
El director de Más de uno critica la actitud de Sánchez tras las últimas imputaciones que afectan al PSOE y al Gobierno.
Loading summary
A
Alsina da la hora. Son las ocho en punto de la mañana, siete de la mañana en Canarias. Buenos días desde Onda Cero. ¿Qué tal? ¿Cómo están? Bienvenidos a una nueva mañana de radio. Ya estamos en el 6 de julio del año 2026. Esto es más de uno, esto es Onda Cero, es la radio en el día del chupinazo. Si me dejan les cuento una historia que es muy corta. La de hoy es ficticia, completamente ficticia. A las 9 de la mañana de un lunes el presidente reunió a las personas de su máxima confianza, que cada vez eran menos. Y todo hombres. Les preguntó ¿Qué tenemos esta semana? La OTAN, se lanzó a decir el más locuaz, sabedor de que el presidente era consciente de que el martes iba a viajar a Ankara a que sus colegas volvieran a ponerle la cabeza como un bombo con el tema de la inversión en defensa, dijo el presidente un poco seco. Eso ya me lo sé. Me refiero a lo otro. ¿Qué tenemos esta semana? Pues hoy es el marrón del ministro de Hacienda, dijo el colaborador más reflexivo. Tiene a los consejeros autonómicos tocándole las narices hoy con la senda del déficit, o sea, lo de cada Porque seguimos adelante con lo de los presupuestos, ¿No, presidente? Guardo silencio del presidente como si estuviera ya en Ankara o más lejos. ¿El colaborador insistió y seguimos con lo de los presupuestos, no? Le miró el presidente. Claro que seguimos. Cuando llegue septiembre ya veré yo si los presentamos o no, pero dejad de contarme lo que ya sé. Y ahí se le endureció el gesto y ahí temieron sus colaboradores un arranque de cólera a los que tantas veces habían estado ya expuestos. ¿Qué tenemos esta semana? Les abroncó el presidente. Dejad de marear la perdiz esta semana qué sabéis. No pongáis cara de merluzos, hablad claro. ¿A quién nos van a imputar esta semana? El colaborador más veterano arriesgó una apuesta. Es difícil saberlo, presidente, porque de la SEPI ya tenemos imputados a todos. De la Guardia Civil, por encima de la directora general ya está la secretaria de Estado. Pero vamos, no creo que hasta ahí. ¿Y En el partido? ¿En el partido qué? Pues que en el partido ya tenemos imputada a la gerente y podría ser que nos imputaran a todos como partido. Ya sabes que Pedraz nos tiene muchas ganas estalló el presidente y todos nos tienen muchas ganas. Id pensando cómo convencemos a los nuestros de que aunque imputen al partido en nada afecta eso a su secretario general, o sea que una cosa es el partido y otra es el secretario general del partido y lo que hace uno no tiene por qué saberlo el otro. A la trabajar que yo tengo que salvar este país de las derechas. La historia es ficticia. La historia es ficticia porque aunque Pedro Sánchez en efecto tiene cumbre de la OTAN mañana con o sin su esposa, que está el juez Peinado a ver ahí qué hace, aunque Donald Trump le dará otro toque por arrastrar los pies con el dinero esta semana y aunque es verdad que dos jueces tienen investigaciones abiertas sobre el uso del dinero en el PSOE que podrían terminar con el partido imputado como persona jurídica, no es creíble verdad que Pedro Sánchez siendo como es desde hace 9 años secretario general del PSOE y a todos los efectos y con perdón, el puto amo, intentara desentenderse de la imputación como si no fuera con él se repitan conmigo. Eso no es creíble que suceda. Que lo repita también Emiliano García Paje que ayer hablaba de esta posible imputación en El Confidencial pero dejando claro que él no desea que se produzca la imputación. Mal pensados. Que hay gente que va por ahí diciendo que Paje pone cada día una vela a la Virgen del Sagrario para que el nudo judicial sobre Pedro Sánchez termine de cerrarse ya, claro, que haya
B
dos secretarios de organización nos pone ante el precipicio de una posible imputación a la propia organización. Esto sería la primera vez y el primer partido que tiene eso. Yo desearía por todos los medios que el PSOE no fuera imputado.
A
No desea que se produzca la imputación del PSOE, pero se teme que pueda acabar llegando García Págic está el hombre desolado con la sucesión de escándalos que afectan a Ferraz y que ayer contaba en calcetines cortos, por cierto, en la entrevista que a él los regalos que le llegan son vino y queso de la tierra de La Mancha y que él sufre mucho porque no bebe, que jamás ha recibido, por ejemplo, una joya como regalo ni nada parecido. Bueno, admitamos que no debe ser fácil iniciar cada semana cuando eres el Gobierno de España, quiero decir, cuando estás comprometido con la tarea de preservar tu país de la ola reaccionaria que sacude el mundo sin saber qué día y a qué hora empezar la semana sin saber qué día y a qué hora saltará la noticia de que han imputado o han registrado un despacho o han detenido a otro de tus afines. No debe de ser fácil ver cómo sube y sube y sube la marea mientras tú sigues atrincherado en un búnker subterráneo. No debe de ser fácil asomarte a los periódicos y encontrar una encuesta detrás de otra que dicen que los españoles ya no te quieren gobernando hasta la Vanguardia. Ayer hasta La Vanguardia le enmendaba la plana al cis y daba cuatro puntos de ventaja a Feijóo y 200 escaños a la coalición de hecho que forman, porque la forman ya una coalición, el PP y Vox. No sólo eso, es que la crónica de La Vanguardia empleaba expresiones como esta. Decía progresivo, un hundimiento del PSOE, división autodestructiva de la izquierda radical. Sólo un milagro laico, decía, podría mantener al Partido Socialista en el poder. Si hoy hubiera elecciones. Y luego este dato los españoles quieren elecciones ya, no en 2027. Sólo el 33 prefiere que Sánchez continúe hasta agotar la legislatura. El 33. La sociedad en las encuestas y también en el Parlamento, le está diciendo al presidente que convoque. Lo sabe él, lo sabe su núcleo duro, lo sabe su núcleo blando, que también lo tiene y lo saben sus propagandistas más devotos. Y sabiéndolo todos. El presidente ejerce su potestad, que es el poder que tiene, y se niega a atender el clamor de sus gobernados. ¿Es legal que lo haga? Sólo faltaba. Tiene derecho a hacerlo. Pero estaría bien que alguna vez admitiera expresamente lo que está haciendo. Sabedor de que la sociedad quiere urnas, él las mantiene guardadas a la espera del milagro laico, o sea, por interés personal y de partido, que no de país. Entender las decisiones ayuda a llamarlas por su nombre. ¿Quién será el próximo o próxima imputado? Pues es un misterio. La verdad es que el combo de la semana pasada, presidenta de la SEPI y directora general de la Guardia Civil imputadas en una misma semana, es casi imposible ya de superar. Pero nunca se sabe. Mercedes González, directora de la Guardia Civil, sigue hoy en el cargo pese a la sospecha que tiene la fiscalía y que ha hecho suya el juez de que maniobró en contra de sus propios agentes de la UCO. Que esto es un abuso de poder de libro. Presunto, pero de libro. Mercedes González, el viernes recordábamos aquí que no tuvo problema en dejar el cargo vacante para presentarse a diputada en una lista del PSOE. Ahora ve inasumible dejar el cargo vacante porque la institución resultaría dañada y bla, bla, bla y bla, bla. No es ella quien se atornilla de verdad, es quien la colocó ahí para que controlara la Guardia Civil. A Margarita Robles, por cierto, le preguntaban ayer en El País si mantiene su confianza en Mercedes González y tardó media frase la ministra en quitarse de en medio. A mí no me corresponde mantener mi confianza en ella, que esta es la forma castrense de a mí que me registren y de recordar que es Interior y no el Ministerio de Defensa quien escoge al máximo cargo político de la Guardia Civil. Por mucho que la institución dependa de los dos ministerios y por mucho que la propuesta de nombramiento sobre el papel hayan de hacerla los dos juntos. Mercedes González es cosa de Marlaska, o ni siquiera de Marlaska, porque una sanchista pata negra de primera hora como es la señora González no está a lo que disponga un ministro, está a lo que disponga un presidente. No les agradaría a Óscar López y a Óscar Puente esta otra respuesta de su colega Margarita Robles en la entrevista del país. Pregunta ¿Qué piensa usted cuando escucha a compañeros suyos decir que hay dos varas de medir en la justicia, que no se tratan por igual los casos que afectan al PSOE y al PP? Respuesta de Margarita Robles. Es absolutamente falso. Ahí se aparta la ministra y acierta al hacerlo de la turra de la conjura. Pero claro, deja por mentirosos a sus colegas del Consejo de Ministros. Bueno, a sus colegas y al presidente, que es el máximo convencido de que hay dos varas de medir y el máximo difusor de la turra. Lástima que en las deliberaciones del Consejo de Ministros no se aborde este asunto. Retumbarían las paredes si los ministros jueces se atrevieran a discutirle al jefe que Pedraz y Calama y Hurtado y Puente Puente y Peinado y la señora Biedma y toda la Sala Penal del Supremo, incluido Marchena, al que Sánchez quiso hacer, por cierto, presidente del Poder Judicial. Todos son de la misma tribu y todos están en la misma guerra, ¿A quién nos imputarán esta semana? Decidme. En la historia ficticia que les conté antes, el presidente, cuando sus colaboradores surgidos abandonan con paso ligero el despacho, les dice el presidente levantando la voz, es el eclipse, ¿No? ¿Cómo dices, presidente? ¿Que es el eclipse lo que más interesa a los españoles, Es de lo que todos los españoles hablan, me lo ha dicho Tezanos y al colaborador más loco le sale hacer una broma? Me parece que hablan más de la joya de Zapatero. Sin acritud, presidente. Ahí enfurece el líder, ¿Pero tú con quién vas desleal? Yo con el rey sol siempre, presidente, o sea, contigo. Tú eres el astro que ilumina cada uno de mis pasos. Y bajando un poco la cabeza termina de salir del despacho, claro, preguntándose si la analogía con el rey sol es la más adecuada. Justo ahora que el presidente echa el fin de semana dando consejos en TikTok sobre cómo disfrutar del eclipse de sol más anunciado, esperado y deseado de la historia, escuchas al SINA en Onda Cero.
En su monólogo matutino de “Más de Uno”, Carlos Alsina despliega su habitual mezcla de información aguda y humor para analizar la atmósfera política actual del PSOE y el gobierno de Pedro Sánchez. Con una historia ficticia como dispositivo narrativo, Alsina expone la tensión constante, los escándalos judiciales y el clima de incertidumbre en el liderazgo del partido y el ejecutivo español. La sátira y la ironía marcan el tono mientras el presentador contrapone la realidad con las excusas y narrativas del poder.
Con humor ácido y mirada crítica, Carlos Alsina radiografía la crisis de credibilidad, desgaste interno y presión judicial sobre el PSOE y el liderazgo de Pedro Sánchez. Contrapone la versión oficial con la percepción pública, empleando personajes ficticios y citas reales para subrayar la desafección social y política. El “milagro laico” del título sintetiza la improbable espera del presidente por un giro favorable mientras se acumulan escándalos, encuestas adversas y demandas de elecciones anticipadas.