
El director de Más de uno se ha detenido en el etentendimiento que tanto el Partido Popular como Vox ya consideran como necesario para poder gobernar en las comunidades autónomas y en España.
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¿Qué tal? ¿Cómo están? Bienvenidos a una nueva mañana de radio. Estamos ya martes, es 17 de marzo. Esto es Onda Cero. Es más de uno, esto es la radio. Os cuento una historia que la de hoy sí que es muy corta. Un ratón corre por el desierto junto a un camello y le dice el ratón al mira la nube de polvo que estamos levantando. Fin de la historia. La autoestima del ratón es encomiable, pero claro, cada uno aporta lo que aporta a la nube en cuestión. La derecha ha obtenido en las elecciones del domingo el 55 por ciento del voto en Castilla y León. Cabe hablar ya en estos términos. La derecha como una entidad, una porque tanto Feijóo como Abascal han dado por hecho que van a gobernar juntos Castilla y León, Extremadura y Aragón. Si Juanma Moreno no alcanzara la mayoría absoluta en Andalucía, pues también gobernarían juntos en Andalucía. Tampoco se mate el candidato Moreno para obtener la mayoría absoluta, que con el comodín de Vox también lo tiene hecho. Esto no sé si le ayuda en su campaña, todo lo contrario, pero bueno, que seguir en el gobierno seguirá solo o en compañía del otro, Digo. La derecha obtuvo el domingo en Castilla y León el 55 del voto. La izquierda no llegó al 35 en extremo. El pasado diciembre, el PP o PP Vox obtuvo el 60 del voto. El 60 en Extremadura. PSOE Sumar Izquierda Unida se quedaron en el 36. En Aragón, pasado mes de enero, PP Vox obtuvo el 52 del voto. PSOE Sumar Izquientda Unida, Podemos, Chunta, se quedaron en el 36 %. Este es el paisaje. Este es el paisaje que asumido ya por todos los partidos, asumida por todos los partidos, la dinámica de bloques, el PP Vox a un lado, el PSOE con todo lo que pueda al otro lado. El PP ha tardado en llegar hasta aquí, Bueno, pero ha llegado, tarda en llegar a la resignación de que gobierna con Vox o no. Y Vox ha llegado a la conclusión de que va a ser o ya es el sumar del PP. Lo que sumar es al PSOE, pues Vox es al Partido Popular. Vox va de enemigo del bipartidismo, pero en realidad es más enemigo de medio bipartidismo que del otro medio. Digo. Este es el paisaje. Este es el paisaje que dejan las tres elecciones autonómicas que se han celebrado en estos últimos meses. La derecha en el 55% mínimo de voto la izquierda en el 35 punto arriba, punto abajo. No parece que Andalucía vaya a cambiar ese tanteo. En realidad, hoy ese tanteo solo es distinto en Cataluña, en Navarra y en el País Vasco, donde en el bloque de la izquierda se incluye a la derecha nacionalista e independentista. Son filiaciones singulares. Derechas de izquierdas de la España plural. Entonces, el problema que encara la izquierda, y no hace falta ser rufián para entenderlo, es que cada vez que se ponen urnas la derecha se muestra muy mayoritaria. El alivio que se percibe en los líderes de la derecha es que superado el trance de proclamar a los cuatro vientos su voluntad de casarse en todas partes, tienen casi asegurado que la derecha siga gobernando, en efecto, en casi todos los territorios. Ahora bien, el 55% obtenido por la derecha en Castilla y León es un 35,5 del PP y un 18,9 de box. Como decían en Barrio Sésamo, pues no es lo mismo arriba ni abajo. Ni es lo mismo un 35 que un 19. El 60 cosechado en Extremadura es un 43 del PP y un 17 de box. El 52 de Aragón es un 34 del PP y un 18 de box. Mira la nube de polvo que estamos levantando entre los dos. Ya, pero uno más que otro. Tres años repitiendo el estribillo este de el PP necesitará a Vox, que es el estribillo que se le ha agotado al PSOE de tanto usarlo. Tres años repitiéndolo había hecho olvidar a muchos analistas e incluso algunos dirigentes del Partido Popular que Vox, sin el PP, difícilmente va a derribar ni a Sánchez ni a nadie. Aunque sólo sea porque para derribar a Pedro Sánchez hay que pasar por las urnas antes y hay que armar una mayoría que supere al Somos más del presidente. Si el PP con su treinta y tantos por ciento de voto ha exigido contar con Vox para Juntos Juntos ser más que la gran coalición del Partido Socialista con sumar Podemos, Esquerra, el PNV, Bildu, Junts per Cataluña, el Bloque Compromiso, etc. Si el PP con su 35 ha tenido que asumir que va a tener que gobernar con Vox o contar con Vox, pues Vox ni te cuento. Con un 18% del voto, 19 si acaso sueñan con llegar al 20 ya, pero que siguen siendo terceros, que están a 16 puntos del PP en las elecciones de este domingo, 16 puntos por debajo del PP, están 12 puntos por debajo del Partido Socialista, porque el PSOE, o el sanchismo, como prefiere decir la derecha, no ganará elecciones en casi ningún sitio, pero le gana en casi todas partes a Vox. De manera que, restablecido a duras penas del baño de la ducha de agua fría que le han dado las urnas el domingo, Santiago Abascal, primer apóstol del Trump en España, ayer se revolvió contra quienes entienden que estas urnas le han bajado los humos a él o que tanta purga interna y tanto no es no a las investigadoras pendientes. Le ha pasado facturado factura, si, hemos
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crecido que nos ha pasado factura, Que
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nos ha pasado factura. Y es verdad que han crecido un diputado, el PSOE ha crecido dos y el PP también dos. Todo lo que según él le iba a pasar factura entonces al sanchismo y a la izquierda pepera es como en campaña llamaba al PP antes derechita, cobarde en otros tiempos. Como han crecido más que él, tampoco le ha pasado factura ni al sanchismo, el sanchismo ni al PP ser la izquierda pepera. Sostiene Abascal que va a sostener que diferir las investiduras de Extremadura y de Aragón no le ha penalizado, pero admite que la demora se debía sólo a no querer llegar a las urnas castellanas. Como socio de hecho del PP, que es lo que es el socio chico o pequeño de esta pareja, creo que
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nos tenemos que entregar ya a la tarea más importante respondiendo al mandato de las urnas, tanto en Extremadura como en Aragón como en Castilla y León, y que no es otro que el de que salgan unos gobiernos que reflejen el resultado de las urnas.
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Nos tenemos que entregar ya al mandato de las urnas. La palabra clave es ya. Las urnas en Extremadura fueron hace tres meses, en Aragón fueron hace mes y medio, pero es ahora cuando hay que ponerse ya a trabajar en el reparto de sillones, que es lo que viene ahora, porque es lo que los ciudadanos han mandatado a los partidos políticos. La interpretación de las urnas, como se sabe, esto tampoco es de ahora. La interpretación de las urnas es libre, cada líder político hace la interpretación que quiere. Lo que ha salido de las elecciones Sánchez, julio de 2023 qué interpretó el presidente que los electores habían por Dios, Sánchez, traga con cualquier cosa que te pida Puigdemont con tal de que no gobierne Feijóo. Esa es la lectura que él hizo del mandato de las urnas. Bueno, ahora Feijóo y Abascal interpretan que los electores les han pero por Dios, gobernad juntos ya en todas las regiones para que el sanchismo caiga de una vez. Y en ello están, en rematar de una vez las tres investiduras que están pendientes para que en Aragón, en Extremadura y en Castilla y León siga gobernando el que ya gobernaba, que es el PP, pero compartiendo ahora el poder con este socio menor.
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Ya está bien, porque ya le fallamos a la gente en julio de 2023 y no podemos volver a fallar.
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Ya está bien, dijo ayer, o le dijo ayer un reforzado Núñez Feijóo después de las elecciones del domingo a un debilitado Santiago Abascal. Se lo dijo Feijóo Abascal de esta manera ya está bien. Y se lo dijo también Feijóa. Quienes en los últimos tres años han sostenido, analistas y comentaristas incluidos, que el PP estaba en condiciones de intentar gobernar en solitario tanto las comunidades autónomas como la nación española porque llegado el caso Vox no sería capaz de bloquear las investiduras. Vox no sería capaz de votar que no a la investidura de un candidato o candidata del PP en Extremadura, en Aragón o en España, un candidato del Partido Popular arriesgándose a una repetición electoral, que esta ha sido la tesis que en buena medida ha dominado en buena parte del Partido Popular los últimos tres años. No, es que llegado el caso, si conseguimos una ventaja suficientemente grande sobre Vox, ¿Cómo Vox va a impedir la investidura de nuestros candidatos? ¿Es que exigirá gobernar en coalición? Bueno, puede exigir lo que quiera, pero ¿Cómo va a votar en contra? Bueno, esto es lo que ha cambiado. La nueva tesis es esta que dice que no hay más camino para llegar a los gobiernos, incluido el Gobierno de España, que entenderse con Vox o como diría aquel, hacer de la necesidad virtud. Y entretanto hay una paradoja que se está produciendo estos días. Y la paradoja es que la derecha está presentando los tres resultados electorales autonómicos como un voto mayoritario en estas tres comunidades autónomas Por el cambio, por la alternativa, por el antisanchismo, En rigor, lo que han votado extremeños, aragoneses, castellanos y leoneses es lo contrario al cambio en sus comunidades autónomas, es que siga gobernando el que ya gobernaba, o sea el PP. Las tres elecciones han sido un refrendo a la gestión del Partido Popular. Presentarlo como una reprobación del sanchismo casi casi es un acto de humildad por parte de quienes han gobernado estas comunidades autónomas. Podrían la gente lo que quiere es que sigamos gobernando los mismos. ¿Por qué? Pues porque la izquierda carece de opciones para gobernar en Extremadura, en Aragón y en Castilla y León. Lo que han elegido los votantes este domingo es que no haya cambio en Castilla y León, que 39 años después siga gobernando les el PP.
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Y el cambio está llegando porque lo están empujando millones de españoles y el Partido Popular va a liderar políticamente ese cambio.
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Claro, es que mucho sanchismo no había que derribar en estas tres comunidades autónomas porque el sanchismo en Aragón, en Extremadura y en Castilla y León, el socialismo hace tiempo que no gobierna ninguna de las tres. Por eso lo que está pretendiendo ahora Vox hay que entenderlo como lo que es. Lo que está pretendiendo Vox en la negociación que está abierta en Aragón, en Extremadura y en Castilla y León no es la corrección del sanchismo, es la corrección del rumbo de quien ya gobernaba en Extremadura, en Castilla y León y en Aragón, que es el PP, o sea, el socio chico. Esta franquicia en España de Donald Trump lo que quiere es que su peso se note y de eso va una negociación. La negociación que está abierta, la negociación es qué programa de gobierno se lleva adelante en estas tres comunidades autónomas o qué diferencias se introducen en ese programa de gobierno respecto de la etapa anterior en la que gobernaba en solitario el Partido Popular. Si todo consistiera en abominar de Sánchez y de la colección de socios que tiene Sánchez, no sólo estarían resueltas ya las investiduras, es que el PP y Vox podrían incluso presentarse a las elecciones en coalición.
Podcast: Más de uno
Host: Carlos Alsina (Onda Cero)
Date: 17 de marzo, 2026
Tema principal:
Carlos Alsina aborda la situación política española tras las recientes elecciones autonómicas en Castilla y León, Extremadura y Aragón, usando la metáfora de "el ratón y el camello" para reflexionar sobre la relación de fuerzas entre partidos en la derecha (PP y Vox). La pieza combina análisis político con humor y tono crítico, destacando el nuevo mapa político dominado por bloques y la dependencia recíproca entre PP y Vox.
Alsina mantiene un tono irónico y mordaz, desmenuzando el auto-relato triunfante de la derecha mientras acentúa los matices entre PP y Vox y diluye el discurso épico del “cambio”. La nube de polvo, como la mayoría parlamentaria, es compartida pero desigual, y la política pasa a ser una cuestión de acuerdos pragmáticos entre socios desiguales.
La izquierda, mientras tanto, queda en la retaguardia, y el mapa de los bloques se consolida… pero la historia queda abierta, según lo que decidan los votantes y los equilibrios internos en la derecha.