
En honor al entrevistado de Sergio del Molino, la compañía del Teatro Luis del Olmo ha recreado cómo se gestó en la mente de Edmond Rostand el personaje de Cyrano de Bergerac.
Loading summary
Verbo Care Announcer
At verbo. We understand that even the best of plans sometimes need a little support. So we plan for the plot twists. Every booking is automatically backed by our verbo care guarantee, giving you confidence from the very start. Whenever you need help, it's ready before your stay through the moments in between and after your trip. Because a great trip starts with peace of mind and maybe a good playlist. But we've got the peace of mind. Part covered.
Radioficción Narrator
Les estamos ofreciendo Radioficción. Es mentira, pero está pasando.
Radioficción Host
Pues aquí seguimos. Seguimos en radioficción. Seguimos en el teatro Luis del Olmo. Y como les habíamos anunciado antes del intermedio, les vamos a ofrecer un formato que hace tiempo que no. Que no escuchamos y que se titula
Radioficción Narrator
Cómo nació ese personaje del que usted me habla.
Radioficción Host
Eso es. Aquí tenemos al locutor en directo, también en el escenario del teatro Luis de Olomo, venido solo para esto. ¿Cómo nació ese personaje del que usted me habla? A través de este formato viajamos al pasado y descubrimos, detrás de las escenas de grandes personajes de la cultura popular, como sería el making of, digamos, de un personaje. Cómo idearon guionistas, escritores, directores de cine, a estos iconos que tanto nos cautivan. En esta misma sección ya hemos descubierto, igual usted lo escuchó, cómo nació el detective Hércules Poirot, o cómo nació Superman, o cómo nació el monstruo del Dr. Frankenstein. Y hoy le toca el turno a uno de los mayores iconos del teatro. Con todos ustedes, esta mañana, Radioficción presenta Cómo nació Cyrano de Bergerac.
Edmond Rostán
Nuestra historia comienza en un teatro, concretamente el de la Porte Saint Martin, en París, el 28 de diciembre de 1897.
Constant Coquelen
Regidor, necesito un remiendo de última hora.
Radioficción Narrator
Ahora mismo. Madame Lebardi, ¿Sabe si Bernard ha revisado las tramoyas?
Stagehand
Sí, señor. Revisadas y a punto.
Edmond Rostán
En el teatro conviene no dejarse llevar por las expectativas, aunque, lo admito, es bien difícil. Las expectativas, para bien o para mal, están por todas partes.
Radioficción Narrator
Vamos a revisarlas una última vez. No queremos disgustos en el estreno.
Stagehand
Está bien. Venga conmigo, Sr. Hertz. Tramoyistas. Ensayo final.
Edmond Rostán
Por ejemplo, ustedes mismos probablemente se acaben de dejar arrastrar por estas expectativas. Imaginarán, supongo, que los protagonistas de la historia que voy a relatarles son estos técnicos que están escuchando, o los actores protagonistas de la obra de teatro o los músicos de la orquesta. Pero no, se equivocan. El protagonista de esta historia es ese hombrecillo de ahí. ¿Lo ven? Es ese. El que se tapa la cara con las manos y tiene todo el sobaco chorreando de sudor. Decepcionante, ¿Verdad? Ya les advertí que no hay que dejarse llevar por las expectativas. En fin, ese hombrecillo retorcido, hundido, lloroso y sudado soy yo. Mi nombre es Edmond Rostán, y en breves instantes, en el interior de esta sala de espectáculos está a punto de estrenarse mi nueva obra de teatro. Y voy a serles franco, no pinta demasiado bien.
Jérôme Fadouille
Ya lo tengo. Ya lo tengo. Edmund. Atento. Como una flor perfumada, yo os amo.
Radioficción Host
Camille.
Edmond Rostán
Eso no rima.
Jérôme Fadouille
Bueno, si lo digo con mucho énfasis, quizá puedo disimularlo.
Edmond Rostán
Estás escribiendo una carta. ¿Que va a leer ella? ¿Cómo va a saber dónde tiene que poner énfasis para que rime tu poesía?
Jérôme Fadouille
Puedo decirle al cartero que se la recite.
Edmond Rostán
Si me obligasen a hurgar en mi pasado y señalarles qué acontecimiento vital fue el desencadenante de la aventura que con el tiempo acabaría dejándome deshecho, hundido y sudoroso a las puertas de un teatro, tendría que señalar este instante de mi vida. Cuando viví en Luchon, entablé amistad con Jérôme Fadouille, un muchacho guapo, pero muy tímido, que estaba desesperado por cortejar a una joven de buena familia.
Jérôme Fadouille
Eres tan hermosa, Camille. Tan hermosa como una. Como una.
Edmond Rostán
El pobre, todo lo que tenía de guapo lo tenía de corto. Así que sus cartas de amor eran más bien precarias.
Jérôme Fadouille
Tan hermosa como una. No, esto no es lo mío. Edmund, me avergüenza pedírtelo, pero ¿Podrías ayudarme?
Edmond Rostán
¿Ayudarte? ¿Ayudarte en qué?
Jérôme Fadouille
A escribir. A ti se te da bien, ¿No? ¿Qué? Podría escribirle a Camille algo bonito, algo que la enamore.
Edmond Rostán
No puedo escribirle una carta de amor a una mujer que no conozco.
Jérôme Fadouille
Claro que puedes. Vamos, échame una mano, por favor. Como una flor perfumada, yo os amo.
Edmond Rostán
Os amo y os temo. Pues no hay fragilidad mayor que la que siente un alma afligida por el temor a no ser amada.
Radioficción Narrator
Eso es precioso. Voy a apuntarlo.
Jérôme Fadouille
Como una flor perfumada.
Edmond Rostán
Repítemelo, por favor, o os amo y os temo.
Jérôme Fadouille
Os amo y os temo.
Marie Le Gold
Eso es.
Jérôme Fadouille
Os amo y os temo.
Edmond Rostán
Introduje esa historieta en muchos de mis escritos a partir de entonces. Al principio escribía como mero pasatiempo, después como afición. Y finalmente, como vocación profesional. En cuanto pude, dejé atrás mi título de abogacía. Quería ser poeta, escritor y sobre todo, dramaturgo. Quería que mis obras se representasen sobre el escenario. Pero no era cosa fácil. Tuve varios fracasos seguidos. Hasta que por fin logré reunirme con la persona adecuada.
Constant Coquelen
Bienvenido, Edmund. Pase. ¿Quiere beber algo?
Edmond Rostán
Constant Coquelen era un importante actor y director de teatro. Uno de los grandes.
Constant Coquelen
Vi su última creación, Edmund. Una obra modesta pero simpática. Sin embargo, este guión que me ha traído es diferente. Y no sé si se lo han dicho, pero me gusta lo diferente.
Edmond Rostán
No podía creerlo. Era demasiado bueno para ser cierto.
Constant Coquelen
Una obra sobre un escritor espadachín del XVII casi desconocido es una premisa brillante. Pero la obra en conjunto también lo es. Así que, qué demonios, cuente conmigo. Si me da el papel principal, le alquilaré una sala de teatro y representaremos su obra.
Edmond Rostán
Mi sueño estaba a punto de cumplirse. Por fin iba a dar el gran salto. Por fin iba a representarse una de mis obras en un gran teatro de París.
Constant Coquelen
Y tengo justo a la actriz protagonista que necesita. Se llama Marie Le Gold. La gran Marie Le Gold.
Marie Le Gold
No, por supuesto que no. No pienso interpretar ese papel.
Constant Coquelen
Ay, Mari, piénsatelo. Es un gran personaje. Uno contexto de los que ya no se prodigan en los guiones de la Comédie francés.
Marie Le Gold
Teatro en verso sobre un escritorzuelo francés que nadie conoce. Eso va a ser un fracaso. A ver, ¿Quién lo ha escrito?
Edmond Rostán
Yo, señorita Legol o.
Marie Le Gold
Pues dedícase a otra cosa, joven. Esto no es lo suyo. Mag, soy sincera. Una obra tan larga y de ese género no va a funcionar. Y menos si la firma este muchacho. Que no se ofenda, pero.
Edmond Rostán
Tranquila, tranquila.
Marie Le Gold
Mis últimos espectáculos tuvo pérdidas, Coquelin, Sara Bernard se endeudó.
Constant Coquelen
Venga, Marí, hazlo por mí.
Marie Le Gold
Está bien, está bien. Pero sólo aceptaré si estipulamos en mi contrato que haré el papel un día y después me voy. El primer día. Al fin y al cabo, es el importante.
Constant Coquelen
¿Solo actuarás un día?
Marie Le Gold
Si aceptan mi oferta. Envíame un mensajero.
Edmond Rostán
Esto pinta mal. Muy mal. Coquelen. ¿Cómo vamos a tener una actriz disponible solo para una función?
Constant Coquelen
Tranquilo, joven. Toda obra de teatro tiene sus dificultades. Esta no iba a ser menos. No se angustie, lo solventaremos.
Edmond Rostán
A pesar de sus palabras alentadoras, pude entrever en los ojos de Coquelen que su fe en el proyecto había empezado a tambalearse. Desconozco si fue por la desidia con la que nos había despachado la actriz, por su comentario sobre las pérdidas monetarias de mi última obra de teatro o por las dichosas expectativas. Pero fuera cual fuese el motivo, la confianza de Coquelense había depositado en mí. Ese día se evaporó. Y entonces empezaron los ensayos.
Stage Manager
Empezamos. Día número uno de ensayos. Actores a escena.
Marie Le Gold
Podríamos cambiar un par de frases de
Constant Coquelen
mi texto s. Yo también quiero cambiar alguna frase, o quizá me las. Que hablo demasiado.
Edmond Rostán
Dejémoslo tal cual como está ahora, ¿Les parece? Leamos en voz alta. Vamos allá. Escena 1.
Marie Le Gold
Podríamos empezar por la cuarta. Creo que podría afrontar mejor mi personaje si empezamos desde ahí.
Constant Coquelen
Sí, sí. Y yo también.
Edmond Rostán
Está bien, está bien. Empecemos por ahí. Dejen que busque la página.
Stage Manager
Seguimos con los ensayos. Día número 3.
Marie Le Gold
El vestido. El vestido no es de mi talla. ¿Que me queda enorme?
Edmond Rostán
Pediré que lo cambien. Tranquila.
Constant Coquelen
Y las luces. Hay que apartarlas. Todas esas velas son un peligro. Si tengo que quitarme la capa, podría prenderme fuego.
Marie Le Gold
Dios no lo quiera.
Stage Manager
Actores a escena. Día de ensayo número 10. Repasamos el tercer acto.
Marie Le Gold
El tercer acto.
Jesse Martínez
Ya.
Marie Le Gold
Pues todavía no me lo he aprendido.
Jesse Martínez
¿Y por qué no te lo has aprendido, Marie?
Constant Coquelen
Disculpa, No le hables así a Marie. Edmond es una estrella. Nuestra estrella.
Marie Le Gold
Eso soy, una estrella. Debería dar gracias de que esté aquí y rebajar el volumen de sus ridículas exigencias.
Edmond Rostán
Se está burlando de mí.
Jesse Martínez
¿Cómo que ridículas exigencias? Que se aprende el texto. Es una ridícula exigencia.
Marie Le Gold
Es un texto muy complicado.
Constant Coquelen
Está bien, está bien, no importa. Ensayemos otra escena. En el siguiente acto no aparece el personaje de Maggie. ¿Podemos ensayar el cuarto acto?
Edmond Rostán
Señores, ¿Hay cuarto acto?
Stagehand
¿No eran tres?
Edmond Rostán
Hay cinco.
Stagehand
Pues a mí sólo me han dado tres.
Jesse Martínez
Virgen Santísima. Esto es un desastre. Un completo desastre.
Stage Manager
Empezamos. El último ensayo general antes de la función. Muchachos, la obra es mañana.
Marie Le Gold
Yuju. Qué emoción.
Stage Manager
Traigo el decorado de la segunda escena lo dejo por aquí.
Edmond Rostán
¿Qué tiene que ser una broma?
Jesse Martínez
Eso es el decorado.
Radioficción Narrator
Eso es lo que me han dado los pintores.
Jesse Martínez
Pero será una muestra provisional, supongo.
Radioficción Narrator
No, es el definitivo.
Marie Le Gold
¿Qué?
Jesse Martínez
Pero si es un desastre.
Edmond Rostán
Se supone que tiene que aparentar ser
Jesse Martínez
carne sabrosa expuesta en un asador. Esto es una chapuza pintarrajeada sobre un cartón.
Radioficción Narrator
Es lo que hay para el precio que hemos pagado.
Edmond Rostán
¿Qué pasa con el precio?
Jesse Martínez
Si teníamos mil francos de coquelén.
Constant Coquelen
¿Teníamos? Edmund, teníamos. Hemos recortado un poco el presupuesto.
Edmond Rostán
Más todavía más.
Jesse Martínez
El presupuesto iba a ponerlo usted, no yo. Pero sus partidas de gastos cada vez son más cortas. Y las mías son más grandes. Mi mujer y yo nos estamos endeudando.
Constant Coquelen
Vamos a ver. Asumámoslo, Edmund. Esta obra no va a dar beneficios. Ya que tenemos que representarla sí o sí, al menos intentemos aminorar pérdidas, ¿No le parece?
Edmond Rostán
¿Pérdidas?
Jesse Martínez
Pero si todavía no hemos estado estrenado.
Constant Coquelen
Visto lo visto, amigo, será un milagro que estrenemos.
Edmond Rostán
Y aquí estamos otra vez de vuelta en el teatro de la Porte Saint Martin en París, el 28 de diciembre de 1897. Estoy derrumbado ante la puerta, sosteniendo el libreto de una obra que estrenamos en cuestión de minutos y qué va a ser un absoluto fracaso. Malditas expectativas.
Radioficción Narrator
Anime esa cara, Edmund. Hoy es su gran día.
Edmond Rostán
Sí, mi gran día.
Radioficción Narrator
Para bien o para mal. Solo es una obra de teatro, señor. Habrá más si esta sale mal.
Edmond Rostán
Se lo agradezco. ¿Usted a dónde va? ¿No irá a montar en el decorado esos jamones pintados tan horrorosos?
Radioficción Narrator
Sí, señor. Aquí tiene su chapuza pintarrajeada en cartón.
Edmond Rostán
No, no, me niego. Tenga, allá van 50 francos. Compre comida de verdad en la charcutería. Carne, salchichas, de todo un poco. Luego vuelva aquí y destruya ese decorado falso tan infame.
Radioficción Narrator
Usted manda, señor. Edmund.
Constant Coquelen
Por fin, amigo. El gran día. ¿Qué tal me queda el traje?
Edmond Rostán
Como un guante. Coquelen. Esa de ahí es Marie.
Marie Le Gold
Amigos, cuánto lo siento. Tendréis que hacer la función sin mí. Me he puesto muy enferma. Lo lamento en el alma.
Edmond Rostán
Será una broma.
Marie Le Gold
Me temo que no. Pero no se preocupen. La modista se sabe mi papel.
Edmond Rostán
¿La modista?
Jesse Martínez
La modista es mi mujer.
Marie Le Gold
Perfecto, pues así todo queda en casa. En fin, me marcho. Que tenga un gran estreno. Malditas fiebres.
Constant Coquelen
Recupérate, Maggie. Vaya, pobre mujer. En fin, vamos allá.
Edmond Rostán
Y así, en esas condiciones tan miserables, sin un atrezzo, en condiciones, sin moral ni ánimo y ahora también sin actriz protagonista, comienza la función. El público inunda las butacas del teatro. Reconozco los rostros de algunos críticos del periódico El Eco de París. Noto cómo me fallan las piernas y un latigazo me cruza el estómago. Coquelén, embutido en su traje de mosquetero, sale a escena. Pero yo no puedo verlo. No tengo fuerzas para verlo.
Constant Coquelen
Silencio, damas y caballeros. Noto algo en este gascón tan fiero. ¿Qué ocurre, mi señor? ¿Por qué miráis tanto mi nariz?
Radioficción Narrator
No la miro. Vuestra señoría se equivoca.
Constant Coquelen
¿Es acaso blanda y colgante como una trompa?
Radioficción Narrator
Os juro que no la he mirado.
Constant Coquelen
¿Y Por qué no? ¿Tan mal color tiene?
Edmond Rostán
Y de pronto, risas. El público ríe, tímido al principio, pero poco a poco, más absorto en la ficción. No puedo creerlo.
Constant Coquelen
¿Quizás os parece un poco grande?
Radioficción Narrator
No, no, en absoluto. Me parece pequeña, pequeñísima.
Constant Coquelen
¿Pequeña? ¿Que? Mi nariz es pequeña, imbécil desnarigado. Mi nariz es grandísima.
Edmond Rostán
En el transcurso de las escenas, el público se vuelca en la obra. La risa da paso a la emoción y después a los aplausos.
Constant Coquelen
Llegó el instante postrero. Os prevengo, mirmidón, y al finalizar, os hiero.
Edmond Rostán
A las 2 de la mañana, el público desconfío. Grita, ríe, llora, aplaude y no quiere abandonar el teatro. La multitud entera se pone en pie clamando el nombre de mi protagonista.
Constant Coquelen
Tu amada Roxana espera esta misma tarde una carta. ¿Qué?
Radioficción Narrator
¿Una carta? ¿Y cómo voy a escribirla? Yo no entiendo de poesía.
Constant Coquelen
Toma, aquí está. Los poetas siempre tenemos en nuestros bolsillos cartas de amor. ¿Roxana se creerá que está escrita para ella?
Edmond Rostán
Nadie lo hubiera dicho antes de la actuación. Y mucho menos yo mismo. Pero ya ven, a partir de hoy, el mundo entero recordará el nombre de esta obra y el de su protagonista, que ayudaba a su amigo a escribir poemas de amor.
Constant Coquelen
Es más bello cuando se lucha inútilmente. ¿Cuántos sois? Mil. Os reconozco. Mis viejos enemigos. Los compromisos, los prejuicios, las cobardías.
Edmond Rostán
A partir de hoy, cuando se baje el telón y los miembros del elenco salgan a saludar al público, mi obra, la obra que ha sido boicoteada y vilipendiada, desde el primer ensayo hasta el último, se convertirá en un hito, en un clásico de las tablas. A partir de hoy, mi protagonista dejará de ser mío. Sus duelos de espadachín se representarán por todo el mundo durante siglos y su gigantesca nariz se convertirá en un icono. A partir de hoy, todos recordarán el
Constant Coquelen
nombre de Cyrano de Bergerac.
Edmond Rostán
Las expectativas, amigos, no se fíen de las expectativas.
Radioficción Host
Pues así termina nuestra radioficción de hoy, esta versión ficcionada sobre el origen de Cyrano de Bergerac que hemos podido representar gracias a la voz de nuestros actores invitados de hoy, Pablo Díez, Carlota díaz, Begoña Gómez de la Fuente y Borja F. Sedano, además de nuestro Cyrano de Bergerá, que ha sido Fernando de Luis, que también es un poco Cyrano en la vida real porque tiene varios poemarios publicados. Buscan Fernando Luis ahí en Internet y van a encontrar al menos tres títulos. Gracias, Fernando, por habernos acompañado. Y nuestro narrador y creador de su propia aventura, que ha sido Jesse Martínez. Aplauso para todos ellos. El miércoles que viene, a las 11 de la mañana, levantaremos de nuevo el telón de Radio Ficción.
Host: Carlos Alsina (OndaCero)
Date: February 26, 2026
In this inventive and humorous episode of Radioficción, the team dramatizes the creation of one of theatre’s iconic characters—Cyrano de Bergerac. Through a fictionalized "making of," listeners are transported back to 19th-century Paris and follow Edmund Rostand, the playwright, as he unravels the mishaps, doubts, and backstage chaos that led to the birth—and unexpected triumph—of Cyrano on stage.
[06:55–07:19]
[08:06–08:44]
[14:31]
[15:44–16:46]
[17:00–18:46]
On expectations and failure:
On backstage chaos:
On the theatre as a human adventure:
| Time | Segment | |------|--------------------------------------------| | 01:07| Introduction to “Cómo nació ese personaje” | | 02:02| The stage is set: Paris, 1897 | | 04:33| Inspiration from real life | | 06:55| Meeting Coquelen, a turning point | | 08:06| Marie Le Gold refuses the script | | 09:59| Chaos in the rehearsal room | | 13:09| Rostand’s final doubts before premiere | | 14:31| Lead actress drops out last minute | | 15:44| The show begins (and surprises everyone) | | 17:00| The audience's rapturous response | | 18:14| Rostand realizes the legacy of Cyrano | | 18:59| Final reflection on expectations |
The episode balances witty dialogue, self-deprecating humor, and endearing backstage drama to humanize the creation of a theatrical classic. The original voices embody both exhaustion and delight, echoing the timeless tension of artistic endeavor.
This Radioficción cleverly dramatizes the unlikely origins and backstage mishaps behind Cyrano de Bergerac, transforming what could have been a historic flop into a moving, comical, and ultimately triumphant salute to the world of theatre. The episode reminds listeners—with warmth and wit—not to trust appearances or expectations, for even chaos sometimes births legends.