
Hemos transformado un juego en un audiorrelato.
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Narrator (Nacho Arias)
Les estamos ofreciendo Radioficción. Es mentira, pero está pasando. Muchísimas gracias. Seguimos aquí en Radio Ficción, en el teatro Luis del Olmo. Estamos haciendo fotos. Hemos hecho unas fotos preciosas en el intermedio del exterior del teatro Luis del Olmo, que es la primera vez que lo vemos todo nevado, cubierto por la nieve. Hace un frío espanto, pero aquí dentro estamos muy recogidos. Y a continuación, como les adelantábamos al comienzo de. De esta hora, vamos a transformar un juego en un audiorrelato. Lo han escogido ustedes en la votación en la aplicación Radioficción en App. Han escogido el ajedrez. Es una misión difícil convertir el ajedrez en un relato sonoro. Pero nuestro equipo de escritores ha sonreído con una cierta seguridad, como diciendo a nosotros no se nos resiste nada. Así que vamos a ver cómo sale el experimento. Radioficción les ofrece esta mañana cómo sonaría el ajedrez si fuera un audiorrelato. Siglo xvii, hungría. Prado de caza del barón andrasi de utf.
Baronesa (Isabel Donate)
Bravo. Bravo, querido. Un disparo magnífico.
Narrator (Nacho Arias)
Malditatos.
Baronesa (Isabel Donate)
No te angusties, querido. El aire fresco te vendrá bien. Bebe un sorbo de toca y te aliviará. Sírvele una copa a Safiye.
Safi (Ana de Castro)
Sí. Berenesa.
Baronesa (Isabel Donate)
No, no.
Narrator (Nacho Arias)
Aparta ese engrudo. No quiero beberlo más. Se me cierra la garganta. Calasorbo.
Safi (Ana de Castro)
Lo siento, señor.
Baronesa (Isabel Donate)
¿Prefieres otro licor, querido?
Narrator (Nacho Arias)
Prefiero silencio. Con tanta verborrea asustas a los faisanes. Y fallo los tiros.
Baronesa (Isabel Donate)
Sí, querido, sin duda fallas los tiros por mi. Culp. Ay. Estoy muy estresada, Safiye. Demasiado trabajo estos días. ¿Por qué no me cuentas una de tus historias para relajarme? Una historia exótica de tu tierra. Llevas ya unas cuantas semanas conmigo y nunca me has dicho de dónde eres.
Safi (Ana de Castro)
Nunca me lo ha preguntado, señora.
Baronesa (Isabel Donate)
Mantengamos el misterio. Pues cuéntame esa historia que dejaste a medias. Anoche, antes de dormir, me contaste que en tu tierra tenéis una leyenda muy interesante.
Safi (Ana de Castro)
Sí. Y el relato de la princesa y el dragón. Un cuento sobre la crueldad de la guerra.
Baronesa (Isabel Donate)
Ese, ese era. Cuéntamelo, Safiye.
Safi (Ana de Castro)
Según este relato, hace mucho tiempo hubo un dragón que asoló mi pueblo. Le destruía todo. Cosechas, prados, castillos. Todo ardía a su paso. Así que los reyes llegaron a un acuerdo con el dragón. Cada año le entregarían una joven para saciar su hambre. Y él, a cambio, dejaría mi reino en paz.
Baronesa (Isabel Donate)
Cómo me relaja escucharte, Sophie. Sigue narrando. Sigue.
Safi (Ana de Castro)
Miles de jóvenes murieron en el estómago del dragón. Hasta que un día, la princesa heredera al trono se ofreció ella misma como sacrificio humano. No quería que más súbditos murieran, así que se armó de valor. Se entregó al dragón disfrazada de campesina. No debe extrañar esta noble decisión. Mi pueblo siempre se levanta para defenderse de la invasión de un tirano. Y siempre lo hace con el objetivo de poner fin al conflicto. Si está en nuestra mano, zanjaremos fulminantemente las guerras que nunca debieron comenzar.
Baronesa (Isabel Donate)
Qué bonito, Safí. Qué honorable. Qué profundo.
Safi (Ana de Castro)
Una vez en su cueva, la princesa drogaría al dragón. Y cuando éste estuviera inmovilizado, ella desvelaría su verdadera identidad. A los ojos del dragón, inmóvil por arte de magia, su presa se convirtió en una reina desafiante y poderosa.
Baronesa (Isabel Donate)
Qué inspirador. ¿Y después qué hizo?
Safi (Ana de Castro)
¿Después? Inmediatamente después, la princesa derrotaría al dragón pronunciando un antiguo conjuro. Un conjuro ritual de nuestro pueblo. Lo pronunciamos como una sentencia de muerte, un canto de victoria. Si nuestros enemigos escuchan este conjuro saben a ciencia cierta que hemos vencido y que ellos están a punto de morir.
Baronesa (Isabel Donate)
¿Un conjuro? ¿Y en qué consiste ese conjuro? ¿Cuesta mucho pronunciarlo?
Safi (Ana de Castro)
No, en absoluto, baronesa. Hice un conjuro muy breve. Solo tiene dos palabras. Dos palabras que traducirás a su idioma. Podrían pronunciarse como.
Baronesa (Isabel Donate)
Baronesa. Baronesa. El emisario extranjero ha vuelto al palacio.
Narrator (Nacho Arias)
Exige una reunión urgentemente.
Safi (Ana de Castro)
Le conozco. Vino la semana pasada y la anterior.
Baronesa (Isabel Donate)
Dice que hoy no se marchará hasta hablar con el varón. Qué tipo tan insolente. Mi marido no está de humor para atenderle esta mañana. ¿Qué es lo que quiere?
Safi (Ana de Castro)
No he conseguido sonsacarle gran cosa a nuca. Sospecho que es usted. Están sitiadas. ¿Y que quiere Permiso para cruzar las nuestras? Para comerciar, vender, comprar alimentos. ¿Nada más?
Baronesa (Isabel Donate)
¿Tierras sitiadas? Es turco.
Safi (Ana de Castro)
Sí, señora.
Baronesa (Isabel Donate)
Entiendo.
Safi (Ana de Castro)
¿Le digo que vuelva otro día? No.
Baronesa (Isabel Donate)
Dile que no vuelva a pisar nuestro jardín bajo amenaza de muerte. Y convoca una reunión de carácter militar para esta tarde.
Safi (Ana de Castro)
¿Una reunión militar? ¿Señora? ¿No debería ordenarlo el varón?
Baronesa (Isabel Donate)
Eso no.
Safi (Ana de Castro)
El varón.
Baronesa (Isabel Donate)
Están enfermo, Zafi. Ahorrémosle el disgusto. De lidiar con este tipo de gestiones.
Safi (Ana de Castro)
¿Y no necesita su permiso para firmarlo?
Baronesa (Isabel Donate)
Sí, pero yo escribo su firma casi mejor que él mismo. Oh, grandísimo disparo, querido. Bravo. Bravo.
Narrator (Nacho Arias)
No lo entiendo. ¿Por qué nos habrán mandado llamar? ¿Va todo bien, Sofí? ¿Tú sabes algo de todo esto?
Safi (Ana de Castro)
Tomen asiento, señores. Enseguida llegará en la baronesa.
Narrator (Nacho Arias)
Más vale que sea importante. Importunar a un miembro del clero para minucias es imperdonable a ojos de Dios. Impúdico, diría, siendo cosa de la baronesa. Padre, lo mejor a lo que podemos aspirar es a que esta reunión sólo sea impúdica. Dios le oiga, general. Dios le oiga.
Baronesa (Isabel Donate)
Buen día, señores. Sé que es poco ortodoxo reunir un comité de guerra sin el varón, pero me temo que está gravemente enfermo, incapacitado para recibirles.
Narrator (Nacho Arias)
¿No remiten las fiebres?
Baronesa (Isabel Donate)
Me temo que no, señor obispo. Pero ha tenido la gentileza de firmar este documento para permitirme que hable en su nombre.
Narrator (Nacho Arias)
Sí, es la firma del barón.
Baronesa (Isabel Donate)
¿De quién iba a ser si no? Bien, no sé si estarán al tanto de este asunto, pero un emisario otomano quiso reunirse con nos esta mañana. Probablemente para ofrecernos comercio entre nuestras dos regiones. Pero me ha dado una idea. ¿Y si hacemos todo lo contrario? ¿Y si le atacamos, cómo dice? ¿Frontalmente con todas las fuerzas de los asentamientos de la zona? Caballería, artificieros. Me he tomado la molestia de preparar un mapa con todas nuestras fuerzas militares y las suyas. Así es más divertido organizar la guerra, ¿Verdad? Tome esta pieza puntiaguda, obispo. Este es usted.
Narrator (Nacho Arias)
Gracias, baronesa. Pero ¿Por qué quiere hacer esto? No comprendo. ¿Quiere entrar en guerra? ¿Por qué sí?
Baronesa (Isabel Donate)
Bueno, porque si no. Y tampoco lo llamaría guerra. Es más bien una escaramuza. Piénsenlo. Estas tierras turcas eran anteriormente húngaras. No lo olvidemos. Ellos son los invasores desde un comienzo, no nosotros. Continuó. Estas tierras vencidas son solo un pequeño región. Podemos conquistarla perfectamente. Y cuando lo consigamos, se lo ofreceremos a la corona de Hungría en señal de lealtad. Seguramente nos premiarán muy generosamente por ello. A todos, caballeros, iglesia incluidos. ¿Me siguen? Obispo Matías y general Ferens.
Narrator (Nacho Arias)
Sí está segura de esto, Baronesa, Sé que le parecerá algo menor, pero esto no es un capricho como la decoración de una tarta. Concuerdo con el obispo. Si mueve una de las fichas que hay sobre este mapa no podrá retractarse. Cada pieza que ha colocado son personas. ¿De verdad quiere desatar una guerra?
Baronesa (Isabel Donate)
Y dale que no es una guerra. Es una inversión, una apuesta a largo plazo, ¿Verdad, Safi? Es muy tímida. Imagínense que ha dicho que sí. En cualquier caso, sí, estoy segura. Y sí ya está decidido, lo único que queda por escrito, y para esto requeriría de su asistencia, caballeros, es el color de nuestras piececitas. Venga, les dejo elegir. ¿Qué piezas del mapa seremos nosotros? ¿Las blancas o las negras? Elijan. Venga.
Narrator (Nacho Arias)
Nuestras casacas son negras.
Baronesa (Isabel Donate)
Negras, pues. Buena elección, general. La sangre se limpia bien en la tela negra. En fin, todo está dispuesto. Que comience la partida.
Narrator (Nacho Arias)
A lo largo de los siguientes días, el comité de guerra de la baronesa de Uzbar se reunió prácticamente a diario.
Baronesa (Isabel Donate)
Más presión en la zona sur, general. Más infantes.
Narrator (Nacho Arias)
Infantería, baronesa.
Baronesa (Isabel Donate)
Sí, claro, eso he dicho. Infantería.
Narrator (Nacho Arias)
Cada día, la baronesa arengaba su solícito general, arrancándolo del campo de batalla y obligándolo a hacerle un pormenorizado informe de cómo había resultado el ataque del día anterior antes de ordenar uno nuevo para la siguiente jornada.
Baronesa (Isabel Donate)
Y ahora, caballería. Usted, general, lidere a sus jinetes y ataque a los otomanos por el costado.
Narrator (Nacho Arias)
Los caballos no pueden ir por esa zona, baronesa.
Baronesa (Isabel Donate)
Me es indiferente si pueden ir o no. No puedo ganar esta guerra sin caballos. Yo quiero caballería.
Narrator (Nacho Arias)
Si la baronesa quiere caballería, general, podríamos hacer que diesen un rodeo y que atacasen así, moviéndose, formando una L. Así llegarían al frente sin pisar la zona peligrosa.
Baronesa (Isabel Donate)
Una idea magnífica. Magnífica, general.
Narrator (Nacho Arias)
Con el paso de los días, la caótica estrategia militar de la baronesa empezó a complicar la resolución del conflicto que ella misma desató.
Baronesa (Isabel Donate)
Obispo, quiero que acuda al frente e inspire a nuestros muchachos. Cuando le vean allí con su estupenda mitra, sabrán que Dios está de nuestro lado.
Narrator (Nacho Arias)
Yo quiero. Marche con el ejército.
Baronesa (Isabel Donate)
No ponga esa cara, obispo. Será divertido.
Narrator (Nacho Arias)
El obispo falleció durante su primera jornada en el frente. A lo largo de la semana cayeron también dos torres ofensivas que servían de cobertura para los cañoneros, varios destacamentos de soldados de a pie y un mensajero que pretendía trasladar la noticia de la guerra a la corona real de un El conflicto se complicaba.
Safi (Ana de Castro)
Y mientras tanto, baronesa, pierdo ni la interrupción.
Baronesa (Isabel Donate)
¿Qué quieres, Afi?
Safi (Ana de Castro)
¿Y si el varón está muy grave?
Baronesa (Isabel Donate)
Llama al doctor para que le practique una sangría. Pero no me molestes más. Estoy en medio de una guerra. ¿Sabemos algo de Su Majestad el Rey? ¿Ha respondido a nuestros mensajeros por la noble gesta en la que nos hemos embarcado en su nombre?
Narrator (Nacho Arias)
No, baronesa. No sabemos nada del rey.
Baronesa (Isabel Donate)
¿Y por qué? ¿De qué sirve todo esto si no se entera? En fin. Más infantería por aquí.
Narrator (Nacho Arias)
A pesar de todo, poco a poco las fuerzas otomanas, menores en tamaño desde un principio, empiezan a perder terreno con el paso de los días. Pareciera que el ansia de conquista de la baronesa no fuera un disparate. Después de todo, quizá acabaría ganando la batalla. Solo faltaba un último empujón final. Un golpe de gracia. Una última ofensiva.
Baronesa (Isabel Donate)
Oh, querido. Qué difícil es hacer política. Estoy agotada. ¿Tú cómo te encuentras? Te noto frío. Trae paños de agua caliente para el varón.
Safi (Ana de Castro)
Sí, señora.
Baronesa (Isabel Donate)
Mi pobre varón. Si supieras lo que estoy haciendo por ti, por los dos, saltarías de alegría. Qué pálido estás. ¿Cuánto lleva en este estado, Safi?
Safi (Ana de Castro)
Sin que días más o menos.
Baronesa (Isabel Donate)
No se recupera, mi pobre barón. Malditas fiebres.
Safi (Ana de Castro)
Aquí traigo el paño húmedo. Vamos a humedecerle la cara, barón. Así.
Baronesa (Isabel Donate)
Eso es.
Safi (Ana de Castro)
Baronesa, no sé si recordará una leyenda de mi tierra que le retalaté hace un tiempo. El cuento de la princesa y el dragón.
Baronesa (Isabel Donate)
Esa fin, no es el momento.
Safi (Ana de Castro)
En el cuento, la princesa se coló entre las líneas enemigas disfrazada. Y cuando llegó hasta el lugar donde sus enemigos, descubrió su verdadera identidad. Era un miembro de la realeza. Una reina.
Baronesa (Isabel Donate)
Sophie, te he dicho que no es el momento.
Safi (Ana de Castro)
No habrá otro momento. Este es el último del que dispone, baronesa.
Baronesa (Isabel Donate)
¿Qué dices?
Safi (Ana de Castro)
¿No lo entiende? Soy yo. Yo soy la princesa en la cueva del dragón. Y acabo de convertirme en Eindra.
Baronesa (Isabel Donate)
Qué disparates dices. Afi. No. No comprendo. ¿Cómo lo va a comprender?
Safi (Ana de Castro)
Su Excelencia solo comprende de codicia y ambición. De invadir territorio vecino para satisfacer a un rey al que no le importa su existencia. De pataletas, de órdenes y de crueldad inmerecida.
Baronesa (Isabel Donate)
Pero entonces. Tú.
Safi (Ana de Castro)
Tú.
Baronesa (Isabel Donate)
¿Tú eres Orka?
Safi (Ana de Castro)
Sí.
Baronesa (Isabel Donate)
Puede ser. Guardias. No se moleste, mi señora.
Safi (Ana de Castro)
He dejado entrar una avanzadilla por las catacumbas. Los guardias estarán demasiado ocupados.
Baronesa (Isabel Donate)
¿Qué está pasando ahí fuera?
Safi (Ana de Castro)
La guerra no es tan divertida cuando sucede tan cerca. ¿Verdad, baronesa? Cuando los muertos tienen nombre ya no son piezas desplegadas sobre un mapa de tela que mueve cruelmente como si fueran juguetes.
Baronesa (Isabel Donate)
¿Por qué? ¿Por qué me traicionas así?
Safi (Ana de Castro)
Entré a su servicio para asegurarme un ataque por sorpresa si usted decidía atacar a mi pueblo. Si hubiera pactado con aquel emisario, nada de esto hubiera sucedido.
Baronesa (Isabel Donate)
¿Y para qué me lo cuentas ahora? La guerra casi ha terminado.
Safi (Ana de Castro)
En absoluto, baronesa. Ese es su problema. La guerra siempre tuvo dos flancos. Mientras usted mandaba hombres a morir a caballo y hoguerreaba aquí envenenando al dragón. Gota, gota. Mientras la avanzadía y llegaba por la.
Baronesa (Isabel Donate)
Retaguardia, tú has envenenado al varón.
Safi (Ana de Castro)
Al menos morirá en su cama, relativamente tranquilo. Al contrario que usted. Y yo tengo conciencia. En fin, terminemos con esto. Cuando las batallas no debieron comenzar, lo pertinente es atajarlas lo antes posible.
Baronesa (Isabel Donate)
¿Atajarlas? ¿Quieres atajarme a mí?
Safi (Ana de Castro)
¿Qué es eso?
Baronesa (Isabel Donate)
¿Una palabra turca? Puedo defenderme, Safi. No soy una mujer en apuros.
Safi (Ana de Castro)
Tengo varias pelucas.
Baronesa (Isabel Donate)
Aterrador.
Safi (Ana de Castro)
En fin, si. ¿Recuerda ¿Que? Aquel final del cuento. ¿Recuerda? La princesa pronunció un conjuro ritual. Un conjuro que se convirtió en tradición y una sentencia que decimos en voz alta cuando estamos a punto de dar el golpe de gracia a nuestros enemigos. ¿Qué dices?
Baronesa (Isabel Donate)
¿Qué conjuro?
Safi (Ana de Castro)
Si alguien escucha este conjuro, sabrá a ciencia cierta que los otomanos y muskanato la guerra.
Baronesa (Isabel Donate)
¿Vas armada? ¿Qué llevas ahí?
Safi (Ana de Castro)
Se trata de un conjuro poderosísimo comprimido en solo dos palabras.
Baronesa (Isabel Donate)
No me hagas daño, Safi.
Safi (Ana de Castro)
Y esas dos palabras son.
Baronesa (Isabel Donate)
No, no, por favor.
Safi (Ana de Castro)
Jaque mate.
Narrator (Nacho Arias)
De un disparo, la cabecilla de las piezas negras se derrumba sobre el tablero. Las piezas blancas ganan la última jugada. Y así, por fin termina la partida que nunca debió comenzar. Pues así sonaría el ajedrez si fuera un relato sonoro. Voy a pedir un aplauso para los actores y actrices que han prestado su voz para este relato de hoy. Primero, con nuestros actores del elenco habitual en el papel de narrador. Nacho Arias. Borja Fernández Sedano ha sido el barón de Utbar, también el obispo Matías, o sea el rey y el alfil del ajedrez. Pablo Martínez, que ha sido el general Feren, quizá del caballo en el tablero. Y un aplauso. Con vuestro permiso, aún más fuerte para nuestros intérpretes invitados de hoy, Noa de Diego, que ha sido Arturito Pomar.
Baronesa (Isabel Donate)
Y.
Narrator (Nacho Arias)
El Lacayo en este segundo relato. Ana de Castro ha interpretado a Safi y nuestra reina del ajedrez, la pieza más importante del tablero y del escenario, la baronesa, que ha tenido la voz maravillosa de Isabel Donate. Y a todos ustedes, gracias por habernos acompañado esta mañana y nos encontramos de nuevo el miércoles que viene a las 11 de la mañana, levantaremos de nuevo el telón del Teatro Luis del Olmo. Hasta entonces, adiós.
Safi (Ana de Castro)
Más de uno la mañana de Onda Cero con Alsina. Me tienes.
"Si el ajedrez fuera un juego de mesa"
Onda Cero | 28 de enero, 2026
Host: Carlos Alsina
Guion radiofónico e interpretación: Nacho Arias (narrador), Isabel Donate (baronesa), Ana de Castro (Safi), y voces adicionales
Tema principal:
Este episodio plantea una ingeniosa radioficción: reimaginar el ajedrez como un audiorrelato dramático, situado en la Hungría del siglo XVII. En vez de un simple juego de mesa, la guerra del tablero se convierte en una intriga palaciega cargada de humor negro, crítica social y un desenlace sorprendente, explorando la ambición, la estrategia, el sacrificio y la traición a través de personajes que encarnan las piezas del ajedrez.
"Vamos a transformar un juego en un audiorrelato... cómo sonaría el ajedrez si fuera un audiorrelato"
— Nacho Arias (00:01)
"Según este relato, hace mucho tiempo hubo un dragón que asoló mi pueblo.... Así que los reyes llegaron a un acuerdo con el dragón. Cada año le entregarían una joven..."
— Safi (Ana de Castro), 02:47
"La princesa derrotaría al dragón pronunciando un antiguo conjuro... Solo tiene dos palabras."
— Safi (Ana de Castro), 05:03
"¿Y si hacemos todo lo contrario?... ¿Y si le atacamos?"
— Baronesa (Isabel Donate), 07:42
"Cada pieza que ha colocado son personas. ¿De verdad quiere desatar una guerra?"
— Narrador, 09:22
"Les dejo elegir. ¿Seremos las blancas o las negras?"
— Baronesa (Isabel Donate), 09:41
Safi cuida del varón, pero revela su verdadera identidad a la baronesa: es la “princesa del cuento”, infiltrada para sabotear desde dentro como venganza y justicia.
Safi admite haber envenenado al varón y haber facilitado el ataque enemigo por las catacumbas.
Discurso demoledor sobre la ambición de la baronesa y la crueldad de convertir guerras reales en juegos.
Culmina con el “conjuro” de dos palabras: “Jaque mate”.
Citas memorables
"Soy yo. Yo soy la princesa en la cueva del dragón."
— Safi (Ana de Castro), 14:41
"Su Excelencia solo comprende de codicia y ambición..."
— Safi (Ana de Castro), 14:55
"Entré a su servicio para asegurarme un ataque por sorpresa si usted decidía atacar a mi pueblo. Si hubiera pactado con aquel emisario, nada de esto hubiera sucedido."
— Safi (Ana de Castro), 15:44
"La guerra no es tan divertida cuando sucede tan cerca. ¿Verdad, baronesa? Cuando los muertos tienen nombre..."
— Safi (Ana de Castro), 15:28
"Y esas dos palabras son... Jaque mate."
— Safi (Ana de Castro), 17:25
El episodio entrelaza humor negro y crítica social; la baronesa es altiva y manipuladora, Safi es sutil, sarcástica y determinada. Los diálogos y la narración imitan el suspense de una partida de ajedrez, con creciente tensión hasta el golpe final. El tono mezcla solemnidad histórica y guiños actuales a la mecánica del juego.
Baronesa:
"La sangre se limpia bien en la tela negra. En fin, todo está dispuesto. Que comience la partida." (10:21)
Safi:
"La guerra no es tan divertida cuando sucede tan cerca. ¿Verdad, baronesa? Cuando los muertos tienen nombre..." (15:28)
"Jaque mate." (17:25)
Este audiorrelato convierte el ajedrez en un drama palaciego sobre la guerra, la ambición, y las consecuencias humanas de las decisiones estratégicas. La ficción da voz a las piezas del tablero, y culmina en una reflexión amarga sobre la responsabilidad y la naturaleza del poder. Una radioficción recomendada tanto para quienes disfrutan del juego como para amantes del teatro sonoro y las historias de traiciones y giros inesperados.