
El director de Más de uno ha destacado la falta de autocrítica del Partido Socialista ante su bajada en las votaciones y las encuestas y la contraria subida de la ultraderecha.
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A
¿Qué tal? ¿Cómo están? Bienvenidos a una nueva mañana de radio. Ya Estamos en el 10 de febrero del año 2026. Esto es más de uno, es Onda Cero, es la radio. Y si me dejan, les cuento una historia que es muy corta. Joe Luria era un policía de mentira al que un delincuente llamado Baby Shoes estuvo a punto de matar. Lo sabrás si viste el capítulo 20 de la segunda temporada de House, la serie del Dr. Castor. House. Han pasado 20 años. 20 años de este capítulo. A Joe Luria, policía, le dispara a Baby Shoes cuando está intentando detenerle. Tu madre sabe lo que haces. Pero la bala da un bolígrafo metálico que lleva Joe ahí en el bolsillo de la camisa. Se rompe la bala, los esquirlas le alcanzan la cabeza y se ríe muchísimo. El herido, gravemente herido. Se ríe tanto después de resultar herido que ahí ya los espectadores, y acaba de empezar el capítulo, ya no solemos que algo raro le pasa. No es normal que te alcance un disparo y te mueras de risa. Bueno, se confirma en efecto que algo raro le pasa cuando Foreman le está haciendo unas pruebas de visión al herido. Y aunque el paciente dice que está bien, resulta que no lo está. Estoy bien. Está ciego. Me he dado un golpe. No quiere decir que no vea.
B
Sé que le da miedo, pero seguro que.
A
¿Qué ropa lleva la doctora? Pantalones azules, camisa blanca y zapatos negros. Casi menos los pantalones, la camisa y los zapatos. No ve. Este es el caso clínico de este capítulo de House. Un tipo que afirma ver perfectamente, pero que en realidad no ve nada. Ha dejado de ver, pero no es consciente de ello o no quiere serlo. Dos capítulos, porque es un capítulo doble. Dos capítulos le llevó al Dr. House dar con la solución al misterio. Y además, a punto estuvo de palmarla el pobre Foreman. En. En esta trama, lo que padecía el policía era el síndrome de Anton Babinski, que consiste en que una lesión en el cerebro impide que el cerebro procese la información que le envían los ojos. La persona afectada no ve lo que hay a su alrededor, aunque esté perfectamente de la vista, porque su cerebro no procesa esa información. Y sin embargo, esa persona dice que sí ve perfectamente y describe lo que hay como si lo estuviera viendo. Y se mueve simulando que sabe dónde están las cosas, de modo que tropieza una y otra vez con los mismos muebles y tropieza con la gente que vota y tropieza con la realidad que le rodea. Podría parecer que el secretario general del Partido Socialista Obrero español padece el síndrome de Anton Babinski que dice ver lo que ocurre en su país pero que en realidad se lo está inventando porque no es capaz de verlo, pero es justamente al revés. Lo que padece el secretario general del PSOE es el síndrome de Anton Babinski pero al revés, o sea, él ve perfectamente lo que hay, entiende exactamente lo que está sucediendo a su alrededor, pero finge que tiene alguna suerte de distorsión cognitiva que le impide procesar lo que para cualquiera es una evidencia. Y la evidencia es que llegado a su octavo año al frente del gobierno de España la sociedad española está más derechizada que nunca, su partido encadena fracasos electorales y la extrema derecha supera el 18% del voto estimado. Hay una encuesta bien el país, 18% para vos. En generales, Pedro Sánchez ni es corto de vista, aunque use gafas, ni tiene disonancias cognitivas. Sólo finge que el hundimiento de su marca política en Extremadura, el hundimiento de su marca política en Aragón y la imposibilidad que hoy reflejan las encuestas de volver a gobernar las regiones de las que fue descabalgado hace dos años y medio, solo finge que ni le ocupan ni le preocupan, especialmente en campaña se harta de dar mítines proclamando que el PSOE ganará, que el PSOE gobernará, que el PSOE salvará a los ciudadanos de las garras de las derechas. Luego llegan las urnas, se pega el PSOE del batacazo padre y entonces el secretario general ya no dice ni pío, como si no le interesara ya lo que han dicho los ciudadanos porque todo lo que diga es verdad podrá ser utilizado en su contra. En público no dice ni pío porque en privado sí, en la intimidad del pensamiento único que adorna a la ejecutiva socialista. ¿Sí dijo algo ayer el presidente? Si, cuando Extremadura diagnosticó que era un caso puntual achacable al candidato Gallardo, era muy mal candidato y a la guerra sucia que había sufrido su hermano, el Sánchez músico. Si, cuando Extremadura el presidente prescribió más movilización de la izquierda es lo que hacía falta, más movilización porque en Extremadura es que no había habido movilización entonces en Aragón sí la iba a ver con su extraordinaria candidata Pilar Alegría. Ahora que el PSOE ha encajado otro pésimo resultado en Aragón. Todo lo que fue capaz de decir ayer Pedro Sánchez y hacer decir a la voluntariosa portavoz del PSOE, señora Mínguez, Que papelón. Amiga Montse, ayer es que la culpa de lo que le ha pasado al PSOE es de quien convocó las elecciones a destiempo. ¿Autocrítica dice usted? Pues por supuesto, la autocrítica de siempre, que es la que uno le hace al prójimo. La campaña socialista fue tan extraordinaria que Pilar Alegría no ganó porque le faltó tiempo. ¿No concretó ayer la portavoz cuánto tiempo le faltó? Si dos semanas, dos meses, dos años, veinte, treinta años. Quizá con treinta años más igual habría conseguido en lugar de 18 escaños, 19. Su partido ha perdido cinco diputados de 23 que tenía. Ha vuelto a perder las elecciones, solo que esta vez el PP le saca 10 puntos de ventaja. Pero el problema, dice el doctor Sánchez, el problema lo tiene el PP que convoca elecciones para perder escaños y engordar a Vox. Acabáramos. El problema es poner las urnas y dejar que la gente vote. Si no hubiera habido urnas, pues VOX seguiría teniendo 7 y el PSOE seguiría teniendo 23. Sin ánimo de incomodar a los acreditados politólogos que sin duda trabajan en Farraz para el Partido Socialista, ocurre que quienes engordan a Vox cada vez que hay urnas son los votantes que lo engordan, quienes dejan de votar a otras opciones y se pasan a la iglesia de Santiago Abascal o quienes en otras elecciones no votaban, no se movilizaban y ahora sí lo hacen por Santiago Abascal. Votantes que abandonan el PP Votantes que abandonan el PSOE Con una diferencia además bien poco sutil, que es que el PP sigue ganando elecciones aún perdiendo escaños o perdiendo votantes en favor de Vox. El PP seguirá gobernando comunidades autónomas pasando antes por el aro de Vox, mientras que el PSOE sigue perdiendo las elecciones y carece de opciones para gobernar las comunidades autónomas donde se van poniendo las urnas. Es que ni aunque estuviera dispuesto a pasar por el aro de sus posibles socios y otra cosa no, pero al PSOE le hemos visto ya pasar por todos los aros posibles. No tiene con quién sentarse a negociar concesiones. Le pasó en Extremadura le ha pasado en Aragón. Si nada cambia le va a pasar en Castilla y León y le pasará en Andalucía. La izquierda no suma, es verdad. Si Azcón no hubiera convocado elecciones en Aragón el Vox seguiría teniendo siete. Es verdad. Pero eso sólo significa que la representación parlamentaria que salió del año 23 no coincide con las afinidades políticas del año 2026. ¿Por qué? Estas cosas a veces pasan. Que los votantes cambian de idea según va avanzando una legislatura. Si no pones las urnas no lo vas a poder comprobar. Es verdad. Pero que no lo quieras ver no significa que no esté ahí. No es que Vox engorde porque haya elecciones. Es que Vox ya engordó. Y cuando hay elecciones se manifiesta la gordura. La solución no parece que sea huir de las urnas o prohibir que se deje votar a la gente antes de que pasen cuatro años. La solución es evitar que tus antiguos votantes se pasen al partido de enfrente. Si todo lo que es capaz de decir hoy la dirección del PSOE es que Aragón no tiene nada que ver con Andalucía, ¿Que Montero no correrá la misma suerte que Pilar Alegría? Pues igual. Es que en Ferraz alguien debería revisarse la vista. Si todo lo que tiene que decir hoy la dirección del PSOE es esta infantilidad de que la ultraderecha son los gremlins.
B
Vox crece con el Partido Popular y Vox se multiplica con el señor Feijóo. Se multiplica como los gremlins. El señor Feijóo le ha dado de comer al señor Abascal. El señor Feijóo le ha dejado mojarse. Y es que a partir de las 12 de la noche no se tiene que dar de comer a los ultras porque estos se multiplican y. Y es lo que nos ha pasado en estas elecciones de Aragón.
A
Si esto es lo que tienes que decir desde la dirección del partido que gobierna España es que la vería encerrada es más gorda de lo que parece. Huelga de cabezas pensantes que ha mojado a Abascal. Si quien se ha mojado es el electorado. Este es el asunto. Que por cierto, Vox se multiplicó en 2019 cuando ya gobernaba Pedro Sánchez que pasó de 0 diputados a 24 en el 19. Y luego Sánchez repitió elecciones porque no quería compartir el gobierno con Vox y en lugar de 24 Vox sacó 52. El PP de Pablo Casado en aquel momento no llegaba a 90 escaños. Hoy el PP tiene 137, por si la señora Mínguez quiere darle una vuelta a esto. ¿De cuándo? ¿Y gobernando quién? ¿Se han multiplicado los gremlins? Si todo lo que es capaz de decir, en fin, el secretario general del segundo partido de España. Siete años y ocho meses gobernando el país. Es que hay que ver, hay que ver a quién se le ocurre convocar elecciones antes de tiempo. Es que la avería en el PSOE es astronómica. Es el síndrome al revés de sobra B. Sánchez, lo que hay. De sobra sabe que, como ayer decía El País, ser ministro de Sánchez hoy no es un activo electoral, sino al contrario. Hay una excepción, que es Cataluña. Pero es eso, una excepción. Y además, ahora que al independentismo ya no le resulta urgente, ni imprescindible, ni prioritario sacar Cataluña de España, un fiasco como el de cercanías en Cataluña puede transformar el activo en una clase pasiva. Porque a Rufián se le pasó el fervor por la autodeterminación, por el referéndum, por la proclamación de la República Catalana, por las 155 monedas y hoy lo que de verdad le pone a Rufián es salvar España de la ultraderecha. Bendito sea. Al rebufo del fracaso de la izquierda en Aragón asoma la cabeza Rufián para abogar por el Frente Popular de las izquierdas estatales, nacionalistas, independentistas y lo que haga falta. Y ha sido acogida la propuesta en las izquierdas con tan escaso entusiasmo que chico, ¿Para qué dices nada? Yo creo que la gente está muy cansada de las telenovelas de la izquierda y el fulanismo. Menos protagonismo personal y más protagonismo colectivo. Esto ha dicho Maíllo, que es el coordinador de Izquierda Unida, sobradamente consciente de que su mar está amortizado y de que Rufián, Hombre, Rufián como líder de la izquierda española y andaluza, pues igual no cuela. ¿Pero para qué se mete en este lío Rufián? Pudiéndole exigirle a Sánchez, ¿Cómo era? Pues que ponga las urnas para que los cantaranes puedan votar en referéndum irse de España. Ponga las urnas. Ponga las urnas. Este era el lema de otros tiempos. Ponga las urnas. Ahora el lema es Sánchez, no pongas todavía las urnas que nos arrolla la derecha. Azcón, que no se da por arrollado porque de derechas es él. Claro. Azcón se hace a la idea de que visto lo visto, va a ser Vox quien escoja si forma parte del Gobierno o no de Aragón. Va a ser Vox quien escoja qué consejerías le interesan más del Gobierno de Aragón. Intentará quedarse con las que más le compensen políticamente a Vox para que el PP se quede con las que más sensibles sean o más puedan desgastar. El PP dicen que gobierne Vox, vamos a darle consejería, vamos a darle sanidad y así se desgasta. Y el PSOE que gobierne Vox. Así darán más miedo todavía a los electores. El PP dice que gobierne Vox, el PSOE que gobierne Vox. Lo raro es que no gobierne Vox. ¿Que el PP va a pasar por el aro en Extremadura y en Aragón? Pues en fin, solo queda calibrar el diámetro del aro por el que pasa. Ayer Feijóo combinó la extrema amabilidad a su nuevo compadre de extrema derecha. Bueno, nuevo, nuevo, recuperado. Con esta suerte de aviso sobre las siete plagas que se le vendrán encima a Vox y obstaculiza a los gobiernos del PP. Vox no puede convertirse en un muro. Y añ los españoles tomarán buena nota. Y no sea que igual que han castigado a un mal gobierno como el de Sánchez, castiguen también a quien no deje gobernar. No sea que castiguen a quien no deja gobernar. No parece. Quien dejó tirado al PP en Aragón fue Vox y en Extremadura fue Vox. Quien generó inestabilidad en la legislatura fue Vox. Quien ha duplicado su representación parlamentaria es Vox. Y quien ha encajado un toque de atención en Aragón es el PP. Esto Feijóo no ha podido, no ha querido explicárselo. ¿A qué se debe este toque de atención? Verlo. Claro que lo ve, porque él tampoco sufre el síndrome de Anton Babinski. Sólo finge que el toque de atención no ha sucedido.
En este monólogo, Carlos Alsina disecciona con ironía y lucidez la situación política española tras los recientes resultados electorales en varias comunidades autónomas, centrándose especialmente en el PSOE, los movimientos de Vox y las responsabilidades de PP y sus líderes. Mediante analogías televisivas y clínicas, Alsina critica la gestión emocional y discursiva de los partidos, mientras satiriza la retórica partidista y la incapacidad de asumir derrotas.
“Podría parecer que el secretario general del Partido Socialista Obrero Español padece el síndrome de Anton Babinski [...], pero es justamente al revés. [...] Él ve perfectamente lo que hay, entiende exactamente lo que está sucediendo a su alrededor, pero finge...” — Carlos Alsina [02:10]
“¿Autocrítica dice usted? Pues por supuesto, la autocrítica de siempre, que es la que uno le hace al prójimo.” — Carlos Alsina [05:15]
“...la solución no parece que sea huir de las urnas o prohibir que se deje votar a la gente antes de que pasen cuatro años. La solución es evitar que tus antiguos votantes se pasen al partido de enfrente.” — Carlos Alsina [08:50]
“Vox crece con el Partido Popular y Vox se multiplica con el señor Feijóo. Se multiplica como los gremlins. [...] Y es que a partir de las 12 de la noche no se tiene que dar de comer a los ultras porque estos se multiplican...” — Portavoz PSOE [08:56–09:21]
“¿Se han multiplicado los gremlins? Si todo lo que es capaz de decir, en fin, el secretario general del segundo partido de España. Siete años y ocho meses gobernando el país. Es que hay que ver, hay que ver a quién se le ocurre convocar elecciones antes de tiempo. Es que la avería en el PSOE es astronómica.” — Carlos Alsina [09:43]
“No parece. Quien dejó tirado al PP en Aragón fue Vox y en Extremadura fue Vox. Quien generó inestabilidad en la legislatura fue Vox. Quien ha duplicado su representación parlamentaria es Vox. Y quien ha encajado un toque de atención en Aragón es el PP. Esto Feijóo no ha podido, no ha querido explicárselo. ¿A qué se debe este toque de atención? Verlo. Claro que lo ve, porque él tampoco sufre el síndrome de Anton Babinski. Sólo finge que el toque de atención no ha sucedido.” — Carlos Alsina [17:20 aprox.]
Alsina mantiene un tono incisivo, crítico e irónicamente humorístico, desenmascarando discursos autocomplacientes y simplistas con referencias culturales y comentarios cáusticos sobre la actualidad política.
En resumen:
Un monólogo que radiografía la política española post-electoral bajo la lente del sarcasmo y la reflexión, desmenuzando tanto los discursos autojustificativos como las paradojas de los principales partidos y sus líderes. Un episodio que invita a “mirar de frente” la realidad política, en vez de caer en “cegueras” interesadas o en cuentos de gremlins.