
El director de Más de uno ha resaltado la "bofetada" que le líder de Vox le ha propinado a Alberto Núñez Feijóo al mostrar su desprecio por su plan de acuerdo para alcanzar gobiernos autonómicos.
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A
¿Qué tal? ¿Cómo están? Bienvenidos a una nueva mañana de radio. Estamos estrenando el miércoles 25 de febrero. Esto es más de uno, es la radio, es once. Les cuento una historia que es muy corta. Eran dos lobos, Kalila y Dimna, protagonistas de una colección de fábulas orientales que se tradujo al español en tiempos de Alfonso X el Sabio. Kalila y Dimna son los protagonistas, pero aparecen otros muchos animales. En esas fábulas se cuenta, por ejemplo, la historia de aquel ratón que al ver como el gato caía en la trampa de un cazador, lo celebró porque así quedaba neutralizado su enemigo. Pero entonces el ratón vio un lirón enorme que lo acechaba y un búho que al otro lado le impedía la huida, y comprendió que necesitaba al gato para tener alguna oportunidad de salir vivo. De modo que, resignado, le ofreció al gato un gobierno, le ofreció al. Le ofreció al gato un documento marco y le gato, sé que quieres acabar conmigo, pero te necesito para salir de esta. Yo roeré los nudos de la trampa que te tiene inmovilizado para que el lirón, al vernos a los dos aliados, desista de acercarse y me deje tranquilo. Y tú, con mi ayuda, evitarás ser presa fácil del búho. El gato aceptó la unión temporal de fuerzas y se comprometió a abstenerse de cazar al ratón durante al menos una legislatura. Pero en cuanto tuvo el ratón roído el último de los nudos, salió el ratón pitando, aprovechando que el lirón se había ido. Y le gritó el gato, al verle huir al ratón, le gritó el gato pero ¿Por qué huye si ahora somos amigos? Y el ratón, a mucha distancia, le hay dos clases de amigos, gato, el amigo de verdad y el amigo de circunstancias, que solo lo es para enfrentar temporalmente un mismo enemigo. Nuestra alianza no es fruto de la afinidad, sino de la conveniencia. Y sé que eres como el agua que se calienta al fuego, que en cuanto se aparta el agua del fuego, vuelve a ser agua fría. Esta fábula la recoge la profesora Rosa Navarro, especialista en el Siglo de Oro, en un libro reciente titulado El festín de la palabra, donde también se ocupa de Calderón y de la vida de sueño. Sólo quisiera saber, para apurar mis desvelos, qué más os pude ofender. Ahí es donde el príncipe Segismundo, cautivo, se revuelve contra un desconocido que ha escuchado sus lamentos porque ahora ese desconocido conoce sus debilidades y puede usarlas para dominarlo. Pues la muerte te daré porque no sepas que sé que sabes. Flaquezas mías, flaquezas. Anteanoche se visitó Alberto Núñez Feijó en la brújula de lo encarrilada que veía en la negociación para el reparto del poder con Vox en Extremadura, en Aragón y más adelante en Castilla y León y en cualquier otro lugar donde el PP se quedara corto de escaños para poder gobernar él solo. Creo que en la conversación que ayer mantuve con Santiago Abascal, que fue una conversación fructífera, esclarecedora, parece que se puede abrir un escenario en el que el pacto puede ser posible. Fructífera y esclarecedora celebró también Feijóo los siete folios que a modo de manual del usuario o tutorial para forjar gobiernos de coalición con Vox ha elaborado su partido. Ahí es donde se habla del respeto al Estado autonómico, al jefe del Estado, a las leyes, a la Constitución. Pero también se habla del rechazo a políticas climáticas que encarecen la energía, rechazo a las paguitas, identificación de la inmigración irregular con la inseguridad ciudadana, reivindicación de la figura del padre. En fin, cosas con innegable aroma a Vox, cuyo feminismo ya se sabe que es el mismo que el de María Guardiola. Digo, celebró Feijóo su documento. Autocelebró más bien su documento en la entrevista con Rafa porque por fin ponía orden y acababa con el ruido. Bueno, pues no habían pasado 12 horas cuando Santiago Abascal, el gato de la fábula que quiere enmerendarse al PP, le despreció a Feijóo sus siete folios, su discurso y la percepción que tuvo de su conversación del domingo.
B
Claro, las conversaciones pueden ser muy cordiales, pero hay cosas mucho más importantes que la cordialidad, que es negociar bien las cosas. Ese marco que han puesto creo que es un error y una ofensa a sus propios compañeros. Un marco como si estuvieran pactando con salvajes y pretendiendo domar a Vox. Probablemente se está ofendiendo a alguien. Yo he acreditado con mi propia integridad física la defensa de la Constitución y el Estado de Derecho desde hace muchos años.
A
El documento es un error. No son las direcciones nacionales las que tienen que negociar gobiernos autonómicos, reclamar respeto a la Constitución y a las leyes es una ofensa. La derechita ofendida y el sumo pontífice de Vox, de piel delicada como se ve, pues se declara así, ofendido por este documento, que somos salvajes a los que quieren domar, o sea, pliégate. Pliégate en un papel a reivindicar la figura del padre, a combatir el adoctrinamiento en las aulas. Pliégate a reconocerle a Vox que al menos le corresponde una consejería o ministerio por cada dos o tres que tenga el PP en los gobiernos de coalición. Pliégate a apartar a María Guardiola del regateo de medidas y sillones para que al día siguiente, es que no habían pasado ni 24 horas, salga Santiago Abascal porque no sepas que sé que sabes, flaquezas mías, a regodearse en su papel castigador haciéndote aparecer como un ratoncillo con el que juega a capricho mientras en Castilla y León hace campaña electoral contra Mañueco, o sea contra ti, que eres el PP, o sea, para quedarse con tus votantes. Por supuesto, ayer no llegó Santiago Abascal a concretarle a Susana Griso qué es exactamente lo que le reclama Vox a María Guardiola y que ésta no le concede o no le garantiza para tener bloqueada la investidura, que es lo menos que le debe Vox a los votantes extremeños, aclararles cuál es el tremendo obstáculo que le impide hacer presidenta ya María Guardiola, no vaya a ser la pura conveniencia partidista de quien ha venido a salvar España del sanchismo. Escuchado a Abascal, que para ser tercera fuerza política habla como si fuera la primera y le estuviera haciendo el favor a los votantes de bloquear la investidura de quien ha sacado el doble o el triple de votos y de escaños. Escuchado Abascal se confirma que lo único en lo que coincidió con Núñez Feijóo es en esa conversación fructífera y esclarecedora. En lo único en lo que coincidió con Feijóo es en la meta y en el motor que les mueve a los dos y que es echar a Sánchez.
B
Hay una coincidencia en la necesidad de dar una alternativa y una respuesta al resultado de las elecciones y en la necesidad de echar a Pedro Sánchez.
A
Echar a Pedro Sánchez. El PP dilapidó su tiempo llenando siete folios de párrafos que pudieran sonarle bien a Vox, pero sin llegar a firmar una claudicación del todo, una rendición, cuando le habría salido más a cuenta que siete folios. Limitarse a poner que el marco para los gobiernos de coalición se resume en tres Echar a Sánchez. Tan elaborado está el programa electoral de los aspirantes a gobernar en coalición Echar a Sánchez, que bien podrían compartir de ahora en adelante, pues el lema en sus campañas electorales Echar a Sánchez. Cosa que a Sánchez, por otra parte, le encanta porque le permite alimentar su propia estrategia, que es la de me quieren echar a mí para que no me echen a mí, votarme a mí y frenamos a esto. Después de todo, esto de Chara Sánchez es la versión antisanchista del somos más del presidente la noche electoral del año 23. Somos más, esas dos palabras que significaron y aún aliémonos partidos que tenemos ideas distintas sobre el Estado, sobre la Constitución, sobre la jefatura del Estado, sobre políticas de todo tipo, con tal de que no gobiernen Feijóo, Somos más. En el somos más lo mismo cabe en las izquierdas que las derechas independentistas, tal como en el junspelcy catalán, que es la antesala, precursores, junzes, guerra de estas alianzas. Así un poco el juntspelsey, pues era lo mismo, era juntémonos las derechas y las esquerras independentistas porque lo prioritario es combatir al enemigo común que entonces era el Estado opresor del junspelsí, al somos más, alechar a Sánchez. Alianzas cuyo único músculo es compartir bestia negra y supeditarlo todo a doblarle el brazo a la bestia negra. En México y en El Salvador, según la RAE, el verbo chulear se usa en sentido positivo como quien piropea o alaba o ensalza a otra persona. En España me temo que no es ese el uso o el sentido que tiene el verbo aquí. Cuando uno se chulea de otro es porque le está haciendo de menos, le está desdeñando, se está burlando. Chulear podría ser, por ejemplo, que cuando alguien que intenta ganarse tu favor se resigna a rectificar sus posiciones y aun sabiendo que el otro quiere merendárselo, le tiende la mano, el otro responda con un desaire, haciéndole la cobra y fingiéndose muy ofendido. Chulearse de alguien vendría a ser aquí Usar el documento que alguien ha escrito pensando en ti para envolver el pescado, para limpiar cristales. Chulearse de alguien vendría a ser responder a su mano tendida abofeteándole.
Podcast: Más de uno
Conductor: Carlos Alsina (OndaCero)
Fecha: 25 de febrero de 2026
En este monólogo, Carlos Alsina mezcla información política actual con humor e ironía para analizar la tensión entre el Partido Popular (PP) y Vox a raíz de las negociaciones para formar gobiernos autonómicos. Utilizando fábulas, referencias literarias y citas directas de sus protagonistas, Alsina ironiza sobre el orgullo ofendido de Vox y la aparente ingenuidad del PP, concluyendo que todo el juego político gira en torno a "echar a Pedro Sánchez", más allá de auténticas políticas o diferencias ideológicas.
Describe cómo Feijóo (PP) presenta orgulloso un “manual de usuario” (siete folios) para coaliciones con Vox:
Irrupción de Vox:
Alsina caricaturiza la reacción de Vox como “la derechita ofendida”, resaltando la delicadeza de Abascal:
Menciona el caso de María Guardiola (Extremadura), a quien Vox bloquea sin explicar claramente sus requisitos para permitir su investidura:
Alsina sobre los aliados circunstanciales:
“Nuestra alianza no es fruto de la afinidad, sino de la conveniencia. Y sé que eres como el agua que se calienta al fuego, que en cuanto se aparta el agua del fuego, vuelve a ser agua fría.” ([01:20])
Abascal sobre lo “ofensivo” del marco del PP:
“Un marco como si estuvieran pactando con salvajes y pretendiendo domar a Vox. Probablemente se está ofendiendo a alguien. Yo he acreditado con mi propia integridad física la defensa de la Constitución y el Estado de Derecho desde hace muchos años.” ([04:07])
Alsina sobre el verdadero programa común:
“El PP dilapidó su tiempo llenando siete folios de párrafos que pudieran sonarle bien a Vox, pero sin llegar a firmar una claudicación del todo, una rendición, cuando le habría salido más a cuenta que siete folios limitarse a poner como marco para los gobiernos de coalición: Echar a Sánchez.” ([06:55])
Definición de ‘chulear’ aplicada a la política:
“Chulearse de alguien vendría a ser responder a su mano tendida abofeteándole.” ([08:41])
Carlos Alsina utiliza su característico humor y erudición para ilustrar que las negociaciones PP-Vox no se fundamentan en principios sólidos, sino en la conveniencia y el objetivo compartido de expulsar a Sánchez. La “derechita ofendida” termina parodiando una política infantil basada más en la susceptibilidad y la competencia de egos que en acuerdos sobre ideas o proyectos de país. El relato, salpicado de fábulas y literatura clásica, pone en evidencia la fragilidad y teatralidad del momento político español.