
El director de Más de uno ha apuntado las diferencias en la situación del Gobierno desde que el presidente compareció por primera vez en el Congreso con motivo de los primeros escándalos y la circunstancias actuales, que han confirmado los fallos e...
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¿Qué tal?
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¿Cómo están? Bienvenidos a una nueva mañana de radio. Estamos a miércoles. Es 24 de junio del año 2026. Sí, es miércoles, no se equivoque. Y les cuento una historia, si me dejan, que es muy corta y que, como la de ayer, es una historia ficticia. Diario de sesiones de un parlamento imaginario. Subió el presidente a la tribuna. Muchas gracias, señora Presidenta, a los diputados. Señorías, en un año pueden pasar muchas cosas y a mí no me ha pasado ni una buena. Aplausos de su grupo parlamentario. No me ha pasado ni una buena porque todas las causas judiciales que me escocían entonces hoy están mucho peor para mí. Quiero decir, están peor que ayer y seguramente están mejor que el día de mañana. Más aplausos de su grupo parlamentario. No es sólo que los casos que ya había hoy tengan aún peor cara, es que me han brotado alrededor casos nuevos que no esperaba. Si oye a una diputada gritar Viva Zapatero. Señorías, aunque todo se me haya puesto peor, yo me veo mejor que nunca. Risas complacientes de su grupo. Sí, créanme, yo me encuentro estupendo. Pateos de la bancada de la oposición. Llamada al orden de la presidenta de la Cámara. Pequeño incidente al desplomarse Un diputado gubernamental de pura emoción por lo entero que ve a su presidente. Señorías, cuando todo parece distinto es que todo va a seguir igual. Soy demócrata y acepto todas las opiniones. Pero por encima de las opiniones están los hechos. Y es un hecho que yo sigo siendo necesario. Es un hecho que la corrupción es contingente. Pero yo soy necesario. Y digo más, no sólo necesario. Es un hecho, señorías, que yo soy providencial. Yo soy lo mejor que le ha pasado a esta vieja nación, que no es una, sino varias, y todas dependientes de mí. Soy quien mantiene encendida la llama del progreso. Yo, señoría, soy una joya. Ustedes, como españoles que son, saben que el día que yo no esté, este país se va al carajo. Mi partido también. Pero eso ya lo tiene todo el mundo descontado. Y porque soy providencial, y ustedes lo saben, no caeré en la fácil tentación de disolverles a ustedes y dejar que los españoles los renueven. Claro que sería fácil poner urnas. Será por urnas. Pero los líderes providenciales no nos debemos al pueblo, sino a su destino. Y este líder providencial que hoy se rebaja a comparecer ante ustedes. Es enteramente consciente de la misión que le corresponde en este instante de nuestra salvar a los españoles de sí mismos. ¿Cómo voy a dejarles votar si entre Leires, Zapateros, Cerdanes, Jessicas, Coldos y Vicente Martínez están los españoles, con perdón, hechos la picha? Un lío. Aplauso atronador del grupo parlamentario del Gobierno. Sus diputados en pie. Patea la oposición. Se suman al aplauso los socios. El diputado, emotivo, vuelve a desplomarse. Toma la palabra la presidenta de la Cámara. Le cuesta hablar, no por el ruido, sino porque tiene un nudo en la garganta y pronuncia estas palabras con la voz que braga El presidente, Señorías, nos ha abierto su corazón y ha sido tal su acierto y su elocuencia que cualquier cosa que podamos decir los demás sobra. De modo que declaro terminada la sesión y que Dios, o su representante en la tierra, que es el Papa, guarde a nuestro presidente por muchos años, 30 o 40 o 50 por lo menos. Podéis ir en paz y no pidáis peras al olmo. Hace casi un año, Pedro Sánchez Pérez Castejón, primer presidente del Gobierno al que le encarcelan a dos secretarios de organización de su partido, compareció en el Congreso, como hará hoy, para fingir que cumple con su obligación de asumir responsabilidades políticas propias, se entiende por la trama de corrupción, nepotismo y abuso de poder que anidó en su Gobierno y en su Ejecutiva.
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Señorías, comparezco, como saben, ante esta Cámara para dar cuenta del caso de corrupción que parece involucrar a los dos últimos secretarios de organización de mi organización, del Partido Socialista.
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¿Involucrar que? Hace un año todavía podía el presidente sostener que la corrupción era presunta, pero hoy ya no. Porque hoy, en lo que se refiere a Ábalos y Coldo, oficial y caballero, la presunción ya no es tal, porque hay hechos probados y hay una condena del Tribunal Supremo. Hace un año, Santos Ardán acababa de entrar en prisión provisional y el Partido Socialista predicaba, como hace ahora con la condena de Ábalos, que aquella medida era desproporcionada.
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Ese fue mi error, confiar en ellos. Y lo hice porque en ese momento yo estaba convencido de que Santos Cerdán era una persona íntegra, humilde, porque no existía ningún indicio delictivo o acusación formal contra él.
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El error que admitió el líder supremo hace un año fue el de haberse dejado engañar, haber dejado que estos dos subalternos tan espabilados abusaran de su conocida condición de de alma cándida.
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Los rumores carecían de concreción de fuentes fiables o pruebas y se producían además en un contexto mediático de desinformación en la que nos empezábamos a acostumbrar a leer noticias falsas casi a diario.
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Ocurrió que lo que era falso no eran las noticias, lo que era falso es que fueran falsas la mayoría de ellas. Y ocurrió que ni una vez se disculpó el Gobierno por haber arremetido contra los medios que publicaron que Cerdán era uña y carne con Ábalos y Coldo o que era el mentor de Leire Díez y de Vicente Fernández. Hace un año anunció el presidente un paquete de 15 medidas. 15. Sacó 15 como podía haber sacado 100 contra la corrupción. Una de ellas, por cierto, era aumentar la protección a los informantes que denuncian chanchullos en la administración pública. El País publicó hace nueve días una crónica con este título. Ninguna de las medidas anticorrupción que anunció Sánchez se ha ejecutado plenamente. De aquel pleno hasta hoy, pues, han pasado algunas cosas, a saber, mascarillas. Ya no es una investigación, es una corrupción probada. El Supremo ha dado crédito a muchas de las acusaciones de Víctor de Aldama, a quien el Gobierno se esforzó hace un año en equiparar al pequeño Nicolás. Santos Sardán sigue mudo a la espera de ser citado de nuevo por la Audiencia Nacional para responder de sus negocios con su compadre de Servinábar. Se han iniciado dos investigaciones judiciales más. Un juez indaga en la contabilidad del PSOE por los sobres con billetes. Otro ha situado a Cerdán como capataz de la pocería de las Leires y ha acreditado que fue el Partido Socialista quien financió a la militante prime, recibida hasta 20 veces por Cerdán en Ferraz, tres veces por la directora de la Guardia Civil y al menos dos por la Fiscalía General del Estado. Y ha sido imputada la gerente del PSOE por supuestas facturas falsas. Sigo. En el año que ha transcurrido desde la comparecencia del 2025, idéntica a la de hoy del presidente Arrastras en las Cortes, ha sido condenado y descabalgado un fiscal general del Estado al que Sánchez siempre trató y el fiscal se dejó tratar como un ministro más. Ha sido juzgado el hermano del presidente por tráfico de influencias y un juez ha tomado declaración como imputado a un expresidente de gobierno que ha ejercido y al que Sánchez ha dejado ejercer como ministro de Exteriores para Venezuela y embajador ante la corte de Waterloo. ¿Investigado Zapatero por sus gestiones para PlusUltra, sus cobros poco fundados de análisis relevante y el millón y pico en joyas que guardaba en la caja fuerte de su despacho? En todos los casos el presidente, alma cándida a la que es tan fácil embaucar, ¿Verdad? En todos los casos el presidente dio crédito a los sospechosos que negaban haber incurrido en nada ilícito, proclamó su honradez, se puso de su lado, atacó a quienes dudaban y se erigió en aval de su integridad y de su decencia. Visto el ojo clínico que ha demostrado en estos últimos años, sus proclamas en favor de investigados han dejado de tener el menor valor. Igual que hoy dice que Zapatero lo aclarará todo y que quedará aprobada su inocencia, pues mañana puede decir que se fió de quien no debía y que cómo iba a pensar él que Zapatero enjoyado, le engañaba. Todo ha quedado ya reducido a la penosa condición de bla, bla, bla. Las opiniones estas que escuchamos cada día. No hay ministros dedicados a charlotear cada día sobre resoluciones y sentencias como si aún tuviera alguna importancia. Lo que digan es que dejó de tener importancia porque se le rompió la animadversión al Supremo de tanto usarla. El nuestro es un gobierno escocido con el tribunal que acaba de hacer justicia en el caso Mascarillas. El nuestro es un gobierno que practica un esfuerzo sin parangón para cuestionar a un tribunal, el más alto del país, que por unanimidad de siete jueces de ideologías diversas, que también los hay de izquierdas, ha permitido a un corruptor confeso permanecer en libertad para que siga cooperando en la resolución de otras corrupciones cometidas desde el poder político. Portavoces pachis fingen haber hecho un estudio riguroso de los 225 folios cuando lo único que hacen es repetir las consignas que les ha pasado la máquina del rango. Papagayos que cobran por papagallear y ministros que reclaman rigor a los demás y se la niegan a sí mismos. Ministros que desinforman Óscar López, imitador voluntarioso de su jefe, con menos talentos, ¿Verdad? Y con menos horas de trabajo y de dedicación, que resulta que hace aquello que él condena cuando lo hacen los demás. Es muy importante combatir la corrupción. El que la hace, la paga. Se llame Ábalos o se llame Ayus. Se llame Ábalos o se llame Cerdán, será que es quien está imputado, investigado o Zapatero, que es quien está investigado también. Es un hecho que Ábalos está condenado a 24 años por corrupción y es un hecho que Ayuso no ha sido objeto nunca de imputación siquiera a día de hoy. Es un hecho que la Fiscalía, tan celebrada por el Gobierno, cuando exonera al hermano del presidente, exoneró al hermano de la presidenta sin que eso haya servido nunca para que Sánchez, tan celoso del rigor y de la verdad, haya dejado de predicar una sola semana lo corrupta que es Ayuso. Esto de las comparaciones y hoy el presidente barra incidir en ello es una pirueta suicida. Equiparar casos tiene un enorme riesgo. Si aunque la fiscalía archive lo del hermano de Ayuso, ella es corrupta. Aunque la fiscalía exculpe al hermano del presidente o a la esposa del presidente aplicando su propia plantilla a la del presidente, se puede decir que él es corrupto. En la causa judicial del novio de la presidenta, nada se le imputa a ella. En la causa judicial de la esposa del presidente, nada se le imputa a él. Pero claro, si para López la novia es corrupta por ser novia y tener poder, el marido es corrupto por ser marido y tener aún más poder. Oscar López era jefe de gabinete de Pedro Sánchez e interlocutor en la Moncloa de Santos Cerdán cuando éste se encomendó a Leire y a sus cloacas para proteger a Sánchez del ministro exjefe de gabinete. Lo que uno sigue esperando es que informe a la opinión pública de cómo fue exactamente aquella reunión que mantuvo él con Montero y con Cerdán la tarde en la que Sánchez amagó con la espantada. ¿Qué se dijo en esa reunión? ¿De qué se habló y por qué? Santos Cerdán salió de aquella reunión decidido a citarse con Leire al día siguiente en Ferraz para chapotear en las cintas villarejas, pasarle una de ellas al país y empezar a financiar clandestinamente y con facturas falsas las operaciones de Pucería del ministro exjefe de gabinete. Lo que uno espera es que diga si él, como su jefe Sánchez, permaneció en Bavia y estaba por uvas mientras Cerdán se partía el cobre por Sánchez en su rancho de Ferrez.
Host: Carlos Alsina (Onda Cero)
Air Date: June 24, 2026
Carlos Alsina inicia la mañana con su tradicional monólogo, moviéndose entre la sátira, el análisis político mordaz y la denuncia, para retratar la situación política actual en España marcada por los escándalos de corrupción en el entorno del presidente Pedro Sánchez. El episodio emplea una mezcla de ficción ácida y relato factual para ilustrar la percepción de impunidad y providencialismo que Alsina atribuye al jefe del Ejecutivo. El monólogo repasa las secuelas judiciales de miembros clave del PSOE, la retórica gubernamental para justificar las crisis, y las tácticas para responsabilizar a la oposición y a los medios.
[00:03–03:59]
[03:59–05:19]
[05:20–07:05]
[07:06–08:45]
[08:46–10:45]
[10:46–fin]
"Cuando todo parece distinto es que todo va a seguir igual."
(Presidente ficticio, 01:20)
"La corrupción es contingente. Pero yo soy necesario. […] Yo soy providencial."
(Alsina, 02:10)
"No hay ministros dedicados a charlotear cada día sobre resoluciones y sentencias como si aún tuviera alguna importancia."
(Alsina, 08:42)
"Papagayos que cobran por papagallear..."
(Alsina, 10:30)
Alsina utiliza la ironía y el sarcasmo para desnudar las estrategias de victimismo y grandilocuencia del liderazgo político. El tono es incisivo, mordaz y crítico, aunque no exento de humor. La carga satírica del arranque ficticio contrasta con el minucioso repaso factual de la segunda mitad, logrando un equilibrio perfecto entre entretenimiento y denuncia.