Transcript
Akela (0:01)
Les estamos ofreciendo radioficción. Es mentira, pero está pasando.
Narrator/Host (0:20)
Pues aquí seguimos, en el escenario del teatro Luis del Olmo. Y veo que en el patio de butacas está el público muy entretenido y muy atento. Y vamos a recuperar un formato que quizá ustedes recuerdan. Se trata de una especie de subsección que nos sirve de excusa para asomarnos al pasado y viajar en el tiempo. Es un formato que hemos titulado ¿Cómo.
Akela (0:44)
Nació ese personaje del que usted me habla?
Narrator/Host (0:47)
¿Cómo naciÓ ese personaje del que USTED me habla? En efecto, es un espacio que nos permite descubrir el detrás de las escenas de los mayores iconos de la cultura popular. Cómo crearon los escritores, guionistas, compositores del pasado las obras y personajes que tanto nos cautivan día de hoy. De modo que vamos a viajar en el tiempo, ahora y en el espacio, para descubrir la historia real que inspiró uno de los libros más populares de la literatura universal. Un libro de cuentos.
Rudy Ar Kiplin (1:27)
Desde que el ser humano ha tenido capacidad para volcar sus pensamientos e inquietudes en textos escritos, nos han fascinado las historias. Y en particular, ignoro el motivo, las historias que plasman el vínculo intangible que une a los niños con los animales. Recordarán, por ejemplo, la leyenda de Rómulo y Remo, los fundadores de la poderosa ciudad de Roma. Se cuenta que siendo sólo unos bebés, fueron rescatados y amamantados por una loba salvaje que los llevó hasta su refugio. Este relato se ha preservado durante cientos de años. Pero solo es eso, un relato, una historia de ficción. Esta mañana yo voy a narrarles una historia totalmente distinta. El punto de partida es parecido. En mi historia también hay un niño criado por lobos. Pero al contrario que en la leyenda romana, el niño lobo de mi historia existió.
Akela (2:22)
Seguidme de cerca. Con cuidado, nada de ruido y no os disperséis.
Rudy Ar Kiplin (2:29)
Gran parte de la India está cubierta por espesas junglas prácticamente impenetrables, donde se refugian bestias salvajes, reptiles e insectos dispuestos a batallar contra el hombre en cuanto tienen la más mínima ocasión. El gobierno indio, de cuando en cuando, para apaciguar el temor a estas bestias, ofrece una recompensa de entre 5 y 50 rupias por la cabeza de cada depredador salvaje. Por eso, y siguiendo la costumbre de caza local en grupo, en el año 1867, una banda de cazadores nativos, o shikaris, se internaron en la jungla de Bulansahar.
Akela (3:05)
