
El presentador de Mas de uno ha comparado la situacion de crisis constantes del Ejecutivo de Sanchez con la que sufrio Felipe Gonzalez en el ano 1994, durante su ultima legislatura.
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¿Did you know you can opt out of winter with vrbo? ¿Save up to fifteen hundred dollars for booking a month long stay when thousands of sunny homes are waiting for you Why subject yourself to the cold? Put the snow shovel down Put the parka back in the closet and don't you dare scrape Another windshield slip into some flip flops Consider a sunless tan and use the monthly stays filter to save up to one thousand five hundred dollars.
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¿Qué tal? ¿Cómo están? Bienvenidos a una nueva mañana de radio. Estamos estrenando el jueves 11 de diciembre. Esto es Más de uno. Esto es Onda Cero. Esto es la radio. La radio de moda, la radio que crece, la radio que gusta. Dejadme que les cuente una historia que es muy corta, ya verán. Sucedió un miércoles 4 de mayo. El año era 1994. A media tarde de aquel día, como cada jornada, las redacciones de los periódicos elaboraban la edición del día siguiente. En las redacciones de las emisoras de radio preparábamos el informativo de las 8 de la tarde. Veníamos de unos días trepidantes en los que en cualquier momento saltaban noticias, pero de las gordas. La semana anterior, por ejemplo, había desaparecido Luis Roldán, director general de la Guardia Civil, que estuvo a punto de ser ministro y que, cercado por la investigación sobre su patrimonio oculto, dio esquinazó al juzgado, dio esquinazo a la policía y se fugó de España. Y el ministro del Interior, la semana anterior, había ofrecido su cabeza al presidente Felipe González, pero aún tenía la esperanza de poder capturar a Luis Roldán antes de dimitir del todo. Había aquellos días un escándalo financiero que estaba siendo destapado y que salpicaba a personas con mucho dinero y muy vinculadas al poder político. El escándalo se llamaba Ibercorp, o como el representante de la Bolsa de Madrid, que se llamaba Manuel de la Concha, había montado una sociedad para gestionar el patrimonio de grandes fortunas, incluyendo la ocultación de buena parte de ese dinero a la Hacienda Pública. Entre los clientes de aquel chiringuito que se dio en llamar y con nombre falso, había aparecido el mismísimo gobernador del Banco de España, Mariano Rubio, o sea que eran tardes de gloria periodística en las que había que reaccionar a cualquier novedad de última hora y saber ponerla en su contexto. ¿En qué caso encaja cada una de las cosas que van pasando entonces, aquel 4 de mayo.
A media tarde saltó la noticia de que había dimitido el ministro de Agricultura? ¿Pero qué me estás diciendo? ¿El de Agricultura? Desconcierto general en las relaciones en medio del torbellino aquel de investigaciones de escándalos de altos cargos presuntos, dimitía el de Agricultura. Con todo el afecto para el actual, que es Luis Planas. El ministro de Agricultura acostumbra a ser el más anodino de cualquier gabinete.
Noticia cuando hay una epidemia animal o cuando se negocian las cuotas de pesca, Pero ya está. Se llamaba Vicente Albero aquel ministro de Agricultura y su nombre quedó como símbolo de la descomposición total de un gobierno. Porque el comentario claro, aquella tarde ya si, dimite hasta el de Agricultura.
Luego se supo que dimitía porque él también era cliente del gestor ocultador De la Concha, o sea de Ibercorp. Y esa misma noche, para que veas que eran días verdaderamente trepidantes, esa misma noche la policía detuvo a De la Concha y al gobernador del Banco de España, Mariano Rubio y dos días después emitió Baltasar Garzón, el juez que había sido seducido por el poder político y neutralizado como juez, que se marchó. Él no se marchó por Iberkov ni por Roldán, se marchó defraudado con Felipe González porque sólo le había dado rango de secretario de Estado y habiendo una vacante no le había ofrecido el ministerio. Bueno, moraleja, cuando es tal el cúmulo de noticias que salpican al gobierno, cuando es tal el cúmulo que las redacciones desconcertadas se.
¿Esto que acaba de salir es parte de un escándalo conocido o ya es otro escándalo nuevo? Es que ese gobierno ha entrado en modo albero, o sea, la descomposición.
A media tarde, ayer saltó la noticia de que la UCO había detenido a la fontanera reportera. Ni fontanera ni cobarde. Mi trabajo es mi trabajo. Para alguien puede resultar incómodo que haya periodistas que investiguemos, pero señores, esto es un derecho constitucional. ¿Se considera usted una periodista de investigación? Sí. ¿Nos podría decir si alguna vez ha publicado alguna investigación? No.
Aquellos días de bromas.
Y de imposturas. Es un derecho constitucional ser periodista, investigar. ¿Saltó ayer la noticia de que Leí había sido llevada al calabozo y la pregunta fue pero esto es por su caso aquel de las maniobras en la oscuridad para denigrar a la UCO, a jueces, a fiscales con la munición Villareja de Pérez Dolce, su compadre o es por un caso nuevo? Pues bingo, es nuevo. Este va de contratos públicos amañaos A la vez fue detenido Vicente Fernández Guerrero, un tal Vicente Fernández Guerrero', bueno, un tal para usted y para mí, un tal Vicente Fernández, pero no es un tal para María Jesús Montero o para Ábalos o para Cerdán. Fue el primer presidente de la SEPI, Grupo de Empresas Públicas de la etapa de Pedro Sánchez. La SEPI está adscrita al Ministerio de Hacienda, osea María Jesús Montero. El señor Fernández Guerrero venía de hacer carrera política en la Junta de Andalucía, época socialista.
Y en ese mismo tiempo en el que él presidía la EPI, la EPI no, la SEPI, Leire Díez, la reportera autónoma, fue colocada en la Empresa pública del Uranio dependiente de la SEPI, la misma empresa pública que hoy preside el exgerente del PSOE Moreno Pavón.
Y después de ejercer en la SEPI resulta que el señor Fernández Guerrero prestó servicios a Servinábar, o sea Santos. Es que el mundo al final es muy pequeño. ¿Se da usted cuenta qué pequeño es el mundo? El mundo es un pañuelo. Bueno, el gobierno está en modo albero.
Siendo una montaña rusa todos estos episodios chuscos de licitaciones, obras, pisos pagados por empresas, ingresos de los que nunca supo nada la Hacienda Pública siendo esa una montaña rusa bien preocupante es otra montaña que esta no es rusa sino de Lugo, Ferraz y la carretera a La Coruña la que tiene más incómodo al Gobierno y al partido del Gobierno, valga la redundancia, porque el jefe supremo de ambas estructuras, el es el mismo, es Pedro Sánchez, se abría Sánchez, se llama Pedro y ayer respondió en el Congreso de los Diputados a la pregunta de Feijóo sobre los atributos que encontró en Paco Salazar invocando una encuesta sobre acoso laboral que ha hecho uno de sus ministerios y que refleja que al final es que está tan extendido el acoso laboral que oye, es el pan de cada día.
Si esta es la forma de responder a un caso que escuece, que es el caso Salazar, si la forma de responder es el escapismo, si esto es lo que ha aprendido Pedro Sánchez del feminismo, pues es natural que el vértigo total se haya instalado en Ferraz y en la Moncloa ahora que tenían evangelizados a los socios y a los palmeros para repetir a todas horas que la corrupción estaba encapsulada, que era solo cosa de tres golfos. Ahora lo que ha empezado, y este es el vértigo, es el goteo de denuncias internas por comportamientos repulsivos de señores muy machos.
Lo iban a encapsular, o a enterrar más bien, dejando morir y que se pudriera ahí el expediente Salazar. Y han conseguido el efecto contrario. El día que nuestro remolinos es Lugo, el día que no hay que suspender de militancia a un secretario provincial, hay que forzar la renuncia de un presidente de Diputación, el señor Tomé, que proclama que no solo existen denuncias falsas, sino que él es la víctima de ellas. No tenéis por qué soportar ninguna mentira, ningún invento, ninguna denuncia falsa de nadie. ¿Usted nunca manda ningún WhatsApp, ninguna broma a ningún amigo, a ningún compañero? Bueno, pues lo mismo que puede ofrecer usted, puede ofrecer cualquiera. ¿Ahora, acosar? Jamás. Cunde la sensación de que el partido del Gobierno ha perdido el control y de que el Gobierno ha perdido su legendaria capacidad para camuflar cualquier asunto lanzando un globo sonda, inventando un debate nuevo o fabricando primorosamente un relato.
La tarde que le dimitió Vicente Albero, el de Agricultura, González empezó a asumir que no habría más remontadas.
Es hábil el diputado Rufián es inteligente y es hábil. Y además es trabajador. Está más cómodo que nunca en la vida y en el debate parlamentario ya se curó de la alergia infantil aquella que sentía por las Cortes españolas, de las que prometió librarse en cuanto Cataluña dejara de ser España. Ya aparcado el independentismo en sus discursos, la autodeterminación, la plurinacionalidad, en fin, todas aquellas banderas que en otro tiempo le parecían prioritarias, ya se pasó la urgencia de la República Catalana y todo aquello. Ahora Rufián ha mutado en Ha mutado en portavoz del malestar de los españoles, de España, y ha asumido el papel de vigía que advierte al capitán de la barca progresista de los icebergs que le rodean. Una semana advierte sobre la vivienda, y bien tirada está la advertencia. Otra semana advierte como ésta de los precios. El precio de la vivienda, el precio de los alimentos, el coste de la vida. A la gente no le da, no le llega. ¿De qué sirve un país en el que trabaja más gente que nunca si acaban siendo de facto pobres? Es hábil rufián, digo, porque conecta con el escepticismo transversal que provoca el autobombo económico que el presidente Sánchez practica a diario. Esto del PIB seguirá creciendo más que la media europea, pero aquí no da el salario para poder pagar ya casi nada. Y es también hábil el diputado rufián porque centrar el tiro en el coste de la vida.
Le permite seguir pasando de puntillas por este engorroso asunto de la corrupción que anidó en el seno del gobierno al que él apoya, el gobierno de los Ábalos, los Cerdanes y los coldos. Este nuevo rufián que se ofrece como portavoz del hombre de la calle igual se aleja un poco del hombre de la calle cuando abraza la doctrina gubernamental e interesada según la cual si un ministro mete la mano en la caja para enriquecerse él, pero no a su partido, oye, nada hay que reprocharle a quien lo tuvo a su cargo mientras sólo se haya enriquecido él, aunque sea a costa de contratos públicos. Hay que aceptar que el presidente era ajeno y por supuesto era ignorante de todo lo que estaba sucediendo. Ah, pero si el enriquecimiento hubiera sido el partido.
Entonces nadie le consentiría al presidente ni ignorancia ni inocencia. ¿Y por qué? ¿Y por qué?
¿Qué pasaría si se encontraran indicios de financiación irregular del PSOE y el presidente alegara que estaba tan al margen y tan en babia de eso como de todo lo demás? ¿Por qué no le iba a creer rufián con tal de salvar al gobierno de coalición que preserva España de que lleguen las derechas? No es sólo el precio de los alimentos lo que ha subido, Gabriel. Es el precio que pagan los costaleros del gobierno por permanecer de perfil a sabiendas de lo incómoda que resulta esa posición, salvo que seas egipcio y habites el inframundo.
Luis Roldán, ya que le he mencionado antes, aquel corrupto que se fugó días antes de la dimisión de Vicente Albero y de la dimisión de Antonio Asunción y de la dimisión de Baltasar Garzón y de tantas cosas que pasaron en aquellos días. Luis Roldán fue un altísimo cargo del Gobierno de España.
Que amañó adjudicaciones para favorecer a sus corruptores y acumuló dinero negro con el que se fue haciendo un gran patrimonio para los menos veteranos. Quizá sea oportuno mencionar que Luis Roldán nunca fue acusado de financiar irregularmente a su partido, simplemente se financiaba a sí mismo abusando del poder que ejercía como alto cargo del Gobierno de España. Y el escándalo en su día fue mayúsculo, aunque nadie reclamara que se probara que había habido financiación irregular del PSOE para exigirle al presidente González su responsabilidad por no haber detectado a tiempo esa y otras manzanas podridas. El País, por cierto, publicó ante la acumulación de escándalos aquel mes de mayo del año 94 un editorial titulado ¿Tiene González la confianza del Parlamento? Y en él decí Es el Parlamento al que le compete la solución a esta crisis política. Cualquier programa, cualquier proyecto, cualquier acuerdo necesitan hoy que el presidente renueve primero la confianza que le otorgó la Cámara. Es urgente contener el desbordamiento del Gobierno en medio del griterío, decía El País. Sólo planteando al Congreso la cuestión de confianza podrá el presidente recuperar la estabilidad perdida.
Host: Carlos Alsina
Date: December 11, 2025
Podcast: Onda Cero
Carlos Alsina abre la mañana con su ya clásico monólogo, abordando el tema central del día: la proliferación de escándalos políticos que afectan al Gobierno español, y la incapacidad institucional de frenarlos o gestionarlos de manera efectiva. A través de anécdotas históricas e ironía, Alsina establece un paralelismo entre los casos actuales y varios episodios oscuros de los años noventa, pintando un cuadro crítico del presente político nacional. El tono es mordaz y analítico, salpicado de humor y referencias periodísticas.
Apertura anecdótica (00:32–03:04):
Alsina relata la atmósfera caótica de mayo de 1994, cuando la dimisión inesperada del ministro de Agricultura, Vicente Albero, marcó un punto de inflexión y simbolizó la "descomposición" del gobierno de Felipe González.
Moraleja de la anécdota:
Comparación con el presente (04:04–08:21):
Contratos amañados y goteo de denuncias internas:
Transformación de Rufián (08:35–10:54):
Crítica a la doble vara de medir
Ejemplo histórico de Luis Roldán (11:39–11:59):
Reflexión final y llamada a la responsabilidad institucional:
Sobre la descomposición política:
Sobre las conexiones y el ‘círculo’ del poder:
Sobre la gestión política de los escándalos:
Sobre la estrategia de Rufián:
Reflexión editorial (cierre):
El monólogo de Alsina dibuja un país atrapado en una especie de "día de la marmota" política, donde los escándalos del pasado resuenan en el presente y el relato oficial se desvanece frente a una cascada de casos imposibles de controlar o minimizar. Con ironía y mordacidad, Alsina exhorta a la audiencia a recordar la importancia de la confianza institucional como única vía de salida ante la descomposición política.