
El director de Más de uno ha criticado también la reacción del Partido Socialista contra los escándalos judiciales que le rodean, en lo que ha tachado de "fotocopia de la conspiranoia indepe del periodo 2017-2020".
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A
¿Qué tal? ¿Cómo están? Bienvenidos a una nueva mañana de radio. Ya es el segundo día del mes de junio del 26. Esto es más de uno. Está escuchando usted Onda Cero. Y si me deja le cuento una historia que es muy corta. Esta de hoy es de Oliver Sacks, el neurólogo un poco novelero, según se ha sabido luego, que coleccionó casos clínicos llamativos y los adornó para hacerlos más literarios. La historia es la de un marinero que perdió el dedo índice de la mano derecha en un accidente que no vio venir y que nunca consiguió asumir durante 40 años. El dedo fantasma le persiguió. Se acercaba la mano a la cara para rascarse la nariz y allí estaba el dedo, aunque no estuviera, recordándole que una vez estuvo, que una vez lo tuvo recién levantado de la cama. Iba a quitarse una legaña y ahí estaba el dedo. Invisible, claro, pero presente como sólo los traumas saben estarlo. Nadie pudo ayudarle en su fijación por el miembro perdido hasta que con la edad y el deterioro contrajo una neuropatía sensorial grave y perdió toda sensación de tener dedos. Superó la añoranza del dedo que una vez tuvo al perder la noción de lo que son los dedos. Qué cosa. El día que a Mariano Rajoy se le perdió el Gobierno de España en el bolso de Soraya, su partido convulsionó fruto de una crisis traumática. Oliver Sacks lo habría llamado el shock del pionero o el hombre que confundió a su país con un bolso gordo en el que habían la Gürter y la Kitchen enteras y que hizo historia clínica de España al convertirse en el primer presidente evacuado del poder por el voto de los diputados. El Partido Popular arrastra desde aquel día un trauma del que no ha terminado de restablecerse nunca. La pérdida del poder a manos de un jugador al que habían minusvalorado, o sea, Sánchez Sánchez y su aptitud ya acreditada entonces para darle la vuelta a los argumentos, cambiar el tablero y salirse siempre con la suya. El otro trauma que arrastra el Partido Popular es más reciente. Es de julio del año 2023, cuando Feijóo ya tenía pensados los nombres de sus ministros y sus ministras y su directora de gabinete y sus asesores en la Moncloa y quienes le iban a escribir los discursos y al quedarse corto en las urnas se vio frustrado y condenado a hacer oposición cuatro años a aquel a quien creía desahucio y al que le había ganado, es verdad, las elecciones por goleada. El sueño húmedo de medio Partido Popular, porque el otro medio hace tiempo que se dejó de sueños para no caerse de la cama cada mañana, el sueño húmedo es que Pedro Sánchez caiga por el mismo procedimiento por el que ascendió, o sea, la moción de censura. La moción de censura justificada por la corrupción. Más dura será la caída en la prueba máxima de que el PP ya combate a Pedro Sánchez. Imitando a Pedro Sánchez, Feijóo se hizo ayer un Sánchez persuadiendo a Peneubistas y Puigdemones de lo necesario y virtuoso para España que sería descabalgar al presidente Enrocao y poner en su lugar a un presidente, incluso a un presidente cualquiera, cuya misión fuera disolver las Cortes y convocar elecciones generales. Bueno, lo del presidente cualquiera lo digo yo. En el ánimo del PP supongo que está que el presidente sea el suyo, o sea Núñez Feijón, para que Sánchez muerda el polvo a manos de aquel a quien el PSOE despreció y a quien Sánchez obsequió con algunas de sus más groseras intervenciones parlamentarias, choteándose y retratándolo como un ignorante, este Feijóo. Seguro que los más veteranos del grupo parlamentario popular, supervivientes de los cambios de mando que ha habido en su partido, los más veteranos recuerdan que Sánchez propuso su moción de censura a los grupos parlamentarios con esta misma un presidente instrumental, naturalmente, él, cuya misión fuera únicamente convocar elecciones generales. Es verdad que luego le añadió Sánchez que antes de las generales había que limpiar España de corrupción, había que reforzar las instituciones y la regeneración democrática y no sé cuántas cosas más. Y eso le sirvió de coartada para incumplir. Qué sorpresa, el compromiso que había adquirido. Bueno, también en esto le emula el Partido Popular. Dice Núñez Feijó solo para convocar elecciones, pero antes limpiamos las instituciones, luego ya convocamos. Y todo esto lo hacemos sin Vox en el gobierno instrumental. Esto también es un añadido de ayer. Sin Vox en el gobierno instrumental que se creara en la moción de censura. Sí, porque para que salga adelante los números, para que haya números hace falta, claro, que Vox la apoye. Pero esta es la última oferta, última porque es la de ayer, ya mañana veremos cuál es. Esta es la última oferta a pnuvistas y Puigdemones. En este gobierno instrumental no estaría Vox en el siguiente gobierno ya igual sí, pero en este no. Porque si entre los dos sumaran 200 escaños como están dándole las encuestas, entonces sí después de las elecciones generales el gobierno sería el que sería. Ya está preparado el argumentario que dice que el pueblo pide, el pueblo demanda que gobierne Feijóo sí, pero que Abascal sea su vicepresidente. Claro, como la historia da muchas vueltas y nuestros dirigentes políticos cambian todos de opinión con gran frecuencia, pues produce ternura escuchar o recordar cómo el Partido Socialista de Pedro Sánchez ya a comienzos del año 2018 renegaba de presentar moción de censura con el notable argumento de que para que la moción prosperara hacían falta los independentistas como socios. Y eso sí que no, decía el PSOE. Por ahí no, por ahí nunca iba a pasar el Partido Socialista Puigdemont como socio de una moción. ¿Pero qué me estás contando? ¿Qué me estás contando, José Luis Ábalos?
B
Esto no puede ser ningún caso aliados nuestros ni para una moción en censura porque nosotros no tenemos tal ansia de gobernar a costa de nada simplemente por tener un gobierno en precario y dependiente de fuerzas políticas que no son aliadas y que no comparten nuestra visión de España. No nos sirve esa situación no nos sirve.
A
No nos sirve ni para hacer una moción de censura ni para gobernar. ¿Qué me estás diciendo? Los independentistas, Por favor. Qué cosas. En realidad el jefe de Ábalos Sánchez en el año 16 ya había planteado pactar con quien fuera con tal de alcanzar el poder habiendo perdido las elecciones generales. La diferencia entre 2016, cuando ya se planteó esa opción, y 2018 era naturalmente que entre medias se había producido el procés, aquel fenómeno de enajenación colectiva fabricado por Junqueras y Puigdemont y por la señora Forcadale y por Ómnibus Cultural y todo aquello que llevó a cientos de miles de ciudadanos a aplaudir un atropello de libro a los derechos políticos de sus conciudadanos. Esto es oportuno recordarlo además porque aunque el Partido Socialista hoy no quiera caer en la cuenta, su reacción de estos dos últimos años a las decisiones judiciales que le son adversas es una fotocopia de la conspiranoia indepe del periodo 2017-2020 y el ardor con el que secundan esta turra de la conjura los publicistas a los que cada día inspira el PSOE con sus argumentarios. El ardor es una fotocopia del coro propagandero que secundó los ataques del gobierno catalán a todas las instituciones del Estado. A todas, a la Corona, al Gobierno central, al Tribunal Constitucional, al Tribunal Supremo, a la Fiscalía General del Estado y a la mayoría del Congreso de los Diputados. El procés enseñó cómo distorsionar los hechos para construir un relato victimista con el único fin de enardecer a sus partidarios. Óscar López y Óscar Puente no pasan de ser un remake de aquello de entonces, pero en versión PSOE. Tanta ternura como escuchar al Ábalos de 2018 repudiando al independentismo como como socio, la produce escuchar al pp 2026 anhelando poder pactar su moción de cartón con el prófugo Puigdemont y su delegada en Madrid, Miriam Nogueras, o devolviéndole al PNV la condición de partido serio y respetado en Génova 13 después de dos años poniéndole a caer de un burro por complaciente y por faldero. Parece ser, quiero ser optimista, que hay algún movimiento por ahí. Porque, fíjese, desde Vox al PNV, pasando por ÑUS, por UPN y por Coalición Canaria, 184 diputados estamos pidiendo elecciones anticipadas, elecciones inmediatas. Explican los estrategas de la derecha que, en rigor, lo que Feijóo está haciendo, lo que hizo ayer en Telecinco, hemos escuchado, no es cortejar a nacionalistas vascos, independistas catalanes y nacionalistas españoles, o sea Vox, sino que está poniéndoles ante el espejo de su discurso hueco para que, ya que no va a haber cambio de gobierno, al menos paguen ante sus votantes. El desgaste, dicen, sabemos qué emoción no habrá. No nos chupamos el dedo, como diría Óscar López, no nos chupamos el dedo, estamos en esto otro, que es desgastar a los socios. Bueno, pero el sueño húmedo sigue presente en las cabezas pensantes del PP que aún no han escarmentado algunas de ellas de deambular de sueño en sueño consiguiéramos que Sánchez cayera justo como llegó, con una moción de censura por la corrupción y sin Vox en el gobierno instrumental. ¿Qué más quieres voy en el siguiente gobierno igual en el siguiente igual? Si Oliver Sacks trató a una paciente, o dijo haber tratado, era una mujer que sólo se maquillaba la parte derecha de su cara porque había perdido la capacidad de ver lo que estaba a su izquierda. Decía esta mujer, no entiendo las burlas, yo me pinto todo lo que veo. No podía dirigirse a ese lado porque para ella sólo existía ya lo que estaba a su derecha. Como las enfermeras le decían, que sí, que te hemos traído el postre, mujer, que sí, que está ahí el café, mujer, lo que tienes que ampliar tu mirada para verlo. Su mente ideó una estrategia. Y es que en lugar de girar a la izquierda, cosa que ya le resultaba físicamente imposible, giraba a la derecha y luego un poco más a la derecha, y luego otra vez a la derecha hasta completar un círculo y llegar a ver cómo es el mundo que sigue existiendo a su izquierda, pero pasando antes por la derecha. Más a la derecha de la derecha, de la derecha.
Podcast: Más de uno
Host: Carlos Alsina (Onda Cero)
Episodio: Monólogo de Alsina: "La historia rima"
Fecha: 2 de junio de 2026
Carlos Alsina explora, con su habitual mezcla de información y humor, cómo los partidos políticos repiten viejos patrones y traumas, especialmente el Partido Popular y su relación con el poder, utilizando viñetas clínicas de Oliver Sacks para ilustrar los paralelismos de la actualidad política española. Se centra principalmente en las mociones de censura, la relación con el independentismo catalán y las maniobras recientes de Feijóo y Sánchez.
En este monólogo ingenioso y ácido, Carlos Alsina utiliza historias clínicas de Oliver Sacks y anécdotas políticas para mostrar cómo los partidos políticos, especialmente el Partido Popular, no superan sus traumas y tienden a replicar las mismas estrategias que antes criticaban. El episodio es una sátira sobre el escaso aprendizaje de nuestra clase dirigente y el eterno retorno de las mismas tácticas bajo nuevos envoltorios.
Tono: Irónico, reflexivo, crítico, con humor ácido típico de Alsina.
Utilidad: El resumen ofrece una visión clara y entretenida de las claves políticas del momento, ilustradas con paralelismos clínicos y literarios.