
El filósofo de Más de uno ha tenido que calmar esta semana la preocupación de uno de nuestros oyentes, al que le comen los nervios cada vez que sale a tomar algo con un amigo que tiene por costumbre llevarse un recuerdo gratuito de cada restaurante.
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Sonsoles
Más de uno en Onda Cero, donde Alsina.
Carlos
El conocido escritor y filósofo Jorge Freire fue entrevistado hace unos días por la periodista Ana Belenda para La Voz de Galicia. Hola, Jorge.
Jorge Freire
Hola.
Carlos
Y dijo Freire, la división entre ocio y negocio que hemos tirado tan alegremente era emancipadora. Yo soy fordista, trabajo en mi horario y por las tardes me tocó las narices. Me niego a dedicarle al trabajo 16 o 20 horas al día. ¿Cómo estás? Descansado.
Jorge Freire
Sí no te voy a decir lo contrario. 20 horas al día. Carlos, las profesiones basadas en la vocación, por ejemplo la escritura, y yo lo veo con muchos amigos, son las más susceptibles de convertirse en auténticas torturas. El trabajo etimológicamente viene de tripalium, que era un instrumento de tortura con tres palos. Y algunos amigos, so pretexto de que trabajan en su vocación, viven absolutamente esclavizados. Pero cuidado, esclavizados por ellos mismos, Se arrojan ellos mismos, se ponen ellos mismos los grilletes.
Carlos
Ya, pero lo que queremos saber es por las tardes, cuando te tocas las narices, ¿Es literal, como dicen los jóvenes?
Jorge Freire
No, no es literal. Es curioso que los chicos digan eso de literal, pero bueno, eso sería para otro debate. Yo por la tarde no hago nada, no estoy con la niña, juego, tengo una niña de tres años y medio, juego con ella, leo, pero no hago nada, no leo.
Carlos
¿Y no es obligas a la niña a jugar contigo?
Jorge Freire
La obligo a jugar conmigo sí quiera o no, pero en cualquier caso yo me doy cuenta de que mi prosa es mucho peor si le dedico 10 horas al día que si le dedico una, porque estoy concentrado y porque requiero de tensión de espíritu para escribir bien. Entonces, si es una hora sin dispersión, sin distracciones, o sea que no escribes.
Sonsoles
Borradores, directamente vas al.
Jorge Freire
No te diría tanto, pero vamos, casi, casi.
Carlos
Y entonces lo de resolver dilemas morales de los oyentes tuyos, ¿Lo consideras un trabajo o lo consideras una?
Jorge Freire
Mira, Carlos, te diría que es placer, pero teniendo en cuenta los dilemas que nos llegan, sobre todo los de hoy, que son pesarosos y son desmoralizadores incluso, y son indignantes. Yo nunca me indigno, pero hoy me he indignado. Pues hoy es trabajo. Y te diría que del trabajo más oneroso que pueda haber, un dilema que me ha indignado gravemente.
Carlos
¿Estás contando? Vamos a. Pónmelo, Pónse.
Sonsoles
Querido Jorge, te escribo con una inquietud que me acompaña cada vez que salgo a cenar con un amigo al que, por lo demás, quiero y admiro. Es un hombre culto, exitoso, buen conversador, educado, tiene buena presencia, un pelo tupido, buenos dientes. El problema es que al final de la velada siempre se lleva algo del sitio en el que cenemos. No importa que el restaurante sea mejor o peor, puede ser una taberna de barrio o un sitio de estrella Michelín, le da igual. Cuando llegan los postres, él entra en su fase de despedida activa, como yo la llamo, y se mete en el bolsillo de la chaqueta una servilleta, una cucharilla, un cenicero, una taza. Algo pequeño, inofensivo, pero siempre acompañado de una sonrisa cómplice, como si estuviéramos protagonizando una travesura infantil y no un delito menor. Él lo vive con alegría. Dice que es un recuerdo, que es una anécdota, como una forma de homenajear la cena, que los restaurantes ya cuenta con estas cosas y que nadie se va a rutinar por un cenicero. Lo que pasa es que cada vez que lo hace imagino al camarero mirándonos fijamente. Imagino la mano en el hombro, una escena desagradable y sobre todo, imagino mi cara colorada muriéndome de vergüenza.
Jorge Freire
Qué bochorno.
Sonsoles
He intentado hablarlo con suavidad. Él se ríe y me dice que exagero. La semana pasada fue una salsera de cerámica. La deslizó como quien no quiere la cosa. Yo sentí un sudor frío y pensé hasta aquí, hasta aquí, porque un día nos van a pillar. Así que te pregunto, Jorge, con toda la discreción que puedo reunir, ¿Se puede seguir saliendo a cenar con alguien que confunde la sobremesa con un botín o debo asumir que esto no es una manía simpática sino que mi amigo tiene la fea costumbre de mangar y que yo, por acompañarlo, acabaré siendo cómplice involuntaria con angustia? Sonsoles.
Carlos
Sonsoles, le acompañamos en su angustia. Y gracias por trasladarnos este dilema.
Jorge Freire
Bueno, Sonsoles, sin paños calientes, en el siglo de oro, este buen hombre habría acabado en el corral infamado cubierto de brea. Y seguramente tú querida oyente, también por acompañarlo. ¿No te voy a mentir, la verdad por delante, la verdad nos hará libres o no?
Sonsoles
Y con la mano cortada en algunos.
Jorge Freire
Y con la mano cortada, ¿Por qué no el caballero de la cuchara ajena? ¿Yo de verdad puedo comprender que haya quien robe por hambre, porque es una flaqueza perdonable, pero esto, llevarte cucharitas, luego que tienes en casa, un museo? No, este plato me lo llevé de Horcher, este tenedor es de la Penela. En tu casa tienes ahí todo expuesto, o lo usas o lo usas, vienen las visitas y la recibes con un plato de pans company.
Sonsoles
Eso es coleccionismo gratuito.
Carlos
¿Pero hay alguna diferencia desde el punto de vista moral si utiliza o no en casa lo que ha mangado? Si la cucharilla se la lleva y no le da uso, es diferente desde el punto de vista moral.
Jorge Freire
Pero la guarda como psicópata, se la.
Carlos
Lleva y la utiliza. Claro, hay un atenuante ahí.
Jorge Freire
A lo mejor la guarda, la guarda.
Sonsoles
En una caja la psicópata, si le.
Carlos
Da una utilidad es un atenuante al hurto.
Jorge Freire
Pues no tengo respuesta para eso. Hombre, si lo usa, yo te diría. No, al revés, el atenuante es que por lo menos lo usa. En cualquier caso te diría algo, me voy a resguardar detrás del burladero de las citas. Kant decía, obra de tal manera que tu acción sea susceptible de convertirse en ley universal. Es decir, imagínate que todo el mundo actuara como tú dijo en Roman Tú imagínate que yo llego a Atresmedia y me llevo en la mochila 6 rollos de papel higiénico.
Carlos
Bueno, no serías el primero.
Jorge Freire
Y si lo hiciéramos todos, ¿En qué se convertiría este país, este querido país? En un patio de monopodio. ¿Se convertiría en qué se convertiría esto?
Carlos
En un juego de aseos sin papel higiénico, como nos ha pasado alguna vez.
Jorge Freire
Y se empieza así, ¿Como se acaba? Porque esa es la pregunta. ¿Empiezas llevando tu papel higiénico y qué.
Carlos
Es lo siguiente que hace entonces nuestra oyente angustiada? Que es en que a mí el amigo mangante oye que se haga justicia. Pero la oyente que nos escribe angustiada porque ella se ve como obligada a acompañarle en su labor mangante no lo comparte.
Jorge Freire
Pero Carlos, leamos entre líneas, está seducida primero por las dos virtudes de este hombre tan cuestionable, que son el pelazo y los dientes. Ah, claro, porque como el hombre tiene un pelazo envidiable y unos dientes muy sanos, entonces. Jiji, jaja. Pues no, hay una larga tradición de gente que roba por placer. Siempre pensamos que es cosa de raterillos. Hay gente que. Bueno, en fin, hay gente que hace el mal por el mal. Me acuerdo a Arsène Lupin, el personaje de las novelas de Maurice Luante Blanco, que venía de cuna muy rica. Y luego podemos hablar de Hannibal Lecter incluso, que no es que robase, pero en cualquier caso también era un hombre muy culto, era un psiquiatra, era un políglota, etc. Y luego hacía lo que hacía. Bueno, así se empieza. Hay un personaje que me gusta mucho de la historia de la literatura, pero también de la historia en general, que es Barbazul. Ya sabéis que Barbazul, Perrault, Charles Perrault, que es autor del Gato con botas y tanto, se inspira en Barbazul, que era este personaje que prohibía a sus mujeres. No es que tuviera muchas mujeres, sino que tuvo muchas consecutivas, no simultáneas. Hay un salón, hay un cuarto en la mansión en el que no puedes entrar porque hay cosas innombrables. Entonces, cuando ellas entraban, les cortaba la cabeza a una, a otra y otra. Bueno, Perrault se basó en un mariscal francés que existió en el siglo XV, que era Guildertrée, y que era un hombre que a lo largo de años ejecutó y descuartizó a centenares de niños. Pero era un hombre tan elegante, tan guapo, y además de un linaje aristocrático tan acendrado, que la gente lo amaba. Y cuando finalmente fue detenido y ajusticiado, miles de personas fueron a la ribera del Loira a ver cómo le daban garrote, porque era un hombre admiradísimo, y él nunca se arrepintió. Entonces, cuando le ¿Se arrepiente usted de lo que hizo? Él decía Oh, Félix, culpa. Oh, feliz, culpa. Qué dichoso. Qué bien lo pasé haciendo esas barbaridades. Hay gente que hace el mal por hacer el mal, por el placer de hacer el mal.
Sonsoles
Tenemos que saber si dejan buena propina. Si deja buena propina, a lo mejor compensa.
Jorge Freire
Bueno, eso sería, efectivamente. Si dejas buena propina, compensa dejártelos, llevarte los platos, Llevártelos.
Sonsoles
No los una cucharilla, una tacita, un platito.
Jorge Freire
Yo creo que se acaba como Barbazul, se empieza así. Una servilletita, ¿Y cómo sabes que es una servilletita y no es algo de mayor valor?
Carlos
Porque claro, entonces nuestro consejo, el tuyo, el consejo que le das a nuestra oyente. Sonsoles. Angustiada, Asonsores. Angustiada. Tu consejo es que disfrute.
Jorge Freire
En absoluto. Todo lo contrario, Carlos.
Carlos
Y lo disfrute. Feliz culpa.
Jorge Freire
Has hecho oídos sordos de lo que he dicho. Eso es lo que hay.
Carlos
Que tu última cita era esa. Feliz culpa.
Jorge Freire
Si erramos este consejo, esta mujer puede acabar con sus huesos en una lóbrega celda, acompañando, en cuanto encubridora a este auténtico caradura. Así que no, que renuncie a esta amistad ahora mismo. Que lo haga ipso facto. Que lo haga de forma perentoria. Carlos, por favor. Podemos descarriar a una oyente fiel.
Sonsoles
Que coma con él, pero se vaya rápido.
Jorge Freire
Antes que no coma con él. Que no vaya con él. Yo no quiero ser cómplice de nadie. Que actúe de forma impropia.
Carlos
Rompe esa amistad. Igual le queda un vacío en su vida que no sabe con qué llenar.
Sonsoles
Con el pelazo que tiene.
Carlos
Con el pelazo que tiene. Un vacío que no sabe cómo llenar. Ya no sabrá qué dedicar su tiempo libre. Al final igual se busca otras actividades peores.
Jorge Freire
Penguanos. En el peor de los casos, aparece un día el camarero y te pone la mano en el hombro y señores, les acabo de pillar. Inflagrante delicto. Les acabo de pillar mangando las cucharillas. Yo de eso no me repongo, de ese momento de oprobio. Creo que no podría superarlo.
Carlos
Pueden decir, era una prueba.
Jorge Freire
¿Sabéis? Por cierto, estábamos poniendo a prueba su. Era broma, ¿No?
Carlos
Su perspicacia.
Jorge Freire
Claro, claro. Hay un experimento psicológico muy interesante y es que los ladrones a los que ha fichado la policía se portan en lo sucesivo mucho peor que aquellos a los que no ha fichado la policía. Es decir, el efecto psicológico en tu propia autoimagen cuando a ti, delante de tus amigos, te han detenido y te han puesto la multa o lo que fuera, es mucho peor que si nadie lo sabe. Es decir, es más fácil el autoengaño o por ejemplo, presentarte ante el espejo como alguien que no es un ladrón si nadie lo ha visto. Es más fácil hacerlo que si hay testigos. Muy interesante eso.
Carlos
Pues, Sonsoles, desde aquí todo nuestro. Bueno, pues ya está, Sonsoles, toda nuestra.
Jorge Freire
Reprobación intolerable, compañero, pero qué satisfechos nos quedamos con. Pero yo me voy en cambio henchido con la satisfacción del trabajo bien hecho.
Carlos
Enhorabuena a Freire y que descansando el resto del día.
Jorge Freire
Bueno, sí, hay que pensar, hay mucho que pensar.
Carlos
Adiós. Vamos a hacer una pausa y a la vuelta recibimos a Alberto Aparici, que quiere hablarnos de cosas de estas suyas de ciencia. Ahora continuamos.
Podcast: Más de uno
Host: Carlos Alsina (Onda Cero)
Fecha: 22 de enero de 2026
En este episodio, el filósofo y escritor Jorge Freire aborda, con humor y profundidad moral, un dilema presentado por una oyente: ¿qué hacer cuando tu amigo, pese a ser encantador, tiene la costumbre de hurtar pequeños objetos en cada restaurante o bar que visitan juntos? El equipo explora las implicaciones éticas y personales del robo “inofensivo”, debatiendo desde la anécdota humorística hasta la reflexión filosófica y psicológica sobre la complicidad, las pequeñas faltas, y los límites de la amistad.
"Kant decía, obra de tal manera que tu acción sea susceptible de convertirse en ley universal."
— Jorge Freire [05:41]
"Si erramos este consejo, esta mujer puede acabar con sus huesos en una lóbrega celda, acompañando, en cuanto encubridora a este auténtico caradura. Así que no, que renuncie a esta amistad ahora mismo. Que lo haga ipso facto. Que lo haga de forma perentoria."
— Jorge Freire [09:01]
"Está seducida primero por las dos virtudes de este hombre tan cuestionable, que son el pelazo y los dientes."
— Jorge Freire [06:40]
"Hay una larga tradición de gente que roba por placer... Me acuerdo a Arsène Lupin..."
— Jorge Freire [06:40]
El episodio mezcla profundidad filosófica y sentido del humor para abordar un dilema moral cotidiano, alertando sobre la normalización del hurto y la tentación de ser cómplice de pequeños actos reprobables por amistad o simpatía. La orientación de Jorge Freire es firme y sin ambigüedades: la lealtad a los principios debe primar sobre la fascinación personal, aunque eso implique perder una relación significativa.