
El director de Más de uno ha destacada que la defensa de José Luis Rodríguez Zapatero, pese a haber tenido un mes para prepararla, no ha variado de lo que ya había planteado en su entrevista en este mismo programa y en el Senado.
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A
¿Qué tal?
B
¿Cómo están? Bienvenidos a una nueva mañana de radio. Ya estamos a jueves. Es 18 de junio. Es Más de uno, es Onda Cero, esto es la radio. Y me dejan que les cuente una historia que es muy corta. En la ficción, su rostro era el de Tim Roth, el actor británico. La serie no es gran cosa, pero aguantó hasta la tercera temporada. El Dr. Carl Lightman dirige un grupo de psicólogos capaz de observar los gestos de una persona y saber si está mintiendo. Ahora, fíjense en su boca. El sospechoso se alegra disimuladamente de los lugares elegidos en los que buscar. El clásico movimiento parcial de hombros. Traducció no me fío en absoluto de lo que acaba de decir. El cuerpo contradice sus palabras. Miente. En la vida real, el psicólogo en cuestión se llamaba Paul Ekman. Murió el año pasado. Era un estadounidense especializado en las emociones y en la expresión facial, a quien gustaba dejarse ver en los medios de comunicación. Lo mismo en la BBC. Salía en un documental, una serie documental que hizo John Cleese, el de los Monty Python. Lo mismo en la BBC que en Televisión Española en los años de gloria de Eduardo Punset. Paul, realmente eres un pionero. Hace 30 años a nadie le importaban las emociones, y todavía menos las expresiones faciales de las emociones. Y tú llevas trabajando en esto 30 años. En realidad, 40 años. 40 años. Las teorías del Dr. Ekman sobre los músculos faciales, como los músculos faciales delatan si estamos sintiendo alegría o miedo o asco o ira o sorpresa o lo que sea. Siempre fueron unas teorías muy controvertidas, porque, en rigor, nunca pasaron de ser eso, teorías. Pero la tentación de convertirle en personaje de ficción televisiva que resuelve crímenes detectando quién engaña a la policía fue demasiado golosa. La tentación para los productores de Lie to Me, esta serie que se llama Miénteme, con Tim Roth como protagonista. Bueno, ya quisieran. Ya quisieran los jueces que en España, los jueces que investigan casos de corrupción política y que tienen que interrogar a imputados que han pasado toda su vida en política. Con lo fácil que es curtirse en la mentira en la política. Ya quisieran los jueces que interrogan a implicados saber al instante, como el Dr. Lightman, quién les está siendo sincero y quién les está colocando un cuento chino. Pero ocurre que los juzgados españoles. Pues ni hay expertos que observen los microgestos del declarante para establecer de inmediato si miente, ni hay máquina de la verdad como. Como aquella que tenía Julián Lago en la televisión de los 90. Esta es la última oportunidad que tiene usted para mentir. Yo no he mentido en ningún momento. Pues entonces ¿Me acompaña por favor a la máquina de la verdad? Con mucho gusto, con mucho gusto. Vamos a la máquina de la verdad. Pues no. En los juzgados españoles tampoco hay máquina de la verdad. Bueno, esto no va de saber, analizando el movimiento de sus cejas, si el imputado está mintiendo. Esto me refiero al juez Calama, que es el instructor del caso Plusultra y que ayer se desayunó con un expresidente del gobierno en su sala de justicia con muchas ganas, según dijo el expresidente, de responder a las sospechas de la UDEF sobre su actuación en el rescate de Plusultra y sobre la forma en la que ingresaba cantidades bastante notables de dinero él y sus hijas por gestiones ilícitas y camuflado todos esos pagos bajo la coartada de una labor difusa de consultoría, viajes, reuniones, etc. En rigor, no va de si el juez cree o no cree a Rodríguez Zapatero. El juez no tiene que sopesar a la luz de cada respuesta si el imputado está diciéndole toda la verdad, está mintiendo por completo o un poco de cada cosa, porque seguramente en los juzgados cada día hay de todo. Lo que le corresponde al juez es sopesar si las respuestas del investigado bastan para refutar los indicios de actividad delictiva que ha reunido la policía judicial. De eso se trataba lo de ayer. El mejor de los escenarios para Rodríguez Zapatero, que en teoría era un escenario posible, era que el juez, una vez escuchadas sus respuestas, decidiera que no había razón para mantenerle imputado y le desimputara. Es un verbo que seguramente no existe, pero que se entiende que le levantara la imputación. Eso es lo que no ocurrió en el día de ayer. La versión de Rodríguez Zapatero sobre lo poco informado que estaba de las gestiones de su compadre julio Martínez con los de Plusultra, lo insólito que le resulta que estos se refirieran a él como nuestro pana o que dieran por hecho los de Plusultra. No se sabe por qué que Julito Martínez era el doble de Rodríguez Zapatero, o sea, Zapatero pero sin cejas, o su lacayo, que la UDEF piense que es su testaferro. Lo falso que según Zapatero es atribuirle a él vínculo alguno con la sociedad instrumental que julio Martínez creó o tenía intención de crear en Dubái, o que el cobro de comisiones por servicios ficticios a través de empresas vacías de amigos venezolanos sirviera para pagar a precio de oro los trabajos supuestos de las hijas de Zapatero. Todo eso, la versión que Zapatero dio de todo eso al Juez, y que por otra parte es la misma que ya había dado en el Senado y en este mismo programa, pues no fue suficiente para que el Juez diera por refutados los indicios que hay en la causa. Y por eso Zapatero, y es un mal escenario para él, permanece imputado aún con pasaporte y sin medidas cautelares para haber estado un mes preparando su defensa, porque la imputación se produjo hace un mes, el Registro del Despacho se produjo hace un mes. Rodríguez Zapatero pidió el aplazamiento de la citación inicial para tener más tiempo para preparar las respuestas, y el Juez le concedió ese aplazamiento para haber tenido un mes y haber estado un mes, dicen las colónicas, que ha recluido en su domicilio preparando la defensa, examinando cada uno de los indicios que hay en su contra. No parece que Zapatero dijera ayer nada distinto de lo que ya tenía dicho. Igual es lo que al Juez más le extrañó, pero es en lo que insiste Zapatero. Dice no, yo era un simple consultor, yo soy autónomo. ¿Tenía usted un contrato con análisis relevante? Pues no, no había un contrato como tal. ¿Habían fijado un precio por cada una de sus labores de consultoría? Pues no, no, yo presentaba una factura a final de año, se me pagaba pues como un pack. ¿Pero tenía usted que prestar servicios con que? No era una asesoría verbal, algún informe por escrito, pero que eran de fuentes abiertas, o sea, corta y pega de cosas que ya están publicadas, reuniones con algunos potenciales clientes. Esto es lo que le volvió a contar Zapatero, lo contó aquí y se lo volvió a contar ayer al Juez Calama. Digo un mes. Es que ha tenido un mes también Zapatero para preguntarle a julio Martínez. Le habrá preguntado alguna vez Zapatero a su amigo julio Martínez por todos estos asuntos. Yo no sabía, yo sabía que julio Martínez tenía tratos con Plus Ultra. Pero en este mes le ha preguntado, le ha preguntado si es posible que una parte al menos del dinero que cobraba como consultor de Análisis Relevante se lo hubieran pagado a Análisis Relevante los de plusultra por no labores de consultoría, sino a julio Martínez por ser un conseguidor de determinadas gestiones. Se lo ha preguntado, digo, a falta de whatsapps concluyentes entre él y julio Martínez, es la palabra de julio Martínez lo que más debe de temer el presidente del Gobierno, el ex presidente en este momento. Si julio Martínez llegara a decir en algún momento que Zapatero estaba encima de todo, que era el ideólogo de la máquina esta de hacer dinero de Análisis Relevante, no sólo consultor, y que el rescate de PlusUltra lo movió el Zapatero porque qué iba a hacer julio en su nombre, sin conocimiento del propio. Si julio alguna vez declarara todo eso, fuera verdad, fuera mentira o fuera un poco de cada, entonces para el expresidente Zapatero se pondría todo aún peor de lo que está hoy, aún peor de lo que hoy en apariencia ya lo tiene. Viendo algunas de las crónicas que reflejan cómo el juez Calama le hizo ver que las retribuciones elevadas que él recibía de Análisis Relevante sin que haya de por medio un contrato, sin que haya de por medio una acreditación de servicios concretos, sin que haya de por medio unas hojas de encargo, sin que haya de por medio nada, pues le suena o le puede sonar a dinámicas que encajan con el blanqueo de capitales, o sea, con fingir que estás cobrando en calidad de consultor lo que en realidad estás cobrando por otras gestiones y a través de sociedades instrumentales. Y luego, claro, está lo de las joyas, el desayuno con diamantes. Aquí es que no ganamos. Para sorpresas. Un mes después, un mes después del hallazgo de la caja fuerte joyero, ayer el presidente alegó que necesita más tiempo para explicar y para probar el origen de las joyas, cuya tasación, por cierto, que se sepa, no desmiente lo del millón trescientos mil euros. Pero a la vez que Zapatero decía en el juzgado que requiere más tiempo, Televisión Española atribuía a fuentes de su entorno, es como el rizar el rizo de la fórmula, no es su entorno, son fuentes de su entorno, la afirmación de que las joyas, al menos las más caras, son un regalo que le hizo el rey Abdalá de Arabia Saudí cuando estuvo en España en 2007. Ayuda poco, supongo yo, a que el juez le tome en serio o te tome en serio cuando le pides aplazar esas preguntas sobre las joyas. Ayuda poco que tu entorno a la vez esté filtrando que ya conoce las respuestas a las preguntas. Primero, porque si tan atado tienes que son joyas que te regaló el rey Abdalá, pues ya podías habérselo contado al juez o a la opinión pública. Es raro tardar un mes en acordarte de que estos collares sí son los que nos regaló el rey Abdalá cuando estuvo en España. Y segundo, porque afirmar ahora que la procedencia de la Alajera es Abdalá, pues te retrata como un gobernante que se queda con los regalos que recibe pero que ni los tasa, ni los declara ni paga impuestos por ellos. Bueno, pero se libra de la acusación de contrabando pero queda como un contribuyente que elude el pago de sus impuestos. Y no ya que elude el pago de sus impuestos siendo ex presidente, sino cuando estaba en el ejercicio del cargo. Si las joyas son de 2007, debió tributar por ellas en 2008, año electoral. Por cierto, ¿Qué pensaría Pedro Solve si aún viviera? Rodríguez Amatero libra estos días dos batallas. Una, hacerse creer por el juez. Dos, hacerse creer por la opinión pública. Al menos por la mitad de la opinión pública que lo tenía por un hombre intachable porque la otra mitad hace años que lo crucificó como el anticristo y ahí eso no tiene solución. En esta segunda batalla, la de la opinión pública, su estrategia viene siendo errática. El primer día grabó un vídeo, anunció entrevistas. El segundo día se refugió en el silencio. Al tercero salió un portavoz, Arroyo, que ahora resulta que en realidad no sabe nada. Ayer anticipó el equipo del presidente o el entorno, como se diga, que habría declaraciones después de testificar. Luego lo que hubo fue un comunicado en el que pide a la sociedad que confíe en él porque es inocente y porque la verdad se abrirá camino, dice Zapatero. Se me acusa de muy graves delitos que no he cometido y siempre me conduje con decencia y honradez. Lo cierto es que un mes después de su imputación el presidente no sólo no ha aportado un solo dato nuevo a lo que ya tenía declarado aquí y en el Senado, sino que en su comunicado de ayer dice todavía menos de lo que hasta ahora tenía dicho. Y entretanto una ministra del Gobierno de España, la de ciencia nada menos, la ciencia que es la madre de la prueba, una ministra decide incinerarse mutando en propagandista de conspiranoias y hablando ayer de oídas para hacerse pasar por audaz y perspicaz detectora de manos negras.
A
A mí me levanta muchas sospechas el hecho de que Estados Unidos a un ciudadano venezolano en un aeropuerto le clona el móvil en el año 21 y justamente ahora el presidente se planta contra Trump, se planta con ese no a la guerra lleguen estas informaciones sobre un caso que es el de plusultra que entraba dentro de la normalidad, la ministra Diana Morán.
B
¿Oye, si a la ministra le levanta muchas sospechas, pues no se hable más, o sí? Háblese cuanto se quiera, porque ya es un hecho que lo que los ministros opinen o dejen de opinar sobre causas judiciales no mueve una piedra. Di lo que quieras porque sale gratis. Son los mismos ministros que luego exigen a los demás que aporten pruebas de las acusaciones que hacen. Ministros que parlotean el charloteo al poder, en concreto al Poder Ejecutivo.
Podcast: Más de uno — Onda Cero
Fecha: 18 de junio, 2026
Host: Carlos Alsina
En este monólogo, Carlos Alsina emplea su característico humor y perspicacia para explorar los límites entre la verdad y la mentira desde el ámbito judicial, mediático y político. Tomando como punto de partida la serie "Miénteme" y la figura del psicólogo Paul Ekman, Alsina reflexiona sobre el reciente interrogatorio judicial al expresidente Rodríguez Zapatero por el caso Plusultra, las dificultades de determinar la veracidad en los procesos judiciales y el papel de los gestos, las versiones y la opinión pública. El análisis se adereza con ironía, referencias televisivas y una crítica aguda hacia el mundo político y mediático español.
Referencia a "Lie to Me" y Paul Ekman
"Ya quisieran los jueces que interrogan a implicados saber al instante, como el Dr. Lightman, quién les está siendo sincero y quién les está colocando un cuento chino." (03:18)
Crítica a los mecanismos de la justicia española
El interrogatorio de Zapatero
"'¿Tenía usted un contrato con análisis relevante?' Pues no, no había un contrato como tal. '¿Habían fijado un precio?' Pues no, yo presentaba una factura a final de año, se me pagaba pues como un pack." (09:00)
Dudas sobre los pagos y la implicación de terceros
El asunto de las joyas y los regalos saudíes
"Ayuda poco, supongo yo, a que el juez le tome en serio cuando le pides aplazar esas preguntas sobre las joyas y tu entorno esté filtrando que ya conoce las respuestas." (11:07)
Batalla judicial y de reputación
"En esta segunda batalla, la de la opinión pública, su estrategia viene siendo errática." (11:54)
Contradicciones en el relato
Sospechas y teorías desde el gobierno
"A mí me levanta muchas sospechas el hecho de que Estados Unidos a un ciudadano venezolano en un aeropuerto le clona el móvil en el año 21 y justamente ahora el presidente se planta contra Trump..." (12:32 – Diana Morán)
Crítica final a la inconsistencia del poder político
"Ya es un hecho que lo que los ministros opinen o dejen de opinar sobre causas judiciales no mueve una piedra. [...] Ministros que parlotean el charloteo al poder, en concreto al Poder Ejecutivo." (13:01)
Carlos Alsina [03:18]:
"Ya quisieran los jueces que interrogan a implicados saber al instante, como el Dr. Lightman, quién les está siendo sincero y quién les está colocando un cuento chino."
Carlos Alsina [09:00]:
"'¿Tenía usted un contrato con análisis relevante?' Pues no, no había un contrato como tal. '¿Habían fijado un precio?' Pues no, yo presentaba una factura a final de año, se me pagaba pues como un pack."
Carlos Alsina [11:07]:
"Ayuda poco, supongo yo, a que el juez le tome en serio cuando le pides aplazar esas preguntas sobre las joyas y tu entorno esté filtrando que ya conoce las respuestas."
Carlos Alsina [11:54]:
"En esta segunda batalla, la de la opinión pública, su estrategia viene siendo errática."
Diana Morán [12:32]:
"A mí me levanta muchas sospechas el hecho de que Estados Unidos a un ciudadano venezolano en un aeropuerto le clona el móvil en el año 21 y justamente ahora el presidente se planta contra Trump..."
Carlos Alsina [13:01]:
"Ya es un hecho que lo que los ministros opinen o dejen de opinar sobre causas judiciales no mueve una piedra. [...] Ministros que parlotean el charloteo al poder, en concreto al Poder Ejecutivo."
El monólogo utiliza el ejemplo televisivo de la detección infalible de mentiras como recurso para subrayar, con fina ironía, la dificultad real de encontrar la verdad en la política y la justicia. Entre anécdotas, referencias pop y agudas observaciones, Alsina plantea preguntas incómodas sobre la credibilidad, la transparencia y el relato político, dejando entrever escepticismo hacia los relatos oficiales y la capacidad de los poderosos para salir indemnes o manipular la opinión pública. Una pieza lúcida y entretenida que retrata la política española vigente.