
Ignacio Urquizu explica qué imagen de la relación de los españoles con el trabajo muestran los datos demoscópicos, las diferencias entre generaciones y cuáles han sido los cambios en los últimos años.
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A
En 17 minutos estamos en las 10 de la mañana, una hora menos en las Islas Canarias con Ignacio Urquizu. Cada semana, este día, el jueves, cada semana abordamos el estado de la opinión. Buenos días, Ignacio, ¿Cómo estás?
B
Hola, buenos días Carlos, ¿Cómo estás?
A
Hoy queremos hablar, hoy quieres tú hablar de lo que opinamos los españoles sobre el trabajo. Claro, viniendo de dónde venimos, que es del juicio de las mascarillas, igual lo más interesante sería saber si los españoles reprobamos el enchufismo, salvo cuando el enchufado es uno de nosotros.
B
Bueno, sí, esa sería una pregunta, creo que entre comillas, fácil de responder. Hay poca gente que está a favor del enchufismo. Y hoy lo que quería era hablar justamente del trabajo. No qué piensan estas trabajadoras de su trabajo, que seguramente estarían muy contentas con sus puestos de trabajo, sino qué piensan los españoles en general. Porque como conocimos a principios de semana que hemos alcanzado una cifra récord, hay 22 millones de afiliaciones a la Seguridad Social y es verdad que es una excelente noticia, pero la pregunta es ¿Qué piensan todas esas personas de sus trabajos? ¿Hasta dónde estamos dispuestos, por ejemplo, a sacrificar parte de nuestras vidas por trabajar? Y para poder analizar esta cuestión creo que tenemos que partir primero de lo que es el estado de ánimo de los españoles. ¿Cómo nos vemos a nosotros a nivel personal? Cuando vemos los datos en una reciente encuesta que hemos hecho en Vestroscopia, Vemos que el 37% de los españoles a nivel personal se sienten ahora mismo muy tranquilos, Están tranquilos. El 26% se sienten cansados. ¿Pero nos sentimos todos igual? Depende dónde trabajamos. Y aquí empiezan ya las diferencias. Las personas que trabajan por cuenta ajena, es decir, que trabajan para otra persona, para una empresa, están tranquilos al 41%, más tranquilos que los demás y más que los empleados públicos. Los empleados del sector público, el 34 dicen estar tranquilos. Así que la gente está más tranquila en una empresa privada ahora mismo que en el sector público. En cambio, cuando hablamos de los autónomos, los que trabajan por cuenta propia, aquí ya están tan tranquilos como cansados. Están prácticamente en un porcentaje muy similar al 30%. También dicen estar más tranquilos los que teletrabajan, el 40% de los que logran teletrabajar dicen estar tranquilos, mucho más que los que tienen un trabajo presencial. Cinco puntos más de diferencia. Pero si algo estamos satisfechos es con nuestro trabajo hueso, ha dicho el 80 de los que entrevistamos en este estudio, frente a un 20% que dicen estar insatisfechos con sus trabajos. Los más satisfechos, de nuevo, son los autónomos, los que trabajan por cuenta propia y los menos satisfechos, el 76 %, son los que trabajan para otros, para una empresa o para un particular. Los empleados del sector público también están muy satisfechos, por encima de la media, el 82 %. Y de nuevo los que teletrabajan son los que más satisfechos están. El 84% de ellos dicen estar satisfechos, frente a los que tienen un trabajo presencial, que el 78 están satisfechos. Y por edades, los más satisfechos con su trabajo son los mayores de 50 años y en cambio los menos satisfechos ahora mismo son los jóvenes. ¿Y qué es lo que más nos gusta de nuestro trabajo? Para empezar, lo que más nos gusta son las tareas que realizamos, el 82 %, y el ambiente laboral, el 81 %. Y lo que menos nos gusta es es las oportunidades de ascenso que nos ofrecen. Solo satisface el 46% de los trabajadores. Y el salario que tenemos, el 54% de satisfacción ahora mismo hay entre los trabajadores. Los más satisfechos con su tarea son los autónomos y los menos satisfechos con las tareas que hacen son los empleados públicos, los que trabajan para la administración. Y algo similar ocurre cuando evaluamos el ambiente laboral. Respecto al salario, los más satisfechos ahora mismo vuelven a ser los autónomos, mucho más incluso que los empleados públicos y los trabajadores por cuenta ajena. Para los que teletrabajan, lo que más la satisfacción les produce es la conciliación de la vida familiar y laboral, donde además tienen porcentajes muy elevados mientras que los demás muy bajos. También se les pregunta a los españoles por la sensación que les produce su trabajo. El 74 dicen que están ilusionados, el 58 expresaban estrés y el 16 dijeron que tenían miedo. Los más ilusionados, de nuevo los autónomos, los que trabajan por cuenta propia y los más estresados son los empleados públicos. Los empleados de la administración son los que dicen estar más estresados y los que sienten más miedo son los autónomos. La siguiente pregunta de interé ¿Trabajamos por vocación o por necesidad? El 40 de los entrevistados en este estudio dijo que el trabajo para él era una forma de realización personal, mientras que el 57 por ciento, en cambio, dijo que era una necesidad impuesta. Los que más se sienten realizados son los autónomos y los mayores de 64 años. Todos los demás venía al trabajo como una necesidad impuesta.
C
Salen autónomos muy felices.
B
En líneas generales la verdad es que salen muy bien. ¿Y ahora vayamos a los sacrificios que estamos dispuestos a hacer para estar haciendo la trimestral?
D
No sé, no hay tiempo de pensar
A
cara que estáis poniendo a los autónomos presentes en el la mesa es de incredulidad absoluta.
D
Brazos cruzados, todos con los brazos cruzados
A
diciendo ¿Pero qué me estás contando? Los más ilusionados, los que más disfrutan de ese trabajo.
B
Pues imaginad cómo están los demás.
C
Esto es vuestro Metroscopio de Tezanos.
B
Metroscopia, Metroscopia. Y ahora vayamos a los sacrificios que estamos dispuestos a hacer un 33% dice estar dispuesto a cambiar su lugar de residencia si ello implica un mejor puesto, un 20 acepta el estrés continuado a cambio de progresar en la carrera profesional y solo un 12% dice estar dispuesto a renunciar a su vida personal o familiar por mejorar profesionalmente o dicho de otra manera, no estamos dispuestos a sacrificarnos por muchas cosas, especialmente las más personales e íntimas. Los únicos que parecen dispuestos a sacrificar el lugar de residencia son los más jóvenes. Y el 54% está bien que no tienen residencia. La mayoría ha cambiado su lugar de residencia. Pilar sí que tenemos lugar de residencia, los jóvenes no. Y según el tipo de trabajo, los que muestran más disponibilidad para sacrificarse en cierta forma son los que trabajan por cuenta ajena y los que menos, los empleados públicos. Quienes están en más disposición de aceptar el estrés son los más jóvenes y lo mismo se puede decir de renunciar a vida personal y familiar. Es decir, los trabajadores más dispuestos a hacer sacrificios son los menores de 35 años. Pero en cambio una parte de la población, y eso también nos llamó la atención, sigue viendo a estos jóvenes con una cierta condescendencia. El 41 de los españoles piensa que los jóvenes hoy no tienen ganas de trabajar y el 38 piensa que los jóvenes de hoy son peores trabajadores. Son opiniones minoritarias, pero que se acercan al 40% en ambos casos. Y los más críticos con los jóvenes son la generación siguiente, los que tienen entre 35 y 49, los que temen, por supuesto. Y ya para acabar, el 34 dijo que estaba dispuesto a un salario menor si ello implicaba un trabajo más gratificante. Y un 32 renunciaría a la estabilidad laboral si el trabajo respondiera a su vocación. De nuevo, opiniones minoritarias. Y poco más del 30% prefieren más salario y más estabilidad, aunque indique menor vocación. De nuevo, los más vocacionales son los más jóvenes, porque en definitiva, estamos tranquilos y satisfechos. Y los más jóvenes son mejores de lo que nos cuentan, con más voluntad de vocación, con más espíritu de sacrificio, aunque no todos les vean así.
D
Claro. Al final es una cuestión.
A
Como no hay jóvenes en la tertulia, no pueden decir nada.
C
Pero ¿Cómo era Antonio, ¿Te acuerdas lo que decía Butoño de los delanteros que amenazaban su puesto? Siempre decía, tiene mucho futuro, ahora el presente es mío. No. Es lo que dijo canciller Mers hace un par de semanas, que dijo todos los problemas de Alemania se resumen en una cosa, hay que trabajar mucho más, o sea que todos estos que no están dispuestos a hacer sacrificios por el trabajo.
D
Antonio, que es autónomo, pero al final, aunque estamos hablando de empleo, es imposible no hablar de vivienda, porque el incentivo que ve la gente que su salario no le da para entrar a una vivienda de trabajar más duro es menor que en generaciones anteriores.
B
No sé si quiere trabajar más o hay que producir más, que es distinto.
C
No, no os digo más horas, horas de trabajo. Hay que dedicar más horas al trabajo.
B
Hay una cosa que se llama productividad, de la que a veces se habla poco y que seguramente nos permitiría producir más.
A
¿Quien más habla de productividad en España?
Podcast: Más de uno
Host: Carlos Alsina (Onda Cero)
Guest: Ignacio Urquizu
Date: April 9, 2026
Tema principal:
En este episodio, Carlos Alsina conversa con el sociólogo Ignacio Urquizu sobre los resultados de una reciente encuesta en torno a la visión de los españoles sobre el trabajo: cómo se sienten en sus empleos, el nivel de satisfacción, las diferencias entre autónomos, asalariados y empleados públicos, y los sacrificios que están dispuestos a hacer por su desarrollo profesional. El debate también aborda la percepción sobre las nuevas generaciones y las problemáticas asociadas a la vivienda y la productividad.
Tareas realizadas: 82% de satisfacción. ([02:24])
Ambiente laboral: 81% de satisfacción.
Oportunidades de ascenso: Solo el 46% se siente satisfecho.
Salario: Solo un 54% satisfecho.
Ilusionados: 74%
Estrés: 58%
Miedo: 16% ([03:08])
“Los más ilusionados, de nuevo los autónomos... y los más estresados son los empleados públicos.” — Ignacio Urquizu ([03:22])
Solo un 40% ve el trabajo como realización personal.
Un 57% lo ve como una necesidad impuesta.
Autónomos y mayores de 64, los que más se sienten realizados. ([03:57])
“Todos los demás ven el trabajo como una necesidad impuesta.” — Ignacio Urquizu
33% estaría dispuesto a cambiar de residencia por un mejor puesto.
20% acepta el estrés continuado para progresar.
Solo 12% está dispuesto a sacrificar vida personal/familiar por motivos profesionales. ([04:53])
“No estamos dispuestos a sacrificarnos por muchas cosas, especialmente las más personales e íntimas.” — Ignacio Urquizu ([05:07])
41% piensa que los jóvenes no tienen ganas de trabajar.
38% opina que los jóvenes son peores trabajadores.
Las críticas a los jóvenes son más comunes entre personas de 35 a 49 años.
“Los más críticos con los jóvenes son la generación siguiente, los que tienen entre 35 y 49, los que temen, por supuesto.” — Ignacio Urquizu ([05:55])
Al mismo tiempo, los jóvenes muestran mayor vocación y espíritu de sacrificio.
34% aceptaría un salario menor por un trabajo más gratificante.
32% renunciaría a la estabilidad laboral a cambio de vocación.
Poco más del 30% prioriza salario y estabilidad frente a la vocación.
“De nuevo, los más vocacionales son los jóvenes, porque en definitiva, estamos tranquilos y satisfechos.” — Ignacio Urquizu ([06:42])
Se plantea el problema de la vivienda:
“El incentivo que ve la gente que su salario no le da para entrar a una vivienda de trabajar más duro es menor que en generaciones anteriores.” — D ([07:21])
Se discute la diferencia entre trabajar más horas y ser más productivos:
“No sé si quiere trabajar más o hay que producir más, que es distinto.” — Ignacio Urquizu ([07:37]) “Hay una cosa que se llama productividad, de la que a veces se habla poco y que seguramente nos permitiría producir más.” — Ignacio Urquizu ([07:44])
El episodio ofrece un análisis fresco y distendido, marcado por el humor y la complicidad entre los tertulianos, sobre las expectativas y desafíos del mercado laboral español. Se destaca que, aunque la mayoría de los empleados españoles están satisfechos y tranquilos en sus trabajos, existe insatisfacción en aspectos clave como la promoción y el salario. Los jóvenes, a pesar de ser percibidos con escepticismo, muestran una vocación alta y más disposición al sacrificio, situando el debate laboral en el cruce de factores como la vivienda, la productividad y las nuevas maneras de entender el trabajo.