
El periodista de Más de uno critica de nuevo los movimientos del Gobierno para justificar la ausencia de Presupuestos Generales del Estado, usando como escudo el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán.
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¿Qué tal? ¿Cómo están? Bienvenidos a una nueva mañana de radio. Es lunes 23 de marzo. Esto es más de uno, es la radio. Les cuento una historia que es muy corta. Antes de ser. Antes de ser la calle en la que estuvo la Federación Española de Fútbol, Alberto Bosch fue un alcalde que tuvo Madrid en la época de Cánovas y que había nacido en Tortosa. Y antes de ser diputado en Cortes y gobernador civil de Madrid, también Leopoldo Romeo había sido conocido por otros dos motivos que su afición a retarse en duelo con cualquiera que se sintiera ofendido y su labor de periodista crítico o criticón en La Correspondencia de España, que era una publicación de finales del siglo XIX. El caso es que al joven Leopoldo Romeo, al periodista, no le gustaba un pelo la forma que tenía el alcalde, el señor Bosch, de llevar el ayuntamiento. Y con razón, porque este alcalde acabó renunciando por un escándalo en los presupuestos municipales. Entonces, un día, el periodista le dedicó un artículo tan furibundo, tan destructivo, tan brutal, diríamos hoy, que Alberto Bosch pidió a su secretaria que le enviara una caja de madera al periódico con una tarjeta dentro. La recibió Romeo en el diario, viendo el remite, temió que aquello fuera a reventarle en la cara. Pero le echó valor, abrió el paquete y descubrió que era una caja de puros, de los de los habanos, de los buenos, de los caros. ¿Y la tarjeta? La tarjeta del alcalde que decía Estimado Leopoldo, los periodistas no dañan a los políticos cuando les critican. Cuando les dañan de verdad es cuando les olvidan. Alberto Bosch había leído la crítica y se había fumado un puro, encantado de que se acordaran de. De que existía. Bueno, a sumar. Habrá que reconocerle que haciendo de la precariedad virtud, esté logrando que la prensa, a diferencia de los votantes no se olvide de que existe. El viernes le peleó Sumar al presidente Sánchez el ninguneo al que la estaba sometiendo entre la crisis iraní y los decretos con las ayudas y todo aquello y consiguió Sumar menos a una piedra consiguió que le permitieran redactar y aprobar un decreto en papel oficial biodegradable. Este es el famoso papel que se guarda en el armario de broma del Consejo de Ministros y que sirve para escribir en ese papel biodegradable los decretos que se sabe que en un mes serán papel mojado porque el Congreso no los habrá convalidado cuando el Parlamento con su mayoría de derechas que representa a la sociedad también mayormente de derechas, haga naufragar el decreto de izquierda sobre los alquileres, pues Sumar le echará la culpa naturalmente a las derechas este decreto sobre los alquileres que según el ministro Agustín de es imprescindible para proteger a las clases populares. Es que el viernes llegó a decir el ministro Bustín Dewey en laSexta que la parte socialista del gobierno se pliega a los intereses de los poderosos y no defiende a la clase trabajadora, o sea una magnífica opinión la que tiene de su socio el de Sumozol. Bueno, pues nos hemos mantenido firmes, claro que sí, para defender los intereses de la gente trabajadora, que si no estamos nosotros en el gobierno no hay nadie que les defienda. Defenderlos en los momentos importantes como hay que hacerlo si no estamos nosotros no hay nadie que les defienda, o sea que según Sumar Sánchez no defiende a la clase trabajadora, Bueno, sí lo hace, pero solo arrastra solo cuando los de Sumar se le plantan. A ver, no va a ser sólo el PSOE quien se rearme electoralmente al rebufo de la guerra en Irán. En su derecho está Sumar, asediada como está Sumar por ese portaaviones electoral arrollador que son Irene Montero y Gabriel Rufián, en su derecho está Sumar, pues a intentar disputarle al Partido Socialista algún rédito. España en vilo ante el desembarco de la nueva vieja izquierda de siempre. Total, que el presidente llegó contrariado a la rueda de prensa del viernes en la sala de prensa de la Moncloa y pagaron su contrariedad los periodistas a los que recriminó muy amablemente que se empeñaran en preguntarle por el plante de estos cinco ministros. Salseo dijo el presidente Salseo Bueno, a Ainhoa Martínez se le ocurrió mencionar que no hay precedentes de un consejo de ministros retrasado dos horas por el plante de unos ministros que se niegan a entrar. Y recibió una lección paternal o paternalista del señor Del barón presidente.
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A ver, me van a permitir. Yo no desconocía que existiera una previsión de horas de la celebración de un consejo de ministros. Sí tenemos consejos de ministros que duran más, otros duran menos. Lo importante, insisto, es que el consejo de ministros ha puesto encima de la mesa un paquete de medidas de 5.000 millones de euros.
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El tonito, otra vez la periodista que pregunta por lo que el presidente se empeña en decir que no es ni importante ni urgente y que recibe esta respuesta ¿Dónde pone cuánto tienen que durar los consejos de ministros? El asunto del viernes no es lo que durara. ¿Por qué duró lo que duró? Duró porque no había ministros, no estaban todos los ministros a primera hora. El tonito. Como el día anterior en Bruselas cuando le preguntaron, osaron preguntarle al presidente por los presupuestos.
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Nadie preveía esta guerra. Yo desde luego no la preveía. ¿Usted la preveía? Seguro que no. Posteriormente podremos hablar de los presupuestos, pero el Gobierno de España está en esto.
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El tonito. A ver si nos entramos de una vez de cuáles son los asuntos que hoy procede plantear al presidente del Gobierno y cuáles no lo son. De presupuestos, de resultados electorales, de ministros que naufragan como candidatos, que no toca. Se lo dijo el presidente Ainhoa el viernes sobre todas estas cuestiones ya responderé, esté usted tranquila. Le dijo que ya responderé, pero en su momento, cuando él considere que es oportuno. Ahora toca lo de la guerra. Bueno, en TikTok sí tiene hueco el presidente para hacer recomendaciones de libros y de discos que de la guerra no tratan. Pero para TikTok sí hay tiempo en las ruedas de prensa, no solo la guerra, que para eso se han aprobado rebajas en el IVA de los carburantes, del gas y de la electricidad en sintonía, válgame Dios, con el Partido Popular, que hace semanas ya las había sugerido, o sea que en eso están de acuerdo. Mira, tiene razón el presidente en que la crisis pinta grave y pinta larga. No más grave ni más larga que como siempre se previó, siempre se decía es que como Estados Unidos acabe atacando directamente a Irán, Dios nos coja confesados este siempre fue el peor de los escenarios o el más temible de los escenarios para quienes desde hace décadas analizan la situación de Oriente Medio y el impacto que tendría un choque militar entre la Casa Blanca y el régimen iraní. Tiene razón el presidente en que el estrecho de Ormuz, el bloqueo del estrecho de Ormuz y los ataques a las refinerías tienen un impacto de duración incierta en la inflación que de nuevo está amenazando al resto del mundo. Lo que pasa es que el ataque americano israelí fue el 28 de febrero y hasta el 17 de marzo el discurso de su gobierno era bastante contenido, llamando a la tranquilidad, calculando que el efecto no sería tan grave como el de la invasión de Ucrania. En fin, todo aquello que fuimos contando aquí hasta que cambió el guión en la página dominical que El País reserva a informar a sus lectores, a informarnos a sus lectores de cómo se ve el gobierno a sí mismo. Las fuentes gubernamentales dicen que ayer se revelaba que en el Consejo de Ministros del martes pasado Carlos Cuerpo hizo una exposición muy suave, decían las fuentes, decía la crónica, muy suave. Vino a decir que las consecuencias serían leves si la guerra es corta. No puso ningún dramatismo, decía la crónica. Pero después habló el presidente, Consejo de Ministros del martes y leo lanzó uno de los discursos con más contenido político de fondo que le han escuchado sus ministros en estos ocho años. Se entiende, los que llevan ocho años, que son muy pocos ya en el gabinete, pero los que llevan 8 años, este es el más de mayor calado. ¿Y qué les dijo el presidente? Pues que todo indica que la guerra será larga. Tocar los cuerpos. Se ve que no se había enterado que la guerra será larga y que hay que elevarse sobre el debate diario y hacer entender a los ciudadanos que el mundo puede entrar en una espiral imparable de guerras por culpa de Donald Trump. En privado supongo que le llama por su nombre a Donald Trump. Y el colofón, decía la información del país que Sánchez quiere cambiar el eje de la discusión en España para hacer ver que su gobierno con experiencia ante las crisis es lo mejor que nos puede pasar ante este apocalipsis en el que el mundo ha entrado. Lo mejor que nos puede pasar es este gobierno. Tenga o no tenga mayoría, tenga o no tenga presupuestos. De modo que sí era lo que parecía que el martes, dos semanas después de empezar la guerra, el presidente protagonizó algo parecido a una epifanía y urgió a sus apóstoles a cambiar el discurso. Gravedad total, el mundo en riesgo. Peor que la pandemia, como dijo dos días después María Jesús Montero, que es una follower siempre atenta, buena estudiante y aquí está el Gobierno anticrisis para salvarnos de la quema. Se agradece que el Gobierno proteja a sus gobernados aunque sólo sea porque es su obligación. Y se explica la contrariedad del presidente al leer y escuchar esas crónicas que dicen que ha encontrado una coartada nueva para incumplir su obligación de presentar los presupuestos.
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El Gobierno de España, insisto, presentará los presupuestos generales del Estado. Pero es que lo dice. Bueno, la guerra. Pero es que la guerra. Vamos a ver, 4 millones de personas desplazadas, miles de personas muertas atacando infraestructuras de gas y de petróleo. Hombre,
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hombre, tiene razón en los efectos de la guerra, digo, se agradece que al menos alguien al describir los efectos de esta guerra se acuerde de quienes están sufriendo directamente los bombardeos y no sólo de los consumidores que estamos en Europa. Y se confirma que el presidente se niega a entender que lo que se le critica no es que aplace ahora la presentación de unos presupuestos o que diga ya se ha contagiado Carlos Cuerpo también de esto, que diga que se aplazan las cuentas del Estado porque tienen que estar ajustadas al contexto económico de cada momento, pero si las que están en vigor se aprobaron en 2022 se ve que aquellas están perfectamente actualizadas. Lo que se le critica es que no haya presentado presupuestos en toda la legislatura, no que lo aplace ahora, con guerras o sin guerras. Y que siga afirmando como si fuera un pecado no creerle que por supuesto su gobierno va a presentarlos. Por supuesto, cuando esta misma filtración pues ya la ha hecho muchas veces y no la ha cumplido nunca. Al final uno cosecha lo que ha ido sembrando. Pero la guerra pinta mal. La subida de precios pinta larga, es verdad, más si Irán cumple su amenaza de destruir todas las plantas petrolíferas y Oriente Medio y estrangular del todo el estrecho de Ormuz. En el caso de que Estados Unidos cumpla a su vez su promesa o su amenaza de destruir las centrales eléctricas iraníes y esta próxima madrugada no queda reabierta la circulación de los barcos. El Gobierno de España exigió ayer que se reabra Ormuz y que se preserven las plantas de producción de energía. Se entiende que es una exigencia tanto a Irán como a Estados Unidos. Ha obtenido, es verdad, de los dos, de Estados Unidos y de Irán, la misma respuesta. La exigencia del Gobierno. Esto sí se veía venir. La exigencia del Gobierno de España no ha sido atendida.
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Podcast: Más de uno
Host: Carlos Alsina (OndaCero)
Fecha: 23 de marzo de 2026
Carlos Alsina dedica el monólogo de la mañana a analizar, con su característico humor e ironía, la situación política actual en España marcada por la precariedad en las relaciones dentro del gobierno de coalición, la tensión parlamentaria sobre los decretos de vivienda y el trasfondo de la crisis internacional en Irán. A través de anécdotas históricas y comentarios agudos, Alsina comenta cómo el gobierno intenta transformar la debilidad en fortaleza y reflexiona sobre la reacción política y mediática ante los desafíos internos y externos.
Alsina abre el monólogo con una historia sobre el alcalde Alberto Bosch y el periodista Leopoldo Romeo a finales del siglo XIX. Destaca cómo la crítica periodística no daña tanto a los políticos como el olvido.
Con esto conecta la idea de “hacer de la precariedad virtud”: la importancia de permanecer relevante, aunque sea a través del conflicto y la polémica.
Sumar, el partido de la coalición, reclama protagonismo y pelea por no ser ignorado por el PSOE y los medios.
Sumar consigue redactar y aprobar un decreto de vivienda (en papel “biodegradable”, ironiza Alsina), aunque probablemente será efímero tras el paso por el Parlamento dominado por las derechas.
Crítica frontal desde Sumar al PSOE:
Alsina señala el electoralismo y la tensión subyacente entre los socios de gobierno, en el contexto de la coyuntura internacional.
Relato del viernes en La Moncloa: el presidente Sánchez llega molesto a la rueda de prensa y recrimina a los periodistas que pregunten por el plante de ministros.
Alsina señala el “tonito” con el que el presidente responde cuando no quiere abordar temas incómodos (presupuestos, crisis internas, etc.).
Referencia al episodio en Bruselas, donde Sánchez se muestra evasivo ante preguntas sobre presupuestos.
Alsina resume cómo el gobierno ha ido modificando su discurso ante la crisis en Oriente Medio, manejando el temor económico sobre la inflación y el abastecimiento energético.
Se subraya un cambio discursivo forzado por la gravedad de la situación global.
Ironiza sobre la intención de Sánchez de que el gobierno sea percibido como “lo mejor que nos puede pasar” en medio del apocalipsis y aunque carezca de mayoría o presupuestos.
Alsina destaca la insistencia del gobierno en prometer presupuestos “ajustados al contexto” pese a reiterados aplazamientos.
Se critica el uso reiterado de la guerra como coartada para postergar cuestiones fundamentales, como la aprobación de los presupuestos.
Se señala la desconexión entre la retórica oficial y la realidad de un parlamento fragmentado y una crisis internacional sin control.
El monólogo de Alsina disecciona, con agudeza y sarcasmo, la tensión y el simbolismo detrás de las recientes maniobras políticas: la fragilidad del gobierno, los equilibrios con sus socios, la manipulación mediática y el empleo cíclico de las crisis internacionales como escudo político. La precariedad, sugiere Alsina, es transformada en virtud solo hasta que el olvido se imponga —y recuerda que, en política, eso puede ocurrir de un día para otro.