
Monólogo de Alsina: "Ministro Torquemada"
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A
¿Qué tal? ¿Cómo están? Bienvenidos a una nueva mañana de radio. Estamos a miércoles 10 de junio, ya del año 26. Esto es más de uno Esto. Y me dejan que les cuente una historia que es muy corta. Llevaba los calzones sujetos con imperdibles y un puñado de pasas en el bolsillo. El traje gastado le venía grande, las rodillas hinchadas las tenía vendadas y le brotaba sangre por un oído. Llevaba consigo una Biblia y carecía de papeles que lo identificaran. Dos peatones acudieron a socorrerle al verlo tendido tras el paso del tranvía. Cuatro veces trataron de parar un taxi, pero ninguno de los cuatro taxistas se detuvo. ¿Quién iba a querer transportar a un mendigo que sangraba? Tu. Tuvo que ser un guardia el que ordenara a un conductor que se detuviera. Y con ayuda de un tendero lo llevaron al dispensario de la Ronda de Sant Pera, donde se le observó contusión cerebral, rotura de costillas y hemorragia de oído. Lo mandaron los médicos llevar al Hospital Clínic, pero el conductor de la ambulancia decidió por su cuenta que el hospital de la Saintecreu estaba más cerca. Y allí lo dejó, ingresado en la cama 19 de una sala enorme. Y allí pasó la noche entre tinieblas mentales, perdiendo y recobrando el sentido. En algún momento le debieron de preguntar por su nombre, y éste quedó anotado de manera errónea como Antonio Sandí. De madrugada dieron con él el padre de Gil Parés y el arquitecto Subrañas. Consiguieron que fuera trasladado a una habitación privada del hospital, donde recibió al día siguiente la visita del obispo, la visita de Cambó, la visita de un enviado del alcalde. Aguantó o agonizó dos días más, hasta que a las cinco de la tarde de un 10 de junio, que era jueves, terminó la vida de Antonio Gaudí. Para entonces, y al cabo de 35 años ya de obras, la Sagrada Familia tenía solo un campanario, el del apóstol Bernabé, y sólo una fachada casi terminada, que era la fachada de nacimiento. Hoy, 143 años después de la colocación de la primera piedra, un Papa estadounidense bendecirá la torre de Jesús con su cruz panorámica y celebrará misa con algunas frases en catalán en el templo aún inacabado, que es símbolo universal de Barcelona y de la Iglesia catalana. Lo de menos es que Miriam Nogueras intentara apropiarse del Papa y de Gaudí en una misma maniobra confiscatoria el lunes pasado. Lo de menos es si al Papa le censuran los sermoneadores identitarios por usar demasiado el español y demasiado poco la lengua catalana. Lo de menos es que el presidente Sánchez se haya dignado apersonarse hoy en una misa. Tranquil, presidente, tranquil, que no le van a salir ronchas. Lo importante es que para decenas de miles de personas en Barcelona, Cataluña. Pero no solo se une hoy la devoción religiosa con el interés artístico y con el orgullo de ver un emblema de la ciudad de Barcelona explicado y televisado al resto del mundo. Barcelona ha tomado el relevo de Madrid en Papamanía o en Leónmanía y también, qué remedio, ha tomado el relevo de Madrid en restricciones a la movilidad, a la circulación y a los aparcamientos. Ayer se sumó además una avería en el Cercanías que interrumpió todo el servicio por dos veces y que resucitó los peores fantasmas del mes de enero, cuando la acumulación de problemas en Cercanías o en Rodavillas exasperó a los usuarios y llevó, acuérdese, a Salvador Illa a exigir al ministerio que se pusiera las pilas y se trasladó a vivir a Barcelona el secretario de Estado Santano, que es el escudero de Óscar Puente, ahora que el gobierno entero anda arrobado con el jefe de la Iglesia Católica, estará poniéndole veras a la Virgen el ministro para que Cercanías funcione como un reloj, al menos hasta que el Papa marche para Canarias y Salvador Illa pueda relajarse. La otra opción que tiene el ministro es pedir a los obispos que le bendigan también Cercanías, tal como ayer bendijeron el lirio que los llevó de Madrid a Barcelona, invocación a Dios incluida para que alejara el riesgo de accidente. Aparta, Señor, de sus recorridos todo peligro, imprudencia o accidente. Protege a los viajeros en cada trayecto y haz que lleguen felizmente a su destino. Al ministro Puente le pidió opinión en la rueda de prensa en la Moncloa ayer mi compañero Juan de Dios Colmenero sobre esta bendición episcopal, seguridad de los viajeros incluida. Y Puente respondió con la suficiencia de quien siempre cree saber más que quien le pregunta, o sea, derrapando. Los obispos que acompañan al Papa han bendecido el tren en el que iban diciendo Aparta, Señor, de sus recorridos todo el peligro. ¿Hay peligro en los trenes en nuestro país actualmente? Esta pregunta me parece de bastante mal gusto. Primero porque dudo mucho que los obispos ejerzan el papel de brujos y exorcicen un tren antes de subirse a él. Sinceramente creo que es una afirmación que estoy seguro de que no se corresponde con la realidad. Vaya por Dios. La legendaria seguridad del ministro de Transportes para afirmar lo que es verdad y lo que es mentira. El periodista reproduce literalmente lo que dijeron los obispos. El secretario de la Conferencia Episcopal en su bendición. Y el ministro primero califica la pregunta de mal gusto. ¿Dice para el gusto de él, se entiende? Y luego tacha al periodista de mentiroso. Seguimos para Bingo. La bendición no es un exorcismo tan papista como nos ha salido el gobierno. Parece mentira que no alcance a distinguir una cosa de la otra. ¿Y quien ha hablado de brujería? Esto que lo sepa el Papa León XIV. Quien ha hablado de brujería no es el periodista, es el ministro Torquemaja ahora en adelante. Y si los ministros comparecientes van a calificar las preguntas que se les hacen. Adecuada pregunta de buen gusto esta. Pregunta de mal gusto. Improcedente esta pregunta. Habrá que pedir a la ministra portavoz que después de cada contestación dé la palabra de nuevo al periodista que ha hecho la pregunta, para que él pueda calificar también la respuesta. Muy fea su respuesta, ministro. De pésimo gusto. No hay quien se crea su respuesta, ministro. Qué vergüenza de respuesta, señor Ministro. No sé una cosa equitativa, digo, ministra portavoz. En menos de una hora, el hemiciclo que se rindió al papa con 7 minutos de ovación entusiasta, el lunes se pone a prueba a sí mismo. Hoy veremos hasta qué punto sus señorías son consecuentes con el aplauso que brindaron, entre otras cosas, a este llamamiento papal.
B
La pluralidad política no debería de generar descalificación permanente del adversario. Por eso se instaura y se protege también a través del lenguaje. Quienes ejercen una responsabilidad pública tienen por eso una especial obligación de custodiar la palabra para desarmar el lenguaje. La firmeza no exige desprecio. La discrepancia no conlleva humillación.
A
En menos de una hora lo sabremos. Ha dicho el Papa que los dirigentes políticos y los diputados y senadores tienen que cuidar el lenguaje porque la forma en la que se dicen las cosas sirve para que el debate sea pacífico, este Papa no rehuye el debate o para que el debate sea todo lo contrario, o sea, más madera. Humillemos al que tenemos enfrente, pues hoy veremos si el mensaje ha calado o si hay de vosotros sepulcros blanqueados. Fingen entender los diputados pero luego no hay enmienda alguna del presidente. P s hoy a la sesión de control dispuesto, como es costumbre, a no responder a nada de lo que se le pregunte y a colocar a sus señorías no uno sino tres mítines, no uno sino tres, uno por cada pregunta que se le haga. Feijóo le va a preguntar que para cuando elecciones es un poco monocultivo del PP La señora de Bildu le va a preguntar con el mimo propio de una costalera, pues cómo ve él. Y Miriam Nogueras le va a preguntar por la situación en Cataluña, que es monocultivo también, pero con pinganillo. Y al final de la sesión, salvo sorpresa, el nombre que más se habrá escuchado no será el del Papa sino el de la ex militante ausente más presente en la vida pública de estos días, o sea, Leire Diez, que teniendo la oportunidad de desmentir que P s sea Pedro Sánchez ha tenido ya unos cuantos días para hacerlo, no lo ha hecho que pudiendo desmentir que la reunión con P, ese punto que anotó en su agenda, llegar a producirse, tampoco lo ha hecho y que alega ahora que no todas las libretas que le atribuye la UCO son suyas. He leído que hasta 20 agendas se llevaron los investigadores. Dice Leire que al menos cuatro son del propietario de uno de los pisos que fueron registrados y que no es su letra. Vamos ya camino de reverdecer también aquellos tiempos en los que hubo que hacer pruebas caligráficas a Luis Bárcenas para verificar que los papeles que él mismo había hecho llegar al diario El País pero cuya autoría después negaba, en efecto eran suyos. Porque en efecto lo eran. Leire sobrevolando hoy el Congreso y el Gobierno quitándole hierro a su condición de elemento potencialmente explosivo el de Leire con este ocurrente argumento que se le ocurrió ayer a un ministro en conversación informal con los periodistas dijo a ver que no es Matahari. Vuelve el estribillo fallido del pequeño Nicolás que ya se intentó con Víctor de Aldama o de Antoñita la fantástica, que ya se ha intentado con Leire, que no es Matahari. ¿Qué influencia podía tener Leire? Fantasiosa. Es que tendrá que ver la velocidad con el tocino. Matahari no es la referencia para Leire. La referencia es Musculito Martínez, el ratero anticastrista reclutado por el equipo de Nixon para desacreditar a sus enemigos políticos.
In this episode, Carlos Alsina delivers his signature blend of information and humor, reflecting on Barcelona's current "Papamanía" during the Pope's visit. He weaves together poignant historical anecdotes, sharp political critique, and commentary on contemporary political discourse—anchoring much of his analysis in recent events surrounding Spanish government figures, public reactions to the Papal visit, and the ongoing saga of Leire Díez.
"Para entonces, y al cabo de 35 años ya de obras, la Sagrada Familia tenía solo un campanario... Hoy, 143 años después... un Papa estadounidense bendecirá la torre de Jesús con su cruz panorámica..."
[02:29]
"Barcelona ha tomado el relevo de Madrid en Papamanía... y también, qué remedio, ha tomado el relevo de Madrid en restricciones a la movilidad..."
[03:43]
"Vaya por Dios. La legendaria seguridad del ministro de Transportes para afirmar lo que es verdad y lo que es mentira."
[05:54]
"Quien ha hablado de brujería no es el periodista, es el ministro Torquemaja ahora en adelante."
[06:32]
"La pluralidad política no debería de generar descalificación permanente del adversario..."
[07:18]
“Leire sobrevolando hoy el Congreso y el Gobierno quitándole hierro a su condición de elemento potencialmente explosivo...”
[08:52]
"Vuelve el estribillo fallido del pequeño Nicolás... Matahari no es la referencia para Leire. La referencia es Musculito Martínez, el ratero anticastrista reclutado por el equipo de Nixon..."
[09:57]
On Gaudí’s Death & La Sagrada Familia:
"Lo importante es que para decenas de miles de personas en Barcelona, Cataluña... hoy la devoción religiosa con el interés artístico y con el orgullo de ver un emblema de la ciudad..."
[02:57]
On the Minister’s Defensiveness:
"La legendaria seguridad del ministro de Transportes para afirmar lo que es verdad y lo que es mentira."
[05:54]
On Political Discourse:
"La pluralidad política no debería de generar descalificación permanente del adversario... La firmeza no exige desprecio. La discrepancia no conlleva humillación."
[07:18] (Papal paraphrase)
On Government Spin over Leire Díez:
"Dice Leire que al menos cuatro (agendas) son del propietario de uno de los pisos que fueron registrados y que no es su letra..."
[08:52]
"Matahari no es la referencia para Leire. La referencia es Musculito Martínez..."
[09:57]
Carlos Alsina’s monologue is tinged with irony, skepticism, and sharp wit. He weaves historical reflection with topical satire, ridiculing both the pomposity of political figures and the cyclical nature of political scandals. The episode simultaneously serves as a meditation on Barcelona’s past, a critique of current leaders’ public behavior, and a commentary on the persistent gap between political rhetoric and reality.