria (Julian Barnes) | | 02:30 | “Cambios de opinión” y política según Barnes | | 05:15 | Transición a la política española y control de daños | | 07:55 | El caso Leire Díez y el misterio de “P.” | | 10:00 | Las relaciones y reuniones de Leire con altos cargos | | 12:10 | Crítica a la transparencia en la Fiscalía | | 15:00 | Caso Zapatero y PlusUltra | | 18:25 | Ironía sobre la “desinformación” de Zapatero |
Carlos Alsina utiliza ejemplos literarios y una fina ironía para diseccionar la actualidad política, resaltando cómo los dirigentes tienden a refugiarse en el llamado “control de daños” y la estrategia del desconocimiento ante los escándalos. “El milagro de P.” funciona como un símbolo de este misterioso don de los líderes para estar rodeados de manejos opacos sin nunca enterarse de nada.