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¿Qué tal, cómo están? Bienvenidos a una nueva mañana de radio. Estamos a lunes, es 16 de marzo, año 2026, es más de uno. Es la radio de sonda cero. Y les cuento una historia que es muy corta, además. Esta de hoy se la sabe Mañueco porque es una historia de Salamanca, aunque no todo el mundo repara en ella cuando llega a ese lugar. En el salón de recepciones del Ayuntamiento de Salamanca, en una pared entre dos puertas y con un sillón delante, hay una urna. Una urna que está empotrada en la pared. Tiene una puerta de madera muy antigua, tiene una puerta de madera en la que está tallado el escudo de la ciudad. Y está protegida, esa urna empotrada en la pared, está protegida por una reja de siete barrotes y dos candados. Dos candados. Es la urna de las tres llaves. Cuentan los veteranos que en tiempos de nuestros antepasados, aún más veteranos que los que lo cuentan, este tipo de urnas era bastante común en algunos lugares oficiales. Era como la caja fuerte de la época. Era común, por ejemplo, en los concejos, era común en las universidades. Y dentro de esa urna o de ese arca se guardaban documentos de gran valor protegidos por las tres llaves. La que abría el primer candado de la verja, la que abría el segundo candado y la que abría la propia puerta de la urna. Arca de privilegios era el nombre que se le daba bajo el reinado de los Reyes Católicos. Hoy, que las urnas han dicho en Castilla y León que ha de seguir gobernando el que ya estaba, el hombre que se ha ganado esa tarea, señor Fernanda de Mañueco, ha reducido las tres llaves a solo una. Las llaves de su investidura, quiero decir, porque sólo una es la que contempla para abrir la puerta de la investidura como nuevo presidente. Como nuevo, viejo presidente, o sea, para seguir siéndolo. Una llave, que no tres. No probará más llave que la que anoche le entregó él mismo a uno de sus adversarios políticos, probablemente el que más ganas tiene de quitárselo de en medio y de arrollar al Partido Popular, que es el partido Vox. Bueno, total, que hubo elecciones autonómicas en Castilla y León. Supongo que usted ya lo sabe a estas alturas. Anoche estuvimos aquí contándole todos los detalles del escrutinio. Una forma bastante fiable de saber a quién le han ido bien unas elecciones y a quién no le han ido bien. Una forma bastante fiable suele ser preguntarse qué partidos habrían firmado este resultado que ahora conocemos hace dos semanas, o sea, cuando empezó la campaña electoral. Y sin duda habrían firmado este resultado hace dos semanas el PP y el PSOE y nadie más. El PP y el PSOE y nadie más. El PP sin duda habría firmado este resultado el PP de Fernández Mañueco porque ha salido reforzado en su mayoría con más escaños y con más votos que los que tenía hasta ahora. Dos escaños más, cuatro puntos más, demostrando que eso de que el poder desgasta aquí no se ha cumplido. A Mañueco desde luego no le ha desgastado el poder, bien al contrario, ha recibido el respaldo de sus gobernados. Al cabo de 39 años gobernando esta comunidad autónoma, su partido, el Partido Popular, dice que el poder deja hasta quién dices 39 años y ahí está, y creciendo en comparación con la última vez. Mañueco no es el líder más carismático, pero el resultado está ahí. ¿Habría firmado este resultado hace dos semanas? Sin duda. El Partido Socialista hoy tiene más escaños y más votos que hace cuatro años. Tiene dos escaños más y casi un punto más de voto. Es verdad que apenas son cinco mil votos más que hace cuatro aÑos, pero visto lo de Extremadura que cayó diez puntos, visto lo de Aragón que cayó cinco puntos, el PSOE, hombre, cualquier mejoría, por pequeña que fuera, iba a saberle a gloria a los socialistas, aunque no llegue a un punto de mejora, aunque sólo sean dos escaños. Pero son dos escaños hacia arriba. El PSOE sí que sean opciones de gobernar Castilla y Neón. Es verdad. No tiene con quién pactar porque a su izquierda no ha quedado nada. A su izquierda es un páramo aquello. Podemos, Izquierda Unida y Sumar están fuera del Parlamento. Apenas rentabiliza el Partido Socialista el hundimiento de las otras marcas de la izquierda. Es verdad, porque Sánchez anoche se felicitó de que el PSOE sea la única alternativa de cambio, valga la redundancia. Alternativa de cambio a la derecha en Castilla y León. Claro, que seas la única alternativa. Te estás felicitando de haberle ganado las elecciones a Podemos y a Izquierda Unida y a Sumar para ser la única alternativa. El PSOE va a tener que seguir esperando. Lleva 39 años sólo esperando para poder gobernar la comunidad de Castilla y León. Digo con razón el meritorio candidato Carlos Martínez, alcalde de Soria, autor de esta proeza que para el PSOE supone hoy mejorar en unas elecciones y no menguar. El señor Martínez anoche se declaraba insatisfecho. Insatisfecho a pesar de haber mejorado él el resultado. Insatisfecho porque ve que la derecha arrasa en Castilla y León. A pesar de eso, digo, es el primer superviviente socialista de unas elecciones regionales en el séptimo año de gobierno de Pedro Sánchez. Si en favor del candidato ha pesado no haber sido nunca ministro, que parece que todos los análisis le ha venido bien no haber sido ministro de Sánchez y ha pesado en su favor haber discrepado del gobierno central en algunas cuestiones, singularmente una que es la financiación autonómica, pues entonces entonces quien hoy debería darse por derrotada es María Jesús Montero que es la candidata socialista a las elecciones andaluzas y que por decirlo de una palabra, es el reverso de este candidato superviviente de Castilla y León porque ella no sólo es ministra sino que es vicepresidenta primera del gobierno de Pedro Sánchez, es la vicesecretaria general de un secretario general llamado Pedro Sánchez y se presenta a unas elecciones en Andalucía con las encuestas diciendo que no tiene opciones de recuperar el gobierno de la comunidad autónoma. Y desde luego María Jesús Montero no va a discrepar de Sánchez y mucho menos de la financiación singular cuya autora se supone que es ella, aunque el autor en realidad sea Oriol Sünke, conservador. Y bueno, que tanto el PP como el PSOE, digo el bipartidismo, fíjate el legendario bipartidismo, habrían firmado el resultado que ayer se produjo hace dos semanas. Quienes no lo habrían firmado son todos los demás partidos, especialmente Vox, la marca que se había propuesto dar el pisotón definitivo, asombrar al mundo con su crecimiento inconmensurable, superar de largo el 20% del voto, morderle al PP en la tierra en la que se fraguó su primer y malogrado matrimonio. Vox no llegó al 19%, mejora un punto y pico, son 21 mil votos y desde luego un escaño más, pero no da. Ni para amenazar con merendarse al Partido Popular, 19 escaños le saca el PP al partido de Abascal, ni para toserle al Partido Socialista que le saca 16. La euforia sobreactuada del señor Poyán anoche no conseguía ocultar la decepción que hay en Vox. Es que el PP ha subido más que Vox. El gatillazo de los de Santiago Abascal deja al PSOE sin uno de sus estribillos favoritos, que es este que cada vez que hay elecciones, cada vez que hay elecciones el PP cede terreno y es más rehén de Vox, que es este que dice que el PP es tan siervo ya de Vox que entre el original y la copia los votantes se le van con Santiago Abascal. Pues en Castilla y León al menos, todo eso va a ser que no. Con el nuevo parlamento autonómico ya definido, ahora corresponde al ganador de las elecciones buscar los nueve síes que le faltan para ser investido presidente en primera votación o las abstenciones necesarias para poder compensar los noes en la segunda votación. Y lo que eligió anoche el vencedor de las elecciones, triunfante Fernández Mañueco, es entregarle la llave de su arca a Vox.
