
En el Mundial de España 82, el de Naranjito, Francia jugó en Valladolid contra Kuwait. El partido se hizo famoso porque el jeque, que era el hermano del emir y a la sazón presidente de la federación de futbol bajó desde el palco al césped para pr...
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Es martes hoy sí. Y los martes, Peláez en este programa. Peláez, buenos días. Buenos días, Carlos. En el Mundial de España 82, el de Naranjito, Francia, jugó en Valladolid contra Kuwait. El partido se hizo famoso porque el jeque, que era el hermano de Nemir y Aras Azón, presidente de la Federación de Fútbol, bajó desde el palco al césped para protestar un cora. Al árbitro, un soviético que se llamaba Stupar le dijo que los kuwaitíes se habían quedado parados porque oyeron un silbato. Así que el jeque entró al campo, discutió con el árbitro y acabó consiguiendo que anularan el tanto. Algo absolutamente insólito. Luego Francia ganó igual 4 goles a 1. Pero la escena quedó inmortalizada como una de las imágenes más grotescas jamás vistas. Un jeque dejando al césped, mandando para el partido y consiguiendo condicionar al árbitro. Siguiendo la senda de su desarrollo, Donald Trump, el otro naranjito, decidió llamar al presidente de la FIFA, que se llama infantino. ¿Por qué Dios no da puntada sin hilo para protestar una tarjeta roja a un jugador de la selección estadounidense? Sacó pecho de la hazaña en el despacho oval. Sí, hablé con Infantino. Le pedí una revisión porque pienso que la tarjeta no fue ni falta, dijo. Lo insólito es que ante esto, Infantino no solo nos indigna, sino que accede y le quita la roja al jugador en una genuflexión que no se veía desde Fernando Galindo. Un admirador, un esclavo, un siervo. Y aún así, no sirve de nada. Y ni con Balogún, que así se llama jugador indultado, Estados Unidos es capaz de ganar y pierde por un idéntico 4-1. Alsina. Ni todas las amenazas, ni todos los indultos, ni todas las presiones del mundo logran evitar lo inevitable en la vida. Acaba pasando lo que tiene que pasar, dejando en el camino, eso sí, un inolvidable reguero de ridículo. Lo saben en las cloacas. Ábalos, Cerdán, el fiscal y Leire. Suman 4. Que tome nota el 1. Que tengas un buen día, Peláez. Cuídate. Será lo que se pueda.
Podcast: Más de uno
Host: Carlos Alsina, con Peláez
Fecha: 7 de julio de 2026
El episodio explora, entre humor y reflexión, la inevitabilidad de la derrota, usando anécdotas futbolísticas y políticas para ilustrar cómo, a pesar de intentos de influencia y presión, hay circunstancias en las que perder es simplemente inevitable.
(00:08 – 01:54)
“Algo absolutamente insólito. [...] Un jeque dejando el césped, mandando parar el partido y consiguiendo condicionar al árbitro.” (Peláez, 00:45)
(01:55 – 03:05)
“Sí, hablé con Infantino. Le pedí una revisión porque pienso que la tarjeta no fue ni falta,” cita Peláez a Trump (02:10)
“En una genuflexión que no se veía desde Fernando Galindo. Un admirador, un esclavo, un siervo.” (Peláez, 02:28)
(03:06 – 03:52)
"Ni todas las amenazas, ni todos los indultos, ni todas las presiones del mundo logran evitar lo inevitable en la vida. Acaba pasando lo que tiene que pasar, dejando en el camino, eso sí, un inolvidable reguero de ridículo." (Peláez, 03:10)
“Que tengas un buen día, Peláez. Cuídate.”
“Será lo que se pueda.”
El episodio utiliza humor, ironía y comparaciones históricas para subrayar que, aunque algunos intentan manipular el destino o la justicia con poder y presión, la derrota es muchas veces ineludible. Tanto en el fútbol como en la vida y la política, el esfuerzo por evitarla solo suele dejar, en el mejor de los casos, una “inolvidable reguero de ridículo”.