
Una oyente de Más de uno ha contactado preocupada con Jorge Freire para transmitirle su angustia por el mal olor que desprende la boca de su colega, que también va acompañado de algún escupitajo...
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A
Buenos días, Jorge Freire. ¿Cómo estás?
B
Pues no sé si debería decir lo que ahora me ronda la cabeza. No, No, estoy agobiado. ¿Puedo decirlo? No sé si debo decirlo.
C
Contrito.
B
Está contrito. Vamos a ver. Yo agradezco enormemente a nuestros oyentes que nos manden cartas hológrafas escritas aplicadamente a mano. Pero yo no soy un descifrador de jeroglíficos y hay letras enrevesadas casi. Yo me he sentido como Champollion descifrando los jeroglíficos egipcios. Con la carta que nos ocupa. Yo no quiero reconvenir a los oyentes, pero hombre, cuadernillo rubio, falta de costumbre.
A
Porque como ya no escriben a mano.
B
Hay tanta maquinita y tanta pantalla, pues.
A
Se ha perdido la costumbre. Buena caligrafía.
B
Y a mí qué.
A
Oiga, qué borde el Dr. Freine.
B
Queda dicho al final. Yo creo que hemos. Más o menos hemos sacado algo en claro del dilema que nos ocupa. Pero no lo sé.
A
Ahora me cuentas el lema. Solo quiero decirte una cosa. Llegan tantísimas cartas a la redacción del programa, tantísimas, aquí a la calle Fuerteventura, en San Sebastián de los Reyes, que he tenido que tomar prestado un armario del programa de Jaime Cantizán.
B
¿Qué dices?
A
Sí, porque no nos cabían ya las cartas.
B
¿Bueno, porque luego también están las cartas con regalos, o dices solo cartas? Cartas.
A
Solo cartas. Una carta encima de otra carta, otra carta, otra carta. Hemos llenado tres armarios de los nuestros y he tomado prestado un armario del programa de Jaime Cantizano. Lo digo por si acaso.
C
Son las cartas. Las sacas.
A
Las sacas. He tenido que sacar lo que tenía el equipo de Jaime dentro del armario. Se lo he puesto ahí, encima de las mesas. Lo que pasa es que unos buenos productos tiene.
C
Sí, pero eso no se hace. Hay que pedir permiso antes.
A
Pero si se los he dejado en sus mesas. Bueno, pero también me lo podía haber comido yo. Pero no, no está todo. Hay un. Bueno, es igual. Hay producto caducado ya ahí.
B
Pero es que no damos abasto.
C
Como en todos los armarios en general de la emisora.
A
El dilema moral de hoy.
B
Silvia. Silvia se llama La mujer atribulada. La que escribe mal, no escribe bien. Yo lo siento. Siento decir las cosas tan crudas.
C
A lo mejor tiene una manuense y la manuense no escribe bien.
A
Bueno, tiene mala letra, pero igual tiene muy buenas ideas.
B
Seguramente Bueno, que hable ella. Que hable el pueblo.
A
Exactamente. Que hable ella.
D
Querido Jorge, me llamo Silvia y vivo atrapada en un dilema que no aparece en los manuales de convivencia laboral. Yo trabajo con Paco, pero mesa con mesa a mi lado. Y Paco tiene una halitosis severa, terrorífica. Pero no sólo eso, es también la manera en la que Paco se aproxima al mundo. Paco tiene la inexplicable costumbre de arrimarse para hablar. No acercarse un poco. No. Paco invade, se pega, da un paso adelante cuando tú das uno atrás. Encima habla muy alto y mientras articula con pasión, salpica. No a propósito, pero sí de forma constante. El problema es que Paco no es cualquiera. Paco es compañeros de oficina desde hace años. Años duros. Cuando hubo despido, nos apoyamos. Cuando no pagaban a tiempo, nos apoyamos. Cuando nos obligaron a rehacer proyectos desde cero, nos apoyamos. Paco me ha cubierto, me ha defendido y ahora me acompaña demasiado cerca. Hay además un matiz que lo vuelve todo mucho más delicado. Paco está en una fase especialmente sensible. Llora con facilidad y cualquier crítica o comentario negativo se le clava en lo más hondo. Está la cosa como para decirle que le huele el aliento a animal muerto. Yo ya no puedo más, porque aquello no es habla, es un chaparrón París con aguacero, una llovizna que se convierte en borrasca, una varada pestilente. Así que te pregunto, Jorge, ¿Se lo digo o me callo? ¿Existe una forma humana y digna de explicarle a un amigo que lo quiere, que lo respeta, pero que necesitas tenerlo a 3 metros? Que como poco con mucha angustia. Silvia.
A
Te entiendo, sí, pero vamos a ver, no es solo la letra. Que tenga mala letra.
B
Pero ¿Cómo que tres metros? ¿Que es un oso pardo en época de celo quiere tener a tres metros este pobre hombre? Me parece inhumano. Este dilema me indigna profundamente. No, pero qué culpa tiene este hombre si es purrea una cierta baba cuando habla. Todos lo hacemos.
C
La baba lo de menos.
B
La halitosis puede deberse a muchas cosas. En el dorso de la lengua se acumulan bacterias. Quizá este pobre enfermedad periodontal, pero que.
A
La oyente no quiere una explicación científica a la litosis. Lo que quiere saber cómo decírselo, qué hace para solucionar.
B
Sufre un cálculo amigdalino y está aquí vituperándolo en la radio, en la radio que lidera, en la radio que influye. Está aquí poniéndolo como hoja de perejil. De todas formas, dejadme deciros algo. A mí hay una frase que siempre se me quedó marcada, porque yo ya os digo que tengo la costumbre de arrimarme mucho a la gente cuando hablo. Es como que me acerco mucho a la cara. Cuando yo estudiaba la carrera filosofía, nos daba clase el que ahora es el defensor del pueblo, Ángel Gabilondo, hermano de Iñaki y tal. Y más allá de lo que nos enseñaba, a mí me gustaba mucho su compostura, por así decirlo. Me gustaba mucho la prosodia con la que hablaba, cómo se tocaba la chaqueta, cómo se movía. Era un hombre muy elegante. Y a mí se me quedó grabado una cosa que él decía. La retórica es la negociación de una distancia. Bueno, y es verdad, al final negociamos una distancia. Cuando nos arrimamos más, nos arrimamos menos. Y claro, este pobre hombre tiene una forma de estar en el mundo, una compostura diferente. ¿Que le hace? ¿Pues qué le vamos a hacer? Pues soltar un poquito de saliva. ¿Pero qué es la saliva? No habría lenguaje sin saliva. ¿Qué sería la lengua sin saliva? ¿No habría civilización, no habría cultura humana?
C
No había pandemia.
A
Pues que Paco escúpe.
C
Claro, claro.
B
Pero ¿Y ella?
D
¿Por qué no?
A
¿A nuestra pobre oyente Silvia?
C
Que ella diga que está ya mala, enferma, que tiene. Yo qué sé, aunque sea joven, da lo mismo. Menopausia, por ejemplo. No está permeopáusica, nada. Despacio, espacio, necesita espacio. Aire que le da sofocos, que lo pasa mal. Que diga algo así si no se quiere enfrentar.
A
Es que no estoy aquí para responder a los dilemas morales. Te corresponde a ti, pero yo tengo claro lo que le diría.
C
¿Qué le dirías?
A
Pues que escupa ella también. La mejor forma de que Paco se dé cuenta de lo que le pasa a Silvia es que le pase a Paco. Entonces de Silvia, pues le va a costar, porque ella será. No le saldrá natural lo que vendría a ser el esputo, pero que tampoco.
B
Lo provoque, porque eso puede parecer una cosa, pero que no se trata de un esputo que está espurreando babillas. El hombre no esputa en la cara.
A
Pero ella que practique en casa. Si ella practica en casa, le va a salir luego con naturalidad y Paco se dará cuenta de lo incómodo que es y se preguntará a sí ¿Qué me está queriendo decir la baba de Silvia?
C
¿A lo mejor vais a le estás enfermo?
B
A lo mejor no le dice nada. Por una razón el higienismo es uno de los males de nuestro tiempo, que es hacer de la bacteria un pecado mortal. Esta obsesión con los gérmenes, esta obsesión con la limpieza. Oigan, la vida no es una vitrina. La vida no es una cosa impermeabilizable al vacío. El buen pastor huele a oveja, como se decía tradicionalmente.
C
Un padre, sobre todo, sabe mucho de esto.
B
Los indios se embadurnan de polvos de colores. El mecánico se embadurna de aceite. El torero se embadurna de sangre. La vida mancha, señores. La vida mancha. Lo siento mucho si les molesta, pero la vida.
C
Hijos de pota. Mira que se puede caer.
A
Es que la vida manche. Y otras que manche Paco. Es que yo creo.
C
Que tiene. Paco es que manche. Lo peor que tiene Paco es la halitosis. Perdona que te diga.
D
Claro.
B
Bueno, pero quizás se deba a una cuestión de sequedad bucal. Es que esto al final tiene muchas causas. Pero en cualquier caso, babea.
C
No puede tener sequedad bucal.
B
Es verdad. Vamos a recomendar a Silvia que viva en una burbuja. Que se crea que puede vivir ajena a todos los rigores y las suciedades del mundo. La estamos llamando a engaño.
C
Pero vamos a ver, ¿Y la criatura qué hace? No contesta ninguno de los dos.
A
Silvia no. Claro que mojo. Yo mojo a Paco. Lo que estoy diciendo que escupa un poco ella para que él se dé cuenta de lo que está sucediendo.
B
Voy a abrir otro frente.
A
Si no que pida un cambio de mesa.
C
Mascarilla. Que se ponga mascarilla y ya está.
B
Estamos jugando con fuego. Terry Eagleton, el famoso crítico cultural, decí la ideología es como la halitosis, uno solo la percibe en los demás. Y si Silvia tiene un aliento que los demás no pueden, pues no se arrimaría tanto. Paco. Perdona, es una persona considerada, educada y complaciente. Pues a lo mejor sí. Vamos a abrir ese melón. Yo quiero oír la otra versión. Que comparezca Paco. Que nos diga qué opina de Silvia.
A
Sembrando la sospecha sobre Silvia. Ahora ya no solo tiene mala letra, ahora tiene mal aliento.
B
Me está obligando a sembrar la cizaña. Ya sabéis que la cizaña, además se confunde con el trigo.
A
Además te recuerdo que nuestra oyente es Silvia. Paco, no sabemos.
C
Exacto.
A
Entonces nuestra prioridad es tener contenta a Silvia, que es la oyente.
B
Bueno, pues entonces ya está. Carlos, vamos a crucificar al pobre Paco por su entusiasmo mandibular. Muy bien. Por su vocación expansiva. Vamos a colgar a este hombre, vamos a subirlo a la picota. Pues por supuesto que no. Yo defiendo vehementemente a Paco, que es la víctima de esta historia.
A
Lo que puede sugerirle Silvia es que cuando hable con ella que lo haga.
B
De espaldas, como un cura en la misa pre tridentina en latín y de espaldas. ¿No, pero vamos a ver, cómo le va a hablar de espaldas?
A
Es una grosería más grosería.
B
Pero vamos a ver, yo por lo pronto lo de mantenerse a 3 metros de distancia. Pero que es un fenómeno de la AEMET, un fenómeno climático.
A
Este hombre sufre ahora mismo una crisis de risa que permite hacer el programa con corrección.
B
A mí eso de la distancia de seguridad, como se decía en la pandemia, no me gusta nada. No me gusta nada este pobre hombre. Lo vamos a aislar. Encima de que está en un momento sensible, en un momento tierno.
A
Es el problema que él es muy.
B
De llorar, decía la carta, es de derramar líquidos, derramar fluidos sobre los de para. Bueno, no, no, yo no he dicho nada, pero la vida es así, la vida es fluido, género fluido. Hay aquí mucha gente queriendo ponerle puertas al campo y se equivocan de pe a pa.
A
Voy a invitar a Silvia a que nos envíe otra carta valorando tu respuesta, que creo que.
B
No seas higienista, por favor, abandona este culto a la limpieza, este culto a la neutralidad. Mójate, mánchate. Silvia.
C
Pero qué salitosis, que no es un problema.
B
Deja un problema de humedades, de olores que no entend.
A
Bueno, muchísimas gracias, Doctor Freire.
B
Bueno, para eso estamos, para eso estamos, para regalar, para eso estamos.
A
Un poco de aquella manera, nuestra oyente.
B
Pero bueno, he sido categórico, creo que he sido bastante duro. Cuando toca ser duro, hay momentos en los que conviene agarrarle el toro por los cuerpos.
C
Muy injusto.
A
Muchísimas gracias, doctor.
B
A eso estamos.
A
Enseguida recibimos a Alberto Aparici. Bueno, vamos a visitar la casa de Alberto Aparici hoy para entrar en su biblioteca a ver qué libro encontramos que nos pueda ayudar a aprender alguna cosa. Ahora seguimos.
Fecha: 12 de febrero de 2026
Conductores: Carlos Alsina y Jorge Freire (con apariciones de otros colaboradores)
Duración resumida: [00:41] – [11:30]
En este episodio, el equipo de "Más de uno" aborda un dilema ético y social enviado por una oyente, Silvia, quien comparte su dificultad para convivir en la oficina con su compañero Paco, quien padece halitosis severa y una tendencia a invadir el espacio personal durante las conversaciones. A través del humor, la ironía y reflexiones filosóficas, el filósofo Jorge Freire ofrece su punto de vista sobre cómo abordar (o no) una situación incómoda y humana en el entorno laboral.
Sobre la vida en comunidad:
"La vida mancha, señores. La vida mancha." — Jorge Freire [08:11]
Sobre negociar el espacio personal:
"La retórica es la negociación de una distancia." — Jorge Freire, citando a Ángel Gabilondo [05:34]
Sobre la obsesión por la limpieza:
"No seas higienista, por favor... Mójate, mánchate. Silvia." — Jorge Freire [11:00]
Sobre sugerencias irónicas:
"Que escupa ella también. La mejor forma de que Paco se dé cuenta de lo que le pasa a Silvia es que le pase a Paco." — Carlos Alsina [07:02]
El episodio utiliza el humor, la ironía y la filosofía para tratar un tema tabú de la convivencia laboral: cómo abordar los problemas de higiene personal sin dañar sensibilidades. Más allá de las soluciones jocosas, Jorge Freire invita a Silvia y a la audiencia a aceptar la imperfección propia y ajena como parte de la vida cotidiana, evitando caer en la intolerancia moderna al "desorden" humano. El dilema queda abierto y humanizado, refrendando el espíritu distendido y reflexivo del programa.