
El director de Más de uno ha recordado la célebre frase atribuida a Mariano Rajoy pero que en verdad es obra de un asesor de Jose María Aznar en los tiempo de la guerra de Irak.
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¿Qué tal, ¿Cómo están? Bienvenidos a una nueva mañana de radio. Estamos a viernes 13 de marzo. Esto es más de uno, esto es la radio. Les cuento una historia que es muy corta, ya lo verán. Hoy sí que es muy corta. Eran un inglés, un holandés y un español jefes de gobierno. Los tres estaban en Bruselas de cumbre cuando la crisis financiera, año 2012. El británico era un tal Cameron, luego hizo lo del Brexit y ya se acabó. El holandés era un tal Mark Rute, que hoy es la mascota de Donald Trump. Y hablaban entre ellos en inglés, claro, Cameron y Ruth. Y el españ que no sabía una palabra, pues hizo ver que estaba entendiendo para no quedarse fuera de juego, e hizo una aportación que grabó allí un micrófono que tuvo divertido aquí al público español durante unos cuantos días, porque fue aquella vez en la que Mariano Rajoy, Presidente del Gobierno de España, it's very difficult todo esto. Grandiosa prueba de mestizaje idiomático, que en realidad es el día a día de los hablantes bilingües, combinan una lengua con la otra, pero que tratándose de Rajoy, pues quedó como un ejemplo más de su hoy reconocida biscómica, que sin duda la tiene y la ha tenido siempre el ex Presidente del Gobierno. It's very difícil todo esto. Con razón tiene escrito Mariano Rajoy en su libro de consejos para gobernantes y aspirantes a serlo, que se aprende más de los errores que de los aciertos y que hay que tener cuidado con hablar más de la cuenta. Puede que Rajoy sea el Presidente con más frases recordadas y popularizadas de la historia de España. Es el vecino el que elige al alcalde a cuanto peor, mejor para todos y cuanto peor para todos, mejor. Pasando por es usted Ruiz y miserable o somos sentimientos si tenemos seres humanos. Pero hay una frase que se le atribuye a Rajoy, que es una atribución errónea y que es la frase que se ha hecho presente en la trepidante campaña electoral que hoy termina en Castilla y León. Porque no fue Rajoy quien dijo menos Siria y más Soria. Me confirma Julián Cabrera, que es nuestro veteranísimo director de informativos, que el copyright de este juego de palabras entre Siria y Soria es de un asesor que tenía José María Aznar y que debió de ser un asesor bastante atrevido, porque se atrevió a advertirle al Presidente entonces de su predisposición a levitar con la política internacional y desatender las inquietudes domésticas de sus gobernados durante su segundo y atlántico mandato. Por eso le decía presidente Menos Soria y más Soria y menos Siria. Menos Siria y más Soria. La verdadera relación de Mariano Rajoy con Soria consistió en que tuvo un ministro apellidado así, José Manuel Soria, que fue abatido por fuego amigo, Montoro se acordará, y que en el estadio de Los Pajaritos había un guardia de seguridad que era clavadito a Mariano Rajoy y al que los espectadores en broma le decían Vamos Mariano. Esa era la relación de Rajoy. Sí, es verdad. Mirad el vídeo y lo comproba. Pero clavadito. Bueno, entonces menos Siria y más Soria ha sido frase recurrente también para jefes de redacción que reclamaban a sus periodistas estar más atentos a los intereses de la gente corriente que a la alta política internacional. Aunque a menudo, y como estamos viendo estos días, la alta política internacional, sobre todo cuando viene acompañada de bombas y de ayatolás con o sin turbante, repercute en los intereses cotidianos de la gente. ¿Cómo? Pues a través del gasóleo, por ejemplo. Que la palpitante campaña en Castilla y León se iba a ver vigorizada todavía más por los ecos de las bombas que el día 28 empezaron a caer en Irán. Era algo, admitámoslo hoy, que ningún fino estratega de los que estudian todos los escenarios electorales posibles para los líderes que les pagan pudo prever jamás cómo meter Siria en Soria. It's very difficult todo esto. Hubo quien quiso ver en el No a la guerra Sánchez convertido en una chapa. El no a la guerra el elemento que por fin iba a movilizar a los legendarios votantes pasotas de la izquierda, que son esta especie mítica que según los suyos aprovecha los domingos electorales para dormir todo el día. Valiente compromiso de los votantes estos de izquierda que nunca se movilizan. Hubo quien quiso ver en el No a la guerra el elemento que iba a cambiarlo todo. Pero en realidad el eslabón que conecta Siria, bueno, en este caso Irán, con Soria, pues naturalmente es el combustible, es el gasóleo, el encarecimiento del combustible que utilizan quienes trabajan el campo o quienes crían ganado. Y si hay una región sensible en España a este doble sector, el agrario y el ganadero, es Castilla y León, donde el peso de este sector en la economía regional es el doble de la media del resto del país. Ya sé que la cuarta parte del PIB de Castilla y León es la industria, no se me enfade Peláez, pero es verdad que el sector agroalimentario tiene un peso bien notable. Bueno, ayer nos contaba nuestro hombre encuesta Ignacio Urquizu, que en los sondeos que se siguen haciendo, porque se siguen haciendo en Castilla y León aunque no se publiquen, no se percibe el impacto de la guerra en la decisión de los votantes, ni por la movilización del no a la guerra, que no se detecta, ni tampoco por el voto castigo que el encarecimiento del gasóleo pudiera suponerle al único partido que en España aplaude todo lo que haga Donald Trump, sea una guerra con consecuencias impredecibles en el precio de la energía, sea un aumento arbitrario de los aranceles que tienen que pagar los productos españoles en los Estados Unidos Ese partido naturalmente es Vox, o sea que el empeño de Sánchez en retratar a Mañueco como un señor de la guerra no parece que haya prosperado. La brocha gorda, pues a veces se pasa de gorda y ni brocha ni en nada, pero que la identificación plena entre el trumpismo y su filial en España, Santiago Obisca, tampoco parece que le pase factura a la derechita extrema ni su devoción por Donald Trump ni su noes no a la investidura de presidentes en Extremadura y en Aragón, que esto es el bloqueo por el bloqueo, ni siquiera las purgas internas que se han llevado por delante ya a Ortega Smith en Madrid, Antelo en Murcia y a Gallardo en Castilla y León. Totus tus Obiscal. Siendo el precio del gasóleo lo que más inquietud ha generado no solo en Castilla y León, pero son los votantes de Castilla y León los que están llamados a las urnas el domingo. Siendo el precio del gasoilio lo que más inquietud ha generado ya en buena parte de la población de este país, cabe pensar que si el gobierno central hubiera acelerado el paso y hubiera aprobado ya esta misma semana un paquete de ayudas y rebajas fiscales para los sectores que para trabajar dependen del gasóleo, se le habría tachado inmediatamente de ventajista y de electorero, que no se habría dicho en las tertulias. Está repartiendo dinero entre agricultores y ganaderos en plena campaña electoral, ya le vale aprovecharse del dinero público para ganar votos como en lugar de eso, como en lugar de acelerar el Gobierno lo que ha hecho es tomárselo con una calma y dejarlo el decreto, las medidas, las ayudas para el martes que viene como pronto Consejo de Ministros pasadas ya las elecciones. Pues también era previsible que se le criticara por todo lo contrario, por arrastrar los pies y por demorarse en concretar las medidas y en rebajar impuestos. Aquí en campaña están todos, el PSOE, está por supuesto Vox y la UPL y está Soriayá y todo lo demás. Bueno, las medidas que el Gobierno está ahí estudiando no parece que vayan a ser revolucionarias. Ya tuvimos una crisis no tan lejana, bien reciente, la crisis de la guerra de Ucrania, aquella fue la crisis del gas, acuérdese y la crisis inflacionaria que vino después y que duró bastante y ya se palió a aquella crisis de la inflación de los precios de la energía con recetas que son recetas conocidas que siempre pasan o por ayudas directas o por rebajas fiscales. En aquella otra ocasión también hubo bonificaciones que en este caso el Gobierno parece que no tiene en mente. Quizá lo más enternecedor de estos días sea ver a una líder política en retirada, de nombre Yolanda Díaz y prejubilada por los suyos, aprovechar la coyuntura para recobrar protagonismo, o intentarlo al menos, apareciéndose ante la opinión pública como prescriptora de recetas infalibles que para sumar siempre son los topes a los precios, la intervención del mercado y prohibiciones. Pero en rigor son los ministerios de Economía y de Energía quienes llevan el peso de este plan paliativo y por eso la música que entona Carlos Cuerpo se parece poco a la que entona Yolanda Díaz. Él habla de buscar el consenso entre los grupos políticos mientras ella desdeña a Núñez Feijóo comparándolo, como hizo ayer, con una lavadora vieja. Esto es pincel fino. Es que Feijóo sólo tiene un programa que es bajar impuestos. Es de programa 1, como las lavadoras viejas. Conectemos con el público joven y los nuevos votantes. Bueno, lo de Cuerpo y Yolanda Díaz son estilos distintos, formas diferentes de conducirse, prioridades también distintas. Pero ojo, que tiene dicho Yolanda Díaz que el presidente Sánchez al final siempre se pone del lado de ella porque está en el lado correcto de la historia. Carlos Cuerpo, que lo sepas.
Podcast: Más de uno
Host: Carlos Alsina (OndaCero)
Date: March 13, 2026
En este monólogo, Carlos Alsina mezcla información y humor para comentar asuntos de actualidad política española, centrándose en la campaña electoral de Castilla y León y la recurrente conexión retórica entre la política internacional y los problemas domésticos. A través de anécdotas, análisis político y sarcasmo, Alsina critica el empleo de eslóganes, reflexiona sobre el peso de la economía rural en la región y examina cómo las crisis internacionales (Siria, Irán) impactan la vida cotidiana mediante, por ejemplo, el alza del combustible.
Carlos Alsina articula, entre ironía y diagnóstico político, cómo la desconexión aparente entre los grandes temas internacionales y los problemas reales de la ciudadanía puede ser engañosa, particularmente en campañas electorales rurales como la de Castilla y León. Mediante anécdotas, frases célebres y una revisión crítica a los actores políticos, Alsina ofrece un análisis fresco y agudo sobre la política española de actualidad, dejando claro que “Siria no entra en Soria”… salvo, claro, cuando lo hace a través del precio del gasóleo.