
Entre sucesivos viajes en el espacio-tiempo Sergio del Molino no tiene muy claro dónde ha acabado esta semana, solo que se trata de un oscuro callejón en el que no sirven patatas bravas y deambula, solo, un hombre borracho.
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A
En directo desde el teatro Luis del Olmo de Onda Cero, Carlos Alsina presenta Radioficción. Adelante, compañeros, desde el vestíbulo del teatro.
B
Muy buenos días, queridos oyentes. Bienvenidos una semana más al teatro Luis del Olmo, que, como siempre, los asistentes al teatro se agolpan a las puertas con mucha emoción, pero siempre con mucho orden. Nuestro público siempre es impecable, correcto. Nunca monta jaleo. Es todo perfecto. Denme un momento que digo jaleo.
C
¿Aquí?
B
Aquí. Aquí ha habido un desvanecimiento. Se ha desmayado un señor. Ay, menos mal. Al menos es jaleo por ayudar. ¿Ven lo que les decía? Nuestros oyentes son súper correctos. No montan jaleo porque sí. Llamen. Llamen a alguien, por favor. Eso, eso. Asistencia médica, por favor.
A
Auxilio.
B
¿Hay algún doctor en la sala?
D
Yo soy Doc. Doctor Begoña.
B
¿Y qué? Pues acérquese, atiéndale. Y ustedes llamen a una ambulancia. ¿Cómo lo ve, doctor? ¿Cree que puede curarlo? ¿Sobrevivirá?
D
La verdad es que no soy doctor en botánica.
B
Hombre, la madre que lo trajo usted. Devolvemos la conexión al interior del teatro. Mientras orientamos esto, disfruten de la función de hoy.
D
Le ponemos un poquito de abono en la nuca.
B
Que el botánico entre ya al teatro. Que contenta. Me tiene contenta.
A
Radioficción.
C
Es mentira, pero está pasando. Con todos ustedes, el anfitrión de este espectáculo, Carlos Alsina. Muchísimas gracias. Gracias a todos por llenar una semana más las butacas de nuestro teatro falso. Imaginario. Imaginario. Vayan entrando los que quedan todavía en la puerta. Sé que han presenciado un desmayo en la entrada que les ha retrasado un poco, pero no se me apuren. Ha debido de ser muy desagradable. Ya lo entiendo y lo lamento. Así que vamos a intentar cambiar radicalmente de tema para que sus mentes piensen en otra cosa, al menos durante un rato. Olvidémonos del desmayo y arranquemos con nuestra función de hoy.
D
Momento.
C
Me dicen por línea interna que no podemos olvidarnos del desmayo todavía. Porque al parecer, la persona que se ha desmayado, el hombre que se ha desmayado, resulta que es actor de la compañía teatral. Iba a estrenarse en la función de esta mañana. De modo que vamos a necesitar un suplente que me vale cualquiera. Cualquiera me vale. ¿No hay voluntarios? ¿Nadie se anima? Es una emergencia. Qué público tan poco dispuesto.
A
Hola. ¿Es buen momento?
C
Sergio del Molino. Sergio del Molino será nuestro actor suplente. Un aplauso para Sergio.
A
No aplaudan, no aplaudan. Que no he venido para eso.
C
Que sí, que no, que no has venido para suplir a nuestro actor desmayado. ¿Y entonces para qué has venido?
A
No, porque me toca sección y ya que venía me han dicho los de atrezo que me traiga una ruleta doble que tenéis por ahí para mezclar clásicos y géneros, pero pesa una barbaridad y se me ha atascado aquí y necesito ayuda.
C
Bueno, la famosa ruleta doble de radioficción. ¿Seguro que no quieres hacer de actor? ¿No te lo quieres pensar un poco.
A
De ninguna de las maneras? No, estoy bien como estoy.
C
Muchas gracias por tu ayuda, Sergio. Muy amable.
A
Oye, pero ¿Por qué no haces tú el papel?
C
¿Qué papel?
A
¿No te apetece a ti hacer de actor?
C
La verdad que no, hombre, no, que no.
A
Por un día.
C
Si no hubiera ninguna otra opción dentro de este teatro y se me pidiera, igual no me quedaría otra.
A
Pero se te está pidiendo. Pero qué maravilla, señoras y señoras. Pero que no, por favor, que hoy se estrena. Hoy se estrena como actor el mismísimo Carlos Alsina.
D
No, no. Qué bien.
C
A ver, a ver si me lo piden así, pues no me quedará otro hombre. Será el papel protagónico.
A
Protagónico.
C
Bueno, yo creo. ¿Quieres papelito de frase? Una frase. Muy bien. Qué gracioso eres, Sergio. Ahora sí que te gustan los aplausos.
A
Ahora. Me encantan, la verdad que sí. Son un sonido estupendo. Estupendo, estupendo. Pero bueno, a ver, ¿Yo qué hago con la ruleta esta? Porque iba a empujarla, pero es que no hay manera, o sea, está atascada y no hay quien la saque. Yo no sé ni siquiera para qué sirve. ¿Esto es un aparato de radioficción o qué es?
C
Esto es lo que utilizamos para mezclar los clásicos literarios con los géneros narrativos. En cada ruleta hay una de estas dos categorías. En la de arriba, si lo ves ahí pone clásicos. Ahí está El Quijote, está La Celestina, está Moby Dick, el cuento de los tres cerditos. Y luego abajo tenemos los géneros narrativos. Pone terror, aventura, ciencia ficción. Entonces lo que hacemos es girar las dos ruletas y mezclamos los resultados. Fíjate que la última vez nos sirvió para representar el cuento de Hansel y Gretel, pero como si fuera una historia de atracos.
A
Pero esto mola mucho. Pero es que hoy la ruleta no va a salir porque no gira, se ha atascado.
C
Pues tenemos un día estupendo. Entonces sin ruleta y sin actor. Bueno, pues vas a hacer tú los honores, Sergio. Tú vas a ser la ruleta hoy. ¿Qué te parece?
A
Me parece bien.
C
Venga.
D
¿Tú haces ruleta?
C
No, pero no gires, quédate quieto. No, vale, pero quieto del todo. Ahí, ahí, ahí, ahí.
D
Quédate ahí.
A
Es difícil estar quieto del todo.
C
Entonces ahora tienes que escoger primero un clásico literario y después el género. Sí, primero un clásico literario vale Cualquier.
A
Cosa, un género y un clásico. A ver, género y un clásico.
C
Sí, pero es para hoy.
A
¿No? Yo creo que sí. A ver, a ver, a ver, a ver. Esta es buena, esta es buena. Yo quiero que esta mañana se represente en el teatro Luis del Olmo la divina comedia de Dante, la original, la buena, como si fuera una historia de la mafia italoamericana.
C
A mí me parece complicado eso. Hombre, cultureta te ha quedado, no te lo voy a negar. La divina comedia como una historia de la mafia italoamericana.
A
Claro.
C
Bueno, lo intentamos. Después del intermedio representaremos o lo intentaremos este experimento narrativo. Vamos a lo tuyo, si te parece, Sergio. ¿Tiene algo que ver con la divina comedia la entrevista de hoy?
A
Pues a lo mejor sí, a lo mejor tiene algo que ver porque yo creo que todo tiene que ver con la divina comedia. Pero de momento vamos a ir hacia una calle estrecha, a un callejón muy mal iluminado también, porque resulta que en medio de la mañana se nos ha hecho de noche.
C
¿Y por qué me llevas a un callejón oscuro? ¿No te pagamos bien? ¿Quieres empezar a atracar a la gente en oscuros callejones?
A
Eso ya lo intenté y no me salía bien. Yo quise ser delincuente y no me salió bien. No tengo yo talento para eso de.
C
Noche, apostar en una esquina. Yo creo que das el pego.
A
Eso eres tú, que me ves con muy buenos ojos. Pero yo te he traído aquí porque se me han antojado unas bravas.
C
¿Unas bravas?
A
Unas patatas bravas. La ambrosía castiza de Madrid, ya lo sabes. Y en este callejón hay un sitio donde preparan unas de las mejores.
C
Pero no será ahora porque está todo cerrado y oscuro.
A
Ya, eso ya lo veo. Es que empiezo a temerme que me he equivocado de época.
C
Ah, que también hemos viajado en el tiempo.
A
No era mi intención esta vez, pero como empiezo a tocar botones, pero al final sale lo que sale. Y con estos faroles viejos. ¿Los carteles de las corridas que? Fíjate, mira. Anuncian a Ignacio Sánchez Mejías en las Ventas. Y la pinta de los comercios. Yo diría que hemos retrocedido 100 años tirando así por lo bajo.
C
Y no había patatas bravas entonces, asina.
A
Calla, calla, que viene alguien. Que viene alguien. Bueno, escondámonos. Corre, corre.
D
Yo no he corrido en mi vida.
A
Pero me escondo aquí, entre los espejos raros. Ven, agáchate, agáchate. Se ve que tarda.
D
Por la patria y el rey murieron nuestros padres. ¿Quién anda ahí? Manifestaos, espectros del Madríeterno. No huyáis como borbones cobardes y melifluos. Mostraos a la luz si acaso sois de carne y dadme la satisfacción de contemplar vuestra faz antes de rompérosla a bastonazos.
C
Este sí que es un maleante.
D
Sergio, ¿Que musitáis en las sombras? Malditas ánimas. Salid de una vez y enfrentaos a mí, que es un simple escribiente quien os reta ducho en la espada. Quisiera serlo tanto como con la pluma, pero ha fe que me bastará mi humilde bastón y mi único brazo útil para moleros a palos y curar de humildad vuestra soberbia.
C
Pobre hombre. No, Sergio, que habrá que salir antes de que haga el ridículo.
A
Pobrecillo, pobrecillo. Vamos a salir. Venga, salgamos, salgamos.
C
Que no nos apunte con el bastón, buen hombre, que nosotros somos gente pacífica y moderadita.
A
Buenas noches tenga usted, caballero.
C
Buenas noches.
D
Eso, buenas noches eran hasta que me inquietaron con su ocultamiento.
A
No queríamos asustarle. Usted discúlpenos, por favor.
C
Eso es.
D
A mí no me asusta nada, joven. Soy yo quien empuja las tempestades y las meigas de mi tierra hasta la quietud inocente de la noche matritense.
C
Estamos un poco. Quizá usted nos podría decir dónde estamos. Estamos perdidos.
D
Lo ignoran. Sí también ustedes se pierden en los placeres noctívagos, ¿O acaso son forasteros? Visten ustedes muy raro, como si vinieran de una provincia muy lejana.
A
¿Sí venimos de la España vacía?
C
Sergio, por favor.
D
No me suena esa España. Me suena la eterna, la imperial, la decadente, la invertebrada del pelma de Ortega y la esperpéntica, que es la mía. Pero la vacía no me suena de nada.
C
No le haga caso a Sergio. Si usted nos indica dónde estamos, nosotros pedimos un taxi y no le molestamos más.
D
No es tan fácil responder a esa pregunta. Nada es fácil desde que los héroes griegos se pasean por el Callejón del Gato.
C
Ah, que este es el Callejón del Gato.
D
Según. ¿Y cómo son ustedes, héroes clásicos?
C
Pues me encantaría decirle que sí, pero la verdad es que no. Yo soy Carlos Alsina, este es Sergio del Molino de la España vacía.
D
¿No son nombres homéricos? Vive Dios que no. Pues yo me llamo Ramón María del Valle Inclán.
A
¿Valle Inclán?
C
¿Valle Inclán, ¿El Valle Inclán?
D
Sí, el mismo. ¿Acaso hay otro?
A
Bueno, entonces no es cuestión de dónde estamos, sino de cuándo estamos.
D
Ah, me gusta usted, caballero. Razona como un beodo. Y hoy en día sólo se puede razonar con los beodos. Todos los demás están perdidos.
C
Entonces esto es un pasaje de Luces de Bohemia, ¿No? Que es la escena más famosa de la obra, que es la de los espejos deformantes.
D
¿Luces de bohemia, dice?
C
Sí, claro.
D
Qué buen título para un drama.
A
Uy, Carlos, creo que todavía no lo ha escrito. Estamos asistiendo al momento de la inspiración.
D
Luces de Bohemia. Luces de Bohemia, claro. Las tinieblas de la noche y de la vida en Octívaga. Mis queridos bohemios. Mi querido Alejandro. Noche y luz. La luz que aporta su lucidez, su ebriedad, ilumina la noche. Claro que Sí, eso era. ¿Por qué no lo pensé antes?
A
Creo. Creo que está pensando en Alejandro Saba. Carlos, su amigo bohemio, en quien se inspiró para Max estrella, el protagonista.
D
¿Conocen a Alejandrín? Podrían haberlo dicho antes. Los amigos de Saba son mis amigos.
C
No le conocemos, pero sí sabemos quién es.
D
Entonces son ustedes bohemios, criaturas de la noche, buhoneros del alma.
C
Yo soy más de la España que madruga, Valle.
D
¿Cuántas Españas nuevas estoy aprendiendo esta noche?
A
No se me despiste, por favor, don Ramón, que estaba usted teniendo un arrebato de inspiración buenísimo.
D
Sí, sí, Estaba pensando en Dante. Siempre pienso un poco en Dante. Cuando cruzo este callejón, camino de Villarosa. ¿Conocen el Villarosa? Menudos bailes y cantes se pegan allí. El caso es que yo siempre paso por el callejón del Gato en busca de un figón donde echar el penúltimo chato de vino. Cuando nos echan del Círculo de Bellas Artes y de los sitios respetables que me dan asco.
A
¿Y aquí se detiene usted un rato?
D
No, no le voy a engañar. Me detengo a miccionar.
A
Vaya, hombre.
D
Me gustaría hacerlo en los muros de la Real Academia, en la verja del Palacio Real, pero aquí no hay guardias.
C
Tampoco hace falta tanto detalle, don Ramón, de verdad.
D
El caso es que micciona que te micciona, No puedo evitar contemplarme en los espejos deformantes. Y me contemplo gordo, enano, alargado. Y ya no soy persona, soy un esperpento.
A
Ah, y así se le ocurrió a usted la teoría del esperpento.
D
¿Cómo sabe eso? Sí no he escrito nunca sobre eso.
C
Da igual, no se preocupe usted por eso. Continúe, siga.
D
Bueno, sí, aquí se me ocurrió eso. Pero ¿En quien pensaba? ¿Era en Dante o en Virgilio más bien? Yo recorro Madrid y me siento en eas camino del Hades. Bajo al infierno, amigos míos. Recorro cada círculo sin dejarme ni uno. Y al amanecer emerjo a la crueldad del sol de España.
A
Por eso, Latino, que es trasunto de Virgilio, acompaña a Max Estrella. ¿Como Dante va con Virgilio en la Divina Comedia? No.
D
¿Quién es más extraño?
C
Nadie.
D
Nadie es buen nombre para un personaje.
A
Pues recuerde que se lo he dado yo.
C
Por favor. Se ha aprovechado, Sergio. Parece a mí que bastante estamos alterando ya la historia.
D
No quisiera deprimirles, amigos míos, pero este Madrid absurdo, brillante y hambriento es en verdad el infierno. Y del infierno no se escapa. El infierno se sufre. Y yo sólo me lamento sufrirlo. Solo la lucidez de la borrachera. Ahí, don Ramón, sin un Virgilio que me guíe.
A
Don Ramón, no sabe lo emocionante que es escucharle.
D
Y yo que me alegro. Pero también lamento no poder ayudarles. No sé dónde me encuentro.
C
¿Cómo que no? Si ya nos lo ha dicho. Estamos en el callejón del Gato, al lado de Villarosa, donde las patatas bravas.
D
¿Las patatas qué?
C
Bravas.
A
Nada, nada. Cosas del futuro. Pero ¿Por qué dice que no puede decirnos dónde estamos?
D
¿Por qué?
B
No lo sé.
D
Hace tiempo que me perdí. Hace tiempo que vago por el mundo sin rumbo ni destino, embriagado, abriéndome paso a bastonazos hacia quien sabe qué oscuridad.
A
Yo no sé si esto le puede consolar, pero yo estoy convencido, don Ramón, hágame caso, de que su literatura va a servir de guía a muchísimos perdidos como ustedes. Va a ser usted su Virgilio, guiándole por los círculos de la Divina Comedia para miles y miles y miles de Dantes después. Ya verá.
D
Ahora soy yo quien no le entiende, joven. En fin, me acompañan a Villarosa, Pero tendrán que convidarme. No llevo ni una perra chica.
A
Claro, esperábamos.
C
¿Se preocupa? Muchas gracias por atendernos, don Ramón, que nosotros es que nos tenemos que marchar ya. Si a usted le parece bien, le vamos a dedicar un fuerte aplauso para despedirnos. Por favor. Un fuerte aplauso, he dicho, para despedirnos de don Ramón María del Valle Inclán. Muchas gracias.
A
Encontrarnos con Valle Inclán, qué bien.
C
Momento más emocionante de verdad, Sergio, el que nos has deparado esta mañana. A la vuelta vamos a seguir a la vuelta del intermedio, como vamos a hacer ahora, seguiremos con radioficción y siguiendo las instrucciones de Sergio del Molino.
A
Vamos a la Divina Comedia. Como una historia de la mafia. Hoy estoy dando ideas. Inspiro a Belle Inclin Clan. Inspiro radioficción, Inspiro todo.
C
Muy bien. Pues después del intermedio lo intentamos. Radioficción en más de uno.
En este episodio especial de “Radioficción” dentro del programa Más de uno, Carlos Alsina y su equipo, desde el Teatro Luis del Olmo, realizan una original recreación radiofónica en la que, a través de ingenio, humor y juego teatral, se “entrevista” al gran escritor Ramón María del Valle-Inclán. El episodio explora el universo literario y las obsesiones del autor gallego, con referencias a su obra Luces de Bohemia, el concepto del “esperpento” y la influencia de Dante en su escritura, en un diálogo tan absurdo como brillante. Todo se envuelve en una atmósfera ficticia y anacrónica, mezclando géneros y épocas, fiel al espíritu de la radioficción.
“Aquí ha habido un desvanecimiento. Se ha desmayado un señor. Ay, menos mal. Al menos es jaleo por ayudar.”
— B, [00:44]
“Le ponemos un poquito de abono en la nuca.”
— Doc, [01:23]
“Esto es lo que utilizamos para mezclar los clásicos literarios con los géneros narrativos. En cada ruleta hay una de estas dos categorías.”
— Carlos Alsina, [05:18]
“Yo quiero que esta mañana se represente en el teatro Luis del Olmo la divina comedia de Dante… como si fuera una historia de la mafia italoamericana.”
— Sergio del Molino, [06:45]
“¿Quién anda ahí? Manifestaos, espectros del Madrí eterno. No huyáis como borbones cobardes y melifluos.”
— Valle-Inclán, [09:10]
“Yo me llamo Ramón María del Valle Inclán.” — “¿Valle Inclán, el Valle Inclán?” — “Sí, el mismo. ¿Acaso hay otro?”
— Valle-Inclán, Sergio & Alsina, [12:08-12:19]
“Me gusta usted, caballero. Razona como un beodo. Y hoy en día sólo se puede razonar con los beodos.”
— Valle-Inclán, [12:26]
“Luces de Bohemia… Qué buen título para un drama. […] Claro que Sí, eso era. ¿Por qué no lo pensé antes?”
— Valle-Inclán, [12:55]
“Me gustaría hacerlo en los muros de la Real Academia, en la verja del Palacio Real, pero aquí no hay guardias.”
— Valle-Inclán, [14:40]
“Me detengo a miccionar.”
— Valle-Inclán, [14:34]
"Me contemplo gordo, enano, alargado. Y ya no soy persona, soy un esperpento."
— Valle-Inclán, [14:52]
“Yo recorro Madrid y me siento en ese camino del Hades. Bajo al infierno, amigos míos. Recorro cada círculo sin dejarme ni uno.”
— Valle-Inclán, [15:20]
El episodio alterna entre el humor absurdo, la parodia y el homenaje literario, evocando tanto la bohemia modernista como la teatralidad del “esperpento”. Valle-Inclán es presentado como un personaje excéntrico, brillante y auto-paródico, mientras que Alsina y Sergio del Molino oscilan entre el tributo y la ironía.
El episodio es un homenaje lúdico a la figura de Valle-Inclán, fundiendo historia, literatura y metateatro en una audaz radioficción que trasciende géneros y épocas. Entre juegos de ruletas y callejones deformantes, se reflexiona sobre la vigencia del esperpento y la capacidad de la literatura para guiar a los “perdidos” en el infierno cotidiano. Un episodio imprescindible para amantes de la literatura española, la radio creativa y el humor culto.