
El periodista de Más de uno ha señalado la manera en la que el presidente del Gobierno se ha agarrado al poder y se ha enrocado en la negativa a convocar elecciones pese a que hasta sus socios se lo reclaman.
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Carlos Herrera
¿Qué tal? ¿Cómo están? Bienvenidos a una nueva mañana de radio. Esto es Onda Cero. Esto es Más de uno. Estamos a 25 de junio del año 26. Dejadme que les cuente una historia que es muy corta. Se colocó el matador la taleguilla, aprovechó para acariciarse sutilmente sus partes. Orgulloso de su firmeza, agarró la muleta y dejó lentamente atrás el burladero. Enmudeció la plaza viéndole avanzar hacia el centro del albero. Detuvo su avance un instante, se volvió hacia la cuadrilla y gritó para que lo escuchara el público Dejadme solo. Y entonces los peones, las otras cuadrillas y los espectadores se fueron hacia las puertas y dejaron la plaza desierta. Solo estaba el matador mirando hacia abajo la mano, de nuevo en la taleguilla, cuando el toro se arrancó decidido y fiero, le embistió con fuerza y lo dejó para el arrastre. Tituló así su crónica el diario de sesiones. El diario de provincias gritó Dejadme solo. Y todos lo abandonaron.
Un representante del Partido Nacionalista Vasco
Señor Sánchez, el Partido Nacionalista Vasco. No estamos aquí para salvar su gobierno u otro gobierno de España, señor Sánchez. Aparte,
Un político opositor a Pedro Sánchez
Yo negocié durante semanas con José Luis Ábalos. Su palabra era la palabra de Dios y Dios era Pedro Sánchez. Así que menos caritas y no me cuenten milongas.
Un representante del Partido Nacionalista Vasco
Sabe perfectamente que su ciclo ha terminado, señor Sánchez. Esa mayoría de investiduras, Igua, se ha debilitado hasta convertirse en una mayoría negativa.
Un político opositor a Pedro Sánchez
Le pido que me mire a los ojos. ¿Usted sabía algo?
Un representante del Partido Nacionalista Vasco
Ustedes han robado, señor Sánchez. Usted arriba.
Carlos Herrera
Aquí Tucat.
Un representante del Partido Nacionalista Vasco
Políticamente yo me atra.
Carlos Herrera
Es de ley admitir que el mejor resumen de la Lidia de ayer lo hizo una española aficionada al castigo y a recrearse en la suerte, de nombre Miriam Nogueras. El resumen Considerado el debate de ayer como una cuestión de confianza, ya que el presidente se niega a permitir que el Congreso vote una cuestión de confianza, Pues Sánchez volvió a perder ayer la cuestión de confianza, por muy gallito, como el pasodoble que se paseara por el hemiciclo, por jaleado que fuera. Por los suyos, solo ya por los muy suyos, o sea, el PSOE y Bildu. Ahí Bildu empatado ya en sanchismo con los socialistas. Hay cheerleaders que resultan tóxicas.
Un representante del Partido Nacionalista Vasco
Miren, porque no van a parar. ¿Señor Sánchez, no van a parar o acaso cree que no se atreverán a imputarle a usted?
Carlos Herrera
Escuchaba el presidente a su fiel costalera, la señora de Bildo en el Congreso, lo escuchaba el presidente con el pinganillo de la traducción simultánea en la oreja como si la señora estuviera hablando de euskera y no un apreciable castellano, buen castellano, por cierto, para un discurso. Bien malo el que hizo ayer Aizpurúa, Bien malo lo intentó el presidente. ¿El que? Pues hacer faena presentándose ayer como el maestro didáctico que le explica al público queridos niños, ¿Que diría Óscar Puente la diferencia entre una condena, una imputación y un juicio la diferencia entre un exministro, un hermano, una esposa y un Zapatero la diferencia, en fin, entre un hecho probado y una insidia, una sentencia y una presunción de inocencia, un encomiable ejercicio de disección jurídica? Encomiable digo ejercicio de disección jurídica si no fuera porque arreglón seguido él mismo lo mezcló todo ni sembró la cámara de insidias y sesgó investigaciones, consentencias y atropelló la presunción de inocencia arrastrado por su obsesión contra Ayuso y el hermano de Ayuso y el novio de Ayuso y la corrupción de Ayuso que el pedagógico jurista da por hecha la corrupción cuando ni la Agencia Tributaria, que del PP no parece que sea, ni la Fiscalía de Asuntos Económicos, que tampoco parece que dependa del PP, han señalado nunca a Díaz Ayuso como beneficiaria o artífice de corrupción alguna. Y así fue como volvió a cornearse el matador a sí mismo, o sea, le habían escrito un discurso bastante aseado sus escribientes sobre la rectitud, sobre el rigor, sobre la precisión, sobre los datos y lo arruinó todo en cuanto tiró millas por su cuenta con Ayuso y con marcial dorado. ¿Qué rigor puedes exigir a los demás si tú lo atropellas a diario? Respuestas No llevaba consigo el compareciente. Él siempre ha sido más de hacerse y responderse él mismo las preguntas.
Alberto Núñez Feijóo
Para mí la pregunta no es si debemos continuar, la pregunta es cómo no
Carlos Herrera
vamos a continuar en el mundo feliz del presidente sin mayoría y sin presupuestos. Las preguntas las elige él. Con razón tiene de presidente su club de fans, a José Félix Tezanos. Otra pregunta que se hizo Sánchez a sí mismo. Mira, miren.
Alberto Núñez Feijóo
¿A qué espera el señor Sánchez? ¿A qué espera? Yo espero a cumplir mi mandato de cuatro años que nos dieron los ciudadanos con su voto hace poco más de tres años.
Carlos Herrera
Tanto citar la Constitución para luego no sabérsela. Los ciudadanos no elegimos gobierno con nuestros votos. Elegimos, como creo que sabe el presidente, un parlamento. Quien puso a gobernar a Pedro Sánchez fue el parlamento cuya mayoría confió en él y ahora ya no confía. Quien le puso a gobernar aun habiendo perdido las elecciones, fueron los grupos que le invistieron presidente, Osea, Puigdemont. Engañarse uno mismo es un mal camino. Engañar a la sociedad es una falta de respeto. ¿Podía haber dicho el presidente escuchado a la mayoría del Congreso ayer lo de Paco Rabal en Juncal? Tomo nota, tomo nota. ¿Pero ¿Escogió el presidente profetizar a lo Aramis Fuster que un gobierno que no presidiera él sería un gobierno corrupto?
Alberto Núñez Feijóo
En fin, señor Feijó, que lo que le quiero decir es que usted no es el fin de la corrupción. Usted no es el fin de la corrupción. Es el regreso de la corrupción.
Carlos Herrera
¿El regreso de la corrupción? ¿Pero cómo va a regresar lo que nunca se fue? ¿Si ahora sabemos que en el otoño de 2018, cuando no llevaban gobernando ni un trimestre, ya estaban Ávalos y Coldo haciendo manitas con Aldama y ya estaba Cerdán engrasando la maquinaria? Servinábar. El regreso de la corrupción. Claro que la derecha perdió el gobierno en 2018 por incurrir en corrupción antigua, como diría Sánchez ahora que es antigua, aunque se esté juzgando ahora antigua por grado de 2009. Claro que rajó y se puso de perfil y pagó por ello. Y claro que la oposición de entonces, o sea, el PSOE, se esforzó en generar la sensación de que la corrupción era presente y era una plaga. Pero nada de eso quita que el presidente de ahora se haya metido en el burladero del yo nunca supe nada de lo que hacían mis más estrechos colaboradores. Y que la oposición afile la guadaña convencida como está de que en cuanto haya urnas el gobierno de coalición va a ser suyo. ¿Cómo no vamos a seguir? ¿A seguir delinquiendo se refiere usted, Sr. Sánchez? Qué soberbia. Qué soberbia.
Un político opositor a Pedro Sánchez
Su corrupción, Sr. Sánchez, ha sido y es un agente disolvente de esta sociedad,
Carlos Herrera
Feijóo y su mozo de espadas Abascal, que torean ya juntos, hechos ambos, a la idea de que el año que viene estarán gobernando también juntos el vicepresidente a caballo de la derechita cobarde. Así se escribe o así se escribirá, calculan ellos la historia. Este Sánchez declinante que se autopromociona como antídoto a las derechas corruptas y liberticidas, que se celebra a sí mismo por su extraordinaria gestión económica y sus extraordinarios resultados, se niega, sin embargo a permitir, no ya que los españoles le manifiesten explícitamente su apoyo y su aplauso en las urnas, sino que los diputados puedan manifestarle explícitamente su respaldo en el hemiciclo. Gobernante tan seguro de sí mismo y de lo mucho que la sociedad le debe, no debería tener problema en preguntarle a los diputados si le siguen queriendo de presidente. No lo ha hecho, no lo hace y no lo va a hacer. Ni confianza ni urnas. El Gobierno es suyo y no lo suelta. ¿Es legal? Por supuesto que es legal. Tan legal como revelador de hasta qué punto es sabedor el presidente de que este Parlamento ya no le quiere. Hasta qué punto es sabedor el presidente de que no tiene mayoría social que lo respalde, hasta qué punto, sabiendo lo que hay, se agarra al sillón y no lo suelta. La poltrona como rehén de quien se sienta en ella mientras proclama con fingida humildad que él Jala jamás ha tenido apego al poder ni hoy lo tiene. ¿Quien lo diría?
Alberto Núñez Feijóo
Cómo no vamos a continuar.
Carlos Herrera
No es de unos cuantos jueces de quien depende que un gobernante lo siga siendo. No es de los medios o de las redes sociales. Depende del Parlamento y de los ciudadanos a los que el Parlamento representa. Y son esas dos realidades, el pueblo y su representación parlamentaria, a las que Sánchez sustrae la posibilidad de pronunciarse. Si esto es amor por la voluntad popular y por la democracia parlamentaria, que venga Dios y lo vea o que vuelva a venir el Papa, que es lo más cercano a Dios en lo que Sánchez cree.
Podcast: Más de uno
Host: Onda Cero (Carlos Alsina)
Fecha: 25 de junio de 2026
En su monólogo matutino, Carlos Alsina ofrece una crónica crítica y mordaz de la situación política española, poniendo el foco en la fragilidad del gobierno de Pedro Sánchez y la visible pérdida de apoyos parlamentarios. Mediante analogías taurinas y una mezcla de humor e ironía, Alsina reflexiona sobre la incapacidad (o negativa) del presidente a someterse a una cuestión de confianza o a convocar elecciones. El episodio gira en torno al creciente aislamiento de Sánchez en el Congreso y la distancia entre la legalidad y la legitimidad política.
[04:43-06:12]
Alsina recalca que Sánchez fue investido por una mayoría parlamentaria que ya no existe, y cuestiona el autoengaño del presidente al presentarse como imprescindible.
[06:12-07:27]
Se ridiculiza la idea de que la corrupción dependa solo del partido en el poder, mostrando continuidad histórica.
El monólogo de Alsina es un retrato ácido sobre la situación política de Sánchez: un presidente cada vez más aislado, aferrado a la legalidad pero lejos de la legitimidad. El episodio combina el sarcasmo, la cita ágil y la referencia cultural para denunciar la falta de autocrítica, los juegos retóricos y la negativa a rendir cuentas ante el Parlamento o las urnas. La tensión entre legalidad, confianza política y representatividad recorre todo el programa, que deja una pregunta central en el aire: ¿cuánto tiempo más puede gobernar quien carece ya de respaldo político?
Para quien no ha escuchado el episodio, este resumen recoge el tono crítico, las metáforas taurinas y las claves políticas del monólogo, con las citas más incisivas y los argumentos centrales expuestos por Carlos Alsina.