
El director de Más de uno ha mostrado sus dudas sobre las razones por las que el expresidente del Gobierno no quiere que la Agencia Tributaria fiscalice sus rentas y sus bienes si tiene todo en orden.
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¿Qué tal?
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¿Cómo están? Bienvenidos a una nueva mañana de radio. Estamos estrenando el miércoles 8 de julio del año 26. Esto es más de uno, esto es Onda Cero. Si me dejan, les cuento una historia que es muy corta. A punto estuvo de vivir 100 años, porque su vida sí fue muy larga. A punto estuvo de vivir 100 años. Murió al borde de los 98, en brazos de su cuarta esposa y haciendo así que su heredero, que ya era casi cincuentón, disfrutara del título nobiliario, pero apenas 17 años. Él, el difunto, lo había disfrutado durante casi 40. Huérfano desde los 6 años, tímido, estudioso, observador agudo, mente ágil. Bertrand Russell, tercer conde de Russell. Cultivó las matemáticas, la filosofía, el pensamiento político, el activismo, fue pacifista, fue izquierdista, racional y reflexivo. El ateísmo no beligerante, también lo cultivó, y la defensa de la igualdad de las personas, o sea, del rechazo a los privilegios de clase. Premio Nobel de Literatura, sin duda fue uno de los intelectuales más fecundos e influyentes del tiempo que le tocó vivir, que fue un largo tiempo, porque su vida, como le digo, fue casi centenaria. Pero cierto día recibió una carta en su domicilio. Abrió la carta con el abre cartas de plata, supongo, como corresponde a un conde. Empezó a leerla y se disgustó enormemente. La carta la remitía a un periodista que primero se presentaba y después le solicitaba una entrevista. No olvidaba mencionar el solicitante todos los méritos que reunía el potencial entrevistado, la admiración que sentía por él, el privilegio inmenso que supondría poder conversar con Bertrand Russell personalmente. Pero en el encabezamiento de la carta había pasado por alto el periodista un elemento clave. Se dirigía a él como Sr. Russell, apeándole, sin mala intención, pero apeándole de su relumbrante condición de Conde. Se saltaba el título nobiliario. Y respondió Russell al periodista con un tono tan despectivo por habérsele olvidado tratarle como lo que era, un conde, que a éste debió de parecerle. Bueno, se le cayó de los altares, supongo, y le debió parecer un presuntuoso. Debió de pensar qué tío tan clasista, tan pagado de sus títulos nobiliarios. El sucedido lo recoge Espinosa Infante en El mapa del Tesoro, tercera parte, donde el autor advierte a su hijo de las decepciones que le producirán aquellos a quienes tenga por grandes hombres. Llegará el momento en que descubras sus miserias. Porque uno puede ser heroico frente a algunos retos y comportarse ante otros como un verdadero miserable. No existe una moral especial para ellos. No pueden pretender tener bula para transgredir las reglas y que aún así se les admire. También Emile Zolá, valiente defensor de Dreyfus, es tenido como un referente moral cuando tres años antes se había puesto de perfil cobardemente cuando a Oscar Wilde lo metieron en prisión por ser homosexual. De miserias más que de grandes hombres está colmada la historia de las naciones. Se cumplen hoy 50 días. 50 desde que los agentes de la UDEF ordenaron abrir la caja fuerte del despacho de José Luis Rodríguez Zapatero. 50 días de aquella mañana. Mañana trepidante en la que el ex presidente del Gobierno tuvo que cancelar su agenda, escribirse un texto, salir al jardín de casa y grabarse un vídeo con el que contrarrestar la condición de sospechoso de negocios ilícitos que acababa de caerle encima con la imputación del juez Calama.
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Deseo en primer lugar expresar mi disposición, por supuesto, a colaborar con la justicia. Deseo expresar que voy a ejercer mi derecho a la defensa con toda la firmeza y toda la convicción y también que atenderé en los próximos días a los medios de comunicación.
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Cincuenta días después, ni Zapatero ha atendido a los medios de comunicación ni ha colaborado con la justicia en el asunto en el que con más facilidad podría haber colaborado ya que son sus joyas. A 8 de julio, el presidente sigue sin asumir de viva voz que el propietario de las joyas es él. Todavía no se lo hemos escuchado decir. Y sigue sin aportar un solo dato sobre la antigüedad, la procedencia o el valor de esas joyas. En cuestión de transparencia, cero. Zapatero al juez le pidió un aplazamiento de la declaración y el juez le concedió un aplazamiento de su declaración. Luego, el día que fue a declarar le pidió más tiempo para responder sobre este asunto concreto de las joyas y el juez se lo concedió. Hace días que venció el plazo que el propio imputado había pedido y todo sigue igual. Bueno, con dos diferencias, o tres, tres diferencias. Una, que la Abogacía del Estado, dependiente del Gobierno por el que Zapatero bebe los vientos y viceversa, se personó como parte perjudicada. Dos, que la Agencia Tributaria abrió una inspección a la familia Zapatero por su tributación o carencia de tributación, ya se verá entre 2021 y 2024, ingresos, renta declarada y patrimonio. Y tres, que Zapatero ha cargado ahora contra Hacienda, que también depende del Gobierno, por el que bebe los vientos y viceversa, por haberle inspeccionado de manera arbitraria, dice el expresidente, unilateral y caprichosa y en abierto conflicto con el procedimiento penal que está en marcha, o traducido, que Rodríguez Zapatero ve mala fe en Hacienda, órgano gubernamental, digo, y pide al juez que le ordene cesar de manera inmediata la inspección fiscal que tiene abierta. Se entiende que es el abogado que lleva la causa de Zapatero o los abogados no sé cuántos, quienes prefieren que la Agencia Tributaria se quede quieta. Se entiende que los abogados pulsen todas las teclas de que disponen para ejercer la defensa del imputado. Faltaría más. Pero ocurre que una petición como esta hace inevitable preguntarse qué problema tienen los Zapatero en que Hacienda les fiscalice y les pida papeles. Recuérdese que el presidente en este programa se ufanó de no haber recibido nunca ni un requerimiento de Hacienda como prueba de que toda su actividad y sus ingresos fueron legítimos.
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Nunca he tenido un requerimiento del impuesto a la renta a las personas físicas. Nunca. Absoluta legalidad. Todos mis ingresos, insisto, están declarados por el impuesto a la renta de las personas físicas y mi patrimonio no ha dado lugar a tener que hacer declaración a efectos fiscales. Esa es la verdad. Punto.
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El IRPF lo tenía en orden. El IRPF, la renta personal, el patrimonio, no le alcanzaba para tener que prestar declaración, que presentar declaración. 1.300.000 euros en joyas. Se agrietaron este discurso y ahora le está pidiendo Zapatero al juez que frene la indagación tributaria. Y lo hace en un escrito que incluye este párrafo que en La Moncloa supongo que habrán anotado. Alega Zapatero, Si Hacienda pide mi colaboración y la de mi esposa, se me sitúa ante una alternativa diabólica porque si colaboro activamente con la Agencia Tributaria puede ser utilizado en mi contra en el proceso penal y si no lo hago me expongo a sanciones administrativas por resistirme u obstruir esa inspección. Bueno, él dice reproches administrativos, no sanciones. La pregunta es obligada. ¿Por qué colaborar con Hacienda y contarle lo que ha habido iba a poder ser utilizado en su contra en el proceso penal? Si su actividad y sus ingresos fueron todos lícitos y su tributación, como él sostuvo, fue escrupulosa y completa, ¿Qué problema puede tener en que Hacienda someta al microscopio hasta la última de sus transacciones? O preguntado de otra ¿Está acaso admitiendo el imputado que no llegó a tributar por alguna de las rentas o de los bienes que estaba obligado a declarar? Y otra pregunta. Esta es para el presidente Sánchez. Cuando proclamó en público su apoyo a Zapatero y dio por hecho que había cumplido Zapatero todas sus obligaciones legales, ¿Estaba al tanto de que Zapatero prefiere que Hacienda no se meta? Cuando uno de los hombres de confianza de Sánchez le contó al diario El País, Fuentes de Moncloa, que Sánchez ya tenía toda la información sobre las joyas y que estaba absolutamente tranquilo, ¿Incluía en esa tranquilidad la tributación obligada por un patrimonio tan notable? La pregunta es relevante. ¿Sánchez mantiene la inocencia de Zapatero porque presupone que el expresidente está al día con Hacienda o Sánchez mantiene la inocencia de Zapatero sin saber en realidad si ha pagado o no los impuestos que le correspondían? Lo primero sería un auto de fe, un brindis al sol, presupone que está al tanto de sus obligaciones. Un brindis al sol del que siempre podría escapar después Zapatero alegando que fue engañado, es un clásico sanchista. Es que no me contó la verdad. Lo segundo sería más grave. Si el presidente del Gobierno de España, no teniendo seguridad de que un expresidente tributó por su patrimonio en joyas, si no teniendo esa seguridad, proclama pese a ello que es un modelo ese expresidente de integridad y de cumplimiento de la ley, cuidado que puede acabar estando banalizando la ocultación fiscal, quitándole importancia haberle escondido a Hacienda más de un millón de euros en joyas y no podrá decir Sánchez que confió en quien no debía porque tiene al contribuyente investigado por Hacienda revolviéndose contra la Agencia Tributaria e incapaz de exponer 50 días después cómo llegó La Alajera a la caja fuerte de su despacho.
Host: Carlos Alsina
Date: 8 de julio de 2026
Podcast: Onda Cero
En este monólogo matutino, Carlos Alsina aborda con su habitual mezcla de información y humor la situación judicial y fiscal de José Luis Rodríguez Zapatero, ex presidente del Gobierno español, a raíz de la investigación sobre su patrimonio en joyas. Alsina utiliza la anécdota de Bertrand Russell y reflexiones sobre grandes hombres para introducir una crítica sobre la falta de transparencia y la reacción de Zapatero ante la Agencia Tributaria y la Justicia. La pieza combina análisis político, ironía y una reflexión sobre la moralidad pública.
[02:52] Carlos Alsina (sobre los grandes hombres):
"De miserias más que de grandes hombres está colmada la historia de las naciones."
[03:50] José Luis Rodríguez Zapatero (vídeo tras la imputación):
"Deseo en primer lugar expresar mi disposición, por supuesto, a colaborar con la justicia. Deseo expresar que voy a ejercer mi derecho a la defensa con toda la firmeza y toda la convicción y también que atenderé en los próximos días a los medios de comunicación."
[06:45] Zapatero (sobre su historial fiscal):
"Nunca he tenido un requerimiento del impuesto a la renta a las personas físicas. Nunca. Absoluta legalidad. Todos mis ingresos, insisto, están declarados por el impuesto a la renta de las personas físicas y mi patrimonio no ha dado lugar a tener que hacer declaración a efectos fiscales. Esa es la verdad. Punto."
[07:10] Carlos Alsina:
"1.300.000 euros en joyas. Se agrietaron este discurso y ahora le está pidiendo Zapatero al juez que frene la indagación tributaria."
[07:31] Carlos Alsina (pregunta incisiva):
"¿Por qué colaborar con Hacienda y contarle lo que ha habido iba a poder ser utilizado en su contra en el proceso penal? Si su actividad y sus ingresos fueron todos lícitos y su tributación, como él sostuvo, fue escrupulosa y completa, ¿qué problema puede tener en que Hacienda someta al microscopio hasta la última de sus transacciones?"
Carlos Alsina pone el foco en la distancia entre el discurso público y la actuación privada de una figura relevante, y en los dilemas que esto genera para la credibilidad de las instituciones democráticas. El monólogo no sólo satiriza la situación y la lentitud de los procedimientos, sino que incide en la importancia de la ejemplaridad y la transparencia para los dirigentes, formulando preguntas incómodas pero pertinentes sobre el comportamiento de quienes han ocupado y ocupan las más altas responsabilidades del Estado.