
Carlos Alsina aborda el auge de los mercadillos y los llamados "vaciados de casas", una alternativa cada vez más popular para dar una segunda vida a muebles, antigüedades y objetos heredados. El programa conecta con Manuel Molina desde uno de estos m...
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Astrid Romero
Más de uno en onda cero, donde alsina.
Carlos
Este es un programa que tiene vocación de servicio público. Vamos a ayudar hoy a quienes tienen en casa, por ejemplo, muebles, que los miran y dicen pues a mí esto ya no me gusta, a mí este aparador, este buró ya no me representa, o que, por ejemplo, alguien que ha heredado la casa de una tía abuela que era coleccionista de figuras de porcelana y ahora no sabe qué hacer con la porcelana, con la colección. Si usted se encuentra en una situación de este tipo, esté atento porque vamos a darles una posible solución.
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También atentos los que tienen la habilidad para encontrar objetos valiosos en los mercadillos. Yo estoy enganchado a una cuenta que creo que se llama Cazatesoros o algo así, que está en Instagram, y que es de un tipo que va por El Rastro o por el mercadillo El jueves de Sevilla, o por Los Encants de Barcelona, buscando piezas que son únicas y que sólo él sabe verlas. Y claro, las consigue a un precio muy ventajoso. Luego yo no sé si las revende o se las queda, pero lo que sí te muestra es a cuánto la ha comprado y a cuánto se cotiza en el mercado digital, digamos en el de las subastas, en el de las redes sociales, y lo compra a lo mejor por 100 veces menos. Y es una satisfacción que vives con él de que ha encontrado un tesoro, una camiseta de no sé qué o una porcelana de no sé cuánto.
Carlos
La mejor compra en un mercadillo no la ha hecho ese cazatesoros que dices tú. Uno de los chollos más rentables de la historia se compró en un mercadillo de pensamiento. Es una historia muy corta que les voy a contar ahora. Ya verán cómo es muy corta. Hace 250 años. 250 años. Era la noche del 4 de julio de 1776 y un impresor de Filadelfia llamado John Dun seguía trabajando porque era el encargado de imprimir las copias de la recién proclamada Declaración de Independencia para repartirlas entre los representantes de las 13 colonias. Entonces Dunlap trabajaba a destajo. Estaba sacando todas las copias posibles. No se sabe cuántas salieron de aquella imprenta, pero sí las que han llegado hasta nuestros días. Han llegado 25. Y una de ellas apareció de la forma más imprevista. Era el año 1989. Un analista financiero de Filadelfia. Estaba curioseando en los puestos de un mercadillo de Pensilvania cuando vio un cuadro que le pareció francamente feo. El marco sí le gustaba y como era barato, estaba 4 dólares. Pues se lo compró. Al llegar a casa intentó separar el lienzo de la moldura y el marco se rompió. Qué mala compra he hecho, o eso le pareció, porque del interior cayó entonces un papel doblado más o menos del tamaño de un sobre, y al darle la vuelta leyó estas declaración de Independencia. Aquel papel resulta que era auténtico. Era una de las copias impresas por John Dunlap aquella noche de julio de 1776 y estaba extraordinariamente bien conservada. Dos años después de esta compra, en el año 91, salió a subasta y se vendió por $2.200.000. Nueve años después volvió a subastarse y alcanzó los $7.400.000. Fíjate si fue rentable la compra de aquel mercadillo. Ríete tú de tu cazatesoros.
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El cuadro más caro de la historia hubiera sido, aunque fuera así de feo,
Carlos
que no significa que en todos los mercadillos puedas encontrar chollos como este, pero siempre son un buen lugar para encontrar cosas diferentes y casi siempre a buen precio. Además, ahora hay mercadillos que no son solo los mercadillos tradicionales. Ahora uno puede colarse en una casa con permiso y comprar lo que el propietario haya puesto allí a la venta, que es lo que ha hecho esta mañana uno de los meritorios del programa. Colarse en una casa con permiso. Uno de los meritorios de este programa que responde al nombre. Bueno, es meritorio, tampoco hace falta dar el nombre.
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Yo creo que sí. Dilo. Habrá familia que le esté escuchando. Será Manuel.
Carlos
Pues Manuel tiene apellido, pero no será Manuel Molina. Será Manuel Molina.
Manuel Molina
¿Qué tal?
Carlos
Buenos días, Manuel Molina.
Manuel Molina
Pues como decía, yo no quería perderme esta nueva moda y me he colado en un salón. Bueno, quien dice salón dice chalet, de cuatro plantas, la verdad. Y tenemos vistas al Pardo, a las cuatro Torres. Y por lo que he podido ver, le gusta mucho reunirse a esta familia porque hay numerosas vajillas, mesas en un jardín de 12.000 metros que tiene piscina, minigolf, bodega, hay capilla. Y hoy. Hoy se celebra este mercadillo del que hablabais. Aquí la gente entra, mira, observa y quien quiere, compra o juzga en silencio como tenían decorado el recibidor. Las dos opciones son perfectamente válidas. Y no estoy solo. Me encuentro con Astrid Romero. Ella y María José están detrás de Arquitectura del Orden, una empresa que organiza mercadillos como este que contábamos para dar una segunda vida al objeto de una casa. Buenos días, Astrid.
Astrid Romero
Buenos días.
Carlos
Hola Astrid, ¿Qué tal?
Astrid Romero
Hola, buenos días.
Carlos
¿Manuel Ha dicho bien 12.000 metros cuadrados de jardín? ¿Le he entendido bien?
Astrid Romero
Sí, sí, sí, sí. Es una parcela bastante grande.
Carlos
Bueno, perdona Manuel, que te he interrumpido, que ibas a hacerle una pregunta a Astrid.
Manuel Molina
Sí, porque yo lo primero que he entrado, lo primero que se me viene a la cabeza es cómo se convence a alguien que abra sus puertas de su casa a desconocido y que empiece a vender todas las cosas que hay dentro. ¿Cómo se hace esto, Astrid?
Astrid Romero
No hay que convencerles, están decididos a dar una solución a un problema que tienen y nosotros les acompañamos en ese proceso de desprenderse de todo aquello que ha pertenecido a la familia y que ahora mismo ya no necesitan y no hay cabida para ellos en sus casas. Y la mejor opción es que encuentren nuevos hogares en otras casas.
Manuel Molina
¿Y cómo es el proceso este de empezar la venta? ¿Cómo te pones en contacto? ¿Se ponen en contacto contigo? ¿Cuál es el proceso de vender estos objetos?
Astrid Romero
Generalmente se ponen en contacto con nosotros cuando alguien se encuentra en la necesidad de tener que vaciar una casa por distintos motivos. Nos contactan, nosotros hacemos una visita a la casa y vemos si por un lado es viable el mercadillo, es decir, si las cosas que hay están en mercado y nosotras creemos que el cliente que suele venir a visitarnos se va a interesar por ellas. Y dos, si hay suficientes cosas y son variadas porque ponemos en valor tanto tanto la cómoda del siglo XVIII como la cuchara de palo, entonces el mercadillo tiene que ser variado y que haya un poquito de todo. Y a partir de ahí nos ponemos de acuerdo con la familia y entramos a trabajar. Y nuestro trabajo consiste en organizar, reordenar y recolocar las cosas para que la casa vuelva a tener la presencia y la vida que tenía en origen. Que haya una puesta en escena bonita, que todo esté a la vista para que quienes visitan la casa durante las puertas abiertas accedan y las cosas estén a mano. Y luego también hacemos como una especie de grandes almacenes, creamos secciones en una zona está la tecnología, en otra la ropa, en otra el menaje, las herramientas. De modo que sea fácil y bonita la experiencia de visitar la casa y encontrar tesoros.
Carlos
Has contado, Astrid, que tiene que haber un número mínimo de objetos para justificar que alguien vaya a una casa. Tiene que haber variedad. ¿Pero de cuántos objetos estamos hablando? Tenéis un umbral, por ejemplo, por debajo de 30 objetos. No tiene sentido hacer el mercadillo por
Astrid Romero
debajo de 30 objetos. No tiene ningún sentido porque a lo largo de un fin de semana vienen decenas de personas y con 30 objetos los venderíamos en los primeros 10 minutos. Tiene que ser variado, tiene que ser entretenido, tiene que ser divertido. Que haya un destornillador, que haya herramientas, pero que también haya vajillas, que haya ropa, que haya libros, que en general que haya suficientes cosas. Eso lo vemos un poco como a ojo. Ya tenemos la experiencia. Nosotros empezamos a hacer esto hace más de 8 años y ya tenemos el ojo educado y entrenado para saber que las cosas que hay se van a vender y que hay suficientes cosas para que sea rentable para todas las partes y además sea atractivo para quien quiere venir. Una casa en la que sólo hubiera libros solo va a traer un perfil de compradores. Una casa en la que sólo hay muebles, pues igual. A todos no nos cabe un comedor nuevo en casa, pero un jueguito de café o seis copas nuevas nos entran a todos.
Carlos
¿Os ha sucedido alguna vez que la familia que se pone en contacto con vosotros lo que quiere es vender cuatro cosas? Quiere vender unos sillones que ya no utiliza en el salón y una mesita. Entonces llegáis y decís vamos a ver
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usted esta alfombra también.
Carlos
Si sólo ponemos cinco cosas no tiene ningún sentido. Entonces vamos a ir viendo qué tiene usted por aquí y pues podemos vender esta alfombra, pues podemos vender toda esta vajilla. ¿Qué le parece si vendemos todas estas herramientas? ¿Y que haya al principio como una cierta resistencia de la familia que pues yo es que el destornillador le tengo cariño y no había pensado en deshacerme de él, pero al final todo se vende, no?
Astrid Romero
No nos hemos encontrado en esa situación nunca porque no damos pie a ellos cuando nos dicen que sólo quieren Es que generalmente si sólo tienen unos muebles es porque ya se han repartido entre la familia el resto de cosas que es lo natural y es lo estupendo. Entonces, si nos queremos vender un comedor y un tresillo, pues les proponemos otras soluciones. En alguna ocasión hemos organizado mercadillos conjuntos en algún hotel o en una nave, o conocemos de espacios que hay que se llevan las cosas a sus almacenes y las ponen a la venta ahí. Entonces les proporcionamos esa solución, pero no entramos ahí en un tira y afloja de convencerles, porque si tienes apego al destornillador no lo vas a vender.
Carlos
No, de ninguna manera.
Astrid Romero
De ninguna manera.
Carlos
Hay gente que tiene apego al destornillador,
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no os rindo, pero son precios muy ventajosos.
Astrid Romero
Todos los muebles de Ikea de su
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casa con él, son precios muy ventajosos.
Astrid Romero
Son precios muy, muy atractivos. Siempre por debajo del mercado de segunda mano. Nosotras investigamos, una vez que ya hemos hecho el montaje de la casa y que ya está todo listo, eso también nos permite que las cosas pasen por las manos y nos vamos dando cuenta de qué son, de qué época, si una porcelana tiene una firma, a partir de ahí investigamos para ponerle un precio a todo. Y nuestra referencia siempre es el mercado de segunda mano, las casas de subastas, las plataformas de compraventa. Y con esa referencia nosotros siempre ponemos un precio por debajo para que sea atractivo y que la compra. Quien viene al mercadillo, quien acude a las puertas abiertas no lo duda porque sabe que es una oportunidad, aunque haya algo que cueste 3.000 euros, pero en el mercado normal costaría el triple.
Carlos
Como está ahí Manuel, que supongo que habrá estado fisgando también, o sea, mirando lo que haya. Ahora mismo hay clientes, bueno, clientes o potenciales clientes que están ahí mirando a ver si les interesa comprar alguna cosa.
Manuel Molina
Muchos clientes.
Carlos
Pues lía alguno para que hable con nosotros.
Manuel Molina
Yo los lío, yo los lío para ti, Carlos, ya lo sabes.
Carlos
Venga, venga, pues ponte al lío y enseguida volvemos ahí, a este lugar. Esta casa de Madrid, modesta, como hemos contado, tiene mucha finca, mucha parcela, en la que ahora mismo se está celebrando uno de estos mercadillos. Aquí en el estudio tenemos a Blanca, de Carlos, que nos acompaña esta mañana. Buenos días, Blanca.
Blanca
Hola, buenos días.
Carlos
Muchas gracias por acompañarnos, que también conoce bien este mundo de los mercadillos, porque ella y su equipo de Espacio en Claro, Espacio en claro, espacio en claro que lleváis ya muchos años. Bueno, pero porque tú esto lo aprendiste en Estados Unidos, tú viviste en Estados Unidos y allí te aficionaste a ir a casa, a saber qué podías comprar
Blanca
ayer, algo vamos, que no conocía. Y empecé a ir como cliente, como curiosidad. Me encantaba como mis clientes les gusta ahora venir. He vivido lo que es ser cliente comprador en una casa, en un State Sale, lo llaman ellos. Y la idea me pareció algo que en España no existía y que era de cajón. Desde el primer momento pensé esto tiene que funcionar, costará más tiempo o menos, pero es que es la única manera de vaciar una casa.
Carlos
Pero tú llegaste allí a ver las casas por dentro, porque yo he visto en las películas y en las series americanas que lo que hacen es poner todos los objetos de los que quieren en el garaje o en el jardín. Entonces vas pasando por allí y van mirando. Pero esta es otra modalidad mucho más divertida, que es que entro en tu casa, cotilleo la casa.
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Es que es muy guayer esto.
Blanca
Es que la gracia. Primero se vende mucho más. Claro, porque se vende todo, tiene que haber muchas cosas en venta y se vende todo, lo bueno, lo malo, lo atractivo y lo no atractivo. Y se hace dentro de la casa. Y eso sí que en España no se conocía. No lo conocía nadie. Era absolutamente nuevo.
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Sí, pero habría una resistencia por parte de la gente al principio. ¿Cómo voy a dejar entrar aquí a la gente a ver mi dormitorio y a ver mi cuarto de baño?
Blanca
Yo cuando volví de Estados Unidos en el 2017 y cuando llegué pensé esto me va a Sabía que iba a funcionar porque encaja todo para el propietario de la casa, para mí como empresaria y para el público que compra. Pero pensaba que en España, como no hay esta tradición, les iba a costar a una persona abrir su casa, a los compradores comprar cosas usadas, que en España no está tan arraigado. Y surgió. Es que me di cuenta poco a poco que la gente quería, primero porque no tienen otra opción y luego porque ganan mucho dinero las familias y es divertidísimo para los compradores. Y me sorprendió a mí misma. Mi padre falleció al poco de venir y fue justo eso lo que yo me di cuenta que hacía falta. Es que fue la casualidad vaciar la casa. Claro. Bueno, mi padre lo que tenía era una biblioteca muy importante y entonces yo sin tener ni idea. Había hecho un estudio de lo que era esto. Pero claro, una cosa es el estudio, otra cosa es hacerlo. Y es que vi que la gente me oye, Blanca, ¿Y cómo vendo esto? ¿Yo puedo comprar esto? Y a raíz de ahí se puso en marcha, fluyó solo y me sorprendió porque la gente. Primero entraban un poco en las casas.
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Pidiendo permiso.
Blanca
Pidiendo permiso. Ahora nada. Ahora ya entran y tenéis camisones de seda, cosas que eran impensables
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para la ropa interior. ¿Se puede vender?
Blanca
Bueno, hay un filtro. Hay cierto filtro.
Carlos
Pero Blanca, ¿Cómo funciona esto? Por recordarlo. Yo, por ejemplo, tengo una casa que quiero vaciar por lo que sea, porque se ha muerto un familiar. Entonces me pongo en contacto contigo. Entonces tú vienes allí, ves lo que hay. Primero ves dónde está la casa, cómo es la casa y qué es lo que hay. Y me informas a mí de las posibilidades que tengo. Podríamos vender todo esto, esto, esto, esto y esto. ¿Y cómo se organiza esto? Me tienes que explicar a mí, que yo nunca he recurrido a esto. Me tienes que explicar cómo lo hacemos. Y luego, las personas que estén interesadas en comprar las cosas que yo pueda tener en mi casa, ¿Cómo se enteran de
Blanca
nosotros? Casi toda la publicidad la hacemos en el perfil de Espacio en Claro de Instagram. El 90 %. Lo que pasa es que es algo que es tan especial que hay un boca a boca impresionante. Luego sale en medios de comunicación a veces. Pero el grueso es por Instagram.
Carlos
Por Instagram yo me entero y quedamos un día.
Blanca
Claro.
Carlos
¿Qué día se puede ir a ver lo que tengo yo en mi casa? ¿Y yo estoy allí o yo no
Blanca
como propietario me dices estoy allá? No desaparecen. Porque es duro para las familias. Es algo bastante duro el estar viendo que hay gente en tu casa que
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se van llevando esto y lo otro y lo otro.
Blanca
Sí, sí. Las familias nunca están.
Carlos
Nunca están.
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¿Y el precio lo pone el propietario o lo ponéis vosotros?
Blanca
No, no, lo ponemos nosotras. Nosotras tenemos el día a día, que es las tazas de desayuno, que ya tenemos la experiencia del valor que tiene, que muchas veces es un valor decorativo. Esta taza la ponemos a un euro porque es más mona que la otra, que es igual. Pero luego todo lo que pueda ser importante nos lo tasan. Todo se comprueba la plata por un platero, el oro. Todo se tasa porque a mí me da un miedo horrible. Es una responsabilidad el equivocarnos en un precio.
Carlos
Y entonces yo aparezco por allí como interesado. Ahora ya he dejado de ser como cliente comprador, ahora soy el cliente comprador. Y entonces si por ejemplo voy con idea de llevarme muchas cosas pequeñas, puedo ir con una, por ejemplo una caja o con un carro. ¿Eso pasa?
Blanca
Sí, sí, pasa, pasa. Vienen con una maleta, vienen con. Sí, sí, vienen ya preparados. Es que tenemos muchos clientes que son recurrentes, un grueso muy importante. Van a todas las casas y compran en todas las casas.
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Pero no con intención de quedárselo ellos, sino de hacer negocio posteriormente.
Blanca
No, no, hay de todo. También vienen profesionales, porque se vende muy barato y vienen anticuarios, interioristas, viene todo tipo de público muy variado. Y ya saben que vienen con su propia bolsa, saben el procedimiento de hacerlo. Y luego claro, si es un objeto grande, se les reserva. Es un mundo, una filosofía.
Carlos
Quiero llevar el tresillo, pues entonces ya
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me lo guardas, sientas en el tresillo
Blanca
que no te lo quite nadie.
Carlos
¿Hay competencia entre clientes?
Blanca
Mucha, mucha, mucha. Por eso nosotras, por ejemplo, las primeras horas es que vienen cientos de personas en un fin de semana, cientos de personas.
Carlos
A una casa.
Blanca
A una casa, se vende todo y nosotras hacemos casas grandes, lógicamente, para que le compense a la propiedad. Entonces es que hay muchos objetos y necesitamos una convocatoria muy grande. Esto el negocio está en vender mucha cantidad, porque el que tiene un cuadro de 50.000 más o menos va a tener siempre salida para ese cuadro, pero es vender mucha cantidad de cosas, con lo cual las casas son muy grandes y tienen mucho.
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Y lo más raro que os hayan pedido.
Carlos
Pero espera, que me interesa mucho lo de la competencia entre.
Blanca
Ah, bueno, perdona.
Carlos
Claro, yo llego allí y entonces veo por ejemplo el tresillo y digo pues le voy a dar una vuelta porque tal, está bien. Y aparece Jorge y veo que está mirando.
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No, no, y que voy directo, está
Carlos
mirando mi mismo tresillo, me ha encantado. ¿Entonces yo qué hago? Lo estoy midiendo para quedármelo yo.
Blanca
Pues pagarlo antes.
Carlos
Pagarlo antes. Vale, vale, o sea, se paga allí mismo y ya este se tiene que ir.
Blanca
Pero sí que nos pasa eso. Hay que tener mucho cuidado también están avisados y ya saben muy bien cómo hacerlo. Nosotras estamos también muy pendientes de ello. Y luego las primeras horas, porque todo el mundo quiere ir el primero. Entonces ahí tenemos una cita previa siempre para que vengan relativamente ordenados, que a veces es que ni suben por la escalera, suben galopando. No suben por el ascensor, suben galopando por la escalera. Incluso teniendo cita, que yo se lo digo, pero si tenéis una cita da lo mismo.
Carlos
Entonces, Blanca, lo peor es ser novato. Si van muchos clientes recurrentes que se saben todo esto, aparece un pardillo, vas
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viendo cómo se llevan todo delante de
Carlos
ti por primera vez.
Blanca
Pero hay tanto. Y cada uno viene a ciertas cosas muy. Es que es muy peregrino, nunca sabes qué vas a querer.
Carlos
Y lo raro será que se vaya alguien sin haber comprado nada.
Blanca
Rarísimo.
Carlos
Claro, porque ya que estoy allí, me han quitado todo, me llevo el destornillador.
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Claro, si toman un euro.
Blanca
Es que se junta todo. Se junta la oportunidad, que es un tiempo muy limitado, que los precios son muy baratos, muy baratos. Y luego los clientes han ido evolucionando y de lo que en un principio compraban porque iban a ver qué se encontraban, ahora ya lo saben. Y cuando se les rompe la aspiradora o la batería de cocina, me espera un mercadillo de espacio en claro que encontraré una seguro buena y barata. Entonces ya tienes de todo, desde la gente que viene a buscar una pieza especial, al que viene a por la grapadora, pero la grapadora sin más. Todo, todo, todo. Y luego se venden muchas cosas estructurales también. A lo mejor una que la puerta es de diseño, un lavabo antiguo. Nosotros tuvimos una vidriera maravillosa en una casa que era de una capilla. La casa tenía capilla y era una vidriera de Maumejean, que es el mejor vidriero que ha habido en España. Y nos la compraron, la desmontaron y se la llevaron. Es que se vende todo, incluso cosas que nos preguntan, que eso no sabemos ni si está en venta. Todo, todo. Es impresionante.
Carlos
Tengo que hacer una pausa, ¿Me dejáis? Son menos cuarto, las doce. Estamos aquí hablando de cosas en venta, pero de objetos de todo tipo que hay en las casas que se van vaciando y que estamos descubriendo que es como un deporte. También saldrás como muy orgulloso cuando te llevas lo que te como un poco decaído el día que me lleva esto por llevarme algo, pero me han quitado todo lo que yo. Es parte del juego, parte del juego, el próximo día lo vuelves a intentar. Estamos hablando de ello aquí en Ondazor en Más de Uno. Hacemos una pausa muy cortita y ahora
Astrid Romero
mismo continuamos en Onda Cero.
Carlos
Habíamos encargado una misión a Manuel. ¿Cómo dijiste que se llamaba? Molina. Molina, El meritorio Manuel Molina y vamos a ver si ha triunfado. La misión era conseguir que alguna de las personas, clientes que están visitando una de las casas donde se venden cosas a esta hora de la mañana, nos cuente, nos atienda. ¿Qué tal Manuel, ¿Lo has comentado?
Manuel Molina
Conseguido, lo he conseguido. Carlos, hola de nuevo. Pues estoy con Naira, que es una clienta habitual en este tipo de mercadillos. Buenos días Naira, ¿Cómo estáis? ¿Cómo te enteras de la existencia de este tipo de mercadillos?
Naira
Pues yo creo que me enteré como hace siete años a través de las redes sociales.
Carlos
Naira, ¿Cuál es la delgada línea que separa la afición al mercadillo de la adicción? ¿Y tú en qué lado de la línea te sitúa?
Naira
No hay línea, es adicción, o sea, si vienes a uno ya no vas a poder venir, o sea, no vas a poder dejar de venir. Ya aviso a la gente.
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¿Y se ha dado el caso de que te vayas de alguna de estas casas sin nada?
Naira
Sin nada, Es totalmente imposible. Yo la primera vez quizás sí vine a cotillear hace siete años, quizá, seguramente vine para entender porque no había nadie que lo hiciese, porque no entendía muy bien el concepto y ya desde ese día salí con algo, me parece que fueron unas macetas o algo así y ya desde entonces ha sido un non stop, es imposible.
Carlos
Pero si llevas siete años yendo regularmente a los mercadillos en las casas, llevándote cosas, siete años, tú en tu casa ahora mismo tendrías tantas cosas que el día que la vacíes no.
Naira
Bueno, yo per se ya tengo una casa bastante grande, tengo esa suerte y es verdad que yo no me he llevado objetos como inmensos por eso mismo, porque yo ya tengo los míos que son muy inmensos. Sí es verdad que yo he tirado muchísimo de pequeños objetos de decoración, de arquitectura, del orden y también de ropa, que me gusta mucho en mi caso particular.
Carlos
Y de objetos de decoración, ¿Cuál es tu debilidad?
Naira
Uy, pues los que sean dorados, todo dorado, candelabro, apliques, lámparas de araña, todo ese tipo de cosas así y cuanto más antiguo mejor.
Carlos
¿Y en esta casa en la que estás ahora mismo, has visto ya algo que te has comprado ya algo que te ha interesado?
Naira
Lo primero que me llevaría, que no me cabe aviso ya por si alguien quiere el soplo, es un sofá estampado de los años 70. Espectacular, lo que pasa que es inmenso como la casa, es inmenso, no cabe en ningún sitio, pero me lo llevaría de cabeza.
Carlos
Pero que no te cabe en tu casa o que no te cabe casa y eres de esas personas, si te gustan los objetos pequeños, que va con una maleta o una bolsa o por ejemplo una mochila para llenarla de cosas. Cada vez que visitas una casa de
Naira
estas me preguntas si yo lo hago.
Carlos
Sí, si vas preparada para llevarte muchas cosas, muchas.
Naira
Como yo sé que me voy a llevar, o sea, como yo sé que grandes objetos no. Pero de todas formas siempre cabe la posibilidad de dejarlo pagado. Te vas a por tu coche y vuelves o algo así. Si de repente te enamoras de una mesa de salón y mira, te la dejo pagada y te buscas un transportista rapidito, tienes tres días. Normalmente los mercadillos duran tres días. Pues tienes tres díes para llevártelas. ¿Qué ha pasado? Yo he visto, por ejemplo un mueble bar que me maravilló. No, ya está reservado. Pues ya está.
Carlos
Os tengo que despedir porque llegan las noticias de las 12 al mediodía. Pero qué interesante ha sido y qué de cosas hemos aprendido.
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Qué ganas de ir a uno tengo yo.
Carlos
Ahora nos vamos a hacer todos adictos, como Naira. Gracias, Naira, gracias, Astrid y muchas gracias, Blanca, por habernos enseñado el mundo de los mercadillos o de las casas que se vacían aquí en Andoce. Y gracias a Manuel Molina, que estuvo en nuestra unidad móvil. En cinco minutos contamos las noticias de las 12 de la mañana.
Manuel Molina
Ya.
Fecha: 9 de junio de 2026
Host: Carlos Alsina (con equipo de Onda Cero)
Invitadas: Astrid Romero (Arquitectura del Orden), Blanca (Espacio en Claro), Naira (clienta habitual)
Tema central: Una exploración informativa y entretenida del fenómeno de los mercadillos y vaciados de casas — cómo funcionan, quiénes participan, historias notables y el creciente atractivo de dar una segunda vida a los objetos.
Este episodio de “Más de uno” ofrece una inmersión en todo lo que rodea el fenómeno de los mercadillos y vaciados de casas: desde su organización, la psicología de vendedores y compradores, historias de éxito y anécdotas, hasta la transformación social y cultural del “dejar ir”. El tono es cercano, humorístico y didáctico, y deja claro que entrar a uno de estos mercadillos puede ser la puerta a una afición —o adicción— para toda la vida.