
Las actrices y actores del Teatro Luis del Olmo nos explican a través de su interpretación el origen de la historia de Mowgli y 'El libro de la selva'.
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Akela
Les estamos ofreciendo radioficción. Es mentira, pero está pasando.
Narrator/Host
Pues aquí seguimos, en el escenario del teatro Luis del Olmo. Y veo que en el patio de butacas está el público muy entretenido y muy atento. Y vamos a recuperar un formato que quizá ustedes recuerdan. Se trata de una especie de subsección que nos sirve de excusa para asomarnos al pasado y viajar en el tiempo. Es un formato que hemos titulado ¿Cómo.
Akela
Nació ese personaje del que usted me habla?
Narrator/Host
¿Cómo naciÓ ese personaje del que USTED me habla? En efecto, es un espacio que nos permite descubrir el detrás de las escenas de los mayores iconos de la cultura popular. Cómo crearon los escritores, guionistas, compositores del pasado las obras y personajes que tanto nos cautivan día de hoy. De modo que vamos a viajar en el tiempo, ahora y en el espacio, para descubrir la historia real que inspiró uno de los libros más populares de la literatura universal. Un libro de cuentos.
Rudy Ar Kiplin
Desde que el ser humano ha tenido capacidad para volcar sus pensamientos e inquietudes en textos escritos, nos han fascinado las historias. Y en particular, ignoro el motivo, las historias que plasman el vínculo intangible que une a los niños con los animales. Recordarán, por ejemplo, la leyenda de Rómulo y Remo, los fundadores de la poderosa ciudad de Roma. Se cuenta que siendo sólo unos bebés, fueron rescatados y amamantados por una loba salvaje que los llevó hasta su refugio. Este relato se ha preservado durante cientos de años. Pero solo es eso, un relato, una historia de ficción. Esta mañana yo voy a narrarles una historia totalmente distinta. El punto de partida es parecido. En mi historia también hay un niño criado por lobos. Pero al contrario que en la leyenda romana, el niño lobo de mi historia existió.
Akela
Seguidme de cerca. Con cuidado, nada de ruido y no os disperséis.
Rudy Ar Kiplin
Gran parte de la India está cubierta por espesas junglas prácticamente impenetrables, donde se refugian bestias salvajes, reptiles e insectos dispuestos a batallar contra el hombre en cuanto tienen la más mínima ocasión. El gobierno indio, de cuando en cuando, para apaciguar el temor a estas bestias, ofrece una recompensa de entre 5 y 50 rupias por la cabeza de cada depredador salvaje. Por eso, y siguiendo la costumbre de caza local en grupo, en el año 1867, una banda de cazadores nativos, o shikaris, se internaron en la jungla de Bulansahar.
Akela
Las huellas del oso se pierden aquí. ¿Por dónde seguimos?
Rudy Ar Kiplin
Yo acamparía.
Akela
Akela, Está anocheciendo. No. El animal está cerca. No podemos rendirnos aún.
Rudy Ar Kiplin
La fortuna no acompañaba esta partida de caza. Alguna presa había caído en su saco, pero no las suficientes como para que el botín de la recompensa resultara satisfactorio.
Natu
Yo diría que tenemos que seguir por aquí. Akela. Veo ramas rotas. A lo mejor no son del oso, pero otro animal ha tenido que pasar por aquí y después ha seguido en esa dirección. ¿Qué opinas?
Akela
Está bien. Formemos una línea y Sigamos el rastro.
Natu
¿Qué animal crees que es, Akela?
Akela
Es más pequeño que un oso, eso seguro. Vamos. Formad la línea y seguidme.
Rudy Ar Kiplin
La partida de cazadores empezó a avanzar siguiendo el rastro. Akela, el líder Shikari, conocía esa zona de la selva y sabía a ciencia cierta que estaban dirigiéndose hacia un claro. La estrategia no era simplemente perseguir al animal, sino obligarle a dirigirse a un callejón sin salida. Una vez en el claro, la bestia se vería acostumbr. Acorralada y ellos abrirían fuego.
Natu
Creo que veo al animal. Akela.
Akela
Silencio, muchacho.
Natu
No es un tigre, ¿Verdad? Ni un león. Hay poca luz para apreciar sus colores, pero diría que es un lobo.
Akela
¿No me has oído? He ordenado que guardes silencio.
Natu
Lo siento, Akela.
Rudy Ar Kiplin
El crío estaba en lo cierto. Estaban cerrando el cerco a un lobo gris, viejo y solitario. Pero a pesar de su avanzada edad, en cuanto el lobo escuchó las voces de sus perseguidores, echó a correr.
Akela
Nos ha oído.
Actor/Performer
Está huyendo.
Rudy Ar Kiplin
Fuera del camino.
Actor/Performer
Se aleja hacia la colina.
Akela
Corred tras él.
Actor/Performer
Que no escape.
Rudy Ar Kiplin
El lobo voló a través de la espesura, serpenteando entre arbustos y árboles caídos hasta llegar a un peñasco rocoso. Al alcanzar la cima, el animal tomó impulso y lanzó un aullido que reverberó a lo largo de toda la selva.
Narrator/Host
¿Por qué auya?
Rudy Ar Kiplin
¿Qué hace?
Natu
¿Está pidiendo auxilio?
Akela
No creo. Más bien parece que está intentando ayudar a otro lobo. Advertirle de nuestra presencia.
Natu
¿Una de sus crías, quizás?
Rudy Ar Kiplin
La respuesta no tardó mucho en llegar. De uno de los recovecos rocosos del peñasco emergió un animal extraño. Hasta entonces había estado tan inmóvil que nadie reparó en su presencia. Pero al oír el aullido, se puso rápidamente en alerta. La criatura saltó sobre sí misma, se puso a cuatro patas y subió a toda prisa por el peñasco hasta la cueva del lobo.
Natu
¿Qué es esa cosa? ¿Lo habéis visto?
Rudy Ar Kiplin
No parecía un lobo.
Natu
No tenía pelo, ¿Verdad? Podría. Podría ser un hombre.
Akela
¿Cómo va a ser eso un hombre? Corría a cuatro patas.
Actor/Performer
¿Y si fuera una criatura divina? ¿Un tótem o un enviado de los dioses?
Narrator/Host
Podría ser.
Actor/Performer
Deberíamos dejarlo tranquilo. No deberíamos molestar a un enviado de los dioses. Podríamos ofenderlos.
Magistrate
Ah. Adelante a que la pase. Tome asiento. Vaya, veo que viene acompañado.
Akela
Gracias, magistrado. Sí es Natu, un joven huérfano.
Natu
Buen día, noble magistrado de Bulan.
Akela
Shahar.
Magistrate
Buen día. Buen día. En fin, contadme, ¿Qué tal ha ido la casa?
Akela
Hemos vuelto antes de tiempo por un descubrimiento extraño. No sabíamos muy bien qué hacer. Encontramos una criatura rara.
Magistrate
¿Rara? ¿Y dónde está esa rara criatura?
Natu
En la selva. No nos atrevimos. No nos atrevimos a traerla. Temíamos desatar la furia de los dioses.
Akela
Silencio.
Magistrate
Me cae bien tu joven cazador. En fin, pensemos. Cabeza fría. De entrada, habéis hecho lo correcto. Guardar la pólvora y venir a consultarme ha sido sin duda lo más sabio que habéis hecho.
Natu
Gracias, magistrado. Fue idea mía.
Akela
Silencio.
Magistrate
No sé por qué, pero me lo vi venir. Pequeño. Bien, allá va mi Volved a la selva, buscad a esa criatura y atrapadla. Pero no le hagáis ningún daño. Buscad una forma de traérmela sin causar ni un solo derramamiento de sangre. Así. Así no importunaremos a los dioses. Cuando la criatura esté ante mí, yo decidiré si es un animal salvaje o algo divino que convendría retornar a su cueva.
Akela
¿Y cómo lo atrapamos sin hacerle daño, magistrado?
Magistrate
Obligándolo a salir. Hacerle sentir inseguro en esa cueva. Verán, hace unos años, una partida de caza sacó al leopardo de su escondite llenándolo de agua. La bestia salió huyendo al pensar que iba a ahogarse. ¿Podrían ustedes hacer lo mismo?
Akela
Pero no hay ríos cerca de la cueva. Quizás podríamos hacerlo con ruidos de troncos y ramas, o con fuego o.
Magistrate
Con fuego.
Rudy Ar Kiplin
La partida de aquela prendió una hoguera humeante a las puertas de la cueva. El humo oscuro y negro penetró en los recovecos de la caverna con rapidez.
Natu
Veo movimiento, Akela. Creo que empiezan a notar el fuego.
Akela
Dejad huir al lobo y centraos en la criatura.
Natu
Sí, señor.
Rudy Ar Kiplin
Los cazadores rodearon la caverna. Distribuyeron trampas estratégicamente en todas las rutas de huida y esperaron, Esperaron, esperaron. Y al poco.
Natu
Lo veo, Akela, el lobo va a salir.
Rudy Ar Kiplin
El lobo salió huyendo a toda velocidad e inmediatamente detrás corrió la criatura. Todos los cazadores se lanzaron a por ella, pero no se dejó capturar con facilidad. Mordió, arañó e hirió ferozmente. Después de una intensa refriega, la criatura yacía en el suelo con las tarpas atadas. Y entonces, cuando pudieron verlo de cerca, se percataron de lo que era realmente.
Natu
¿Qué es?
Rudy Ar Kiplin
Está muy sucio y rabioso.
Akela
Ruge y muestra los dientes como un animal salvaje. Pero.
Natu
Pero es. Es un crío. Un crío como yo.
Rudy Ar Kiplin
La partida de cazadores regresó victoriosa a la civilización. La historia del niño lobo se extendió como la hambruna. Y antes incluso de que Akela y sus shikaris llegaran a las dependencias del magistrado, toda la región conocía la naturaleza de su presa recién capturada.
Magistrate
¿Cómo es posible que un muchacho como este haya pasado su infancia criado por lobos? ¿Cómo habrá podido salir adelante?
Akela
Imposible saberlo, magistrado. Pareciera que los lobos lo encontraron en la selva y lo cuidaron como si fuera uno más.
Magistrate
Si acerco la mano, ¿Me morderás, pequeño? Parece que sí. En fin, ahora la cuestión, pequeña bestia, ¿Qué hacemos contigo?
Rudy Ar Kiplin
Después de mucho meditarlo, el niño lobo fue enviado al orfanato Secundra en Agra, una institución dirigida por misioneros cristianos situada cerca del Taj Mahal. Llegó al orfanato el 4 de febrero de 1867, sábado. Así que los misioneros decidieron llamarlo Dina Sani Char. Palabra vernácula para sábado.
Natu
Hola, sanitar. Buenos días. ¿No te acuerdas de mí? Si. Yo te encontré en la selva, ¿Recuerdas? Me llamo Natu. ¿Natu? Es un nombre que significa el hijo perdido. Me lo pusieron porque soy huérfano, como tú. Sanichar. ¿Por qué no me miras? Qué raro. Parece como si no pudieras oírme.
Rudy Ar Kiplin
Quizás fue por la vida salvaje entre aullidos lobunos o quizá fue un problema de nacimiento. El caso es que Sanitar no tenía sentido del oído. Era sordo. Eso, sumado a su desconexión del resto de la humanidad durante toda su vida, dificultó mucho que consiguiera comunicarse con el resto de muchachos del orfanato. Rompía las ropas que le calzaban y se negaba a caminar erguido. Cosa normal después de pasar tanto tiempo acostumbrándose a hacerlo a cuatro patas, distribuyendo el peso de su cuerpo entre los codos y las rodillas.
Natu
No te preocupes, Dina Sanit, es difícil dejar de lado tus costumbres. Mira, te dejo por aquí un cuenco de comida. Mañana volveré a pasar otro rato contigo, ¿Vale? Sí, mañana vuelvo. No te preocupes. Tú y yo seremos amigos un día de estos, ya verás.
Rudy Ar Kiplin
Por suerte, con el tiempo, el cariño y los cuidados que conjugaban disciplina con dulzura, Sanichar empezó a acostumbrarse a vivir en sociedad. Y en efecto, acabó entablando amistad con el muchacho del orfanato. Casi, casi. A pesar de sus rarezas, su sordomudez y sus puntuales arrebatos de furia, Sanitar acabó convirtiéndose en un joven prácticamente indistinguible del resto de huérfanos del orfanato Secundra. De hecho, a veces llegaban visitas curiosas, ávidas de ver al niño lobo del que hablaban los periódicos, y todas se marchaban decepcionadas por lo normal que parecía. Sanit no parece un lobo. No, decían que lo habían criado los lobos.
Natu
Es que es un humano criado por lobos, no un lobo criado por humanos. ¿Qué esperaba, señor?
Rudy Ar Kiplin
Dios santo.
Natu
Eso, Sanitar. Trúgele.
Rudy Ar Kiplin
He dicho que era prácticamente indistinguible, no indistinguible del todo. Hubo cosas que los misioneros no consiguieron que Sanichar aprendiera nunca. Por ejemplo, comer con cubiertos. Enseñarle a utilizarlos fue una tarea que con los años acabaron dando por perdida.
Natu
Aquí tienes el desayuno, Sanichar. Ten cuidado, no te atragantes. Aprovecha, amigo. Tranquilo, tranquilo, Sanichar. Es que solo es una tos ligera. No te preocupes por mí, ¿Vale?
Rudy Ar Kiplin
Natu. El pequeño huérfano con el que Sanichar había entablado amistad contrajo una súbita enfermedad que lo debilitó rápidamente.
Natu
Sanichar, sal al patio. No deberías estar tan cerca. ¿Cerca? Podría contagiarte.
Rudy Ar Kiplin
Sanichar no obedeció. Veló fielmente junto a la cama de su amigo hasta que éste, a los pocos días, falleció a causa de las fiebres.
Natu
Te lo dije, Sanichar. Te dije que al final tú y yo seríamos amigos.
Rudy Ar Kiplin
Se cuenta entre los misioneros del orfanato que cuando Sanichar comprendió que el espíritu de su amigo ya no estaba dentro de su cuerpo, se señaló a sí mismo, después a Natu y finalmente al cielo, gesto que conjeturaron los misioneros, significaba que sus años de enseñanza cristiana no habían sido en balde y que el niño lobo quería comunicarles que en un futuro no muy lejano, él y su amigo volverían a encontrarse allá arriba. Y de hecho, al poco tiempo, Sanitar también falleció, reuniéndose esperaban los misioneros con su amigo Natu. Como tantos otros habitantes de la India, leí acerca de Dina Sanitar en los periódicos. Mi nombre es Rudy Ar Kiplin. Soy escritor y a partir de la historia de Sanitar escribí un cuento. Un cuento de aventuras en el que un niño criado por lobo brincaba y saltaba por la selva de la India, entablando amistad con osos, panteras y, por supuesto, lobos. Un cuento que trató de convertir una historia aparentemente triste en una fantasía formidable. Un cuento que titulé El libro de la selva. Mi esperanza es que, de alguna manera, reencarnado en el personaje del niño Mogli, y a través de las páginas de mi libro, Dina Sanichar pueda seguir corriendo en absoluta libertad a través de la selva de la India para siempre.
Narrator/Host
Pues aquí termina nuestra nueva entrega de cómo nació ese personaje del que usted me habla, que hoy nos ha servido para descubrir la historia real que inspiró a Kiplin para escribir El libro de la selva. Voy a pedir un fuerte aplauso para los actores que han dado voz a este relato. Para Borja Fernández Sedano, que ha vuelto a incorporarse después de su larguísimo retiro vacacional, que interpretó a Kela. También a Sanich. Tarea enorme la de Rugí. Pablo Díez, que ha sido el narrador. Ruth Kiplin. Fran Pomares, como el sabio magistrado de Boulogne. Raquel Pérez, que interpretó a Anatú, el adorable amigo de Dina Sanichar. Y a Gustavo Ausín, que hoy ha sido nuestro Hans Christian Andersen y también nuestro segundo cazador en esta partida de caza. Gracias, Gustavo, por acompañarnos esta mañana. ¿Me pasan un papel? Ahora mismo. Perdónenme. Los señores del coro de Sombreros Montalvo. Si, por favor. ¿Pueden personarse en el escenario, por favor? Sí. Los integrantes del Muchas gracias, queridos coristas.
Akela
Muchas gracias.
Narrator/Host
Gracias por. A ver. Es que había olvidado hacer un agradecimiento también muy importante antes de terminar, que es a nuestro patrocinador, Sombreros Montalvo, que es la empresa que patrocina y por tanto sufraga esta sección. Agradecemos su patrocinio. Eso estoy diciendo. Su cariño también y su paciencia. Su paciencia con todos nosotros, a pesar de que a veces se nos olvida incluir su mensaje publicitarios, como ha sucedido.
Actor/Performer
Y así como ha sucedido, recite lo que ha leído otra vez, pero con más emoción, con más garra.
Narrator/Host
Muchas gracias. Gracias de todo corazón a Sombreros Montalvo. Gracias por su apoyo. Porque sin su apoyo sería imposible sacar adelante Radioficción cada semana con el fervor, con la pasión que requiere Radioficción.
Actor/Performer
No lo tiene todavía. Evoque el agradecimiento en su cabeza. Eso, eso, visualícelo. Visualice el agradecimiento.
Narrator/Host
Tampoco voy a hacer una genuflexión a nuestra marca patrocinadora.
Actor/Performer
Marca patrocinadora descontenta. Carlos otra vez se le ha olvidado poner el jingle.
Narrator/Host
Pero eso no es responsabilidad mía. Y a pesar de eso no voy a hacer ninguna genuflexión. Podemos poner el jingle ahora si es necesario, por poder.
Actor/Performer
Pero es que ya no es igual. Ya no queda genuino, no queda auténtico. Parece como que lo pone para rellenar eso.
Narrator/Host
En absoluto, en absoluto. Para nada. Se lo garantizo. Va a quedar estupendamente.
Actor/Performer
Una idea. ¿Y si en lugar de poner el jingle como siempre, ¿Por qué no hacemos otra cosa? ¿Se ha pensado lo de dedicarles una función especial a Sombreros Montalvo? Un relato dramático sobre el origen de la marca Sombreros Montalvo, por ejemplo, un musical al cine. Sombreros Montalvo. Sombreros al cine. Iba a decir Sombreros Montalvo The Greatest Musical.
Narrator/Host
Esta idea ya la han tenido otras ocasiones.
Actor/Performer
Sí, pero no la exploramos.
Narrator/Host
Es que no me convence. Ya se lo he dicho, no me convence.
Actor/Performer
¿Pero porque no la visualiza? Porque no tiene en su cabeza cómo funciona. Funcionaría esta obra magna del radioteatro. Vamos a hacerle un simulacro.
Narrator/Host
No, no van a hacer ustedes nada.
Actor/Performer
Póngase cómodo al sinat, que le va a gustar. Será muy breve como muestra de intenciones y si le gusta ya hacemos la obra.
Narrator/Host
He dicho que no. Que ustedes no pueden subir aquí al escenario a montar la obra que les dé la gana. Que no es eso.
Actor/Performer
Vamos allá. Música maestra, por favor. Nuestra historia comienza en el triste y sombrío hogar de la familia Mont. El pequeño Federico Montalvo tenía un sueño. Quería ser sombrerero. Coser boinas, gorras, pamelas y sombreros de ala ancha. Tenía incluso pensado el nombre que le pondría al escaparate de su sombrerería.
Natu
La llamaré Sombreros Montalvo.
Actor/Performer
Pero su padre era un hombre sombrío. Y no estaba de acuerdo con este sueño.
Akela
Hijo, nunca serás sombrerero. Tú serás abogado como tu padre. Y como su padre antes que él. Y no hay más que hablar.
Natu
No, papá. ¿Por qué?
Actor/Performer
Aquí habría acabado la historia del joven Federico Montalvo. Pero la suerte tenía otros planes para él. Un día llegó a la escuela una amable maestra. Que accedió a enseñarle a coser. Así que Federico cosió su primer sombrero. Por fin, su sueño estaba a punto de cumplirse. Y así el pequeño empieza a coser muerto. Las tornas siempre giran y giran sin parar. El niño costurero empezó a triunfar. Fundó su propia empresa con un nombre familiar. Poco a poco la fama llegó. Millones de clientes compraron. Qué emoción. Sus Sombreros Montalvo. Su sueño se hizo realidad con Sombreros Montalvo. Montalvo. Y aquí, pues. Una ola entera.
Narrator/Host
Sí, una ola dramática.
Magistrate
Muy bien.
Narrator/Host
Le daré una vuelta. Le daré una vuelta.
Actor/Performer
¿Quiere que la hagamos otra vez? Venga.
Narrator/Host
Desde arriba. ¿Es necesario?
Natu
¿De verdad?
Narrator/Host
Gracias a todos por habernos acompañado esta mañana. Y a Sombreros Montalvo por su patrocinio. El miércoles que viene a las 11 de la mañana, levantaremos de nuevo el telón de radioficción.
Podcast: Más de uno
Host: Onda Cero, Carlos Alsina
Fecha: 14 de enero de 2026
Este episodio de Radioficción explora con ingenio y dramatismo la historia real de Dina Sanichar, el llamado "niño lobo" de la India, cuya vida inspiró a Rudyard Kipling para la creación del legendario personaje Mowgli en El libro de la selva. A través de una cuidada dramatización teatral en el escenario, se narra cómo Sanichar fue encontrado, su dura integración en la sociedad y la huella que dejó en la cultura popular.
“En mi historia también hay un niño criado por lobos. Pero al contrario que en la leyenda romana, el niño lobo de mi historia existió.”
(Rudy Ar Kiplin, 01:47)
Detalles sobre la India del siglo XIX, las temidas junglas, y la recompensa por depredadores.
Cazadores liderados por Akela siguen un rastro animal que termina con un avistamiento insólito en la cueva: una criatura corriendo a cuatro patas, sin pelo, con actitud salvaje.
Debate supersticioso sobre si aquel ser extraño podía ser un humano, un animal o un enviado divino.
El magistrado ordena capturar a la criatura sin dañarla.
Estratégicamente la expulsan con fuego y trampas.
Momentos memorables
Tras la captura se revela:
“Pero es... Es un crío. Un crío como yo.”
(Natu, 09:18)
Sanichar es llevado a un orfanato cristiano en Agra.
Cita destacada:
“Es que es un humano criado por lobos, no un lobo criado por humanos. ¿Qué esperaba, señor?”
(Natu, 12:50)
Tragedia: la enfermedad y muerte de Natu.
Sanichar lo acompaña fielmente y, una vez muerto, hace un conmovedor gesto (señalándose a sí mismo, luego a Natu y al cielo), interpretado como comunicación de esperanza y creencias aprendidas.
[14:22–16:29]
Cita final:
“Un cuento que trató de convertir una historia aparentemente triste en una fantasía formidable. Un cuento que titulé El libro de la selva.”
(Rudy Ar Kiplin, 16:22)
“La llamaré Sombreros Montalvo.” (Natu, 20:46) “Nunca serás sombrerero. Tú serás abogado como tu padre…” (Akela, 20:53)
Este episodio fusiona ingenio teatral, rigor histórico y emoción, invitando al oyente a pensar sobre los orígenes de los grandes mitos y personajes de la literatura y su conexión inesperada con las vidas reales menos conocidas. La historia de Sanichar es, sobre todo, una celebración de la empatía, la transformación y el poder de la narración para eternizar lo efímero.