
Un oyente de Más de uno se ha puesto en contacto con Jorge Freire deseperado por no poder lidiar más con la montaña de objetos inservibles que se acumulan en su casa.
Loading summary
Jorge
¿Qué tal, doctor Freire? ¿Cómo está esta mañana?
Doctor Freire
Pues estoy perplejo.
Jorge
Ah, perplejo ¿Por qué? ¿Qué le pasó?
Doctor Freire
Bueno, llega mayo, aumenta la luz solar, aumenta se supone. Se supone la producción de serotonina, de melatonina, de vitamina D, dicen que estamos menos irritables, que estamos más contentos. Y sin embargo nuestros oyentes siguen igual de afligidos, siguen mandando cartas copiosas, tienen dilemas, remansarse un poco. Tenemos unos oyentes muy difíciles. Yo creo que esto no debería decirlo, pero bueno, vamos a ver.
Jorge
Tenemos. Los que tenemos tampoco estamos como para andar eligiendo a la gente.
Begoña
Pero hay astenia primaveral también.
Doctor Freire
Ah, bueno, es cierto, será eso. Entonces era la astenia. Siempre tengo una excusa para estar dando la turra, Pero bueno, en fin, es mi trabajo. Espero que no se lo te ven a mal.
Jorge
Los oyentes son los que alimentan su sección de personas.
Doctor Freire
No, no, yo no quería decir. Son unas personas excelentes.
Jorge
Está metiendo usted en un terreno muy malo, muy pantanoso. Entonces vamos a escuchar cuál es el dilema moral que aflige a uno de nuestros o nuestras oyentes.
Oyente
Querido Jorge, me asomo al consultorio como quien lanza una botella al mar desde una casa que ya no sé si es un hogar o un almacén. Mi mujer, Beatriz, no tira nada. Pero cuando digo nada, quiero decir nada. Ha desarrollado una filosofía vital a la que llama cosismo, que básicamente significa que todo objeto merece una segunda, tercera o séptima oportunidad. Y si no lo merece, ya se lo inventa ella. Hemos renovado el salón, pero el sofá antiguo no se ha ido. Está en transición. ¿Transición hacia dónde? Nadie lo sabe. Convive ahora con el nuevo como si fueran dos generaciones enfrentadas en silencio. Hay tres mesas de comedor para cuatro personas. Cuatro vajillas completas por si vienen muchos, pero nunca viene nadie porque no hay sitio. Beatriz tiene un secador en uso, otro en reserva y uno más por si el de la reserva falla en un momento crítico, sale a pasear y vuelve con botín. Una mesita coja que con un retoque queda monísima. Una silla sin respaldo que según ella tiene mucho potencial. Nuestro trastero es una réplica del Rastro, pero sin puestos ni precios. Jorge, he dejado de abrir puertas. El otro día intenté coger una chaqueta y me cayó encima una lámpara. Hay zonas de la casa que no piso desde hace meses. Lo más desconcertante es que Beatriz es feliz, genuinamente feliz. Pasea entre sus cosas como un dragón sobre un tesoro. Yo, en cambio, empiezo a calcular rutas de evacuación. Y aquí mi dilema, Jorge ¿Su paz mental o la mía? ¿La armonía del hogar o la posibilidad de tener un hueco donde sentarme? ¿Acepto mi destino y asumo que acabaré siendo yo el único objeto prescindible de la casa, o empiezo a practicar una limpieza encubierta haciendo desaparecer cosas poco a poco? Sepultado al bac.
Begoña
Es una buena idea esa.
Doctor Freire
Pobre hombre. Sepultado lo tenemos.
Jorge
Pues sí, es angustiosa su situación, creo yo. Para reírse, yo no haría bromas.
Begoña
Ya, pero hace gracia.
Jorge
Bueno, ¿Y qué le responde?
Doctor Freire
Pues es difícil. Es difícil responderle algo, ¿No? La vida no es blanco o negro, no basta con una solución. A mí esto me ha recordado a una teoría que me gusta mucho de Carlos Marx, personaje, en fin, controvertido donde los haya. A mí Marx reconozco que me cae muy bien, es un personaje divisivo, pero más que más por el marxismo. Penséis que Marx tuvo una vida personal muy curiosa. Además de escribir El Capital, su anciana madre solía en lugar de reunir un capital, has dedicado tu vida a teorizar sobre él. Y la cosa es que estuvo toda la vida comiendo pan y patatas, y luego encima tenía muchos hijos. Cuando se fue a Londres, él nació en Tréveris, lo que era el estado de Renania, lo que luego, después de la unificación, sería Alemania. Cuando se fue a Londres vivían todos, sus cinco o seis hijos, su mujer, el ama de llaves a la que también dejó embarazada, y él mismo en la misma habitación. Entonces, bueno, los hijos se le iban muriendo, no podía pagarles las medicinas, no podía ni costearles los entierros. Entonces vivía muy mal. Y a los hijos que sobrevivían, cuando aparecía en la puerta el lechero o el panadero, les decí venga, venga, fulanito Edgar, ve a espantarlo. Entonces decí no, no, mi padre está indispuesto, por favor, vuelvan otro día. Y entonces, otro día, volví al panadero con las deudas sin pagar. Una vida tremebunda. Pero tiene un concepto que me gusta mucho, que es el de fetichismo de la mercanc. Qué es lo que sucede cuando olvidamos que los objetos son productos humanos y les conferimos cualidades de fetiche, como si fueran tótems. No, es que este aparador que tengo la mesita esta en realidad tiene vestigios del recuerdo de mi abuela. Es que no sé qué. Esta lámpara en realidad, pues tiene atributos mágicos porque me recuerda a mi infancia de no sé qué. En absoluto. Como dijo el poeta, un vaso es un vaso. Bueno, pues ahí hay una verdad contenida que es muy importante. Y el problema es que muchas veces olvidamos que un vaso es un vaso y tienen que venir los serios a recordárnoslo, ¿No?
Begoña
Porque ese vaso recuerda cosas, entonces ya no es solo un vaso, es un recuerdo y es distinto.
Doctor Freire
Fetichismo de la mercancía. Sois todos unos fetichistas. Que oye, por cierto, el fetichismo siempre se relaciona con.
Jorge
No generalices, Pero en este caso yo estoy con Begoña claramente. Claro, es que usted, doctor, pruébeme. Pero no tiene apego a ningún objeto.
Doctor Freire
No tengo ningún apego. Yo soy como Diógenes. Por cierto, me parece fatal y espero que en el DSM, no sé si.
Jorge
Seguro que guardas tus apuntes cuando iniciaste la carrera.
Doctor Freire
Pues muy pocos, solo desecharlos. Digo, el síndrome de Diógenes. Tiene narices que le llamen síndrome de Diógenes. No sé si sigue apareciendo en el DSM, en el manual de los psicólogos, de los psiquiatras, de todos los síndromes y estas cosas, porque Diógenes precisamente es alguien que nos da ejemplo de que no hay que acumular cosas, de que hay que ser desprendido, no hay que depender de las acumulaciones materiales. Y sin embargo, síndrome de Diógenes, fíjate, alude al que acapara compulsivamente objetos y demás.
Jorge
Pero seguro que tú guardas
Begoña
el chupete
Jorge
de libros, seguro que tienes algún libro que leíste cuando eras joven y que te marcó de alguna manera y lo guardas ahí. No te das cuenta de que es un libro, no es más que un
Doctor Freire
libro y que no volverás a leer nunca.
Jorge
Es como un vaso, pero con líneas.
Doctor Freire
Los libros. Es verdad, es verdad. Los libros son como el Orlá de Maupassant, que se empiezan a enseñorear de tu casa y al final te terminan echando. Al final, al final voy a acabar como Luis Alberto de Cuenca, que tiene libros hasta en el reto. Tiene una casa, una casa entera tomada por los libros. Tiene una biblioteca y luego tiene la cocina, luego tiene la cama, luego tienes que ir a hacer tus necesidades y no puedes porque encima de La cisterna tiene 8.000 libros.
Jorge
También te digo que ir a casa de Luis Alberto para ir a hacer necesidades, pudiendo ir a conversar, necesidades fisiológicas,
Doctor Freire
como decía Diógenes, que son las únicas importantes.
Jorge
¿Tu consejo para este oyente?
Doctor Freire
Bueno, mi consejo. Mira, te digo una cosa, mi mujer me ha impuesto Manu militar y una cosa que es con cada libro, precisamente ahí ya estaba mi talón de Aquiles, me ha dicho cada libro que entra, un libro que sale, o sea, mejor dicho, un libro que entra, un libro que sale, es decir, si quieres meter un librito, pues despréndete de alguno. Y entonces, pues yo mal que bien tengo que hacerlo. Es verdad.
Jorge
Ya, pero entonces ¿Tu consejo para el oyente?
Doctor Freire
Bueno, pues que hable con ella. Hombre, me parece improcedente y me parece desleal que como ha dicho que de Matute iba a hacer desaparecer muebles. No haga usted eso, buen hombre, una buena idea, pero tiene que hablar con su mujer y decirle no sabe ni lo que tiene. Ya no sabe lo que tiene, Eso es cierto.
Begoña
Pero el libro que sale, ¿Dónde lo dejas o a dónde sale?
Doctor Freire
Bueno, intento. ¿Cómo se dice? Intento donarlos. Y si no lo consigues, hay una ONG que los acoge en el barrio. Sí, sí los reciben. No, las bibliotecas ya no te los consiguen.
Begoña
No, ya no dejan.
Doctor Freire
No, no, de hecho las bibliotecas ahora en tiempo de penuria no tienen espacio, con lo cual no admiten deshidratas, es decir, no compran libros nuevos y tampoco los admiten de forma gratuita, al menos la de mi barrio. Entonces, al final hay una ONG que sí que admiten estos libros y luego los venden a precio de saldo. Y d. Los beneficios que vaya donando
Begoña
muebles a las ONGs, que también las
Doctor Freire
hay de muebles a las almonedas. Hay muchas, muchas de estas asociaciones.
Jorge
Tener que deshacerse de objetos que pagan
Doctor Freire
este pobre hombre, lo que no nos
Jorge
dice esta familia, pues tienen un valor, sobre todo para ella.
Doctor Freire
Hay que hablar entre líneas. Y yo creo que este hombre lo que nos dice, lo que no se atreve a decirnos, pero que todos hemos visto, es que él teme que el siguiente mueble del que vayan a deshacerse sea él. Y él no se ha atrevido a decírnoslo porque estaba el hombre hablando a flor de piel. Se ha abierto de capa un giro
Jorge
de guión que no oí venir. Es que esto hay que intentar verlo.
Doctor Freire
Hay que ver cuando nos hablan desde
Jorge
el corazón los oyentes Sí, sí, lo hacen siempre.
Doctor Freire
Bueno, pues que evite la hipertrofia, la acumulación y que vivan con menos. Menos es más.
Jorge
Pues muchísimas gracias. He resuelto, Carlos.
Doctor Freire
No me digas que me he ido por la tangente.
Jorge
Muy bien.
Doctor Freire
Bueno, resultó enigmáticamente, oracularmente. Los oyentes no quieren respuestas concretas, quieren que más o menos les indiques el camino.
Jorge
Te lo han dicho a ti. Adiós, Fraire, que tengas buen día. Adiós, igualmente. Enseguida continuamos y recibimos aquí a Alberto Aparici y hacemos divulgación científica. Ahora mismo seguimos.
Host: OndaCero
Episode: ¿Qué puedo hacer para que mi mujer deje de acumular basura en casa?: Jorge Freire resuelve un nuevo dilema
Date: May 7, 2026
This episode of Más de uno centers on an everyday dilemma many families encounter: accumulation of objects in the home, especially when one partner feels overwhelmed by another's reluctance to throw things away. Through a letter from a listener, host Jorge and regular contributor Doctor Jorge Freire (referred to as “Doctor Freire”) engage in a humorous yet thoughtful exploration of hoarding, sentimental attachment, and finding harmony in domestic life—sprinkled with personal anecdotes, philosophical musings, and light-hearted banter.
Light-hearted Introduction:
Jorge and Doctor Freire joke about the persistent troubles their listeners face despite the arrival of spring and better moods.
Listener Letter (Detailed Case):
A listener (whose wife, Beatriz, is the “culprit”) describes living in a house increasingly overtaken by objects:
Memorable description:
Marx and the Fetishism of Commodities:
Doctor Freire reflects on Karl Marx’s notion of “fetichismo de la mercancía” to explain the irrational attachment to objects, with anecdotes from Marx’s impoverished, cramped family life:
Sentimentality & Memory:
Diógenes & Literary Allusions:
Direct Advice:
Donating Objects:
Underlying Fears & Relationship Dynamics:
Final Philosophy:
Tone: Warm, philosophical, gently humorous, empathetic, and occasionally self-deprecating.
Best for: Listeners seeking both validation and perspective about the everyday clutter (and drama) of domestic life.