
En esta conversación especial dedicada al corazón, Más de uno aborda tanto su dimensión científica como su carga simbólica y cultural con la participación de dos destacados especialistas: Felipe Atienza, jefe clínico del Servicio de Cardiologí...
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A
Recientemente, la ciencia médica ha descubierto que el corazón podría contener sentimientos y que, de hecho, es una parte constituyente de una conexión corazón cerebro bidireccional. Algunos estudios sugieren que el corazón rige el cerebro tanto como el cerebro rige el corazón. Quizás el corazón dejará de ser visto como una mera bomba. En vez de ello, puede que vuelva a ser reconocido como una parte importante de la vitalidad emocional que garantiza nuestra salud mental, espiritual y física. Las emociones que registramos en nuestro cerebro reverberan en el corazón. Las sensaciones físicas provocadas por alguien que nos hace tilín, como el rubor, el bochorno o el pulso acelerado, son manifestaciones de la respuesta del corazón. Esta interdependencia, esta conexión corazón cerebro, es lo que resulta vital para nuestra salud. Y es por este vínculo que durante miles de años los humanos situaron sus emociones, raciocinio e incluso su mismísima alma en este cálido órgano de bombeo cuyo funcionamiento indica que estamos vivos. Los chinos y los indios de la antigüedad hacían hincapié en que un corazón feliz equivalía a un cuerpo feliz y una vida larga y sana. Actualmente, el cerebro ha tomado el relevo del corazón y ahora es considerado la sede de nuestra conciencia. Pero el corazón sigue ocupando un lugar privilegiado en nuestra iconografía cultural. Solo es necesario ver los emoticonos de los teléfonos o el emblema de un corazón en una pegatina de parachoques para entender que el corazón sigue siendo un símbolo de amor y romance y, en general, de la salud y la vida. ¿Todavía decimos emocionalmente te quiero con todo mi corazón? Me llegaste al corazón y me rompiste el corazón. ¿Afirmamos que alguien no tiene corazón? ¿Rogamos a otros que por favor tengan corazón? ¿Hablar con el corazón en la mano connota sinceridad y honestidad? ¿Qué parte del cuerpo señalamos cuando decimos yo? Y sin embargo, la ciencia moderna ha desechado la idea de que el corazón sea el recipiente de nuestra alma, nuestra inteligencia y nuestros sentimientos. En buena parte nos hemos olvidado del lugar que ocupaba en épocas pasadas, aunque sigue omnipresente los iconos culturales, la poesía y el arte que hemos heredado.
B
Este texto que acabamos de escuchar pertenece a un libro publicado hace ahora justo un año en la editorial Ariel y que se titula La curiosa historia del corazón. Un viaje cultural y científico. Lo escribió el cardiólogo e investigador estadounidense, Vicent Figueredo. Y nos ha servido, Jorge Abad. Buenos días. Para muchas cosas.
C
Para este programa, por ejemplo. Sí, sí, es un manual para esta.
B
Hora, como punto de partida. Sí, es como. Nos ha servido. Además, ahora estamos en época de corazón.
C
Es una semana muy propicia para hablar de corazón.
B
San Valentín, yo creo.
C
Claro. 14 de febrero. Mira, precisamente leyendo este libro, este libro que acabamos de recordar hace un momento, el de Figueredo, he descubierto dos cosas sobre San Valentín. Bueno, a ver, la primera en realidad es una historia bastante conocida, no es que la haya descubierto, más bien la he recordado, que es la historia del origen de esta celebración.
B
El sacerdote cristiano, me imagino que martirizaron los romanos.
C
Claro, eso es. Le mataron a mediados del siglo III. Sí, tercero, creo recordar. Después de que se saltara la prohibición impuesta por el emperador Claudio II de oficiar bodas, de realizar casamientos cristianos. Pues este sacerdote, que era Valentín de Roma, siguió con los oficios, no le hizo ni caso y eso le costó un martirio. Y 250 años después, en el siglo V, el Papa Gelasio. Gelasio es un nombre como del santoral de Alsina, de las siete, un poco.
B
Algún día lo dirás. Lo ha dicho.
C
El Papa gelasio declaró el 14 de febrero, el día de este santo de San Valentín, que al final es una época, una fecha que acabó asociándose a la celebración del amor romántico.
B
Y lo otro que has aprendido, ¿Qué es?
C
Ah, esto me ha gustado más. Es la primera carta de amor enviada el día de los enamorados. Bueno, era una tarjeta de una sola línea, pero bueno, se la envió Carlos I, duque de Orleans, a su esposa Bona de Armagnac, cuando solo tenía 16 años, pero estaba preso. Estaba preso en la Torre de Londres, que le habían capturado allí los británicos en una batalla. Y entonces Carlos I le hizo llegar una tarjeta el 14 de febrero de 1415 a su querida Bona de Armagnac, que decía así ya estoy enfermo de amor, mi dulce Valentín.
B
Qué bonito.
C
Bueno, fue la primera. Luego, a partir de ese momento, la primera que se conserva, se fue popularizando esta costumbre que nos ha llegado hasta nuestros días. Ahora igual se mandan whatsapps, pero oye, lo de intercambiar notas escritas como prueba de amor, pues permanece en el siglo XXI. Y han pasado ya, fíjate.
B
¿Y Jorge? Y les fue bien al duque de Orleans y a la buena Estad de Armagnac.
C
Sí, estamos tenebrando el corazón y el amor. No vamos a recordar que no, no les fue bien. Es que el pobre estuvo 25 años preso y cuando salió, pues no es que estuviera casada con otro, es que no estaba en este mundo.
B
Ya falleció la pobre. Madre mía.
C
Había muerto.
B
Pues en recuerdo a estos dos desgraciados enamorados y a unos días de la celebración de San Valentín, hoy vamos a hablar del corazón. Del corazón como órgano impulsor de la sangre y también de la relevancia y de la impronta en su fisiología y en su cultura. En la cultura que encarne todo el corazón en nuestra historia. Y para eso tenemos a dos eminencias. A don Fernando Atienza, que es cardiólogo del Hospital Gregorio Marañón. Muy buenos días, Fernando.
D
Hola, buenos días.
B
¿Te puedo tutear?
D
Sí, claro.
B
Es que a ti te ha tocado la parte fisiológica. Y tenemos también a Eduardo Teresa. Muy buenos días. ¿Cómo está? Desde nuestra emisora de Málaga, que es expresidente, creo, del capítulo hipocrático de la Sociedad Española de Cardiología.
E
Felipe, buenos días. Bueno, de eso es de lo único que no soy. Exacto.
B
Sigue siéndolo.
E
Genial.
B
¿Y de los dos os conocéis? ¿Podéis saludar?
D
Sí, sí, sí, sí. Conozco al doctor de Teresa hace ya muchos años y es uno estar aquí a su lado.
E
Lo mismo digo.
B
Felipe Atienza, ¿Cómo va el corazón? Porque ahora mismo creo que le estáis mapeando y todo lo que se sabía era poco para lo que todo se está aprendiendo ahora.
D
Exacto. Del corazón sabemos mucho y se va avanzando día a día, pero cada vez es más necesario apoyarse en técnicas que nos permiten conocer mejor su comportamiento y luego tratarlo mejor. Esto es algo un poco distinto a lo que está haciendo el doctor de Teresa, que trabaja más en otra área de empoderamiento del padre y de la prevención. Yo ya me dedico al tratamiento de personas que tienen ya una enfermedad. Y para tratarla de una forma precisa estamos desarrollando técnicas que nos permiten conocer mejor cómo se comportan las arritmias cardíacas.
B
El cardiólogo Vicente Figueredo, el autor del libro, dice que hay dos tipos de cardió los fontaneros y los electricistas.
D
Bueno, yo pertenezco al grupo de los electricistas y así me presento algunas veces cuando me preguntan a qué me dedico. Yo soy del grupo de los electricistas.
C
Pero ¿Por qué esa metáfora? ¿En qué cambia los que arreglan y los que visitan?
D
Los fontaneros son los que limpian las tuberías del corazón o las desembozan. Hablando en términos muy prácticos, los electricistas nos dedicamos a tratar la parte eléctrica del corazón, bien mediante la implantación de dispositivos como son los marcapasos o los desfibriladores, o mediante la utilización de catéteres que queman determinadas zonas donde se produce la arritmia. Y eso es electricidad lo que registramos.
B
¿Claro, este chaleco de electrodos que les está permitiendo ver a los cardiólogos? Porque ahora se ve en D, es como guau. Es como cotillarlo todo entero.
D
Exacto. Hasta ahora la forma de conocer el comportamiento eléctrico del corazón era hacer un electrocardiograma con 12 derivaciones, 12 puntos, desde lo que se registra el ritmo cardíaco y nada más. Si querías conocer más en profundidad cómo funciona el corazón, pues ya tenías que introducir catéteres dentro. Y es un procedimiento invasivo. Con este chaleco que hemos diseñado en la empresa Corify, lo que hacemos es mapear desde muchos puntos del tórax y obtener una imagen tridimensional del comportamiento de las arritmias cardíacas para poder tratarlas mejor. El objetivo es la persona que ya tiene arritmias cardíacas, poder dirigir el tratamiento de una forma mucho más precisa.
B
Y el corazón en sí es hermoso. Bueno, para un cardiólogo, me imagino. Para los cardiólogos, ¿No? Eduardo También tiene que ser muy para hermoso, me imagino. Un órgano bonito.
E
Eduardo Es hermoso y es impresionante. Yo recuerdo la primera vez que observé cómo se extraía un corazón palpitante todavía, del tórax de un paciente al que se le iba a realizar un trasplante de corazón. Y la verdad es que la situación, la imagen es impresionante.
C
Lo que pasa que no corresponde la forma con la que habitualmente se representa un emoticono, por ejemplo, que es algo que tenemos todo muy a mano. Esa forma con la que habitualmente representamos el corazón no parece al real en absoluto.
D
Y hay gente que incluso le da un poco de tirria, por decirlo de alguna manera, verlo en vivo y en directo. Es mucho más bonito el emoticono clásico. Pero como dice el doctor De Teresa, para los que nos dedicamos a esto, ver el corazón latir es toda una experiencia.
B
¿Y qué tiene de especial?
D
Bueno, para mí lo más especial del corazón es que se contrae indefinidamente hasta que fallecemos, de una forma absolutamente constante. Y si no hay arritmias, continua y regular de forma totalmente automática y no sólo eso, sino que responde a nuestras necesidades y si estamos durmiendo va más despacio, si hacemos ejercicio, claro, tiene que ir más rápido, si estamos nerviosos también se acelera la frecuencia cardíaca, o sea que eso para mí es impresionante el automatismo que tiene el corazón a la hora de comportar. Es músculo, es un músculo, nada más que un músculo, solo que está inervado, tiene nervios que hacen que se contraigan de forma.
B
¿Y por qué, por ejemplo, si yo corro acabo con agujetas de otros músculos y el corazón ni siente ni padece, o sí siente y padece?
D
Bueno, en cierto modo siente y padece en la medida en que estés más o menos entrenada.
B
Ah bueno, entrenada, claro, si le esfuerzo, pero agujetas no va a tener.
D
Agujetas no tiene, pero sí que va a dejar de alcanzar una frecuencia cardíaca que sea suficiente para hacer un esfuerzo máximo.
B
Perdón Eduardo, ¿Quiere decir algo?
E
Sí, sí, quiero decir algo para hacernos una idea de lo fantástico, de lo extraordinario que es el corazón, que es un músculo. Efectivamente, tenemos que tener en cuenta que como ha dicho Felipe, se contrae ininterrumpidamente 100.000 veces al día. Vamos a imaginar cualquier otro músculo, por ejemplo un músculo del brazo, y vamos a contraer ese músculo del brazo 100.000 veces al día, sin parar, 60 veces por minuto, durante 70 años o más. Es una cosa absolutamente impensable. Sin embargo el corazón lo hace con.
C
Un gasto energético bajo o alto. ¿Consume más que el cerebro, por ejemplo, o menos?
E
No, el cerebro es el órgano que más consume, más energía consume del cuerpo humano.
B
Y el corazón siempre, siempre está a.
D
La izquierda, bueno, más que a la izquierda, eso es un tópico, en realidad está el centro, lo que pasa que la punta del corazón se dirige hacia la izquierda, ¿Vale?
B
Pero existe una cosa que se llama dextrocardia.
D
Dextrocardia es cuando la punta del corazón en lugar de ir a la izquierda va a la derecha, pero el corazón en sí mismo básicamente es centrado.
B
¿Y eso cambia en algo a la persona que lo tiene así?
D
Bueno, cambia muchas cosas, cambia la disposición a la hora de hacer intervenciones, a la hora de tratar al paciente, lógicamente.
B
Cambia, pero él en su día a día podría estar perfectamente con este corazón.
D
Que mira hacia otro lado, si no tiene nada más.
B
Sí, vale.
D
Lo que pasa que a veces se asocia a otras cosas, que es el.
B
Único que puede latir fuera del cuerpo.
D
El corazón puede latir fuera del cuerpo. Nosotros hemos hecho experimentos en. Bueno, el doctor de Teresa ya ha comentado, cuando se hace un trasplante cardíaco, pero también hemos hecho experimentos en animales, en cerdos, por ejemplo. Se extrae el corazón, se para y luego lo irrigas, metes líquido dentro del corazón, que está a una temperatura y con una serie de nutrientes que permiten que funcione, y empieza a latir fuera del organismo del animal. Eso es absolutamente maravilloso, impresionante. Cuando algo que está parado, de repente arranca, sin necesidad de estar conectado a ningún otro órgano, ni siquiera al cerebro del animal.
B
No sé si alguna vez se han comprado calcetines. Cuando te pones el calcetín para saber si es de tu tamaño, ¿Que te mides el puño con el pie del calcetín? ¿Mi puño es mi corazón o no tiene nada que ver?
D
Bueno, el puño se utiliza a veces para aprender anatomía. Según la posición en la que pones el puño, puedes indicar qué parte del corazón está señalando.
B
Pero no quiere decir que mi puño sea del tamaño de mi corazón, mi corazón sea del tamaño de mi puño.
C
Tu corazón es más grande, por suerte para ti.
B
Y cuando nos pegamos un susto, doctores míos, el corazón ahí. ¿Qué es lo que siente Eduardo?
E
Pues el corazón está conectado no solo con el cerebro, está conectado con todo el cuerpo y es reflejo de todo lo que sucede en todo el cuerpo. Entonces, cuando nos llevamos un susto, lo que sucede es que se produce una reacción nerviosa neurológica, que tiene también un componente de sustancias que se liberan al torrente sanguíneo, y eso hace que el corazón reaccione como frente a una amenaza, con lo que se conoce como reacción de estrés. El corazón se acelera.
C
Tiene que ver eso con que todas las culturas a lo largo de la historia, desde los egipcios, los aztecas, en la antigua Grecia, hayan asociado o hayan identificado el corazón como lugar donde se localizan las emociones, donde se localiza nuestra personalidad. Esa conexión que tiene nerviosa, en el.
D
Fondo es un reflejo. No es el corazón el que percibe esa amenaza, es el cerebro. Lo que pasa que, como se ha dicho en la introducción, hay una conexión directa entre el cerebro y el corazón. Y cuando nos vemos ante una situación de peligro, de estrés, de nerviosismo, lo que sea, el cerebro manda órdenes al corazón para que se acelere.
B
¿Y Eduardo, Teresa, se nos puede romper el corazón?
E
Se nos puede romper el corazón, pero antes déjeme que le matice un poco lo anterior. ¿Por qué todas las culturas le han concedido tanta importancia al corazón? Bueno, culturas de gente que no tenían otros conocimientos que los que les brindaba su actividad, que fundamentalmente era de caza, sabían perfectamente que un animal estaba vivo mientras el corazón latía. Y eso lo podían ver porque había pulso. Porque cuando cazaban un corazón y no estaba muerto, y abrían el tórax, se veía algo latiendo, se veía además que salía sangre sincrónicamente con los latidos, y cuando dejaba de latir, el animal moría. Eso ha hecho que en todas las culturas se haya relacionado el corazón con el principio de la vida. Si el corazón late, hay vida. Si el corazón no late, el animal está muerto. De ahí a pasar a relacionarlo con la sede del alma, de los sentimientos, etc. Hay un paso muy pequeño. Un paso que por ejemplo, los egipcios dieron cuando no sólo entendían que el corazón era la sede de una serie de potencias, sino que era realmente el principio vital, era el Ka, era una de las almas que tenían los cuerpos de los egipcios.
C
De hecho conservaban el corazón en las momias.
E
De hecho, en el proceso de momificación extraían todos los órganos internos y los guardaban en unos vasos que se llaman vasos canópicos, donde metían los pulmones, intestinos, etc. El único órgano que no extraían y dejaban dentro del cuerpo del cadáver momificado era precisamente el corazón. El corazón que además ellos representaban de una forma muy peculiar. Es un jeroglífico que tiene la forma de una especie de vasija y que tiene. Bueno, los jeroglíficos es un lenguaje que tiene símbolos que tienen valor de ideogramas, pero tienen valor fonético también, que tiene el símbolo fonético de IP.
B
Y ahora sí pasamos al. No sé si se ha conectado. Eduardo, ¿Sigue ahí?
E
Sí, sí.
B
Vale, vale, vale. ¿Podemos pasar al corazón roto entonces?
C
¿Le parece?
E
Sí, sí.
C
Bueno, el corazón roto, pero metafóricamente. Metafóricamente o real, es una metáfora que.
B
No se puede romper.
E
No, pero últimamente se puede romper. Sí, se puede romper. Por ejemplo, se puede romper cuando hay un infarto de miocardio, con que hay un traumatismo, etc. En algunos casos raros de infarto de miocardio, Pero esto se ha puesto de moda recientemente por una patología que es una patología que es consecuencia precisamente de un impacto emocional muy fuerte y eso da lugar a una serie de alteraciones que simulan un infarto, pero no lo son. Recibe un nombre raro, el nombre de una vasija que utilizan los pescadores en Japón, takosubo. No se rompe el corazón realmente, pero esa relación entre que pasa algo en el corazón y que hay un impacto emocional muy fuerte en algunas personas predispuestas ha hecho que se hable del corazón roto también ahí, ¿Vale?
B
Y eso tiene como consecuencias, ese impacto japonés.
E
Tiene consecuencias, Eso puede recuperarse del todo y puede volver el corazón a la normalidad o puede conducir a la muerte del paciente.
B
¿Y cómo diferencian los médicos entre ese impacto de corazón roto con el infarto?
D
Bueno, hay una serie de formas de diferenciarlo mediante primero, como siempre, la anamnesis, lo que te cuenta el paciente. Segundo, mediante una serie de exploraciones que nos permiten ver grado de deformidad que sufre el corazón, electrocardiográfica, etc. Pero también desde el punto de vista emocional, aparte del takosubo, que es muy importante y es verdaderamente el corazón roto, afortunadamente son muy pocos pacientes, desde el punto de vista emocional, las arritmias también se ven, no provocadas, pero sí muchas veces desencadenadas por situaciones de estrés muy importantes. Para eso la persona predispuesta, la mayoría de ellos, que tienen algo que hace que puedan tener arritmias, situaciones de estrés muy importantes, hacen como desencadenante y las ponen en marcha.
B
¿El corazón tiene recuerdos?
D
No.
E
Sin embargo lo hemos relacionado con la memoria. Fíjense que en castellano decir acordarse de una cosa, recordar. En inglés, para decir que aprendemos una cosa de memoria, decimos que la aprendemos by heart. Y en francés decimos que la aprendemos. Parece que aunque el corazón tiene algún tipo de memoria eléctrica, etc. Pero aunque no tiene memoria en ese sentido, sin embargo, casi todas las culturas lo han asociado precisamente con la memoria.
C
Y con el amor, por supuesto, con.
B
La memoria del enamorado. Doctores, voy a tener que hacer un alto en el camino, un pequeño alto en el camino y luego seguimos hablando del corazón. Más de uno en once. Estamos aquí hablando del corazón con Felipe Atienza, jefe clínico del Servicio de Cardiología en el Hospital General Universitario Gregorio Marañón, y con Eduardo Teresa, que es presidente del capítulo hipocrático de la Sociedad Española de Cardiología y muchas cosas más, porque es un gran investigador también, es un gran docente y es un gran divulgador sobre todo también. Claro, hemos hablado, Teresa y Atinza, hemos hablado de arritmias, de repente sale esa palabra y no quiero yo que te marches, sobre todo tú, Felipe, que eres el gran experto de España de las arritmias, sin decirnos en concreto qué es la arritmia.
D
Claro, el corazón es como la batería de una orquesta, es el que marca el ritmo y el ritmo cardíaco normalmente, en condiciones normales, es reaccionar y va. Cuando hay una arritmia, ese ritmo cardíaco regular se pierde y esa irregularidad se puede generar de forma totalmente aleatoria, que es la arritmia más frecuente con diferencia, que es la fibrilación auricular, en la cual si uno toma el pulso, aunque no sea médico, o se pone la mano en el pecho, pues nota totalmente caótico, irregular. Esa, como digo, es la arritmia más frecuente. Y hay otras que son algo más regulares, pero que esa cadencia regular del pulso cardíaco se pierde. Ese es el concepto de arritmia.
B
Eso es una buena y una mala arritmia.
D
Las dos pueden ser malas. En principio, el corazón tiene que tener un comportamiento rítmico. Ahora bien, es cierto que todos en algún momento podemos tener algún latido que pierda un poco el ritmo, son como pequeños tropezones que no tienen más consecuencias.
B
¿Sería benigna esa arritmia?
D
En principio, cuándo nos tenemos que alertar, y eso es lo importante y que yo creo que la población general tiene que saber, cuando esos síntomas de pulso irregular se acompañan de otras cosas. Me mareo, pierdo el conocimiento, me canso, me duele el pecho. Todo eso son síntomas que todo el mundo conoce y sabe. Y si se nota el pulso alterado y esos otros síntomas, tiene que buscar ayuda.
B
Puede ser un ataque de ansiedad.
D
Puede ser. Exacto. Dentro del concepto de arritmias hay muchas situaciones y entonces siempre hay que excluir todo aquello que sabemos que provoca aceleración del pulso cardíaco o alteraciones en el ritmo, nerviosismo, ataques de ansiedad, ingesta de excitantes, ver a una chica, un chico guapo, también. Y eso hay que saberlo interpretar, por supuesto. Supuesto que el enamoramiento, lógicamente acelera el ritmo cardíaco y sube la tensión arterial.
C
Sí, pero hay que tomárselo en serio, porque las cardiopatías ahora mismo son las enfermedades que más mortalidad están produciendo, sin duda.
D
Ahora mismo están casi empatándonos, pero todavía es la cardiopatía la causa más frecuente de fallecimiento. Y si alguien tiene una cardiopatía y el pulso lo tiene alterado, pues es un motivo solamente por el hecho de tener una cardiopatía. Para consultar.
B
Me gustaría preguntarle a Eduardo, Teresa, si esto de tener una corazonada tiene sentido.
E
Bueno, es otra de las formas de relacionar el corazón absolutamente con todo. Pero no, eso no tiene sentido. El corazón no es intuitivo, somos intuitivos todos. Es que, vamos a ver, por razones desde el punto de vista moderno de acercarnos y abordar los problemas de salud, hemos compartimentado todo excesivamente. Antes hablaban de que los cardiólogos se dividen en fontaneros y en electricistas, pero la mayor parte de los cardiólogos no son ni fontaneros ni electricistas, porque los fontaneros se dedican a una cosa muy concreta y los electricistas a otra. Pero el corazón está integrado dentro de un sistema mucho más complejo que es un ser humano. Entonces no podemos la mayor parte de las veces decir que hay algo que esté localizado expresamente y exclusivamente en una zona. Y quizá todo lo que tiene que ver con el sentimiento, con el pensamiento, tiene que ver fundamentalmente con el cerebro, pero relacionado con el resto del cuerpo humano. Esto es interesante porque en una época en que la inteligencia artificial va a empezar a sustituirnos en muchas cosas, lo que van a hacer falta no van a ser expertos especialistas, sino gente que tenga una visión holística, que tenga una visión completa, no ya del cuerpo humano, en el caso de los médicos, no ya de la persona en el caso de los médicos, sino incluso de toda nuestra cultura, de toda nuestra civilización. Van a hacer falta menos expertos y van a hacer falta más sabios, porque los expertos van a ser sustituidos por.
B
La inteligencia artificial más hombres y mujeres renacentistas. ¿No sería así?
D
Me encanta, me encanta Eduardo.
B
Felipe está feliz, tiene una sonrisa maravillosa cada vez que hablas.
D
Eduardo, me encanta tu idea. Pero los que nos dedicamos a las cosas de las manos, de momento no podemos ser sustituidos. Yo sé que están, y lo sabes tú también, están desarrollando sistemas mecánicos electrónicos que intentan sustituir y probablemente lo hagan dentro de una serie de años, aunque yo no sé si lo.
B
Pues ha sido un placer estar con los dos. Sí, remata Eduardo en 30 segundos.
E
Sí, sí, en 30 segundos. Lo que está haciendo hoy la inteligencia artificial no es lo que va a hacer mañana. Y mañana a lo mejor no son dentro de unos años, sino menos. Ya se ha producido una intervención quirúrgica realizada exclusivamente por máquinas lideradas por inteligencia artificial. Bien es cierto que ha sido en animales y en animales muertos, pero lo que está a la vuelta de la esquina todavía hoy no lo podemos predecir.
B
¿Vale? Corazones sintéticos quizá no, o no.
D
Todo llegará.
B
Todo llegará. Todo llegará porque si aguantamos un marcapasos.
D
Ahí dentro, sin ninguna duda.
E
Se ha trabajado hace mucho tiempo en corazones artificiales, hace muchísimo tiempo que se suspendió la investigación en eso por una serie de problemas, pero más recientemente incluso se ha intentado crear un corazón sintético sobre un esqueleto fibroso con células madre. Este es un proyecto que lleva mucho tiempo, tampoco ha conducido a un éxito total, pero intentos ahí, igual que los robots.
D
Todo esto llegará.
B
Muchísimas gracias, Felipe Atinza y Eduardo, Teresa, un placer haber contado con ustedes.
E
Con vosotros.
D
Muchas gracias.
B
Feliz trabajo.
D
Lo hacéis muy bien.
Podcast: Más de uno
Host: Onda Cero (Carlos Alsina)
Date: February 10, 2026
Guests: Dr. Felipe Atienza (Cardiólogo, Hospital Gregorio Marañón) & Dr. Eduardo Teresa (Expresidente del capítulo hipocrático, Sociedad Española de Cardiología)
Main Theme: Un viaje científico y cultural sobre el corazón, combinando la fisiología, su relevancia histórica, su papel en la cultura y los avances médicos más recientes.
Este episodio de "Más de uno", coincide con la semana de San Valentín y explora el corazón tanto desde su perspectiva médica como cultural. Acompañado por dos reconocidos cardiólogos, el programa profundiza en la conexión corazón-cerebro, los avances en la cardiología moderna, las emociones, metáforas y curiosidades históricas, además de responder con rigor científico a mitos populares sobre este órgano vital.
"El corazón podría contener sentimientos y que, de hecho, es una parte constituyente de una conexión corazón cerebro bidireccional." (A, 00:02)
"Ya estoy enfermo de amor, mi dulce Valentín." (C, 04:23)
"Los fontaneros son los que limpian las tuberías del corazón. Los electricistas nos dedicamos a tratar la parte eléctrica..." (D, 07:09)
"Se contrae indefinidamente hasta que fallecemos, de una forma absolutamente constante." (D, 09:28)
"En cierto modo, siente y padece en la medida en que estés más o menos entrenada." (D, 10:22)
"Vamos a imaginar cualquier otro músculo… contraerlo 100,000 veces al día, 60 veces por minuto, durante 70 años… El corazón lo hace." (E, 10:42)
"En todas las culturas se haya relacionado el corazón con el principio de la vida. Si el corazón late, hay vida. Si no, está muerto." (E, 14:30)
"Se puede romper cuando hay un infarto... pero también por un impacto emocional muy fuerte." (E, 16:37)
"El corazón es como la batería de una orquesta... Cuando hay una arritmia, ese ritmo regular se pierde.” (D, 20:03)
"Cuando esos síntomas de pulso irregular se acompañan de otras cosas… tiene que buscar ayuda." (D, 21:10-21:38)
“Van a hacer falta menos expertos y van a hacer falta más sabios, porque los expertos van a ser sustituidos por la inteligencia artificial.” (E, 23:53)
“Ya estoy enfermo de amor, mi dulce Valentín.”
“Para mí lo más especial del corazón es que se contrae indefinidamente hasta que fallecemos, de una forma absolutamente constante.”
“Vamos a imaginar cualquier otro músculo... contraerlo 100,000 veces al día, 60 veces por minuto, durante 70 años o más... Sin embargo, el corazón lo hace.”
“Eso ha hecho que en todas las culturas se haya relacionado el corazón con el principio de la vida. Si el corazón late, hay vida. Si el corazón no late, el animal está muerto.”
“Van a hacer falta menos expertos y van a hacer falta más sabios, porque los expertos van a ser sustituidos por la inteligencia artificial.”
Con rigor y cercanía, el episodio mezcla historia, ciencia, cultura y avances tecnológicos entorno al corazón, desmontando mitos y subrayando la belleza y complejidad de este órgano vital. La charla es didáctica, accesible y divertida, recordando la importancia de cuidar el corazón tanto física como simbólicamente, en un mundo cada vez más mecanizado y tecnológico.