
El director de Más de uno ha señalado la actitud confusa de los países miembros de la UE, con el envío de una misión de vigilancia, 'no militar', a la isla, mientras Úrsula von der Leyen rebaja el tono y se remite a la OTAN.
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A
¿Qué tal? ¿Cómo están? Bienvenidos a una nueva mañana de radio. Estamos a viernes. Viernes 16 de enero. Esto es más de uno de sonda cero. Les cuento una historia que es muy corta, ya verán. Uhalak era un hombre sabio, nieto de chamán y conocedor de todos los secretos que habían atesorado sus antepasados. Su talante era sosegado, su actitud, prudente. Su única pretensión, hacer el bien a sus vecinos de aldea en la gélida isla que hoy llamamos Groenlandia. El amor de su vida era su hijo, Apuziak, un joven generoso y recto que andaba ennoviado con una chica de su misma edad y a quien un amigo de la infancia, enfermo de celos, ahora odiaba con toda su alma. Icumac se llamaba el odiador. Una noche de ventisca, con la tormenta arreciando y la nieve cubriéndolo todo, Apuntsiak, el amado hijo, desapareció. Sólo el padre vio en sus sueños lo que había ocurrido. Lo que había ocurrido es que el malvado Ikumac lo había embaucado para que lo acompañara hasta el acantilado. Y una vez allí, lo había empujado al mar. Desde aquel día, el sabio Ujalac ya no pudo ser ni sosegado ni prudente. Su única obsesión era que se le hiciera justicia a su hijo castigando a quien lo había matado. Recurrió a los ancianos de la aldea, pero éstos le dieron largas Le tus sueños no constituyen una prueba, querido amigo. Frustrado, quebrado, envenenado, Ujalac recurrió a su última la magia. Reunió el cráneo de un ave, la vértebra de una focalización, la mandíbula de un oso polar. Usó tendones para formar con todo ello una sola pieza que talló para darle forma de animal con cabeza de hombre. Le añadió un mechón de pelo de Ikumac. No me preguntes cómo lo consiguió puesto. No. Sé bañó esta criatura que había tallado en su propio semen, no el del Ikumac, sino el suyo. Y una vez que tuvo ese engendro listo, lo llevó al acantilado donde había muerto el hijo y lo lanzó al mar, de donde habría de salir el monstruo ya agigantado y con vida propia. Regresar a tierra firme, localizar a su víctima, al tal y Kumak, y desmembrarlo. Lo que pasa es que 10 segundos después de lanzarlo al mar. Uhalac recordó lo que una vez le había advertido su abuela, que le había dicho. Quien recurre a la magia de Tupilac, que es el nombre de este monstruo, quien recurre a la magia de Tupilac debe de estar muy seguro de que la persona contra quien lo envía carece de habilidades mágicas, porque si las tiene el Tupilac, éste se volverá contra quien lo creó y será su creador quien acabará destruido. Y pensó el sabio Ujalá. Que olvido más tonto, me había dicho la abuela. No les cuento cómo termina la historia porque ya les he contado bastante. Ya les he hecho bastante spoiler. Esta leyenda, la leyenda de Tupilac, el monstruo justiciero tan parecido al vudú, es una de las señas de identidad más conocidas de los inuit, que son los habitantes primigenios del Ártico y también de Groenlandia. Doy por hecho que los asesores preparadísimos representantes y asesores de Donald Trump en la Casa Blanca, le habrán advertido al presidente de los Estados Unidos de esta leyenda de Tupilak. Por si acaso el primer ministro groenlandés, que es un treintañero deportista, de quien ha dicho Donald Trump que no sabe quién es ni le importa, por si acaso el primer ministro de Groenlandia echara mano de las más ancestrales estrategias defensivas, y a falta de Delta Force groenlandesa, pues lo que hiciera estos próximos días es coger el asta de un reno, tallar en ella, en el asta, un Tupilac con un mechón de pelo naranja, en referencia a Trump, y lo echara al mar para que la criatura alcanzara flotando el Potomac y se le apareciera monstruoso a Donald Trump de entre las obras del gigantesco este salón de baile que está haciendo ahí en la Casa Blanca. De monstruo a monstruo. Donald, ¿Estás seguro que es por esto? Porque Trump conoce la leyenda de Tupilac en Groenlandia, por lo que ha designado como enviado presidencial para Groenlandia al gobernador de la Luisiana, que otra cosa no, pero de magia negra supongo que sabrá bastante, porque para algo vive en Nueva Orleans. El gobernador de la Luisiana es el enviado especial de Trump para Groenlandia. ¿Dice es que se le habrá perdido al gobernador de Louisiana, en Groenlandia, a 5.000 kilómetros de distancia, sin vínculo personal conocido con la isla? Pues es un misterio que se le habrá perdido. Más que nada porque sigue ejerciendo de gobernador de Luisiana, o sea, sigue viviendo en Nueva Orleans. A falta de razones más sólidas se interpreta que lo ha escogido Donald Trump por aquello de que la Luisiana se la compró Estados Unidos A Francia después de que Francia se la comprara a España. 700.000 millones de dólares ofrece Trump por Groenlandia, que no consta que esté en venta. Pero oye, ocurre que para Donald Trump tanto los territorios como los hombres comparten una misma característica y es que todos tienen un precio, o sea, que todos se venden y si no se venden, se invaden. La Unión Europea lleva semanas intentando aparentar que ella misma se cree en condiciones de plantear plantar cara a los Estados Unidos En el caso de que Donald Trump pasara mayores en esto de invadir Groenlandia. La Unión Europea, alternando la retórica con la ternura, la ternura que produce ver a gobernantes hechos y derechos evitando pronunciar el nombre del presidente de los Estados Unidos en adelante el innombrable. Los gobiernos europeos han hecho saber a los daneses que están o que estamos, porque ahí también está el Gobierno de España, que estamos con ellos, daneses, estamos con vosotros Y a los groenlandeses también dependen de Dinamarca, también estamos con brutos. No ha hecho Tezanos encuestas de cómo ha sido recibido este mensaje de aliento entre los daneses y los groenlandeses, pero está fuera de duda que se habrán quedado todos ellos más tranquilos sabiendo que estamos ahí. No sólo al comprobar como Ursula von der Leyen sugiere un día que el tratado de la Unión Europea avala que defendamos militarmente Groenlandia para recular al día siguiente y de lo dicho Diego, sino sobre todo al escuchar el verbo firme que los ministros de España están utilizando para proclamar que también en esto es Pedro Sánchez quien lidera la defensa europea, la firmeza frente a Washington y la empatía groenlandesa. En la misma semana dos ministras de Pedro Sánchez, una que está en ejercicio y la otra que está en comisión de servicios en Bruselas, o sea, Margarita Robles y Teresa Rivera, han abroncado a von der Leyen y a las instituciones europeas por ser tibias, como diría Ayuso, tibias y moderaditas las instituciones europeas a la hora de hablarle a Trump de Groenlandia, que tienen que aprender del presidente del Gobierno de España. En un acto de coraje extraordinario firmó un comunicado de cuatro párrafos con Macron y con Starmer en el que tendían su mano a Donald Trump sin nombrarle, para mejorar entre todos la seguridad del Ártico, que es justo lo que ha pedido el presidente de los Estados Unidos o exigido, oye, mayor acto de desafío al innombrable. Yo creo que no cabe más que plantar cara a Estados Unidos. Lo que han empezado a hacer algunos gobiernos europeos esta semana es atender a la exigencia de Trump de aumentar la dotación militar de la OTAN en Groenlandia. Macron se ha colgado la medalla de haber enviado ya unos cuantos soldados a la isla. El francés siempre está por enviar soldados a algún sitio y Margarita Robles, que no se iba a quedar atrás, pues como dicen las crónicas, ayer dejó abierta la posibilidad de que ella, bueno, perdón, el gobierno al que ella creo que sigue perteneciendo, o sea, su jefe, el presidente del Gobierno Pedro Sánchez, también envíe algún soldado.
B
No hay que precipitar acontecimientos. Vamos a ser prudentes a la hora de tomar decisiones. ¿España podría participar de alguna manera en esa misión de vigilancia?
A
Vamos a ver, vamos a ver, vamos a ver, vamos a ver. Misión de vigilancia en Groenlandia, dice. ¿Vigilaríamos a quién exactamente? A los americanos, a los rusos, a los chinos, a los chamanes. Iríamos bajo bandera de la OTAN, que también es bandera estadounidense, Claro, iríamos con debate parlamentario previo. Igual para esto no es preciso el visto bueno del Congreso y entonces tampoco vamos a molestar al Congreso con estas cosas, que bastante tienen sus señorías con debatir allí los presupuestos. Ah, no, que presupuestos tampoco tenemos.
B
Pero que quede claro que no son tropas militares, no es una misión militar, sino que lo que se ha enviado allí, los países han sido misiones de reconocimiento sobre el terreno.
A
Esto despide claridad la ministra Margarita Robles, y hace bien, dice, a ver, que no es una misión militar, aunque se haya enviado ya militares, no nosotros, pero sí otros países que no son tropas como tal, son personas uniformadas que van en misión de reconocimiento. ¿Y a reconocer a quién? Pues vamos a verlo, vamos a verlo porque se trata de que Trump vea que efectivamente estamos en ello. El asunto, como se ve, está siendo expuesto a la opinión pública con una nitidez y con una solvencia verdaderamente encomiables. Úrsula Tibia, Dinamarca. Aquí nos tiene vigilante Donald, Perdona, que tampoco quisiéramos molestarte. Soldados, por supuesto que sí, para eso tenemos soldados. Pero vamos a ver, vamos a ver, vamos a ver, que igual primero hay que decidir qué tarea les encomendamos a estos soldados. Que no es contra ti, Donald, que es al revés, que es para que veas que hacemos lo que tú querías que hiciéramos. Y así no hace falta que compres Groenlandia ni que. Y además, como ya el lunes va Feijóo a la Moncloa a hablar de estas cosas, soldados, misiones, amenazas del innombrable, pues ya para entonces se ocupa el presidente de despejárselo todo a Feijóo y al resto de nosotros.
B
Cuando oigo al señor Núñez Feijóo me doy cuenta de que es que él no sabe nada del tema de seguridad y defensa. No sabe nada.
A
Ya, bueno, pero el lunes el presidente lo va a adiestrar, lo va a entrenar. Ministra de la Concordia y el entendimiento. ¿Va Feijóo a la mucla? ¿Para qué va si no sabe nada? Seguridad ni de defensa, ni de financiación autonómica, ni de política exterior. Quizá lo más cierto de estos últimos días esté siendo escuchar a Álvarez y al presidente Sánchez defender la soberanía nacional danesa frente a quienes se empeñan en cuestionarla. Esta es una maravillosa paradoja teniendo en cuenta que los socios más mimados por el gobierno de Pedro Sánchez son partidos que combaten la soberanía nacional española y se atribuyen el derecho a decidir ellos lo que compete a todos los españoles. Es que no sé si Álvarez se acuerda, pero eso fue el procés bautizado por el gobierno español como el conflicto político para agradar a quienes embistieron contra las normas, las leyes y los derechos de la población española.
Podcast: Más de uno
Host: Carlos Alsina (Onda Cero)
Fecha: 16 de enero de 2026
Carlos Alsina abre la mañana de Onda Cero con su característico humor e ironía, enlazando una leyenda inuit sobre venganza y magia (el “Tupilac”) con la insólita actualidad política: la propuesta de compra de Groenlandia por parte de Donald Trump, las señales geopolíticas entre Europa y Estados Unidos, y la cómica reacción de la política española y europea ante el asunto. El monólogo recorre la alegoría, la crítica política y la sátira, dejando perlas para la reflexión sobre soberanía, retórica internacional y posturas de cara a la galería.
Trump y Groenlandia:
Nombramiento absurdo del gobernador de Luisiana:
Retórica y fragilidad europea:
España busca protagonismo:
Sobre la intervención militar:
Proceso parlamentario ausente:
[03:55] Carlos Alsina:
“700.000 millones de dólares ofrece Trump por Groenlandia, que no consta que esté en venta.”
[04:32] Carlos Alsina:
“El gobernador de la Luisiana es el enviado especial de Trump para Groenlandia. ¿Dice es que se le habrá perdido al gobernador de Louisiana, en Groenlandia...? Pues es un misterio que se le habrá perdido. Más que nada porque sigue ejerciendo de gobernador de Luisiana, o sea, sigue viviendo en Nueva Orleans.”
[09:01] Margarita Robles (parodiada por Alsina):
“Que no es una misión militar, aunque se haya enviado ya militares, no nosotros, pero sí otros países que no son tropas como tal, son personas uniformadas que van en misión de reconocimiento.”
[08:17] Carlos Alsina:
“¿Iríamos bajo bandera de la OTAN, que también es bandera estadounidense, claro, iríamos con debate parlamentario previo?”
[10:08] Colaborador:
“Cuando oigo al señor Núñez Feijóo me doy cuenta de que es que él no sabe nada del tema de seguridad y defensa.”
El monólogo mantiene el tono irónico, mordaz, cómico y crítico característico de Alsina. Se mezclan la sátira política, la crítica de la teatralidad institucional y la capacidad de reírse de la grandilocuencia, el postureo diplomático y la hipocresía política.
El episodio utiliza la fábula del Tupilac para ilustrar el absurdo y los riesgos de la política de postureo frente al poder real, en este caso encarnado por Donald Trump. Exprime la actualidad internacional para hacer humor, poner en evidencia contradicciones y dejar un mensaje sobre la teatralidad política europea y española ante desafíos globales.