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Y hoy es martes. Y los martes también en Navidad. Peláez. ¿Qué tal, Peláez? Buenos días. Buenos días, Miguel. Aquí, al pie del cañón. Que no falte. Oye, vi ayer la rueda de prensa conjunta que ofrecieron Trump y Zelensky para avisar de que la paz podría estar al caer y francamente, yo ya esperaría un poco. No tiene mucho sentido firmar La Paz un 30 de diciembre, un día de nadie, sin pena ni gloria y en el que todo, todos tenemos la cabeza puesta ya. En el protector gástrico, el último repaso a la maniobra de Heimlich, y en el cuñado, el mío se pone en la cuenca del ojo el alambre ese que protege el corcho del champán como si fuera un monóculo. Un espectáculo lamentable. Pero bueno, a lo que iba. Tras 1405 días desde que Rusia invadiera Ucrania, yo creo que ya da igual un día más, un día menos. Honestamente, lo que hay que pensar es en cómo pasaría a la historia esa improbable paz. Y creo que en ese sentido suena mucho mejor los acuerdos de fin de año, el tratado de Año Nuevo o incluso la paz de la noche de Reyes. Mucho mejor que la noche de los omeprazores rotos. Aunque lo importante es que la paz llegue, Miguel. Dice Trump que Putin está deseando que Ucrania tenga éxito, que es un poco como decir que Hitler quería lo mejor para los judíos. La cara de Zelensky lo decía. Pues si me queréis irsen, que diría Lola Flores. Desde luego, es una curiosa manera de querer lo mejor para un país. Invadirlo, cargarse a 85.000 de los suyos y. Y condenar a cientos de miles a la diáspora, incluyendo a un número incuantificable de niños huérfanos. Ojalá llegue algún día a la paz, Miguel. Pero ni eso conseguirá que olvidemos a todos esos españoles al servicio de Putin, a muchos de los cuales solo les ha faltado enviar sus columnas y sus tweets en cirílico. De producirse la paz de la noche de Reyes, para algunos sería también la noche de los rublos perdidos. Y si no llega, recordaremos, como decía julio Camba, que todas las pompas son fúnebres. Gracias, Peláez, y que tengas un buen día. Y ya de paso, feliz año también para ti. Haremos lo que podamos. Será lo que se pueda.
